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- Paraguay Ingresa Al Top 10 Del Ranking ICCA En Latinoamérica Y Refuerza Su Posicionamiento Como Destino Regional De Eventos Y Congresos
El país alcanzó por primera vez el puesto 6 en el ranking ICCA de Latinoamérica y el Caribe, el avance refleja no solo un crecimiento del sector MICE, sino también el fortalecimiento progresivo de la infraestructura hotelera, corporativa y urbana vinculada a la industria de eventos. Paraguay continúa consolidando silenciosamente uno de los procesos de posicionamiento internacional más relevantes de los últimos años dentro de la industria del turismo de reuniones y eventos. Por primera vez, el país logró ingresar al Top 10 del Ranking ICCA 2025 para Latinoamérica y el Caribe, alcanzando el puesto número 6 entre los destinos regionales con mayor cantidad de congresos y convenciones internacionales desarrollados durante el año. El anuncio fue realizado por el ministro de Turismo, Jacinto Santa María, acompañado por el presidente del Asunción Convention & Visitors Bureau, Fernando Macedo, y representantes del sector vinculados al desarrollo del segmento MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions) en el país. La clasificación es elaborada por la International Congress and Convention Association, una de las entidades más reconocidas a nivel mundial dentro de la industria de congresos internacionales, utilizada frecuentemente como referencia para medir la competitividad de los destinos en materia de eventos asociativos globales. Según los datos presentados durante la conferencia, Paraguay registró un total de 48 eventos asociativos internacionales que calificaron para el ranking ICCA, generando un impacto económico estimado en torno a los USD 300 millones. La cifra no solo refleja el crecimiento del turismo de reuniones, sino también el efecto multiplicador que este tipo de actividades produce sobre distintos sectores económicos vinculados al movimiento corporativo y profesional. Dentro del segmento MICE, los eventos internacionales suelen movilizar cadenas de valor mucho más amplias que el turismo tradicional. Hotelería, gastronomía, transporte, logística, comercio, servicios audiovisuales, centros de convenciones, operadores turísticos y espacios corporativos forman parte de un ecosistema económico que se activa con cada congreso o encuentro internacional que llega al país. En ese contexto, el crecimiento de Paraguay dentro del ranking ICCA también empieza a tener implicancias relevantes para el mercado inmobiliario y urbano. A medida que el país incrementa su capacidad para atraer congresos y eventos internacionales, comienza a fortalecerse la demanda por infraestructura hotelera, desarrollos corporativos, espacios multifuncionales y proyectos de usos mixtos capaces de responder a estándares internacionales de operación. El desempeño de Asunción dentro del ranking también refleja esa evolución. La capital paraguaya alcanzó el puesto número 8 entre las ciudades de Latinoamérica y el Caribe con mayor actividad dentro del segmento, posicionándose por encima de múltiples destinos regionales históricamente más consolidados. Al mismo tiempo, la incorporación de ciudades como Ciudad del Este, Encarnación y Filadelfia dentro del ranking comienza a mostrar un fenómeno cada vez más importante: la expansión gradual de la industria de reuniones hacia distintos polos urbanos del país. Este proceso de descentralización resulta particularmente relevante desde una perspectiva inmobiliaria y de desarrollo territorial. La capacidad de una ciudad para atraer eventos internacionales suele estar directamente vinculada con factores como conectividad aérea, infraestructura vial, capacidad hotelera, oferta gastronómica, espacios corporativos, seguridad, servicios urbanos y calidad general de experiencia para visitantes internacionales. En los últimos años, Paraguay comenzó a registrar una expansión sostenida de inversiones vinculadas justamente a esos segmentos. El crecimiento de hoteles corporativos, desarrollos mixed-use, nuevos centros gastronómicos, edificios de oficinas y proyectos urbanos en ciudades como Asunción, Ciudad del Este y Encarnación forma parte de una transformación más amplia que lentamente empieza a modificar la capacidad competitiva del país dentro del escenario regional. Fernando Macedo, presidente del Asunción Convention & Visitors Bureau, destacó que Paraguay viene mostrando una recuperación significativa tras la pandemia, pasando de organizar entre 14 y 16 eventos internacionales a alcanzar actualmente 48 congresos reconocidos dentro de los criterios ICCA. Según explicó, el trabajo coordinado entre el sector público y privado fue uno de los factores determinantes para lograr el crecimiento del país dentro del ranking. Por su parte, el ministro Jacinto Santa María señaló que el resultado responde al trabajo articulado entre la Secretaría Nacional de Turismo, los Convention & Visitors Bureau y múltiples actores estratégicos del sector privado que impulsan candidaturas internacionales para atraer congresos profesionales hacia Paraguay. Más allá del dato puntual del ranking, el ingreso de Paraguay al Top 10 regional representa también una señal sobre cómo comienza a cambiar la percepción internacional del país dentro de determinadas industrias vinculadas a negocios, eventos y actividad corporativa. A diferencia del turismo vacacional tradicional, el turismo de reuniones suele funcionar como una plataforma de posicionamiento económico, institucional y urbano, permitiendo que ciudades y países aumenten su exposición frente a líderes empresariales, asociaciones profesionales, inversores y organizaciones internacionales. En ese sentido, el avance del país dentro del ranking ICCA no solamente refleja una mayor actividad de eventos, sino también una señal de maduración gradual de la infraestructura y del ecosistema urbano necesario para competir dentro de una industria altamente exigente a nivel global.
- Che Róga Porã 3.0: El Gobierno Prepara Una Nueva Etapa Del Programa Con Más Financiamiento, Nuevas Líneas De Crédito Y Mayor Participación De Desarrolladoras
La nueva etapa del programa impulsado por el MUVH buscará ampliar el acceso al crédito, aumentar los montos financiables e incorporar herramientas para desarrolladoras inmobiliarias. Juan Carlos Baruja, ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) A menos de dos años de su lanzamiento oficial, el programa habitacional Che Róga Porã se encamina hacia una nueva etapa de expansión. El Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) se encuentra trabajando en la versión 3.0 del programa, que incorporará una serie de modificaciones orientadas a ampliar el alcance del financiamiento habitacional y adaptar la política pública a la evolución que viene experimentando la demanda inmobiliaria en Paraguay. Según adelantó el ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Juan Carlos Baruja, la nueva fase contemplará tres ejes principales: el aumento del monto máximo de los créditos, la creación de una nueva línea de financiamiento para personas con ingresos superiores al límite actual y la incorporación de un esquema dirigido a desarrolladoras inmobiliarias para la construcción de viviendas dentro del programa. La iniciativa surge en un contexto donde Che Róga Porã comenzó a consolidarse como uno de los programas habitacionales más relevantes de los últimos años dentro del mercado paraguayo. De acuerdo con datos del MUVH, el esquema ya registra más de 5.500 créditos aprobados o en proceso de análisis, movilizando aproximadamente USD 230 millones en financiamiento comprometido en menos de dos años. Uno de los cambios más relevantes dentro de esta nueva etapa será el incremento del monto máximo financiable. Actualmente, el programa contempla créditos de hasta G. 725 millones para viviendas ubicadas en Asunción y de hasta G. 609 millones para inmuebles en Gran Asunción e interior del país. Sin embargo, el aumento sostenido de los costos de construcción, la valorización de determinadas zonas urbanas y la evolución del mercado residencial comenzaron a generar limitaciones para ciertos segmentos de compradores, particularmente dentro de áreas con precios más elevados. Aunque todavía no fueron definidos oficialmente los nuevos topes, desde el MUVH reconocen que la actualización busca acompañar la realidad actual del mercado inmobiliario y permitir que más familias puedan acceder a propiedades que hoy quedan fuera del rango financiable. Otro de los puntos centrales de Che Róga Porã 3.0 será la creación de una nueva línea destinada a personas con ingresos mensuales de entre seis y nueve salarios mínimos. Actualmente, el programa está dirigido principalmente a familias cuyos ingresos oscilan entre uno y seis salarios mínimos, lo que deja fuera a un segmento importante de profesionales y trabajadores formales que, si bien cuentan con capacidad de pago, no logran acceder fácilmente a créditos hipotecarios competitivos dentro del sistema financiero tradicional. Según explicó Baruja, muchas solicitudes terminan siendo rechazadas no por falta de capacidad crediticia, sino simplemente porque los ingresos superan el límite permitido por el programa actual. Con esta nueva línea, el Gobierno buscará cubrir ese vacío existente dentro del mercado hipotecario paraguayo. La nueva modalidad contemplaría una tasa superior al 6,5% vigente actualmente dentro de Che Róga Porã, aunque por debajo de las tasas promedio del sistema financiero local. Si bien aún no se anunciaron los números definitivos, desde el MUVH señalaron que la intención es ofrecer condiciones considerablemente más competitivas que las disponibles hoy en el mercado tradicional. En la práctica, esta ampliación podría tener un impacto importante sobre el segmento medio del mercado residencial paraguayo, especialmente dentro de zonas urbanas donde el valor de las viviendas ya supera ampliamente los rangos históricamente asociados al financiamiento social o de acceso inicial. El tercer eje de la nueva etapa apunta directamente a las desarrolladoras inmobiliarias. El programa incorporaría una línea denominada “Prodesi”, orientada a financiar a empresas desarrolladoras para que puedan construir viviendas destinadas específicamente a ser comercializadas posteriormente dentro del esquema Che Róga Porã. Este punto representa uno de los cambios más relevantes desde la perspectiva del mercado inmobiliario, ya que comienza a introducir un mecanismo más integrado entre política habitacional, financiamiento y desarrollo privado de vivienda. Hasta ahora, gran parte de las operaciones del programa dependían de unidades ya existentes o desarrollos adaptados a las condiciones del financiamiento. Con esta nueva modalidad, el objetivo sería generar una oferta habitacional diseñada desde el inicio para responder a las características del programa. La incorporación de financiamiento para desarrolladoras también podría contribuir a dinamizar segmentos específicos del mercado residencial, particularmente en zonas periféricas o en expansión urbana donde el acceso al suelo todavía permite desarrollar productos dentro de rangos de precios más competitivos. Dentro del mercado inmobiliario paraguayo, uno de los principales desafíos estructurales para el acceso a la vivienda continúa siendo la diferencia existente entre los ingresos promedio de gran parte de la población y el costo creciente de las propiedades nuevas, especialmente dentro de Asunción y ciertos corredores metropolitanos. En ese contexto, programas como Che Róga Porã comenzaron a desempeñar un rol cada vez más relevante no solamente desde el punto de vista social, sino también como herramienta de dinamización económica y generación de demanda para el sector de la construcción y el desarrollo inmobiliario. El promedio de edad de los beneficiarios actuales del programa ronda los 34 años, reflejando además un fuerte peso de parejas jóvenes y familias en etapas iniciales de consolidación patrimonial. Según el MUVH, uno de los objetivos centrales sigue siendo permitir que familias que actualmente destinan recursos al alquiler puedan migrar hacia esquemas de propiedad con cuotas similares a sus gastos mensuales actuales. Más allá del impacto social del programa, la expansión de Che Róga Porã también se da en un contexto de fuerte crecimiento del financiamiento habitacional dentro del sistema financiero paraguayo. De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay analizados por El Inmobiliario, el crédito para vivienda alcanzó en 2025 el equivalente al 2,93% del PIB, marcando el nivel más alto de la última década y evidenciando un proceso gradual de profundización financiera y mayor institucionalización del mercado inmobiliario paraguayo. El stock total de préstamos destinados a vivienda cerró el año pasado en aproximadamente G. 9,53 billones, equivalentes a cerca de USD 1.447 millones, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido que viene acelerándose durante los últimos años. En 2019, el financiamiento habitacional representaba apenas el 1,36% del PIB paraguayo, reflejando el avance que comenzó a experimentar el acceso al crédito de largo plazo dentro del país. Sin embargo, pese al crecimiento observado durante los últimos años, Paraguay continúa mostrando niveles de penetración hipotecaria relativamente bajos en comparación con otros mercados de la región, donde el crédito para vivienda puede superar ampliamente el 10% del PIB. Esto evidencia que, aunque el sistema financiero paraguayo viene profundizando gradualmente su participación dentro del mercado residencial, el potencial de expansión estructural del financiamiento habitacional todavía sigue siendo considerablemente amplio. Desde el Gobierno insisten en que Che Róga Porã fue concebido como un programa dinámico, con capacidad de adaptación progresiva en función de las necesidades detectadas tanto por usuarios como por bancos y desarrolladoras participantes. Los detalles oficiales de Che Róga Porã 3.0 serían presentados entre junio y julio de este año, dependiendo de la agenda del presidente Santiago Peña.
