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  • CIVIS Integra A HOSTPY Y Amplía Su Ecosistema De Gestión Para Propietarios E Inversores

    La desarrolladora integra al operador especializado en hospitalidad a su ecosistema de servicios con el objetivo de profesionalizar la operación de propiedades destinadas a renta y fortalecer la administración de edificios en sus proyectos. José Serratti, accionista y director jurídico de CIVIS, junto a Manuel Mateu, propietario y director comercial de HOSTPY. La desarrolladora CIVIS Soluciones Inmobiliarias anunció la integración de HOSTPY a su ecosistema de servicios, en una iniciativa orientada a fortalecer la gestión postventa de los proyectos y ofrecer a los propietarios herramientas profesionales para administrar y operar sus propiedades. La incorporación de la empresa especializada en alojamientos temporales, hospitalidad y gestión de propiedades se enmarca dentro de una estrategia más amplia que busca acompañar a los inversores durante todo el ciclo de vida de su inversión inmobiliaria. La iniciativa también refleja una tendencia cada vez más visible en el mercado inmobiliario: los desarrolladores comienzan a complementar la construcción y comercialización de proyectos con servicios orientados a la operación y administración de los activos una vez entregados. En ese contexto, CIVIS busca consolidar un modelo de ecosistema inmobiliario que permita a los propietarios acceder a soluciones profesionales destinadas a optimizar el rendimiento de sus propiedades y preservar su valor en el tiempo. HOSTPY se suma así al conjunto de servicios que CIVIS viene desarrollando en torno a sus proyectos, con el objetivo de profesionalizar la gestión de alojamientos y fortalecer los estándares de administración dentro de los edificios. A diferencia de una inmobiliaria tradicional enfocada en la intermediación de alojamientos, la empresa opera bajo un modelo de hospitalidad aplicado a propiedades residenciales, gestionando los activos como unidades de alojamiento y cuidando de manera integral la experiencia de los huéspedes y la operación cotidiana de las propiedades. El edificio CIVIS Mariscal, ubicado en el barrio Recoleta, cuya entrega está prevista para marzo de este año. Actualmente, HOSTPY ya se encuentra operando en el segmento de alojamientos temporales, administrando casas y departamentos mediante un modelo que combina atención al detalle, tecnología y eficiencia operativa. Su enfoque contempla la gestión completa de las unidades, incluyendo la administración de reservas, la coordinación de servicios de limpieza y mantenimiento, la atención a huéspedes y la optimización de la ocupación a través de distintas plataformas de hospedaje. Con la integración de HOSTPY, los propietarios de unidades dentro de los desarrollos CIVIS podrán delegar la gestión completa de sus propiedades en un operador especializado. Esto incluye la administración de unidades destinadas tanto a alojamientos temporales como a alquileres residenciales tradicionales, además de la coordinación de reservas en plataformas digitales, la atención a huéspedes o inquilinos, y la gestión operativa vinculada al mantenimiento, limpieza y funcionamiento cotidiano de las propiedades. En esta nueva etapa, la empresa ampliará además su alcance hacia la administración de condominios, iniciando esta actividad con el edificio CIVIS Mariscal, cuya inauguración está prevista para el mes de marzo. El objetivo es integrar la experiencia de HOSTPY en la operación de alojamientos con los estándares de calidad, mantenimiento y convivencia que caracterizan a los desarrollos impulsados por CIVIS. A medida que Asunción experimenta un crecimiento sostenido en la construcción de edificios residenciales y aumenta el número de inversores que adquieren unidades con fines de renta, la gestión de estas propiedades comienza a adquirir una relevancia cada vez mayor. En ese contexto, la gestión profesional de propiedades se convierte en un elemento clave para ordenar la operación de estos activos. Un sistema de administración eficiente permite establecer estándares consistentes de mantenimiento, limpieza, atención al huésped y gestión operativa, factores que resultan fundamentales para sostener la reputación de los edificios y garantizar el correcto funcionamiento a largo plazo de las unidades destinadas a renta. La iniciativa también incorpora herramientas tecnológicas orientadas a mejorar la experiencia de los propietarios y optimizar la gestión dentro de los edificios. A través de la aplicación Comunidad CIVIS, los propietarios podrán acceder a información vinculada a sus unidades, consultar datos de ocupación, rentas y disponibilidades, gestionar reservas de espacios comunes y comunicarse directamente con el área de atención al cliente. Este tipo de herramientas digitales busca simplificar la administración cotidiana de los edificios y aportar mayor transparencia sobre el rendimiento de las propiedades. Aether by CIVIS, actualmente en construcción en el barrio Las Lomas, con entrega programada para 2030. Desde la perspectiva de CIVIS, la incorporación de servicios de gestión y tecnología forma parte de una visión más amplia orientada a construir un ecosistema de soluciones inmobiliarias pensado para inversores. Además del desarrollo y comercialización de proyectos, la empresa busca integrar distintas herramientas y servicios que acompañen a los propietarios a lo largo de todo el proceso de inversión. Dentro de este ecosistema se incluyen áreas como estructuras de financiamiento, equipamiento de unidades, tecnología aplicada a viviendas, fiscalización y seguimiento de obras, administración de propiedades y operación de alojamientos. El enfoque apunta a que el inversor no solo adquiera un activo inmobiliario, sino que también cuente con las herramientas necesarias para operarlo de manera eficiente y