- Cómo Vender Tu Inmueble A Un Desarrollador En Paraguay: Claves Para Una Negociación Exitosa
La documentación, el potencial urbanístico y la estructura de negociación suelen ser tan importantes como el precio dentro de una operación con desarrolladoras inmobiliarias. A medida que el mercado inmobiliario paraguayo continúa creciendo y sofisticándose, cada vez más propietarios comienzan a recibir interés por parte de desarrolladoras que buscan terrenos para nuevos proyectos residenciales, corporativos o de usos mixtos. Sin embargo, aunque desde afuera muchas veces pueda parecer una operación simple, la realidad es que las negociaciones entre propietarios y desarrolladores suelen ser procesos complejos, largos y altamente técnicos, donde pequeños errores pueden afectar significativamente el resultado final. Uno de los aspectos más importantes que debe entender cualquier propietario es que no todas las propiedades tienen el mismo valor para un desarrollador, incluso cuando se encuentran sobre la misma calle o tienen dimensiones similares. Dentro del mercado inmobiliario paraguayo, el principal factor que suele determinar el potencial económico de un terreno es el plan regulador. En otras palabras, cuánto puede construirse sobre ese inmueble. En muchos casos, dos propiedades con exactamente la misma cantidad de metros cuadrados pueden presentar diferencias de valor superiores al 20% únicamente por la zonificación o por los parámetros urbanísticos permitidos en cada una. La altura máxima, el factor de ocupación, la cantidad de pisos permitidos, los retiros obligatorios y los usos habilitados terminan impactando directamente sobre la capacidad de desarrollo y, por consecuencia, sobre el precio que un desarrollador puede pagar. Esto hace que el análisis de un inmueble vaya mucho más allá de la ubicación o del tamaño del terreno. Un lote ubicado en un corredor urbano con mayor capacidad edificable puede resultar mucho más atractivo que otro aparentemente similar, simplemente porque permite desarrollar un proyecto más rentable o con mayor superficie vendible. Otro aspecto importante es entender que el valor que un propietario percibe sobre su inmueble no siempre coincide con el valor que una desarrolladora puede pagar. Muchas veces existen componentes emocionales, históricos o familiares que influyen sobre la expectativa de precio, pero dentro de una operación de desarrollo inmobiliario el análisis suele responder principalmente a criterios financieros y urbanísticos. Para una desarrolladora, el terreno representa una parte de una ecuación mucho más amplia donde intervienen costos de construcción, financiamiento, velocidad de ventas, impuestos, riesgo de mercado y rentabilidad esperada. Por eso, incluso propiedades ubicadas en zonas altamente demandadas pueden no resultar viables si el valor pretendido supera lo que el proyecto puede absorber económicamente. En ese contexto, salir al mercado con el precio correcto se vuelve absolutamente crucial. Uno de los errores más comunes dentro del mercado paraguayo ocurre cuando propietarios fijan valores muy por encima de lo que realmente permite el terreno desde el punto de vista del desarrollo. Aunque inicialmente pueda parecer una estrategia para “probar el mercado”, en la práctica suele generar el efecto contrario. Dentro del sector inmobiliario, muchos desarrolladores descartan rápidamente propiedades que consideran fuera de precio y, una vez que un inmueble queda identificado como inviable económicamente, es frecuente que posteriormente pierda atractivo incluso si el valor termina bajando. En otras palabras, una propiedad puede quedar “quemada” dentro del mercado desarrollador luego de largos periodos ofreciendo valores irreales. Por eso, contar con asesoramiento inmobiliario especializado desde el inicio resulta clave. No todos los brokers o agentes entienden cómo analiza un terreno una desarrolladora. La lógica de valuación para un desarrollador es completamente distinta a la de una vivienda tradicional o una propiedad comercial común. El análisis financiero, el costo de construcción, el producto final, el ticket de venta, la absorción del mercado y la normativa urbana forman parte central de la ecuación. Otro punto crítico dentro de este tipo de operaciones es la documentación. Tener todos los papeles en regla puede acelerar enormemente una negociación. Títulos claros, impuestos al día, mensuras actualizadas, sucesiones terminadas y ausencia de conflictos legales generan confianza y permiten que el proceso avance con mayor fluidez. Cuando aparecen problemas documentales a mitad de camino, muchas operaciones terminan frenándose o directamente cayendo. La decisión real de venta también juega un papel mucho más importante de lo que muchos propietarios imaginan. Las negociaciones con desarrolladores suelen requerir meses de análisis técnico, financiero y legal. En algunos casos, incluso pueden extenderse durante años. Por eso, entrar a una negociación sin una decisión clara o con dudas constantes suele desgastar el proceso y desalentar a la contraparte. A esto se suma otro elemento que muchas veces genera confusión dentro del mercado: el valor final de una operación no depende únicamente del precio acordado, sino también de cómo se estructura el pago. Dentro del mercado desarrollador paraguayo existen distintos esquemas de negociación que pueden modificar significativamente el riesgo, la rentabilidad y el potencial de valorización para cada propietario. Algunas desarrolladoras optan por operaciones completamente en efectivo, donde el propietario recibe el pago total del terreno en una o varias etapas previamente pactadas. Este tipo de estructura suele ofrecer mayor liquidez inmediata, menor exposición al riesgo del proyecto y una salida más simple desde el punto de vista operativo. Sin embargo, en ciertos casos también puede implicar renunciar al potencial de valorización futura que podría generar el desarrollo una vez finalizado. Otras operaciones incorporan esquemas de canje o participación en metros cuadrados futuros. En estos casos, el propietario entrega el terreno a cambio de departamentos, oficinas o locales comerciales dentro del proyecto terminado. Este tipo de estructura puede permitir capturar parte del valor agregado generado por el desarrollo y, en mercados alcistas, generar retornos significativamente superiores a una venta tradicional del terreno. No obstante, también implica asumir mayores niveles de riesgo, plazos más largos de espera y una exposición directa a factores como la capacidad de ejecución de la desarrolladora, la velocidad de ventas del proyecto y las condiciones futuras del mercado inmobiliario. También existen esquemas mixtos, donde parte del pago se realiza en efectivo y otra parte mediante unidades futuras. Este tipo de estructura busca equilibrar liquidez inmediata con potencial de valorización futura, y suele utilizarse para acercar posiciones cuando existe una diferencia entre las expectativas económicas del propietario y la estructura financiera planteada por la desarrolladora. En algunos casos, además, las operaciones incluyen pagos diferidos o condicionados al avance del proyecto, aprobación municipal, preventas o hitos específicos de construcción. Aunque este tipo de mecanismos puede facilitar el cierre de negociaciones complejas, también introduce variables financieras y legales adicionales que requieren un análisis mucho más detallado. Por esa razón, evaluar una propuesta únicamente desde el precio por metro cuadrado puede resultar engañoso. La estructura de pago, los plazos, las garantías, la solvencia de la desarrolladora y el perfil de riesgo asumido por el propietario terminan siendo tan importantes como el valor nominal de la operación. Dentro de negociaciones de esta escala, comprender las implicancias financieras, legales y fiscales de cada esquema se vuelve fundamental antes de tomar cualquier decisión. Esto se vuelve todavía más delicado cuando existen múltiples propietarios. En Paraguay, una gran cantidad de terrenos estratégicos pertenecen a familias con distintos herederos o copropietarios, y uno de los principales motivos por los cuales fracasan las negociaciones no necesariamente tiene que ver con el precio, sino con diferencias internas entre los dueños. Definir desde el inicio qué espera cada propietario, cuáles son los límites de negociación y qué aspectos están dispuestos a ceder puede evitar enormes conflictos posteriores. Descubrir en medio de una negociación avanzada que uno de los propietarios quiere algo completamente distinto suele generar tensiones que muchas veces terminan haciendo caer toda la operación. A esto se suma otro elemento importante: el factor tiempo. Las desarrolladoras atraviesan procesos internos complejos antes de cerrar una compra. Estudios de factibilidad, análisis financieros, aprobación de socios, búsqueda de inversores, evaluación del mercado y estructuración del proyecto forman parte de etapas que requieren tiempo y revisiones constantes. A diferencia de una compraventa tradicional, donde la decisión suele depender principalmente del comprador y del vendedor, las adquisiciones para desarrollo inmobiliario están expuestas además a cambios en variables económicas como el costo de construcción, las tasas de interés, el tipo de cambio o las condiciones generales del mercado. Esto puede modificar la viabilidad financiera de un proyecto incluso mientras una negociación continúa abierta. Por esa razón, la paciencia, tanto del propietario como del desarrollador, suele convertirse en un factor determinante para que una operación llegue a buen puerto. En ese escenario, el asesoramiento legal e inmobiliario profesional deja de ser un gasto para convertirse en una herramienta estratégica. Escuchar opiniones improvisadas o recomendaciones sin sustento técnico puede terminar afectando seriamente una operación de millones de dólares. En un mercado donde las diferencias urbanísticas, regulatorias y financieras impactan directamente sobre el valor del suelo, contar con profesionales que entiendan realmente cómo funciona el negocio desarrollador puede marcar una diferencia enorme en el resultado final de una negociación. La exposición desordenada de una propiedad dentro del mercado también puede afectar negativamente una negociación. Cuando un mismo inmueble circula simultáneamente por múltiples intermediarios con distinta información, precios contradictorios o condiciones poco claras, muchas desarrolladoras prefieren retirarse del proceso ante la falta de estructura, trazabilidad y claridad comercial. Más allá del tamaño del terreno o de la ubicación, vender un inmueble a un desarrollador implica comprender que se está negociando un activo urbano dentro de una lógica mucho más compleja que una compraventa tradicional. Y en un mercado cada vez más profesionalizado como el paraguayo, la preparación, la estrategia y la paciencia se vuelven tan importantes como el propio terreno. Si contás con un terreno o propiedad que podría tener potencial para desarrollo inmobiliario, podés completar el formulario para recibir una evaluación inicial sobre su viabilidad urbanística y posicionamiento dentro del mercado desarrollador.
- La Arquitectura Del Tiempo: Qué Hace Que Un Edificio Envejezca Bien
Más allá de la estética inicial, la capacidad de un edificio para mantenerse vigente con el paso del tiempo depende de decisiones arquitectónicas, urbanas, constructivas y operativas que impactan directamente sobre su valorización, funcionalidad y permanencia dentro del mercado. En el desarrollo inmobiliario existe una diferencia importante entre los proyectos que simplemente se ven bien al momento de su entrega y aquellos que logran sostener su valor, relevancia y atractivo durante décadas. A medida que el mercado paraguayo comienza a madurar y a incorporar una mayor cantidad de edificios residenciales y corporativos de distintas generaciones, también empieza a surgir una pregunta cada vez más relevante para desarrolladores, inversionistas, arquitectos y compradores: qué hace que un edificio envejezca bien. La respuesta va mucho más allá de la calidad de los materiales o de una fachada atractiva. En realidad, el envejecimiento de un edificio es el resultado acumulado de múltiples decisiones tomadas desde las primeras etapas de concepción del proyecto. Algunas construcciones logran atravesar el tiempo manteniendo vigencia urbana, valor inmobiliario y deseabilidad de mercado, mientras otras comienzan a deteriorarse funcional y comercialmente pocos años después de su inauguración. Uno de los factores más determinantes suele ser la calidad del diseño arquitectónico. Los edificios que envejecen mejor generalmente son aquellos concebidos con una lógica más atemporal que basada exclusivamente en tendencias pasajeras. Cuando un proyecto depende excesivamente de modas estéticas muy específicas, existe un mayor riesgo de que luzca desactualizado en pocos años. En cambio, las arquitecturas sobrias, proporcionales y bien resueltas tienden a conservar mejor su identidad con el tiempo. Esto no significa necesariamente diseños minimalistas o conservadores. Existen edificios contemporáneos muy innovadores que envejecen de manera excelente justamente porque su diseño responde a criterios sólidos de escala, funcionalidad, iluminación, ventilación y relación con el entorno urbano, en lugar de depender únicamente del impacto visual inicial. La ubicación también juega un rol central. Muchos edificios envejecen mal no porque hayan sido mal diseñados, sino porque fueron desarrollados en zonas cuya dinámica urbana terminó deteriorándose o perdiendo atractivo relativo. Por el contrario, los proyectos ubicados en corredores consolidados, áreas caminables, barrios con buena mezcla de usos y sectores con infraestructura urbana estable suelen mantener mejor su valor a largo plazo. En ciudades como Asunción, esto comienza a observarse con claridad en ciertos sectores donde la consolidación comercial, gastronómica, corporativa y residencial terminó fortaleciendo el posicionamiento urbano de determinadas zonas. La capacidad de un edificio para integrarse a un ecosistema urbano activo suele ser mucho más importante a largo plazo que algunos diferenciales comerciales utilizados durante la etapa de venta. Otro aspecto clave es la calidad constructiva real. En mercados en expansión acelerada, muchas veces existe una tendencia a priorizar velocidad, marketing o reducción de costos por encima de la durabilidad. Sin embargo, el tiempo termina exponiendo rápidamente las diferencias entre edificios bien ejecutados y otros donde ciertas decisiones técnicas comprometieron el resultado final. Problemas de impermeabilización, patologías prematuras en fachadas, instalaciones deficientes, baja aislación acústica o materiales inadecuados para el clima pueden acelerar significativamente el deterioro percibido de un edificio. Y en el mercado inmobiliario, la percepción de deterioro impacta directamente sobre el valor de reventa, alquiler y ocupación. En paralelo, uno de los factores menos visibles pero más importantes en el envejecimiento de un edificio es su operación posterior. La administración, el mantenimiento preventivo y la capacidad de gestión del consorcio o administrador terminan influyendo enormemente sobre la experiencia del usuario y la conservación del activo. Muchos edificios técnicamente buenos comienzan a deteriorarse rápidamente debido a una mala gestión operativa. Amenities fuera de servicio, mantenimiento diferido, espacios comunes deteriorados o problemas de convivencia afectan no solamente la calidad de vida de los residentes, sino también la percepción del mercado sobre el edificio. En mercados inmobiliarios más desarrollados, esta dimensión operativa ya forma parte central del valor del activo. El edificio deja de entenderse únicamente como una obra terminada y pasa a verse como un sistema vivo que requiere administración profesional constante. Esa lógica comienza gradualmente a incorporarse también en Paraguay, especialmente dentro de proyectos orientados a renta, multifamily, short stay y segmentos premium. La flexibilidad funcional es otro componente fundamental. Los edificios que logran adaptarse a cambios tecnológicos, culturales y demográficos suelen resistir mejor el paso del tiempo. Esto aplica tanto a oficinas como a viviendas. En el segmento corporativo, por ejemplo, plantas rígidas o infraestructuras tecnológicas obsoletas pueden volver poco competitivo a un edificio relativamente nuevo. En cambio, estructuras más flexibles, eficientes y adaptables permiten acompañar las transformaciones del mercado laboral y las nuevas dinámicas de ocupación. En vivienda ocurre algo similar. Tipologías excesivamente específicas o diseñadas únicamente para una tendencia puntual pueden perder atractivo rápidamente frente a cambios en hábitos de consumo, composición familiar o formas de habitar. La relación entre edificio y espacio público también influye cada vez más sobre cómo envejece un proyecto. Durante décadas, gran parte del desarrollo inmobiliario latinoamericano priorizó modelos cerrados, introvertidos y poco integrados al entorno urbano. Sin embargo, las ciudades más valoradas globalmente suelen ser aquellas donde los edificios contribuyen activamente a generar vida urbana. Proyectos que incorporan comercio activo en planta baja, veredas amplias, interacción con la calle, paisajismo o espacios semipúblicos tienden a integrarse mejor a la ciudad y mantener mayor relevancia con el tiempo. En cambio, edificios completamente aislados o desconectados del entorno muchas veces pierden atractivo urbano más rápidamente. La sostenibilidad también comienza a transformarse en un componente de envejecimiento. Un edificio energéticamente ineficiente puede volverse progresivamente menos competitivo frente a proyectos más modernos con menores costos operativos y mejores estándares ambientales. Aunque en Paraguay el impacto todavía es gradual, a nivel global ya existe una creciente diferencia de valorización entre activos adaptados a nuevas exigencias ambientales y aquellos considerados obsoletos desde el punto de vista energético o regulatorio. Esto resulta particularmente visible dentro del segmento corporativo internacional, donde certificaciones, eficiencia y bienestar ocupacional comienzan a influir directamente sobre tasas de ocupación y valor de renta. En definitiva, los edificios que envejecen bien suelen compartir una característica común: fueron concebidos pensando más allá del momento de venta inicial. Son proyectos donde arquitectura, urbanismo, construcción, operación y visión de largo plazo funcionan de manera integrada. A medida que el mercado inmobiliario paraguayo continúa sofisticándose, esta discusión probablemente adquirirá cada vez más importancia. En un contexto donde el stock construido comienza a acumular distintas generaciones de edificios, la verdadera diferenciación ya no dependerá únicamente de quién logra vender más rápido, sino de quién consigue desarrollar activos capaces de sostener valor, vigencia y calidad urbana durante el paso del tiempo.
- CRESIA Realizó La Palada Inicial De Paseo Lomas Y Consolida Su Expansión En Ciudad Del Este
El nuevo desarrollo residencial estará ubicado en el barrio Boquerón y contempla una torre de 12 niveles con 96 departamentos. El proyecto se inserta dentro del proceso de expansión urbana y crecimiento inmobiliario que atraviesa actualmente Ciudad del Este. El proceso de transformación urbana que atraviesa Ciudad del Este continúa acelerando la incorporación de nuevos desarrollos residenciales orientados tanto a vivienda como inversión. En ese contexto, la desarrolladora paraguaya CRESIA llevó a cabo la palada inicial y lanzamiento oficial de Paseo Lomas, un nuevo proyecto que refuerza su presencia dentro de uno de los mercados inmobiliarios con mayor crecimiento del país. El evento reunió a directivos de la empresa, aliados estratégicos, inversionistas e invitados especiales, quienes acompañaron el inicio formal de un emprendimiento que no solo amplía el portafolio de la desarrolladora en el este del país, sino que también refleja el nivel de dinamismo que viene experimentando Ciudad del Este durante los últimos años. Con Paseo Lomas, CRESIA alcanza su quinto desarrollo inmobiliario dentro de la capital del Alto Paraná, consolidando una estrategia de expansión sostenida en una ciudad que comienza a posicionarse como uno de los principales polos urbanos y económicos del Paraguay. El crecimiento comercial, la expansión de servicios, las mejoras de infraestructura y el aumento sostenido de inversiones privadas han generado condiciones particularmente favorables para el desarrollo inmobiliario, especialmente en segmentos residenciales de escala media orientados a renta y vivienda urbana contemporánea. El proyecto estará ubicado sobre las calles Florentín Oviedo y Cerro León, en el barrio Boquerón, una zona que viene registrando un importante proceso de consolidación urbana y crecimiento residencial. La propuesta contempla una torre de 12 niveles con 96 departamentos distribuidos en tipologías monoambiente y de un dormitorio, con superficies que irán desde 33 m² hasta 48 m². La configuración del producto responde a tendencias que comienzan a consolidarse con mayor fuerza dentro del mercado paraguayo, particularmente en ciudades con creciente actividad económica y comercial, donde la demanda por unidades compactas, funcionales y bien ubicadas ha aumentado de forma sostenida tanto entre usuarios finales como inversionistas orientados a renta. Los precios de las unidades iniciarán desde USD 53.590, posicionándose dentro de un segmento que busca combinar accesibilidad relativa con estándares contemporáneos de diseño, amenities y ubicación estratégica. Según destacó la desarrolladora durante el lanzamiento, el proyecto ya alcanzó un 60% de unidades vendidas, reflejando el interés que continúa despertando el mercado inmobiliario de Ciudad del Este entre compradores e inversionistas. Parte importante de ese interés se explica por la propia evolución de la ciudad. La ubicación estratégica dentro de la Triple Frontera, sumada al crecimiento del comercio, el turismo y los servicios, viene generando una demanda cada vez mayor por desarrollos con estándares modernos y propuestas más integrales de vivienda urbana. En paralelo, el crecimiento de actividades vinculadas al comercio regional, logística, salud, educación y servicios corporativos viene ampliando la base de demanda habitacional de la ciudad, generando condiciones favorables para proyectos con ubicación estratégica y enfoque en renta residencial. Paseo Lomas incorporará además 46 cocheras distribuidas entre planta baja y subsuelo, bicicleteros y una serie de amenities orientados a una experiencia residencial más contemporánea y funcional. Entre ellos se incluyen piscina con solárium, fitness center, quincho climatizado con parrilla, salón de usos múltiples, espacios de recreación y laundry. La obra estará a cargo de CODAS VUYK S.A. como empresa constructora, mientras que el inicio formal de construcción está previsto para junio de 2026. La entrega de las unidades se proyecta para julio de 2029. El desarrollo se suma a otros proyectos que actualmente CRESIA impulsa dentro de Ciudad del Este, entre ellos Magnolia, Paseo Boquerón y Vivo Área 1 y Vivo Los Naranjos, todos con elevados niveles de comercialización, reflejando tanto la consolidación de la desarrolladora dentro de la ciudad como el creciente interés del mercado por productos residenciales modernos en la región. La expansión de CRESIA en distintas ciudades del país también forma parte de una tendencia más amplia que comienza a observarse dentro del sector inmobiliario paraguayo: la descentralización gradual de parte de la inversión inmobiliaria hacia mercados regionales con fuerte dinamismo económico. En ese contexto, Ciudad del Este aparece como uno de los casos más relevantes debido a su escala urbana, actividad comercial y posición estratégica dentro del corredor regional de la Triple Frontera. CRESIA S.A. cuenta actualmente con presencia en Asunción, Encarnación y Ciudad del Este, desarrollando proyectos residenciales, corporativos y de usos mixtos. La empresa señala además contar con más de 350.000 m² de desarrollos inmobiliarios y una trayectoria respaldada por más de 47 años de experiencia, consolidando una estrategia enfocada en diseño contemporáneo, funcionalidad, innovación y generación de valor urbano sostenible. Con Paseo Lomas, la desarrolladora continúa profundizando su presencia en Ciudad del Este y reafirma una visión que apuesta al crecimiento de mercados urbanos emergentes dentro del Paraguay, en un contexto donde el proceso de expansión urbana y económica que atraviesan distintas ciudades del interior del país comienza a abrir nuevas oportunidades para el desarrollo inmobiliario de mediana y gran escala.