profesional. Por su parte, HOSTPY aporta una experiencia específica en el ámbito de la hospitalidad aplicada a propiedades residenciales. La empresa inició sus operaciones administrando casas en San Bernardino, donde rápidamente se posicionó dentro del segmento de alojamientos temporales por ofrecer experiencias de hospedaje de alta calidad para los huéspedes y soluciones de gestión eficientes para los propietarios. El modelo de operación desarrollado por la empresa se basa en aplicar estándares propios de la industria hotelera a la administración de propiedades residenciales, cuidando cada detalle de la experiencia del huésped y asegurando una gestión organizada y profesional de los alojamientos. HOSTPY actúa como nexo entre los propietarios y las plataformas de hospedaje, encargándose de la gestión integral de las reservas, la atención a huéspedes, el mantenimiento de las propiedades y la coordinación de los distintos servicios vinculados a la estadía. La compañía fue fundada por el matrimonio Mateu–Cáceres, con la visión de contribuir a la profesionalización del sector de alojamientos temporales en Paraguay. Desde su creación, la empresa ha buscado introducir prácticas de gestión más estructuradas dentro de un segmento que ha crecido con rapidez durante los últimos años, pero que en muchos casos todavía opera de forma fragmentada o informal. Para CIVIS, la incorporación de HOSTPY se suma a un año que ya presenta varios hitos dentro de su calendario de proyectos. Durante 2026, la desarrolladora proyecta nuevos lanzamientos inmobiliarios, la expansión de su presencia en distintas ciudades del país y la entrega de nuevos desarrollos dentro de su portafolio. Actualmente la compañía se encuentra construyendo Aether , CIVIS X, CIVIS XI y SOHO Flats en la ciudad de Asunción, mientras que el edificio CIVIS Mariscal se encuentra próximo a su entrega. En los últimos años, la empresa también completó proyectos como Mburucuya Flats, Flats del Sol, Flats Las Mercedes, CIVIS Alpha, Villa Morra Flats, ARAZA 1 y 2 dentro del Barrio Cerrado Yvyra y Jardinia consolidando un portafolio que ya supera los 50.000 metros cuadrados construidos, con más de 1.250 unidades vendidas y ocho edificios entregados. En un contexto de crecimiento del mercado inmobiliario paraguayo y de expansión de los modelos de inversión orientados a renta, la incorporación de servicios especializados en gestión y hospitalidad comienza a posicionarse como un componente cada vez más relevante dentro del ecosistema inmobiliario. A medida que el perfil de los inversores se diversifica y los proyectos incorporan nuevas formas de uso y operación, la administración profesional de las propiedades adquiere un rol cada vez más central para asegurar el funcionamiento eficiente de los edificios y la sostenibilidad de las inversiones en el largo plazo.

  • Zonificación Industrial Del Paraguay: Gobierno Busca Ordenar La Expansión De La Industria Con Corredores Logísticos Y Zonas Productivas

    El Ministerio de Industria y Comercio trabaja en la elaboración de un mapa estratégico del desarrollo industrial del país, basado en corredores logísticos, clusterización productiva y formación técnica, con el objetivo de ordenar la expansión de la industria y facilitar la llegada de inversiones al interior del Paraguay. El Gobierno del Paraguay avanza en la elaboración de un mapa industrial estratégico destinado a ordenar la expansión de la actividad productiva en el país y generar condiciones más claras para la instalación de nuevas industrias. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), busca identificar corredores logísticos, nodos industriales y polos de manufactura en todo el territorio nacional, integrando criterios de planificación territorial, infraestructura logística y formación de capital humano. Durante una reunión con legisladores de la Comisión de Industria, Comercio, Turismo y Cooperativismo de la Cámara de Diputados, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, explicó que el proyecto apunta a construir una herramienta de planificación que permita orientar el desarrollo industrial del país y facilitar la llegada de inversiones al interior. Según indicó, uno de los principales desafíos actuales es la falta de zonificación industrial en gran parte del territorio nacional, ya que actualmente solo 40 de los 262 municipios del Paraguay cuentan con áreas industriales identificadas. Esta ausencia de planificación territorial, señaló el ministro, genera incertidumbre para los inversores y dificulta la instalación de nuevas industrias en diversas regiones del país. En muchos casos, las fábricas se instalan inicialmente en zonas rurales que con el paso del tiempo quedan rodeadas por áreas urbanas debido al crecimiento de las ciudades. Este proceso termina generando conflictos con las comunidades, riesgos asociados al tránsito de camiones pesados en zonas residenciales y dificultades en materia de saneamiento y provisión de servicios básicos. Riquelme explicó que la falta de delimitación clara de zonas industriales también complica la planificación de infraestructura. En particular, mencionó que la Administración Nacional de Electricidad enfrenta dificultades para proyectar adecuadamente la demanda energética futura en distintas regiones debido a que muchos municipios no cuentan con áreas industriales definidas. Según afirmó, la previsibilidad territorial es un factor clave para la atracción de inversiones, ya que los empresarios buscan instalar sus proyectos en zonas donde exista claridad sobre el uso del suelo y las condiciones de desarrollo. Ante este escenario, el MIC trabaja en la elaboración de un mapa industrial del Paraguay que permitirá estructurar la planificación productiva a partir de un sistema compuesto por cuatro capas estratégicas. La primera de ellas estará orientada a la identificación de los corredores logísticos