- Asunción, Central, Alto Paraná E Itapúa Concentran Más Del 74% De Las Empresas Activas Del Paraguay
El DIRGE 2025 del INE permite observar cómo se distribuye la actividad económica formal en el país y refleja la creciente concentración empresarial en los principales polos urbanos y logísticos. La estructura económica del Paraguay continúa mostrando una fuerte concentración territorial alrededor de sus principales núcleos urbanos y logísticos. Los datos del Directorio General de Empresas y Establecimientos (DIRGE) 2025, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con base en el periodo de referencia 2024, ofrecen una radiografía detallada de cómo se distribuyen las empresas activas en el país y permiten identificar tendencias que resultan particularmente relevantes para el mercado inmobiliario. Más allá de funcionar como un registro estadístico, el DIRGE es en una herramienta clave para entender hacia dónde se expande la actividad económica, qué regiones concentran mayor dinamismo empresarial y qué sectores comienzan a adquirir más peso dentro de la economía formal paraguaya. En términos inmobiliarios, esto tiene implicancias directas sobre la demanda de oficinas, parques logísticos, centros comerciales, depósitos, vivienda urbana, desarrollos de uso mixto e infraestructura corporativa. De acuerdo al informe, Paraguay registró 497.675 empresas activas durante 2024, dentro del ámbito cubierto por el DIRGE. La cifra refleja una estructura empresarial todavía fuertemente dominada por microempresas, que representan aproximadamente el 76% del total, equivalente a más de 377.000 unidades económicas. Este dato resulta relevante porque ayuda a entender parte de la configuración urbana y comercial del país: una economía compuesta principalmente por pequeñas operaciones comerciales y de servicios genera una demanda inmobiliaria mucho más atomizada, distribuida en corredores barriales, ejes urbanos secundarios y espacios comerciales de menor escala. Sin embargo, detrás de esa composición general aparece un fenómeno mucho más importante desde la perspectiva urbana y territorial: la altísima concentración empresarial en determinados departamentos. Central lidera ampliamente el ranking nacional con 167.758 empresas activas, equivalente a aproximadamente el 34% del total país. Asunción ocupa el segundo lugar con 105.822 empresas, mientras que Alto Paraná registra 65.289 e Itapúa 32.641. En conjunto, estos cuatro departamentos concentran más de 371.000 empresas activas, es decir, alrededor del 74,5% de toda la actividad empresarial formal registrada por el DIRGE en Paraguay. Esa concentración no solo refleja densidad económica: también ayuda a explicar por qué gran parte de la inversión inmobiliaria continúa focalizada en estos mercados. En el caso de Asunción y Central, los datos consolidan algo que el mercado inmobiliario viene observando desde hace años: ambos departamentos funcionan cada vez más como un único ecosistema económico integrado. La expansión del eje corporativo hacia zonas limítrofes, el crecimiento de nuevos polos comerciales, la aparición de desarrollos logísticos urbanos y la consolidación de corredores residenciales metropolitanos responden directamente a esta concentración empresarial. Asunción continúa operando como el principal centro corporativo y financiero del país. La capital concentra la mayor cantidad de empresas medianas y grandes del Paraguay, con 2.515 empresas medianas y 2.887 grandes, las cifras más elevadas del país. Esto tiene una relación directa con la evolución del mercado de oficinas corporativas, particularmente dentro de segmentos Clase A y edificios premium orientados a servicios profesionales, financieros, tecnológicos y corporativos. La concentración económica se vuelve todavía más evidente al analizar exclusivamente las empresas grandes. De las 7.714 empresas de gran porte registradas por el DIRGE 2025 en Paraguay, 2.887 se encuentran en Asunción, lo que equivale aproximadamente al 37% del total nacional. Si se suman Central y Alto Paraná, los tres departamentos concentran cerca del 76% de todas las empresas grandes del país, reflejando el fuerte nivel de centralización corporativa, financiera e industrial que continúa caracterizando a la economía paraguaya. Además, el informe revela un dato particularmente interesante para el mercado inmobiliario urbano: las “actividades profesionales, científicas y técnicas” representan una de las categorías económicas más grandes del país, con 66.791 empresas activas. Esto incluye estudios jurídicos, consultoras, empresas de ingeniería, arquitectura, diseño, servicios técnicos y profesionales que históricamente tienden a concentrarse en entornos urbanos con mayor infraestructura corporativa. La consolidación de Asunción como centro de servicios avanzados también ayuda a explicar la creciente sofisticación del mercado de oficinas, coworkings, edificios de uso mixto y proyectos orientados a usuarios corporativos. En paralelo, Central continúa absorbiendo gran parte del crecimiento residencial y logístico asociado a esa expansión económica metropolitana. La magnitud de Central resulta particularmente significativa. Con casi 168.000 empresas activas, el departamento no solo supera ampliamente al resto del país, sino que además evidencia cómo el crecimiento económico paraguayo comenzó a extenderse más allá del núcleo histórico de la capital. Ciudades como Luque, San Lorenzo, Lambaré, Fernando de la Mora, Mariano Roque Alonso y Capiatá comenzaron a consolidarse como nodos económicos propios, impulsando una nueva configuración inmobiliaria metropolitana. Esto se refleja en la expansión de parques logísticos, centros comerciales, edificios corporativos secundarios, condominios residenciales y desarrollos de densificación urbana en distintos puntos del departamento. La importancia logística de Central también aparece vinculada al peso que tienen sectores como comercio, transporte y almacenamiento dentro de la estructura económica nacional. El DIRGE registra más de 202.000 empresas vinculadas al comercio y más de 30.900 relacionadas con transporte y almacenamiento. Estos sectores son especialmente relevantes para el mercado inmobiliario industrial y logístico, considerando la creciente necesidad de depósitos urbanos, centros de distribución, infraestructura de última milla y plataformas logísticas conectadas a corredores metropolitanos. Alto Paraná aparece como el tercer gran polo económico del país y probablemente como uno de los mercados inmobiliarios con mayor potencial de transformación durante los próximos años. El departamento registra 65.289 empresas activas, incluyendo más de 1.300 empresas grandes y más de 1.500 medianas. La escala económica de Alto Paraná está profundamente vinculada al comercio fronterizo, la actividad industrial, la logística regional y el crecimiento de Ciudad del Este como nodo económico internacional. Sin embargo, en los últimos años comenzó a observarse también un proceso gradual de sofisticación inmobiliaria, particularmente dentro de segmentos residenciales premium, oficinas corporativas y desarrollos de uso mixto. La consolidación de infraestructura vial, el crecimiento del comercio regional y la expansión de inversiones vinculadas a tecnología, logística e industria generan condiciones que podrían impulsar una nueva etapa de desarrollo urbano en la región. A eso se suma el potencial estratégico derivado de la cercanía con Brasil, la creciente integración económica regional y el progresivo flujo de inversión brasilera hacia Paraguay, particularmente hacia Alto Paraná y las ciudades fronterizas, impulsado por factores como costos operativos más competitivos, disponibilidad energética y oportunidades de expansión empresarial y patrimonial. En Itapúa, el fenómeno adquiere características distintas pero igualmente relevantes. El departamento registra 32.641 empresas activas, posicionándose como el cuarto mercado empresarial más importante del país. La economía itapuense presenta una combinación particular de agroindustria, comercio, servicios y turismo que comienza a traducirse también en una transformación gradual de su mercado inmobiliario. Encarnación, especialmente durante la última década, atravesó un proceso de modernización urbana que modificó profundamente su perfil inmobiliario. La consolidación de costaneras, nuevos corredores comerciales, edificios residenciales y proyectos orientados tanto al usuario final como al inversor refleja parte de esa evolución. En paralelo, el crecimiento empresarial registrado por el DIRGE ayuda a dimensionar cómo la ciudad continúa fortaleciendo su rol como uno de los principales polos urbanos del interior del país. Otro dato particularmente importante para entender la evolución del mercado inmobiliario paraguayo es el peso creciente del sector servicios dentro de la estructura económica nacional. El DIRGE muestra que el 46% de las empresas activas pertenecen al sector servicios, superando incluso al comercio. Economías más orientadas a servicios suelen demandar mayores niveles de conectividad, infraestructura digital, oficinas modernas, espacios flexibles, vivienda urbana y entornos con mejor calidad de vida. También tienden a generar una mayor concentración económica alrededor de ciudades capaces de ofrecer capital humano, infraestructura y servicios complementarios. El informe también muestra que Paraguay registró 27.193 empresas vinculadas específicamente al sector construcción y 16.850 relacionadas con actividades inmobiliarias. Aunque el documento no analiza directamente la evolución del mercado inmobiliario, estas cifras permiten observar el creciente peso económico del ecosistema vinculado al desarrollo urbano, la construcción y los servicios inmobiliarios dentro de la economía formal paraguaya. En términos territoriales, el DIRGE también ayuda a visualizar una tendencia cada vez más clara: la profundización de un modelo económico policéntrico dentro de la Región Oriental. Mientras Asunción mantiene su liderazgo corporativo y financiero, Central absorbe gran parte de la expansión metropolitana, Alto Paraná se consolida como nodo regional internacional e Itapúa continúa fortaleciendo su perfil urbano y comercial. Desde la perspectiva inmobiliaria, esto continuará impulsando distintas dinámicas simultáneas: mayor densificación en corredores metropolitanos, expansión de infraestructura logística, crecimiento de ciudades secundarias y desarrollo gradual de nuevos polos corporativos y comerciales fuera de la capital. En un contexto donde Paraguay atraviesa una etapa de transformación económica, urbana y demográfica, el DIRGE 2025 termina funcionando como una herramienta para entender cómo comienza a reorganizarse territorialmente la economía del país y cuáles son las regiones que probablemente concentrarán gran parte de la inversión inmobiliaria durante los próximos años.