y los principales nodos industriales del país, que funcionarán como ejes de transporte de mercaderías hacia puertos, fronteras y mercados internacionales. A partir de esa información, la segunda capa se centrará en los municipios ubicados a lo largo de estos corredores estratégicos. La intención es priorizar esas zonas para impulsar allí la identificación de nuevas áreas industriales, promoviendo que los gobiernos locales definan espacios adecuados para la instalación de fábricas y complejos productivos. Este proceso busca evitar conflictos urbanos en el futuro y facilitar la provisión de infraestructura necesaria para el funcionamiento de las industrias. La tercera capa del mapa estará enfocada en la identificación de clusters productivos, con el objetivo de reconocer las regiones del país según su especialización económica y fortalecer las cadenas de valor existentes. Riquelme mencionó que algunas zonas ya presentan perfiles productivos claramente definidos, como Villa Oliva y Villa Franca en el caso de la producción arrocera, o el departamento de Itapúa en el ámbito de la producción yerbatera. La cuarta capa estará vinculada al desarrollo del capital humano y contemplará la integración de institutos de investigación y centros de capacitación técnica con las zonas productivas identificadas. La iniciativa busca conectar a los estudiantes con la industria desde etapas tempranas de su formación, promoviendo vocaciones en áreas técnicas e ingenierías que respondan a las necesidades del sector productivo. El ministro señaló que este enfoque también apunta a fortalecer la relación entre el sistema educativo y el sector industrial, impulsando programas de pasantías y prácticas profesionales que permitan a los jóvenes conocer el funcionamiento de las empresas antes de finalizar sus estudios. Según indicó, la exposición temprana al entorno productivo puede contribuir a despertar el interés por carreras técnicas y facilitar la inserción laboral de las nuevas generaciones. Este aspecto adquiere especial relevancia en el contexto demográfico del país. De acuerdo con datos mencionados por el titular del MIC, aproximadamente 100.000 jóvenes ingresan cada año a la población económicamente activa en Paraguay, lo que obliga a generar nuevas oportunidades laborales y a fortalecer la formación técnica y profesional. En paralelo, el Gobierno busca aprovechar el dinamismo que han mostrado en los últimos años regímenes especiales como el de Maquila, que ha permitido atraer inversiones industriales y generar empleo en distintos sectores. La estrategia apunta ahora a avanzar progresivamente hacia industrias de mayor complejidad tecnológica, impulsadas por nuevas normativas orientadas al desarrollo de bienes de alta tecnología. De acuerdo con la visión planteada por el MIC, este proceso permitiría que trabajadores con experiencia en industrias intensivas en mano de obra puedan capacitarse para incorporarse a sectores de mayor valor agregado, mientras que los nuevos egresados del sistema educativo podrían ocupar los puestos iniciales en áreas manufactureras. Finalmente, Riquelme reiteró la importancia de avanzar en un proceso de planificación territorial coordinado entre el Gobierno central, los municipios y el sector privado. El objetivo es acelerar la identificación de zonas industriales dentro de los municipios y generar un marco más claro para la instalación de nuevos proyectos productivos. Según explicó el ministro, ordenar la expansión industrial no solo permitirá atraer nuevas inversiones, sino también mejorar la convivencia urbana, optimizar la provisión de infraestructura y promover un desarrollo económico más equilibrado entre las distintas regiones del país.

  • Senior Living En Paraguay: Un Segmento Inmobiliario Emergente Con Alto Potencial De Desarrollo

    El envejecimiento demográfico comienza a abrir espacio para nuevos modelos residenciales orientados a adultos mayores, un segmento todavía incipiente en Paraguay pero con amplio potencial de desarrollo. Render del anteproyecto Sotileza Senior Living, ubicado en Bogotá, Colombia, diseñado por el estudio de arquitectura Gómez Platero. El envejecimiento de la población se está consolidando como una de las transformaciones demográficas más relevantes para el mercado inmobiliario global. A medida que aumenta la esperanza de vida y se modifica la estructura etaria de las sociedades, comienzan a surgir nuevas necesidades habitacionales vinculadas a la etapa posterior a la vida laboral. En ese contexto, el concepto de Senior Living ha empezado a ganar relevancia dentro de las conversaciones estratégicas del sector inmobiliario, particularmente en mercados donde el cambio demográfico comienza a ser más visible. El Senior Living se refiere a una categoría de desarrollos residenciales diseñados específicamente para personas mayores, generalmente a partir de los 60 o 65 años, que buscan mantener una vida independiente dentro de entornos preparados para sus necesidades físicas, sociales y de bienestar. A diferencia de los hogares geriátricos tradicionales o centros médicos de larga estancia, este modelo se basa en una lógica residencial: viviendas adaptadas, espacios comunitarios, servicios complementarios y, en algunos casos, asistencia médica o de cuidado disponible bajo demanda. En mercados inmobiliarios más maduros, especialmente en Estados Unidos, Europa o algunas regiones de Asia, el Senior Living se ha consolidado como un segmento con identidad propia dentro del real estate. Los proyectos suelen combinar unidades residenciales independientes con amenities, servicios de salud preventiva, actividades sociales, gastronomía, espacios recreativos y soluciones de movilidad adaptadas. La premisa central no es la institucionalización del adulto mayor, sino la creación de comunidades diseñadas para favorecer la autonomía, la socialización y la calidad de