- La Transformación Tecnológica Del Paraguay Y El Nuevo Mercado Inmobiliario De Centros De Datos E Inteligencia Artificial
La combinación de energía renovable, estabilidad macroeconómica y disponibilidad territorial comienza a posicionar al Paraguay como uno de los mercados emergentes más atractivos de América Latina para infraestructura digital, centros de datos e inteligencia artificial. Durante décadas, el desarrollo inmobiliario en Paraguay estuvo principalmente asociado a segmentos tradicionales como vivienda, oficinas, retail, logística e industria. Sin embargo, en paralelo al crecimiento de la economía digital global y al avance acelerado de la inteligencia artificial, comienza a emerger en el país una nueva categoría de activos inmobiliarios con características completamente distintas: los centros de datos y la infraestructura tecnológica de alta capacidad. Lo que hasta hace pocos años parecía un mercado lejano o reservado exclusivamente para economías más desarrolladas, hoy empieza a formar parte de la conversación estratégica del Paraguay. La creciente demanda global de capacidad computacional, almacenamiento de datos, servicios cloud e infraestructura para inteligencia artificial está modificando la lógica de inversión tecnológica a escala internacional, y Paraguay comienza a aparecer en el radar de empresas, gobiernos e inversores especializados. Paraguay combina algunos de los factores más buscados actualmente por operadores de infraestructura digital: abundante energía renovable, costos eléctricos competitivos, estabilidad macroeconómica relativa, disponibilidad de tierra para grandes campus tecnológicos y una posición geográfica que le permite proyectarse como potencial nodo regional para el Cono Sur. En el centro de esta transformación se encuentra la energía hidroeléctrica proveniente de Itaipú, Yacyretá y Acaray. Paraguay es uno de los mayores exportadores de energía hidroeléctrica del mundo y cuenta con un excedente energético que históricamente fue visto principalmente como una ventaja industrial. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial está redefiniendo el valor estratégico de esa capacidad energética. La infraestructura de IA moderna requiere enormes cantidades de electricidad. Los modelos de inteligencia artificial generativa, entrenamiento de modelos de lenguaje, procesamiento de datos y operaciones de GPU intensivas consumen volúmenes energéticos significativamente superiores a los centros de datos tradicionales. En consecuencia, el acceso a energía limpia, estable y competitiva comienza a convertirse en uno de los principales factores de localización para la nueva generación de infraestructura tecnológica. En este contexto, Paraguay empieza a posicionarse no solamente como un destino para centros de datos convencionales de colocation, sino también para infraestructura hyperscale, clusters de inteligencia artificial y operaciones vinculadas a computación avanzada. Uno de los hitos más relevantes en esta dirección ocurrió recientemente en Taiwán. El 8 de mayo, los gobiernos de Paraguay y Taiwán firmaron tres acuerdos de cooperación vinculados a inteligencia artificial, ciberseguridad, gobernanza digital y cooperación judicial. Entre ellos, sobresale especialmente el memorándum de entendimiento para la inversión en un centro soberano de computación de inteligencia artificial. El acuerdo fue firmado por el ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung, y el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, en presencia del presidente taiwanés Lai Ching-te y del presidente paraguayo Santiago Peña. Según la información oficial difundida por Taiwán, se trata de la primera iniciativa bilateral del mundo orientada específicamente al desarrollo de infraestructura soberana de inteligencia artificial. El acuerdo contempla la creación de una entidad digital binacional orientada al desarrollo tecnológico conjunto, bajo principios de transparencia, confianza tecnológica y resiliencia digital. En paralelo, ambos gobiernos avanzaron en acuerdos de cooperación en ciberseguridad y gobernanza digital, reforzando una agenda que trasciende lo diplomático y comienza a insertarse dentro de una visión geopolítica y tecnológica de largo plazo. Esta dinámica comienza además a reflejarse en inversiones privadas concretas. Uno de los anuncios más ambiciosos corresponde a X8 Cloud Inc., multinacional con sede en Los Ángeles, que confirmó sus planes de desarrollar en Paraguay lo que proyecta como el mayor centro de datos de inteligencia artificial del Hemisferio Sur. La iniciativa se apoya explícitamente en el acceso a energía hidroeléctrica renovable de Itaipú y Yacyretá. Según informó la compañía, el proyecto contempla dos grandes etapas. La primera fase, prevista entre 2025 y 2026, implicaría una inversión inicial cercana a USD 260 millones, con una capacidad estimada de 6 MW. Posteriormente, la segunda etapa proyecta una expansión de hasta 250 MW y más de 165.000 GPUs, con una inversión acumulada que podría acercarse a USD 10.000 millones. De concretarse, el proyecto se convertiría en uno de los mayores complejos de infraestructura de inteligencia artificial de América Latina y uno de los principales consumidores tecnológicos de energía renovable de la región. Más allá de la magnitud financiera, este tipo de proyectos introduce un cambio importante dentro del mercado inmobiliario local. Los centros de datos modernos funcionan como una categoría inmobiliaria altamente especializada, con requerimientos completamente distintos a los de oficinas, parques logísticos o industrias tradicionales. La selección de terrenos comienza a depender de variables como disponibilidad energética, redundancia eléctrica, cercanía a fibra óptica, estabilidad geológica, seguridad operativa, capacidad de expansión modular y conectividad internacional. En consecuencia, empiezan a adquirir valor estratégico zonas anteriormente poco vinculadas al desarrollo inmobiliario tradicional. A esto se suma la necesidad de infraestructura complementaria: subestaciones eléctricas, redes de transmisión, conectividad de fibra, sistemas de refrigeración, reservas de agua, seguridad física y corredores logísticos para equipamiento tecnológico de alta complejidad. Otro actor que viene avanzando de forma significativa en Paraguay es Hive Digital Technologies. La compañía, originalmente enfocada en minería de criptomonedas y posteriormente expandida hacia infraestructura de inteligencia artificial, eligió al país como una de sus principales plataformas de crecimiento regional. Actualmente, Hive ya opera dos grandes centros de datos en Paraguay. Uno se encuentra en Colonia Iguazú, con una capacidad cercana a 200 MW, mientras otro opera en Valenzuela con aproximadamente 100 MW. La inversión conjunta rondó los USD 350 millones, incluyendo más de USD 200 millones destinados a equipamiento tecnológico. La lógica detrás de estas inversiones también evidencia la evolución del mercado. Lo que inicialmente comenzó como infraestructura para minería de criptomonedas empieza gradualmente a reconvertirse hacia operaciones vinculadas a inteligencia artificial, computación avanzada y servicios cloud. Esta transición no es casual. A nivel global, muchas compañías vinculadas al ecosistema cripto comenzaron a reutilizar su infraestructura energética y computacional para workloads de IA, debido al explosivo crecimiento de demanda de capacidad GPU en los últimos años. En paralelo al sector privado, el propio Estado paraguayo también empieza a desarrollar infraestructura digital estratégica. En el marco del Programa de Apoyo a la Agenda Digital, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se proyecta la construcción de un Data Center Modular con certificación Tier III en Nueva Asunción. La inversión prevista asciende a aproximadamente G. 143.171 millones y el objetivo es que el centro de datos entre en operación hacia diciembre de 2027. Este tipo de infraestructura no solamente fortalece la capacidad tecnológica estatal, sino que también contribuye gradualmente a construir ecosistemas digitales más sofisticados dentro del país. A nivel inmobiliario y urbano, la consolidación de este nuevo segmento podría generar transformaciones profundas durante la próxima década. La demanda de infraestructura digital tiende a generar nuevos polos de desarrollo económico alrededor de nodos energéticos y corredores de conectividad. Al mismo tiempo, impulsa inversiones en transmisión eléctrica, telecomunicaciones, fibra óptica y logística tecnológica, sectores históricamente menos desarrollados en Paraguay en comparación con otros mercados regionales. Asimismo, la expansión de centros de datos introduce una nueva tipología de inversión inmobiliaria institucional. A diferencia de otros activos tradicionales, estos desarrollos suelen estructurarse bajo contratos de largo plazo, alta inversión inicial y operadores tecnológicos globales, generando dinámicas más cercanas a infraestructura crítica que al real estate convencional. Otro elemento relevante es el posicionamiento ESG. En un contexto donde grandes operadores tecnológicos enfrentan creciente presión para reducir emisiones y operar con energía limpia, la posibilidad de desarrollar infraestructura digital alimentada casi íntegramente por energía hidroeléctrica renovable se convierte en una ventaja competitiva importante para Paraguay. Sin embargo, el desarrollo de esta industria también enfrenta desafíos relevantes. La conectividad internacional de fibra óptica continúa siendo una limitación frente a mercados como Chile o Brasil, donde existen ecosistemas digitales mucho más maduros. Asimismo, el país todavía necesita desarrollar mayor capital humano especializado, proveedores tecnológicos locales, capacidades de mantenimiento avanzado y marcos regulatorios específicos para infraestructura digital crítica. Aun así, el escenario comienza a mostrar señales claras de transformación. La convergencia entre energía renovable, inteligencia artificial y desarrollo inmobiliario podría terminar configurando uno de los nuevos ejes estratégicos de crecimiento económico del Paraguay durante las próximas décadas. Lo que históricamente fue visto simplemente como excedente energético empieza gradualmente a convertirse en un activo geopolítico y tecnológico de alto valor. Y dentro de esa transición, el mercado inmobiliario vinculado a centros de datos, infraestructura digital e inteligencia artificial podría transformarse en una de las nuevas fronteras de inversión más relevantes del país.
- Entrevista a Rafael Gill, Director del Grupo Altamira Paraguay
Desde su trayectoria en el sistema financiero venezolano hasta la creación de Altamira Group en Paraguay, analiza la evolución del mercado, la lógica detrás de sus desarrollos y las tendencias que están redefiniendo el desarrollo en Paraguay. Dentro del proceso de crecimiento que ha experimentado el mercado inmobiliario en Paraguay en los últimos años, Rafael Gill forma parte de una generación de desarrolladores que han contribuido a la consolidación de nuevas propuestas y modelos de desarrollo en el país. Ingeniero civil de formación, inició su trayectoria profesional en Venezuela, donde se vinculó al sistema financiero y participó en el crecimiento de una entidad bancaria junto a su hermano, en un contexto marcado por la expansión del crédito y la inversión. Fue en ese entorno donde se establece el vínculo con la familia Guareschi, un grupo desarrollador de origen uruguayo con experiencia en proyectos residenciales a gran escala. A partir de esa relación, y tras varios años de análisis del mercado paraguayo, en 2016 ambas familias deciden avanzar en la creación de Altamira Group, con el objetivo de desarrollar proyectos en distintos segmentos del mercado local. En esta entrevista, Gill repasa su recorrido profesional, el origen de Altamira y la lógica detrás de sus distintos desarrollos, además de compartir su lectura sobre la evolución del mercado inmobiliario en Paraguay y las oportunidades que presenta en los próximos años. Altamira surge de la colaboración entre dos familias con trayectorias empresariales y experiencias internacionales distintas. ¿Cómo se gestó esa alianza entre la familia Gill y la familia Guareschi? ¿Y qué aporta cada una al desarrollo del grupo en Paraguay? Formo parte de una familia paraguaya. Mi padre, el Ing. Rodolfo Gill Duarte, siempre estuvo vinculado a la actividad política; fue viceministro de Obras Públicas y presidente de la ANDE. Junto con mi madre, Graciela Ramírez Meza, se vieron forzados al exilio en Venezuela, donde llegaron a finales de los años 50 como diplomáticos, con cinco hijos. Yo nací en Venezuela. Para ellos fue una etapa muy dura como inmigrantes, sacar adelante a la familia, sin embargo fuimos muy afortunados porque Venezuela en ese momento era un país próspero, abierto a la inmigración y lleno de oportunidades. Ahí crecimos, estudiamos y trabajamos. Mis hermanos mayores empezaron a trabajar siendo muy jóvenes, liderados por mi hermano mayor Víctor, quien comenzó como asistente en bancos a los 18 años, logrando escalar profesionalmente hasta alcanzar niveles ejecutivos importantes en el sistema financiero venezolano y posteriormente iniciar su primer emprendimiento en este sector. Mi trayectoria profesional también se inicia en Venezuela. Me gradué de ingeniero civil y, en ese momento, el país atravesaba una recesión económica, por lo que no había mucho trabajo en ese sector. De la mano de mi hermano Víctor, tuve la oportunidad de incorporarme a trabajar con él en un banco que en ese momento era pequeño. Luego de varios años de esfuerzo, dedicación y mediante la adquisición de otras entidades, logramos un crecimiento importante que nos permitió posicionarnos como el quinto banco del sistema