vida durante esta etapa. A diferencia de otros segmentos residenciales, el Senior Living suele operar bajo modelos híbridos que combinan ingresos inmobiliarios con servicios, lo que implica estructuras operativas más cercanas a la hotelería o la salud que al desarrollo residencial tradicional. En muchos casos, los desarrolladores no solo comercializan o alquilan las unidades, sino que también estructuran esquemas de operación que incluyen servicios de bienestar, asistencia, gastronomía, mantenimiento y programación de actividades para los residentes. En América Latina, sin embargo, el desarrollo de este tipo de producto todavía se encuentra en una fase temprana. A pesar de que la región comienza a experimentar un proceso gradual de envejecimiento poblacional, la oferta inmobiliaria específicamente diseñada para adultos mayores sigue siendo limitada. Los datos demográficos evidencian la magnitud de la transformación en curso. Según información del Banco Mundial, Paraguay alcanza aproximadamente 422.000 personas mayores de 65 años, una cifra que continúa creciendo de manera progresiva a medida que aumenta la expectativa de vida del país. Aunque en términos absolutos Paraguay todavía se ubica por debajo de otras economías de la región, la tendencia demográfica indica que el peso relativo de este grupo poblacional dentro de la estructura total seguirá incrementándose en las próximas décadas. Sin embargo, la evolución de la oferta inmobiliaria no ha acompañado con la misma velocidad este cambio estructural. Un análisis elaborado por 4S Real Estate Foresight muestra que, en promedio regional, el 62% de los actores del mercado considera que existe poca oferta de proyectos de Senior Living, mientras que un 24% afirma que directamente no existe oferta. En el caso específico de Paraguay, la percepción del mercado refleja un escenario particularmente incipiente. Según el relevamiento, el 70% de los participantes considera que existe poca oferta de este tipo de desarrollos en el país, mientras que otro 20% señala que prácticamente no existe oferta estructurada en el segmento. Apenas un 10% considera que la oferta actual es suficiente, lo que evidencia el amplio espacio de desarrollo que todavía existe para este tipo de producto dentro del mercado inmobiliario local. Las razones detrás de esta brecha responden a múltiples factores estructurales. En primer lugar, Paraguay sigue siendo uno de los países más jóvenes de la región en términos demográficos. La proporción de población mayor todavía es relativamente baja en comparación con economías más envejecidas, lo que históricamente ha reducido la urgencia de desarrollar productos residenciales especializados. A esto se suma una dimensión cultural particularmente relevante. En gran parte de América Latina, y especialmente en Paraguay, el cuidado de las personas mayores ha estado tradicionalmente vinculado a la estructura familiar. Es habitual que los adultos mayores vivan con sus hijos o permanezcan dentro del entorno familiar, lo que reduce la demanda inmediata por soluciones residenciales independientes orientadas a este segmento. Sin embargo, diversos cambios sociales comienzan a modificar lentamente esa dinámica. El aumento de la urbanización, la reducción del tamaño promedio de los hogares, la mayor movilidad laboral de las nuevas generaciones y el crecimiento de la expectativa de vida están generando nuevas configuraciones familiares. Estas transformaciones podrían abrir gradualmente espacio para soluciones residenciales que ofrezcan independencia, seguridad y comunidad para personas mayores activas. Dentro de este contexto incipiente, algunos proyectos comienzan a explorar el potencial del segmento en Paraguay. Uno de los casos más visibles es TAITA, una iniciativa que busca introducir en el mercado local un concepto residencial orientado a adultos mayores con un enfoque contemporáneo, centrado en la calidad de vida, la comunidad y el bienestar. Este tipo de propuestas se alejan del paradigma tradicional de residencias geriátricas para acercarse más a modelos internacionales de comunidades para adultos mayores independientes. La propuesta se basa en la creación de entornos donde las personas mayores puedan mantener autonomía, socializar con otros residentes, acceder a servicios complementarios y vivir en espacios diseñados específicamente para su etapa de vida. Aunque todavía se trata de un segmento pequeño dentro del mercado inmobiliario paraguayo, su desarrollo potencial resulta significativo. A medida que la estructura demográfica evolucione y se consoliden nuevos estilos de vida para las generaciones que hoy se aproximan a la edad de retiro, el Senior Living podría convertirse en una categoría cada vez más relevante dentro de la oferta residencial del país. Para desarrolladores inmobiliarios, este escenario plantea una oportunidad estratégica que todavía permanece relativamente inexplorada. El diseño de proyectos adaptados a este segmento requiere comprender no solo las necesidades físicas de los residentes, sino también las dinámicas sociales, los modelos de servicios y las expectativas de estilo de vida que caracterizan a los adultos mayores contemporáneos. En ese sentido, el Senior Living no debe entenderse simplemente como un nicho inmobiliario, sino como una respuesta urbana y residencial a una transformación demográfica de largo plazo. Aunque Paraguay aún se encuentra en una fase temprana de desarrollo de este segmento, las tendencias demográficas sugieren que el Senior Living podría convertirse progresivamente en una nueva tipología residencial dentro del mercado local. Para los desarrolladores e inversores inmobiliarios, se trata de un segmento que hoy todavía es poco explorado, pero que en el mediano plazo podría ganar relevancia a medida que evoluciona la estructura demográfica del país y cambian las dinámicas familiares y urbanas.