financiero venezolano. En ese banco, uno de los principales clientes era el grupo Guareschi, liderado por Miguel Guareschi, de origen uruguayo, que había llegado a Venezuela. Desde ese momento se inicia una relación cercana entre los hermanos Gill y la familia Guareschi, quienes, desde los años 80, lograron consolidar un grupo desarrollador y constructor de gran relevancia junto a sus hijos, posicionándose como uno de los referentes del sector, con más de 15.000 viviendas construidas. En 2016, invitamos a la familia Guareschi a venir al Paraguay a explorar el sector inmobiliario. Luego de realizar un análisis de mercado, concluimos que existían muchas oportunidades, y de ahí surge la idea de constituir Altamira Group, en la cual participamos la familia Guareschi, representada por Marcos y Luis Guareschi, junto con Eduardo Pérez, primo de ambos, y nosotros. A diferencia de otros desarrolladores que suelen especializarse en un único segmento, Altamira ha incursionado en propuestas que abarcan desde vivienda para clase media hasta proyectos de perfil más exclusivo. ¿Cómo definen qué segmento abordar en cada momento y qué lógica hay detrás de esa decisión? Cuando empezamos, hace unos 10 años, nos enfocamos en el segmento de clase media. Nuestro primer proyecto fue Altamira Ykua Satí, seguido por Altamira Surubi’i. Posteriormente, contratamos a la agencia de publicidad Biedermann para ayudarnos a estructurar las marcas asociadas a los distintos segmentos inmobiliarios en los que queríamos participar. A partir de ese proceso, conceptualizamos cuatro marcas que responden a diferentes niveles de mercado. Desde el segmento más accesible hacia arriba, comenzamos con Altavida, luego Altamira, después Alzara y, finalmente, Alcántara, que representa el nivel más alto. Este último es el proyecto más reciente que hemos desarrollado; ya está concluido, con aproximadamente un 85% de las unidades vendidas, y la respuesta de los compradores y visitantes ha sido muy positiva. Creemos que logramos introducir una propuesta distinta dentro del segmento de mayor nivel en Paraguay. La decisión de explorar estos distintos nichos responde, principalmente, a la necesidad de entender mejor el mercado. Es una curva de aprendizaje que implica identificar dónde existe mayor demanda, dónde hay oportunidades y qué tipo de producto requiere cada segmento. Una vez identificado el nicho, el objetivo es desarrollar una propuesta que tenga una relación precio-calidad lo más equilibrada posible, de manera que el cliente perciba valor real en lo que adquiere. Buscamos que quien compra un departamento sienta satisfacción y confianza en que el producto fue bien ejecutado. Adicionalmente, nosotros administramos todos los condominios que desarrollamos, con el objetivo de mantener los estándares de calidad en el tiempo. Es un aspecto en el que ponemos mucho énfasis y que buscamos mejorar continuamente. En paralelo a tu rol en Altamira Group, sos propietario del Hotel Hub, orientado a un segmento corporativo joven y ubicado en Recoleta, un barrio cuya relevancia urbana ha crecido significativamente en los últimos años. ¿Qué vieron en ese momento en el modelo de hotel urbano y en la ubicación en Villa Morra que les hizo sentido como inversión? Realmente, la inversión en el Hotel Hub nace de que nosotros ya tenemos muchos años viniendo con frecuencia al Paraguay. En 2017 compramos el 50% del Hotel Hub, porque nos pareció una buena inversión, al tratarse de un hotel corporativo-urbano y con una excelente ubicación en el barrio Villa Morra. Posteriormente, en 2021, adquirimos el 100% del hotel y, a partir de ese momento, tratamos de, poco a poco, ir mejorándolo, irlo convirtiendo cada vez más en el concepto que representa: un hotel urbano, en una zona agradable. Tiene el Shopping Mariscal enfrente, La Cuadrita y restaurantes muy cerca, y es de las pocas zonas donde uno puede salir caminando a comer o a comprar algo, sin necesidad de tomar el auto. Y, como les comento, poco a poco hemos tratado de ir mejorándolo, de ir afinándolo, con la misma idea que nos caracteriza en Altamira Group, que es la satisfacción del cliente. Además de desarrollar, ustedes también ejecutan la construcción de sus propios proyectos. En Altamira Surubi incorporaron nuevas tecnologías constructivas que luego aplicaron en Altavida Norte. ¿Qué rol tuvo la innovación técnica dentro de la propuesta de valor de la empresa? Es importante porque es algo que nos diferencia también de la competencia del mercado. Nosotros trabajamos en varios proyectos con un sistema constructivo industrializado que se denomina sistema túnel, un sistema de origen francés que tiene el beneficio de permitir ejecutar la construcción de la obra de una manera mucho más eficiente y rápida. También, en términos de costo, te da beneficios, porque este sistema industrializado consiste básicamente en encofrados grandes en los que ya se incorporan todas las instalaciones de electricidad y plomería, y una vez que eso está dispuesto, se vacía el hormigón. Eso te permite, como dije antes, una ejecución mucho más rápida de la obra. Ya lo hicimos de esa manera en Altamira Surubi’i y ahora justamente vamos a emplear este sistema en dos de nuestros proyectos nuevos. Uno es Altavida Norte, que es una sociedad entre Altamira Group y el grupo AZETA, que consiste en dos torres al lado del shopping, en la ciudad de Limpio, y va a ser un proyecto muy interesante. También tenemos previsto arrancar este año Veralta, que es un proyecto que se está ejecutando en Los Laureles y que surge de una sociedad que estamos haciendo con Creo, de la familia Fadul. Otro rasgo que se observa consistentemente es la colaboración con otros actores del mercado, que he mencionado también recién, como GONU en Parque Alcántara, Creo Inmuebles en Veralta y Grupo Azeta en Altavida. ¿Qué ventajas estratégicas encuentran en este modelo colaborativo? Hemos hecho estas alianzas con tres grupos importantes del Paraguay y, básicamente, lo que buscamos en cada uno de ellos es lograr sinergias. Hay que estar conscientes de que hoy en día en el Paraguay realmente hay un boom de construcción, hay mucha competencia y ya existen muchos desarrolladores establecidos. Nosotros hemos tratado de hacer estas alianzas para tener y mantener una mayor eficiencia y lograr un mejor resultado en los proyectos que estamos ejecutando. Como dice el refrán, “la unión hace la fuerza”. Altamira cuenta con experiencia en Uruguay y Venezuela. ¿Cómo se articula el intercambio de conocimiento entre las distintas operaciones y qué aprendizajes internacionales consideran más relevantes para el contexto paraguayo? Esto es interesante porque, cuando arrancamos hace 10 años, los hermanos Marcos y Luis Guareschi, junto con Eduardo Pérez, que son directores, fundadores y socios nuestros, incorporaron al equipo un grupo de profesionales venezolanos que trabajaban con ellos, que vinieron al Paraguay, se mudaron con sus familias y se han adaptado a la sociedad asuncena y al país. A partir de ahí se empezó a generar, poco a poco, un proceso muy interesante: ese grupo de venezolanos se comenzó a integrar con profesionales paraguayos que contratamos para Altamira Group. Hoy en día tenemos un crecimiento profesional interesante que surge justamente de la unión de esas dos cosas: por un lado, el grupo de profesionales venezolanos que vinieron con una forma de hacer las cosas y una gran trayectoria de la mano de la familia Guareschi, y por otro, el grupo de profesionales paraguayos. Esa combinación ha logrado una sinergia muy interesante y muy efectiva, y realmente estamos viendo los resultados, que son muy satisfactorios en los logros que estamos teniendo. Bueno, y las últimas dos preguntas tenemos, pensando en el mediano plazo. ¿Cuál es la visión de Altamira para los próximos años? ¿Hay nuevas tipologías, zonas o modelos de negocio que estén explorando? Sí, como mencioné antes, hay un boom de construcción. Uno lo ve en las calles y en los barrios que se mueven en Asunción y en el Gran Asunción, que es donde básicamente estamos focalizados hoy. Hay una dinámica muy fuerte de proyectos. Se aprecia que hay una tendencia importante en términos de demanda de departamentos de una y dos habitaciones, para profesionales recién graduados, parejas recién casadas y familias que se van constituyendo. Ahí hay una dinámica bien fuerte, que es donde yo creo que probablemente va a haber un mayor recorrido de desarrollos. Eso no quiere decir que, en paralelo, haya otros nichos de mercado que también se sigan atendiendo, pero sí se siente que hay una tendencia en ese tipo de tipología y en ese tipo de proyectos en lo que es Asunción y la Gran Asunción. Sí, fuera de los dos proyectos que mencioné que estamos arrancando este año, que son Altavida Norte en Limpio y Veralta en Los Laureles, estamos analizando otras opciones en los terrenos de los cuales ya somos propietarios, y también otras alianzas con grupos paraguayos importantes que probablemente vayamos a evaluar y desarrollar para lo que sería el inicio del año entrante. Y finalmente, ¿cómo proyectas la evolución del mercado inmobiliario paraguayo en los próximos 10 años? ¿Qué transformaciones estructurales crees que marcarán la próxima etapa del sector? Como dije antes, hay una dinámica muy fuerte. Cada vez se ven más proyectos y más edificios en altura, que antes era impensable ver en Asunción, de muchos pisos. Ya hay zonas en la ciudad donde se ven torres que antes no existían. Yo creo que esa es una dinámica que va a seguir evolucionando. Siempre van a estar, de alguna forma, los distintos tipos de vivienda que al paraguayo le gustan, como los barrios cerrados o los edificios más medianos. Sin embargo, veo que hay una tendencia marcada a que cada vez más la gente deje las casas clásicas donde se vivía en Paraguay y se vaya mudando a departamentos, por todos los beneficios que eso significa. Es una dinámica que sin duda va a continuar y que va a hacer que Asunción, como ya lo es hoy, siga cambiando y cada vez tenga una cara distinta. Y yo creo que va a ser una cara más linda, en líneas generales, porque la competencia, y nosotros en general, están haciendo proyectos muy interesantes y muy bonitos en la ciudad.
- Qué Diferencia Hay Entre Los Edificios Corporativos Clase A, Clase B Y Clase C
La clasificación de edificios corporativos permite entender el nivel de calidad, infraestructura, ubicación y servicios de un inmueble de oficinas dentro de cada mercado. A medida que el mercado inmobiliario corporativo paraguayo continúa expandiéndose y sofisticándose, conceptos históricamente más asociados a mercados internacionales comienzan a incorporarse con mayor frecuencia al lenguaje local. Entre ellos, uno de los más utilizados dentro del segmento de oficinas es la clasificación de edificios corporativos en categorías Clase A, Clase B y Clase C. Aunque estas denominaciones suelen aparecer en informes de mercado, presentaciones comerciales y procesos de leasing, muchas veces existe poca claridad sobre qué implican realmente, cómo se determinan y cuáles son las diferencias concretas entre cada categoría. En la práctica, estas clasificaciones funcionan como una herramienta que permite ordenar y segmentar el mercado de oficinas según variables vinculadas a calidad, ubicación, infraestructura, servicios, imagen corporativa y desempeño operativo. A diferencia de otras certificaciones o normativas técnicas, no existe un organismo internacional único que determine oficialmente qué edificio pertenece a cada categoría. La clasificación surge más bien de un consenso de mercado entre brokers, desarrolladores, inversores, administradores y usuarios corporativos. Por esa razón, un edificio considerado Clase A en Asunción podría no necesariamente cumplir los mismos estándares que un Clase A en ciudades como Nueva York, São Paulo o Londres. La evaluación siempre es relativa al mercado local y al nivel general de desarrollo de cada ciudad. En términos generales, la clasificación busca establecer una referencia clara sobre el posicionamiento competitivo de un edificio dentro de su segmento. Esto resulta relevante no solo para las empresas que buscan oficinas, sino también para inversores institucionales, fondos inmobiliarios y desarrolladores que analizan rentabilidad, valorización y capacidad de atracción de inquilinos. Entre los principales factores que suelen determinar la categoría de un edificio se encuentran la antigüedad de la construcción, la ubicación dentro de la ciudad, la calidad arquitectónica, el nivel de mantenimiento, la infraestructura tecnológica, la eficiencia operativa, los amenities disponibles, la reputación del inmueble en el mercado y el perfil de los inquilinos que alberga. La ubicación suele ser uno de los elementos más determinantes. En la mayoría de los mercados, los edificios de mayor categoría se concentran en los principales ejes corporativos y financieros, donde existe mejor conectividad, infraestructura urbana más desarrollada y mayor visibilidad empresarial. En Asunción, este fenómeno se observa principalmente en zonas como el eje corporativo de Aviadores del Chaco y Santa Teresa, Carmelitas, parte de Villa Morra y determinados corredores de crecimiento vinculados al segmento corporativo moderno. Los edificios Clase A representan el nivel más alto dentro del mercado de oficinas. Se trata de inmuebles corporativos que combinan ubicación estratégica, infraestructura moderna, diseño arquitectónico de alto estándar y una experiencia operativa superior. Generalmente son edificios nuevos o que atravesaron renovaciones integrales recientes, incorporando estándares contemporáneos de eficiencia, tecnología y confort. Además de la calidad constructiva, estos edificios suelen diferenciarse por ofrecer amenities y servicios que van más allá