  • Zuba Park En Aquadelta: Un Nuevo Complejo Residencial Que Impulsa La Consolidación Del Norte Del Área Metropolitana

    La iniciativa, impulsada por Zuba y Raíces Real Estate, busca consolidar una nueva centralidad residencial dentro de una urbanización planificada de 200 hectáreas. El barrio cerrado Aquadelta continúa avanzando en su proceso de consolidación con el lanzamiento de una nueva propuesta residencial desarrollada por Zuba en alianza estratégica con Raíces Real Estate. El proyecto, denominado Zuba Park, representa un nuevo capítulo dentro de la evolución del emprendimiento y se inserta en un proceso más amplio de transformación urbana que viene experimentando el eje norte del área metropolitana en los últimos años. La iniciativa surge de un acuerdo entre ambas compañías orientado a desarrollar un complejo residencial dentro del barrio cerrado, integrando la trayectoria de dos actores con décadas de experiencia en el mercado inmobiliario paraguayo y una visión compartida sobre cómo debe evolucionar el crecimiento urbano en zonas con alto potencial de expansión. Zuba Park se plantea como una propuesta residencial orientada a combinar calidad de vida y valorización patrimonial dentro de una zona que registra una expansión sostenida. El proyecto apunta a nuevos perfiles de compradores, incluyendo jóvenes inversionistas y familias que buscan entornos más tranquilos y seguros sin alejarse de la dinámica económica del área metropolitana. El desarrollo se ubicará dentro del barrio cerrado Aquadelta, una urbanización planificada de aproximadamente 200 hectáreas en el distrito de Limpio, a unos treinta minutos de Asunción. El emprendimiento forma parte del crecimiento residencial que experimenta el eje norte del Departamento Central en los últimos años, impulsado por la disponibilidad de tierra, nuevas infraestructuras y una creciente demanda de viviendas en entornos con mayor contacto con la naturaleza. El masterplan del barrio contempla lotes residenciales urbanizados, acceso controlado con seguridad perimetral y una red de equipamientos que incluye áreas deportivas, espacios recreativos, clubhouse, bar de playa y un área comercial con servicios gastronómicos y tiendas de conveniencia. El proyecto también prevé la incorporación de un hub educativo, que incluirá un colegio con sistema pedagógico trilingüe: español, portugués, inglés y guaraní, junto con oficinas corporativas y otros servicios. Valentina Basaglia, Directora de Zuba; Alejandro Zuccolillo, CEO de Zuba; y Ernesto Figueredo, Presidente de Raíces Real Estate, durante el lanzamiento del proyecto. El desarrollo se integra además al trabajo de la Asociación Distrito Norte, iniciativa que reúne a desarrolladores y actores del sector privado en Mariano Roque Alonso, Limpio y Luque con el objetivo de impulsar infraestructura, inversión y crecimiento urbano en uno de los principales corredores de expansión del área metropolitana de Asunción. Como parte de esta planificación también se proyecta la implementación de un sistema de transporte privado que conectará el desarrollo con la capital, facilitando los desplazamientos diarios hacia Asunción y fortaleciendo la integración del eje norte con el resto del área metropolitana. En este escenario urbano se inserta Zuba Park, concebido como un complejo residencial que aportará mayor densidad y actividad dentro del desarrollo. La primera etapa del proyecto contempla la construcción de una torre de ocho pisos con 80 departamentos, implantada dentro de un terreno de aproximadamente 20.000 metros cuadrados, con cerca de 2.000 metros cuadrados de superficie edificada. Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la relación entre densidad y superficie disponible. A diferencia de los edificios ubicados dentro de entornos urbanos consolidados, donde el suelo es escaso y las áreas comunes suelen ser limitadas, el complejo contará con aproximadamente cinco veces más superficie de terreno por departamento que un desarrollo típico dentro de la ciudad. Esta condición permite incorporar espacios comunes más amplios y una oferta de amenities significativamente más extensa. Entre los servicios previstos para el complejo se incluyen piscina, quinchos climatizados, parrillas, áreas de coworking, lavadero, estaciones para bicicletas, puntos de recarga para vehículos eléctricos, pet spa, market 24 horas, cocheras y ascensores. A esto se suma el acceso directo a los amenities de Aquadelta, que incluyen canchas deportivas, áreas recreativas, clubhouse frente al río, espacios educativos y acceso al riacho San Francisco. La propuesta busca recrear una lógica de vida comunitaria similar a la de un club residencial, donde seguridad, naturaleza y espacios compartidos se combinan para ofrecer una experiencia distinta a la que suele encontrarse dentro de la ciudad. El concepto apunta a ofrecer una alternativa para quienes buscan escapar del ritmo cada vez más intenso de la ciudad y encontrar un entorno donde sea posible desarrollar una vida familiar más tranquila, con espacios abiertos y mayor contacto con la naturaleza. En cuanto a las tipologías de unidades, el complejo incluirá las configuraciones tradicionales de Zuba junto con algunas variantes adaptadas al contexto del desarrollo. Las unidades comenzarán con monoambientes de aproximadamente 28 metros cuadrados, seguidos por departamentos de un dormitorio de 32 metros cuadrados. También se ofrecerán dos formatos de dos dormitorios: uno compacto de aproximadamente 50 metros cuadrados con un baño y otro de alrededor de 60 metros cuadrados con baño en suite. Asimismo, el proyecto incorporará unidades de tres dormitorios de aproximadamente 75 metros cuadrados, que contarán con quincho y parrilla privada en terraza, una tipología pensada especialmente para familias que buscan mayor superficie dentro de un entorno natural. En términos comerciales, las unidades serán lanzadas con precios iniciales desde USD 36.400 al contado, posicionándose en valores similares a los de los proyectos urbanos de la desarrolladora en Asunción, aunque dentro de un entorno residencial de mayor escala y contacto con la naturaleza. El esquema de comercialización contempla distintas alternativas de financiamiento y parte de un anticipo mínimo del 10%, con el saldo financiable según el plazo elegido por cada comprador. Una de las modalidades consiste en el pago durante obra, que divide el precio total en 24 cuotas sin interés, correspondientes al plazo estimado de construcción de la primera etapa. Asimismo, se ofrecerán planes de financiación de hasta cinco años posteriores a la entrega de las unidades, además de alternativas de crédito en conjunto con distintas entidades del sistema bancario. El plan maestro del proyecto prevé el desarrollo progresivo de cuatro torres residenciales, que serán lanzadas de manera escalonada a lo largo de los próximos años. Según las estimaciones presentadas por los desarrolladores, el proceso de ejecución podría extenderse durante aproximadamente seis años, considerando el lanzamiento de una torre por año y un plazo de construcción cercano a los veinticuatro meses para cada torre. Este esquema de desarrollo gradual permitirá acompañar el ritmo de comercialización y la evolución del propio barrio cerrado, que continuará incorporando nuevos equipamientos y servicios a medida que avance su consolidación. La alianza entre Raíces Real Estate y Zuba combina dos trayectorias consolidadas dentro del mercado inmobiliario paraguayo. Raíces se ha posicionado en los últimos años como uno de los desarrolladores más activos en proyectos de suburbanización de gran escala, con propuestas que integran urbanización, infraestructura recreativa y espacios naturales. Zuba, por su parte, se consolidó como una de las principales urbanizadoras del país, desarrollando proyectos residenciales bajo modelos financieros orientados a ampliar el acceso a la vivienda y fomentar nuevas comunidades. Zuba cuenta además con calificación de grado de inversión en Paraguay, condición que respalda su capacidad financiera y la transparencia de su estructura corporativa, cuyos estados financieros se encuentran publicados en el Banco Central del Paraguay. En el caso de Zuba Park, la combinación entre la escala urbanística de Aquadelta y la experiencia de Zuba en el desarrollo de proyectos residenciales busca generar un nuevo tipo de propuesta dentro del mercado inmobiliario local. Más que un edificio de departamentos, el proyecto apunta a consolidar un pequeño barrio urbano dentro de Aquadelta, aportando mayor densidad, actividad y vida comunitaria al desarrollo. Este enfoque refleja una tendencia cada vez más visible en diversas áreas metropolitanas, donde parte de la demanda residencial comienza a desplazarse hacia urbanizaciones periféricas que ofrecen mayor contacto con la naturaleza, seguridad y calidad ambiental, sin perder conexión con los centros económicos. Iniciativas como Zuba Park buscan integrar vivienda, servicios, educación, comercio y espacios recreativos dentro de una planificación de largo plazo. Con su lanzamiento, el proyecto se incorpora al proceso de consolidación del eje norte como uno de los territorios donde comienza a definirse una nueva forma de habitar el área metropolitana de Asunción. Para quienes deseen conocer en mayor profundidad la propuesta y las condiciones de comercialización, pueden completar el siguiente formulario al final de esta nota. El equipo desarrollador de Zuba Park se pondrá en contacto de manera directa para brindar información personalizada.

  • Alquileres Temporales en Asunción: 68% de Ocupación y 73 Millones de Guaraníes de Ingreso Promedio por Unidad

    El mercado de renta corta en la capital no solo consolida niveles elevados de ocupación, sino que muestra un fuerte crecimiento en oferta y facturación interanual. El mercado de alquileres temporales en Asunción continúa consolidándose como un segmento con escala propia dentro del ecosistema inmobiliario urbano. De acuerdo con los últimos datos de AirDNA, la capital paraguaya registra actualmente 2.374 listings activos, cifra que representa un crecimiento interanual del 47,7%. En paralelo, el ingreso promedio anual por unidad alcanza los ₲73 millones, con una expansión del 14,8% respecto al año anterior, mientras que la ocupación promedio se sitúa en 68%. Tomadas en conjunto, estas cifras permiten observar no solo una fotografía del momento actual, sino también la dinámica de evolución del segmento. El crecimiento cercano al 48% en el número de unidades activas confirma que el modelo de renta corta continúa atrayendo nuevos propietarios e inversores. La expansión de la oferta ha sido significativa y evidencia que el alquiler temporal dejó de ser una alternativa marginal para convertirse en una estrategia de inversión ampliamente adoptada, especialmente en edificios nuevos y zonas con mayor conectividad y servicios. La ocupación promedio del 68% aporta un segundo elemento clave de análisis. En términos prácticos, implica que, en promedio, las unidades disponibles permanecen ocupadas más de dos tercios del año. Para un mercado que ha incrementado de manera considerable su stock en los últimos doce meses, este nivel de absorción sugiere que la demanda continúa mostrando solidez. La combinación de viajes corporativos, turismo regional, estadías por motivos educativos o de negocios, y una mayor integración aérea con otros mercados del Mercosur, contribuye a sostener el flujo de huéspedes. Sin embargo, ese promedio del 68% también esconde una dispersión significativa en el desempeño de las unidades individuales. Mientras algunas propiedades registran tasas de ocupación que superan ampliamente el 90% anual, otras se ubican claramente por debajo del promedio del mercado. Las diferencias suelen responder a factores relativamente identificables: calidad de las fotografías, nivel de decoración y equipamiento, gestión operativa, ubicación dentro de la ciudad y el historial de reseñas acumuladas en la plataforma. Las unidades que logran