del espacio de oficina tradicional. Entre ellos aparecen lobbies de gran escala, sistemas de seguridad avanzados, controles de acceso inteligentes, estacionamientos estructurados, grupos electrógenos, climatización central de última generación, internet de alta capacidad, espacios de coworking, gimnasios y salas de reuniones compartidas. En los mercados más desarrollados, y cada vez con mayor presencia en Paraguay, los edificios Clase A también comienzan a incorporar criterios vinculados a sostenibilidad y eficiencia energética. Certificaciones internacionales como LEED o EDGE adquieren creciente relevancia, especialmente porque muchas multinacionales ya exigen este tipo de estándares como condición para instalar sus operaciones corporativas. El componente reputacional también cumple un rol importante. Los edificios Clase A suelen albergar empresas multinacionales, entidades financieras, estudios corporativos, firmas tecnológicas y compañías que buscan proyectar una imagen institucional sólida. En este sentido, el edificio deja de ser únicamente un espacio operativo y pasa a formar parte de la identidad corporativa de la empresa. Por esa razón, el costo de ocupación en este segmento suele ser considerablemente superior al promedio del mercado. Las rentas más elevadas responden no solamente a la ubicación o al diseño, sino también al nivel de servicios, mantenimiento y experiencia general que ofrece el inmueble. En Paraguay, el crecimiento del stock de oficinas corporativas modernas durante los últimos años comenzó a consolidar gradualmente este segmento. El mercado pasó de aproximadamente 250.000 m² de oficinas corporativas en 2020 a más de 300.000 m² en 2025 de acuerdo a datos de JLL Paraguay, reflejando una expansión sostenida de la oferta, particularmente dentro del segmento de mayor calidad. En paralelo, los precios de oficinas Clase A registraron una suba significativa, pasando de aproximadamente USD 12 a USD 18 por m² mensual, impulsados por una oferta más sofisticada y una demanda corporativa cada vez más orientada a calidad, eficiencia y ubicación. Según datos de JLL Paraguay, el stock de oficinas corporativas modernas en Paraguay pasó de aproximadamente 250.000 m² en 2020 a más de 300.000 m² en 2025, evidenciando una expansión sostenida del mercado y una progresiva consolidación del segmento corporativo de mayor calidad. En ese mismo periodo, las oficinas Clase A registraron un aumento relevante en sus valores de renta, pasando de aproximadamente USD 12 a USD 18 por m² mensual, acompañando una demanda cada vez más enfocada en ubicación estratégica, eficiencia operativa, infraestructura moderna y estándares corporativos internacionales. Los edificios Clase B ocupan una posición intermedia dentro del mercado corporativo. Se trata de oficinas profesionales y funcionales, aunque con menor nivel de sofisticación que los Clase A. Muchas veces son edificios que en algún momento representaron el segmento premium del mercado, pero que fueron perdiendo competitividad frente a construcciones más nuevas o tecnológicamente superiores. En términos generales, los Clase B mantienen estándares adecuados de operación y ubicación relativamente buenas, aunque suelen presentar infraestructura más antigua, sistemas parcialmente desactualizados o amenities más limitados. Aun así, continúan siendo espacios muy valorados por empresas que buscan equilibrio entre costo y calidad. En numerosos casos, este segmento resulta atractivo para compañías medianas, firmas profesionales, empresas de servicios y organizaciones que priorizan funcionalidad y ubicación, pero sin necesidad de asumir el costo operativo de un edificio premium. Además, muchos inmuebles Clase B poseen potencial de reposicionamiento mediante renovaciones parciales, actualización de espacios comunes o modernización tecnológica. Este fenómeno es particularmente relevante en mercados en expansión, donde ciertos edificios atraviesan procesos de reconversión para mantenerse competitivos frente a la nueva oferta corporativa. En Asunción, algunos edificios desarrollados durante ciclos anteriores del mercado comenzaron gradualmente a reposicionarse mediante mejoras operativas, remodelaciones de lobby, actualización de ascensores, modernización de climatización y mejoras en experiencia del usuario. Los edificios Clase C representan el segmento más básico y económico dentro del mercado de oficinas. Normalmente se trata de inmuebles con más de veinte años de antigüedad, con infraestructura limitada, terminaciones antiguas y escasa incorporación de servicios corporativos modernos. En este segmento suelen encontrarse ascensores más lentos, sistemas de climatización menos eficientes, espacios comunes reducidos, mantenimiento limitado y menor calidad general de operación. Muchas veces estos edificios se ubican fuera de los principales corredores corporativos o en zonas que perdieron competitividad relativa frente a nuevos polos empresariales. A pesar de ello, continúan teniendo demanda en determinados nichos del mercado, especialmente entre pequeñas empresas, emprendimientos, oficinas administrativas de bajo costo o actividades que priorizan precio por encima de imagen corporativa o experiencia del usuario. Sin embargo, en numerosos mercados internacionales, y gradualmente también en América Latina, los edificios Clase C enfrentan crecientes dificultades para competir frente a productos más modernos. Esto llevó a que muchos inmuebles sean objeto de procesos de reconversión, remodelación o incluso cambio de uso hacia residencial, hotelería, salud o educación. La clasificación de oficinas también tiene impacto directo sobre las dinámicas financieras del mercado inmobiliario corporativo. Los edificios de mayor categoría tienden a captar inquilinos más estables, contratos de mayor duración y menores niveles de vacancia, lo que influye directamente sobre el valor del activo y su capacidad de generación de ingresos. Para los inversores, estas categorías funcionan como indicadores indirectos de riesgo, estabilidad y potencial de valorización. Un edificio Clase A generalmente implica mayor inversión inicial y costos operativos más elevados, aunque también puede ofrecer mayor capacidad de retención de valor y atracción de empresas institucionales. En cambio, los segmentos inferiores pueden presentar mayores oportunidades de reposicionamiento o rentabilidades más altas, aunque acompañadas de riesgos operativos superiores. En paralelo, la evolución del trabajo híbrido y la transformación de las dinámicas corporativas comenzaron a modificar la forma en que las empresas evalúan oficinas. Hoy, factores como bienestar, flexibilidad, eficiencia energética, experiencia del usuario y calidad ambiental ganan relevancia incluso por encima de la superficie total alquilada. Más allá de las diferencias técnicas entre categorías, la clasificación de edificios corporativos refleja en realidad el grado de madurez y sofisticación de un mercado inmobiliario. A medida que las ciudades evolucionan y las empresas elevan sus estándares de operación, los edificios dejan de competir únicamente por ubicación o precio y comienzan a diferenciarse por experiencia, eficiencia, servicios y capacidad de adaptación a nuevas formas de trabajo. En ese contexto, comprender qué significa que un edificio sea Clase A, Clase B o Clase C permite interpretar con mayor claridad cómo funciona el mercado corporativo actual y hacia dónde evoluciona la demanda de oficinas en ciudades como Asunción.
- Ordenamiento Territorial En Caaguazú: Infraestructura, Logística Y Desarrollo Industrial Como Eje De Transformación Regional
La planificación territorial se posiciona como herramienta clave para ordenar el crecimiento industrial, optimizar la infraestructura y reducir costos logísticos en el interior del país. El proceso de descentralización productiva en Paraguay comienza a tomar forma a través de iniciativas concretas que buscan reorganizar el territorio en función de su potencial económico. En este contexto, el departamento de Caaguazú se posiciona como uno de los principales focos de una estrategia que combina planificación territorial, inversión en infraestructura y desarrollo industrial, con el objetivo de construir una base más equilibrada de crecimiento a nivel nacional. La reciente reunión entre el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, y el senador Silvio Ovelar, refleja un cambio de enfoque que trasciende lo sectorial y se inserta en una lógica territorial más amplia. El eje de la conversación no se limita a la promoción de industrias, sino que apunta a estructurar las condiciones físicas, logísticas y energéticas necesarias para que dichas industrias puedan operar de manera eficiente y competitiva. En este contexto, el ordenamiento territorial deja de ser un concepto teórico o urbanístico para convertirse en una herramienta operativa. Implica definir con precisión dónde se ubicarán las zonas industriales, cómo se conectarán con las principales rutas logísticas, qué capacidad energética tendrán y qué tipo de infraestructura deberá acompañarlas. Esta planificación anticipada permite evitar uno de los principales problemas del desarrollo espontáneo: la dispersión, la ineficiencia en costos y la sobrecarga de servicios. Ubicado en el centro de la Región Oriental, Caaguazú presenta características que lo convierten en un nodo estratégico dentro del mapa productivo del país. Con una población superior a los 430.000 habitantes y una ubicación geográfica que lo conecta con departamentos clave como Alto Paraná, San Pedro y Cordillera, el territorio se configura como un punto de articulación natural para flujos logísticos, comerciales e industriales. En este sentido, la logística se convierte en una ventaja competitiva. La visión impulsada desde el Ministerio de Industria plantea la necesidad de transformar la condición mediterránea del país en un factor de eficiencia, mediante una mejor articulación entre infraestructura vial, suministro energético y localización industrial. Este enfoque implica una coordinación estrecha con instituciones como la Administración Nacional de Electricidad y el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, actores clave para garantizar tanto la disponibilidad de energía como la conectividad física de los nuevos polos productivos. Uno de los componentes centrales de esta estrategia es el desarrollo de parques industriales en zonas previamente definidas dentro del territorio. La planificación anticipada de estas áreas permite concentrar inversiones, generar economías de escala y facilitar la provisión de servicios esenciales. A nivel local, ya se proyecta la posibilidad de destinar parte del ejido urbano, que supera las 400 hectáreas, para la instalación de un parque industrial en Coronel Oviedo. Este tipo de iniciativas introduce una nueva capa de oportunidad en el mercado. La creación de parques industriales y la mejora de la infraestructura logística tienden a generar procesos de valorización del suelo en áreas estratégicas, así como una mayor demanda por terrenos aptos para desarrollo productivo. Al mismo tiempo, se abre un espacio para la aparición de nuevos formatos de activos, vinculados no solo a la industria, sino también a servicios complementarios como logística, almacenamiento, vivienda para trabajadores y equipamiento urbano. Uno de los objetivos de la estrategia es generar empleo en el interior del país como mecanismo para frenar la migración hacia el área metropolitana. La concentración de oportunidades laborales en Asunción y su entorno ha sido históricamente uno de los principales desafíos del desarrollo territorial en Paraguay. En este contexto, el fortalecimiento de polos industriales en departamentos como Caaguazú busca revertir esa dinámica, promoviendo el arraigo y una distribución más equilibrada de la población. La experiencia reciente de empresas locales que operan en Coronel Oviedo y exportan a mercados como Brasil refuerza la viabilidad de este enfoque. Estos casos demuestran que, con las condiciones adecuadas, es posible desarrollar actividad industrial competitiva fuera de los grandes centros urbanos, generando impactos directos en la economía local y en la calidad de vida de la población. A nivel productivo, Caaguazú cuenta además con una base económica diversificada que puede servir como punto de partida para su industrialización. El departamento es el principal productor nacional de mandioca, uno de los mayores en algodón y caña de azúcar, y mantiene una presencia relevante en cultivos como el maíz y la stevia. A esto se suman actividades industriales ya existentes, como desmotadoras de algodón, aceiteras, aserraderos y producción láctea. Este entramado productivo, combinado con una ubicación estratégica en el cruce de rutas, configura un escenario propicio para el desarrollo de cadenas de valor más complejas. La industrialización, en este caso, no parte de cero, sino que se apoya en una base existente que puede ser ampliada y sofisticada mediante inversión, tecnología y planificación. Otro elemento relevante es la articulación regional entre municipios del departamento, como Vaquería, San Joaquín, Nueva Toledo, Raúl Arsenio Oviedo y 3 de Febrero. La coordinación entre estas localidades permite pensar el desarrollo no de manera aislada, sino como un sistema integrado, donde cada territorio puede especializarse y contribuir a una estrategia productiva común. En términos más amplios, la iniciativa en Caaguazú se inscribe dentro de una política pública orientada a redefinir el modelo de crecimiento del país. La descentralización, el fortalecimiento de los territorios y la generación de nuevos polos industriales forman parte de una agenda que busca no solo expandir la economía, sino también mejorar su distribución geográfica.
- Paraguay Sotheby’s International Realty Cumple Cinco Años En El Mercado Local Con Crecimiento Sostenido Y Expansión En El Segmento Premium
La firma consolida su posicionamiento en el segmento premium con USD 201 millones en transacciones desde su arribo al país, impulsada por la expansión de su equipo comercial y una estrategia enfocada en especialización, desarrollos propios y crecimiento territorial. En un contexto en el que el mercado inmobiliario paraguayo comienza a consolidar nuevas capas de sofisticación, particularmente en los segmentos de mayor valor, Paraguay Sotheby’s International Realty celebró su quinto aniversario en el país con un evento realizado en el Centro de Experiencias de Raíces Real Estate, grupo empresarial del cual forma parte a nivel local. La conmemoración no solo marcó un hito institucional, sino que también funcionó como una instancia de balance sobre la evolución de la marca en Paraguay, su posicionamiento dentro del segmento premium y su proyección a futuro en un mercado aún en proceso de maduración. La operación local de la firma se inscribe dentro de una red global con raíces históricas profundas. La marca Sotheby’s tiene su origen en el Reino Unido como casa de subastas hace más de tres siglos, vinculada desde sus inicios al comercio de obras de arte, objetos de colección y piezas de alto valor cultural. Con el paso del tiempo, esa lógica de curaduría y singularidad fue trasladándose al ámbito inmobiliario, dando lugar a una red internacional orientada a la comercialización de propiedades de alto nivel, con presencia en múltiples mercados alrededor del mundo. En Paraguay, su desembarco se dio de la mano de Raíces Real Estate, integrando así al país dentro de ese ecosistema global, pero con una adaptación específica a las características del mercado local. Desde el inicio de sus operaciones, que comenzaron en plena pandemia, hacia finales de 2020, la firma ha atravesado una etapa de crecimiento progresivo. En términos cuantitativos, el año 2025 cerró con un volumen de transacciones cercano a los 90 millones de dólares y más de 3 millones de dólares en comisiones generadas a nivel país, cifras que reflejan no solo una expansión en actividad, sino también una consolidación dentro del segmento al que apunta la marca. Este crecimiento estuvo acompañado por una expansión en la estructura comercial: en el plazo de un año, el equipo pasó de aproximadamente 30 agentes a 44 profesionales distribuidos a nivel nacional, lo que evidencia una ampliación tanto en capacidad operativa como en alcance territorial. Uno de los aspectos que define el posicionamiento de la firma es su enfoque estratégico. La lógica de Sotheby’s se centra en el valor de las transacciones, operando principalmente en el segmento de propiedades denominadas “triple A”. Esto incluye desde residencias y departamentos de alto estándar hasta terrenos en ubicaciones premium y propiedades. A esto se suma la comercialización de desarrollos propios del grupo Raíces, particularmente barrios cerrados como AquaVillage, Aquabrava, Aqualake, Aquaterra y Aquadelta, que forman parte de una línea de productos con identidad propia dentro del mercado local. En este sentido, durante 2025 la firma avanzó en una estrategia de especialización mediante la creación de una unidad dedicada exclusivamente a la comercialización de estos desarrollos: el Development Division. La implementación de este equipo generó un cambio significativo en la composición de las transacciones. Mientras que anteriormente la mayor parte del volumen correspondía a productos de terceros, con una participación cercana al 93%, tras la creación de esta división la proporción de desarrollos propios dentro del total de operaciones aumentó hasta aproximadamente el 17%, reflejando una mayor integración vertical dentro del modelo de negocio. Otro de los hitos en la evolución de la firma fue la expansión hacia el interior del país, particularmente con la consolidación de su presencia en Ciudad del Este. Si bien el interés por ese mercado surgió desde las primeras etapas de operación, fue recién en 2023 cuando se formalizó una estructura más robusta en la ciudad, impulsada por la identificación de una demanda creciente y un potencial de desarrollo significativo. A tres años de su apertura, la oficina ha registrado un crecimiento sostenido tanto en volumen de transacciones como en facturación, acompañado por un aumento en la cantidad de agentes. Más allá de los indicadores operativos, el aniversario también estuvo marcado por una propuesta conceptual que buscó reforzar la identidad de la marca a través de una pieza audiovisual desarrollada especialmente para la ocasión. Inspirado en una campaña global de Sotheby’s International Realty, el video adoptó una narrativa vinculada al mundo del arte, estableciendo una analogía entre las propiedades inmobiliarias y las obras únicas que caracterizan a la histórica casa de subastas. Bajo esta lógica, los asesores fueron presentados como curadores, encargados de interpretar y posicionar cada activo en función de su singularidad, mientras que las propiedades fueron conceptualizadas como piezas irrepetibles dentro de un “museo” simbólico. La pieza se estructura a partir de cinco escenas que recorren, de manera conceptual, la historia y la proyección de la marca en el país. La primera remite al origen, con una imagen que evoca el proceso inicial de construcción de la oficina en Paseo La Galería. La segunda retoma el momento de lanzamiento, simbolizado a través de una bailarina que alude a la apertura oficial de la marca. La tercera introduce el concepto de esfuerzo y crecimiento sostenido, representado por un edificio con una única luz encendida, en referencia al trabajo constante que sostiene la operación. La cuarta escena se enfoca en el cliente, mostrando el proceso de análisis e inversión en propiedades, mientras que la quinta, concebida como una ventana abierta, proyecta el futuro, sugiriendo expansión, nuevas oportunidades y continuidad en el desarrollo de la marca. Formar parte de una red global de estas características implica, según la visión de la firma, un doble rol dentro del mercado local. Por un lado, representa un compromiso en términos de estándares, procesos y calidad de servicio, alineados con una marca de reconocimiento internacional. Por otro, funciona como una garantía para los clientes, tanto locales como internacionales, que encuentran en ese respaldo un elemento diferenciador en un mercado donde la profesionalización aún presenta espacios de desarrollo. En términos de mercado, la firma identifica un escenario con amplias oportunidades de crecimiento, particularmente en el segmento premium. La coyuntura macroeconómica del país, marcada por estabilidad relativa y creciente interés por parte de inversores extranjeros, genera condiciones favorables para la expansión de este tipo de productos. En este contexto, el ingreso de capital internacional se presenta como uno de los principales motores de crecimiento, especialmente en desarrollos orientados a segmentos de alto poder adquisitivo. No obstante, uno de los desafíos estructurales que se señalan es el nivel de profesionalización del sector. A diferencia de otros mercados de la región, Paraguay aún no cuenta con un grado elevado de institucionalización en el rubro inmobiliario, lo que implica la necesidad de avanzar en estándares, prácticas y mecanismos que fortalezcan la transparencia y la eficiencia del mercado. En este escenario, la presencia de marcas internacionales con procesos estructurados y experiencia en múltiples jurisdicciones introduce dinámicas que contribuyen a elevar el nivel general de la industria. A cinco años de su llegada, Paraguay Sotheby’s International Realty se encuentra en una etapa que combina consolidación y proyección. Con una base operativa en expansión, una integración más profunda con los desarrollos del grupo al que pertenece y una estrategia orientada a duplicar su volumen de transacciones en los próximos años, la firma se posiciona como uno de los actores que buscan capitalizar el crecimiento del segmento premium dentro de un mercado inmobiliario paraguayo que continúa evolucionando en escala, complejidad y grado de sofisticación.
- La Importancia Del Asesoramiento Legal, Técnico E Inmobiliario En Las Transacciones Inmobiliarias
El crecimiento del mercado y la mayor complejidad de las operaciones elevan la relevancia de un enfoque integral que combine análisis legal, técnico y comercial. En la medida en que el mercado inmobiliario paraguayo continúa evolucionando y atrayendo nuevos actores, la complejidad de las transacciones ha comenzado a incrementarse de forma sostenida. Lo que en otros momentos podía resolverse a partir de acuerdos relativamente simples, hoy exige una lectura mucho más profunda que combina variables legales, técnicas, urbanísticas, financieras e incluso operativas. En este contexto, el asesoramiento especializado: legal, inmobiliario, arquitectónico y de ingeniería, no solo adquiere mayor relevancia, sino que se convierte en un factor determinante para la calidad y seguridad de cualquier transacción. Aun así, en la práctica local, continúa siendo subestimado o directamente omitido en una parte significativa de las operaciones, especialmente en aquellas impulsadas por actores no institucionales o por propietarios que operan de forma directa. Esta dinámica responde, en gran medida, a una percepción equivocada del asesoramiento como un costo adicional, cuando en realidad debería ser entendido como un mecanismo de protección y optimización del valor. La ausencia de un enfoque integral no solo incrementa el riesgo de errores estructurales, sino que también limita la capacidad de capturar el verdadero potencial de los activos involucrados. El componente legal constituye, sin lugar a dudas, la base sobre la cual se sostiene cualquier operación inmobiliaria. La verificación de títulos, la revisión de antecedentes dominiales, la identificación de gravámenes, servidumbres o restricciones, así como la correcta redacción de contratos, son aspectos que definen la seguridad jurídica de la transacción. En el mercado paraguayo, no es infrecuente encontrar operaciones avanzadas sobre activos con inconsistencias documentales, conflictos de titularidad o estructuras contractuales débiles, muchas veces como consecuencia de procesos mal asesorados o directamente improvisados. Este tipo de situaciones no solo retrasa operaciones, sino que puede derivar en litigios prolongados o pérdidas económicas relevantes, afectando tanto a compradores como a desarrolladores. En paralelo, el rol del asesoramiento inmobiliario adquiere una dimensión estratégica que va mucho más allá de la intermediación tradicional. En un mercado caracterizado por asimetrías de información, falta de datos consolidados y una alta dispersión de precios, la capacidad de interpretar el contexto se vuelve fundamental. La correcta valuación de un activo, la identificación de su posicionamiento dentro del mercado, la lectura de la demanda efectiva y la definición de una estrategia de comercialización adecuada son variables que inciden directamente en el resultado económico de la operación. Sin embargo, también en este ámbito persisten distorsiones relevantes. La sobrevaloración de activos basada en expectativas poco realistas, la utilización de referencias comparables inadecuadas o la falta de una estrategia clara de colocación generan fricciones innecesarias en el mercado. Esto se traduce en propiedades que permanecen largos periodos sin rotación, negociaciones fallidas o, en el peor de los casos, operaciones cerradas en condiciones desfavorables para alguna de las partes. A medida que las operaciones escalan en tamaño y complejidad, el componente técnico adquiere un peso aún mayor. El análisis arquitectónico y de ingeniería permite evaluar no solo el estado físico de un inmueble, sino también su capacidad de adaptación, su potencial constructivo y su viabilidad dentro del marco normativo vigente. Factores como indicadores urbanísticos, condiciones del suelo, infraestructura disponible, eficiencia del diseño o costos de adecuación pueden alterar de manera significativa la ecuación económica de un proyecto. Este análisis resulta aún más crítico en el caso de unidades adquiridas en pozo, donde el activo no existe físicamente al momento de la decisión. En este tipo de operaciones, el manual de calidades pasa a ser uno de los documentos centrales, ya que define los materiales, terminaciones, equipamientos y estándares constructivos que finalmente determinarán la calidad real del producto. Sin embargo, en la práctica, este documento suele ser poco comprendido o directamente ignorado por los compradores, lo que genera una desconexión entre la expectativa generada en la etapa comercial y el resultado final. Entender qué se está comprando implica poder leer en profundidad estos detalles técnicos, interpretar su impacto en la durabilidad del inmueble, en sus costos de mantenimiento y en su valor de reventa. La diferencia entre un proyecto bien resuelto y otro con deficiencias no siempre es evidente en renders o presentaciones comerciales, pero se vuelve determinante con el paso del tiempo. Más allá de cada disciplina en particular, uno de los principales déficits del mercado local radica en la falta de integración entre estos distintos niveles de asesoramiento. Con frecuencia, las decisiones se toman de forma fragmentada, sin una visión consolidada que permita anticipar cómo interactúan las variables legales, comerciales y técnicas. Esta desconexión no solo incrementa el margen de error, sino que también dificulta la estructuración de operaciones más sofisticadas, como desarrollos de mayor escala, esquemas de coinversión o procesos de financiamiento más complejos. En este sentido, la profesionalización del asesoramiento no debe limitarse a la incorporación de especialistas, sino que implica también la capacidad de articularlos dentro de un mismo proceso. Las operaciones más eficientes y seguras son aquellas que logran integrar estas miradas desde etapas tempranas, reduciendo incertidumbre y permitiendo una toma de decisiones más informada. A medida que el mercado paraguayo continúa consolidándose, con mayor participación de inversores, crecimiento del crédito hipotecario y la llegada de nuevos desarrolladores, la exigencia sobre la calidad de las transacciones tenderá a incrementarse. En este escenario, las prácticas informales o improvisadas no solo pierden competitividad, sino que comienzan a representar un riesgo creciente frente a actores más estructurados. En definitiva, el asesoramiento especializado no solo cumple una función preventiva, sino que también actúa como un habilitador de valor. Permite identificar oportunidades que no son evidentes a simple vista, optimizar la estructuración de las operaciones y reducir los márgenes de incertidumbre en un mercado que, si bien ofrece un alto potencial de crecimiento, aún presenta desafíos significativos en términos de transparencia y profesionalización. En un contexto donde la diferencia entre una inversión sólida y una decisión errónea puede definirse en etapas tempranas del proceso, el verdadero valor del asesoramiento radica en su capacidad de anticipar escenarios, ordenar la información y transformar complejidad en decisiones estratégicas.