mayor desempeño tienden a estar bien ubicadas, contar con una trayectoria consolidada de evaluaciones positivas, presentar estándares superiores de mobiliario y ofrecer una experiencia consistente para el huésped. En contraste, aquellas que presentan imágenes poco atractivas, interiores mal resueltos, gestión deficiente o ubicaciones menos demandadas suelen enfrentar mayores dificultades para sostener niveles de ocupación comparables. El ingreso promedio anual de ₲73 millones por listing equivale, a valores actuales de tipo de cambio, a aproximadamente USD 10.000 a USD 11.000 brutos por unidad. Este dato resulta particularmente relevante para el análisis de rentabilidad. Si se considera que el valor de un departamento en zonas consolidadas de Asunción puede ubicarse en un rango que oscila entre USD 50.000 y USD 140.000, el rendimiento bruto estimado se sitúa en un nivel competitivo dentro del contexto regional, antes de descontar comisiones de plataformas, costos de limpieza, mantenimiento, administración y eventuales períodos de vacancia. Sin embargo, el diferencial entre el crecimiento de la oferta y el crecimiento del ingreso promedio merece una lectura cuidadosa. Mientras el número de listings aumentó 47,7% interanual, el ingreso promedio por unidad lo hizo en un 14,8%. Esto sugiere que el mercado continúa expandiéndose, pero que el aumento en el stock comienza a generar un entorno de mayor competencia. En otras palabras, el crecimiento del segmento ya no depende únicamente de la incorporación de nuevas unidades, sino también de la capacidad de cada propiedad de diferenciarse en términos de ubicación, diseño, equipamiento y gestión. Desde una perspectiva agregada, el volumen total estimado de ingresos brutos generados por el conjunto de unidades activas supera los ₲173.000 millones anuales. Este nivel de facturación consolida al alquiler temporal como una capa estructural dentro del mercado inmobiliario de Asunción, con incidencia directa en decisiones de inversión, diseño de proyectos y segmentación de producto. El impacto no se limita únicamente al inversor individual. Para desarrolladores, los datos refuerzan una tendencia observable en los últimos años: la creciente orientación de determinados proyectos hacia tipologías compactas, layouts eficientes y amenidades funcionales que faciliten la operación en renta corta. Espacios de coworking, accesos automatizados, sistemas de administración centralizada y diseños orientados a estadías flexibles se integran cada vez más en el concepto de producto. Al mismo tiempo, la evolución del segmento debe analizarse en el contexto más amplio del mercado urbano. El alquiler temporal introduce dinámicas competitivas que pueden influir en el mercado de alquiler tradicional, particularmente en barrios donde la concentración de unidades orientadas al alquiler temporal es mayor. La distribución geográfica del stock y el comportamiento diferencial por zonas se convierten así en variables determinantes para comprender la sostenibilidad del crecimiento observado. Los datos actuales reflejan un mercado en expansión, con niveles de ocupación sólidos y un ingreso promedio que continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado que la oferta. La evolución futura dependerá del equilibrio entre incorporación de nuevas unidades y la capacidad de la ciudad para sostener y ampliar su demanda, en un contexto donde la conectividad, la estabilidad macroeconómica y la calidad del producto inmobiliario seguirán siendo factores centrales. Lejos de constituir un fenómeno coyuntural, el alquiler temporal en Asunción se consolida como un segmento con escala, facturación significativa y creciente profesionalización. Su desempeño en los próximos años ofrecerá señales claras sobre el grado de madurez del mercado y su capacidad de absorber nuevas inversiones sin comprometer niveles de ocupación ni rentabilidad promedio.

  • De Shopping A Centralidad Urbana: Cómo El Retail Moldea La Ciudad De Asunción

    De espacios de consumo a catalizadores de ciudad: cómo los polos retail se transformaron en organizadores territoriales y motores de valorización inmobiliaria. Distrito Perseverancia En Asunción, los centros comerciales dejaron hace tiempo de ser simples espacios de consumo. En un contexto urbano marcado por la fragmentación territorial, la baja densidad, la debilidad del espacio público tradicional y la expansión horizontal de las ciudades, los shoppings comenzaron a cumplir una función que excede ampliamente la lógica retail. Se han convertido, en la práctica, en sustitutos urbanos de plazas, calles activas y centros históricos consolidados. A diferencia de ciudades europeas o latinoamericanas con centros peatonales consolidados, Asunción y su área metropolitana no desarrollaron una red robusta de calles comerciales vibrantes que funcionen como espacios naturales de encuentro cotidiano. El centro histórico perdió dinamismo residencial durante décadas, la expansión hacia nuevos barrios dispersó la actividad y la infraestructura pública no siempre acompañó el crecimiento urbano. En ese vacío, los centros comerciales ocuparon un rol que originalmente no les correspondía: el de estructurar centralidad. Shoppings como Shopping del Sol, Paseo La Galería, Mariscal López Shopping, Shopping Villa Morra o el recientemente inaugurado Distrito Perseverancia no solo concentran oferta comercial. Organizan flujos urbanos, atraen desarrollos inmobiliarios en su entorno inmediato y funcionan como puntos de referencia territorial. En torno a ellos se consolidan oficinas corporativas, torres residenciales, hoteles y bancos. La centralidad comercial termina transformándose en centralidad urbana. El fenómeno no es casual. En una ciudad donde el clima extremo limita el uso prolongado del espacio público abierto y donde la percepción de seguridad influye en los patrones de movilidad, el shopping ofrece una versión controlada, climatizada y regulada de la experiencia urbana. Es, en términos funcionales, una calle peatonal privada con infraestructura completa, estacionamiento integrado y programación permanente de actividades. La diferencia es que esa calle no pertenece a la ciudad, sino a una estructura corporativa. Este desplazamiento tiene implicancias profundas. En Paraguay, muchas interacciones sociales, encuentros familiares, actividades culturales, incluso rutinas deportivas o laborales informales, ocurren dentro de centros comerciales. El shopping reemplaza la plaza como punto de reunión y sustituye a la avenida comercial tradicional como eje de paseo. En la práctica, se convierte en un microcentro urbano con administración privada. Desde el punto de vista inmobiliario, el impacto es directo. La proximidad a un centro comercial consolidado tiende a generar primas de valor en el suelo circundante. La demanda residencial de segmentos medios y altos prioriza cercanía a estos nodos por acceso a servicios, gastronomía y entretenimiento. Las oficinas buscan ubicarse en su radio inmediato para aprovechar el flujo consolidado y la infraestructura complementaria. La lógica de centralidad se redefine en torno a estos polos. No es casual que en Asunción las zonas de mayor valorización sostenida de la última década coincidan con entornos donde los centros comerciales funcionan como anclas urbanas. La integración entre retail, oficinas, hotelería y vivienda crea ecosistemas de uso mixto que, aunque impulsados por capital privado, terminan estructurando la ciudad de facto. Central Mariscal Un caso paradigmático es el proceso de transformación del entorno del Shopping Mariscal en Recoleta, donde el desarrollo de Central Mariscal se inscribe dentro de un plan maestro más amplio de Centro Urbano Mariscal. Allí, la lógica ya no es únicamente retail. La incorporación de una torre corporativa de 15 niveles, dos torres residenciales MORE Mariscal desarrolladas por Altius Group Paraguay y un paseo gastronómico integrado responde a una visión de centralidad densa y de usos mixtos. El shopping deja de ser un destino aislado para convertirse en pieza articuladora de un ecosistema urbano donde vivienda, trabajo y ocio conviven en un mismo radio peatonal. Este modelo introduce un cambio conceptual relevante: la centralidad no depende exclusivamente del volumen comercial, sino de la integración funcional. La proximidad entre oficinas, residencias, gastronomía y servicios reduce desplazamientos, favorece la caminabilidad y extiende la vida urbana más allá del horario tradicional del mall. El resultado es una centralidad híbrida, con identidad barrial y programación constante, que dialoga con la morfología preexistente de Recoleta en lugar de imponerse como enclave cerrado. Un movimiento aún más ambicioso puede observarse en la ampliación del Shopping del Sol, cuya expansión contempla más de 110.000 m² adicionales de espacios comerciales y gastronómicos, un nuevo estacionamiento subterráneo con más de 1.000 cocheras y una torre corporativa de 30 niveles que redefinirá el skyline de la capital. Aquí la escala cambia. No se trata solo de ampliar superficie, sino de consolidar un verdadero polo urbano de alta intensidad, integrando retail, oficinas y estándares de sostenibilidad bajo parámetros internacionales, con aspiración a certificación LEED Silver. La incorporación de una torre corporativa en el mismo predio consolida una tendencia clara: el centro comercial evoluciona hacia un distrito mixto. La lógica es urbana, no únicamente comercial. La coexistencia de oficinas de alta gama con retail y gastronomía genera flujos constantes durante el día y la noche, reduce la estacionalidad horaria y fortalece la centralidad como nodo estructural del área metropolitana. Distrito Perseverancia En paralelo, proyectos como Distrito Perseverancia llevan esta integración un paso más allá. Allí, el componente comercial no es el núcleo aislado del desarrollo, sino parte de un masterplan que prioriza la trama urbana completa: calles, veredas, parques, plazas y recorridos peatonales fueron habilitados desde el inicio como infraestructura común. Más de 30.000 m² de espacios verdes, integración residencial, oficinas corporativas y comercio conviven bajo una lógica de barrio, no de shopping tradicional. Aquí la centralidad depende de la experiencia urbana integral. La caminabilidad, la sombra, el microclima, la integración artística y la densificación equilibrada forman parte del diseño estratégico. La vida de barrio, que en muchos sectores de Asunción se debilitó con la expansión dispersa, vuelve a emerger en formatos planificados y gestionados con capital privado. Este proceso confirma que los centros comerciales en Asunción están mutando hacia modelos de ciudad compacta y de uso mixto, respondiendo a una demanda clara del mercado: proximidad, seguridad, servicios concentrados y eficiencia en movilidad. En ausencia histórica de centralidades públicas robustas y sostenidas, el capital privado asumió ese rol estructurante. Sin embargo, este modelo también plantea interrogantes. Cuando la centralidad urbana depende casi exclusivamente de infraestructura privada, la ciudad delega parte de su vida pública a operadores comerciales. El espacio de encuentro deja de ser abierto y universal para convertirse en condicionado por consumo y reglas corporativas. Esto no invalida su función, pero sí redefine la naturaleza del espacio urbano contemporáneo en Paraguay. Al mismo tiempo, el éxito de los shoppings refleja una demanda real: seguridad, servicios concentrados, accesibilidad vehicular y experiencia integral. No surgieron por imposición, sino por adaptación a un contexto urbano donde el espacio público tradicional no logró sostener vitalidad equivalente. En ese sentido, los centros comerciales no son la causa del fenómeno, sino la respuesta a una estructura urbana fragmentada. La importancia estratégica de los centros comerciales en Paraguay no debe analizarse únicamente desde el volumen de ventas o la ocupación de locales. Debe entenderse como parte de la arquitectura urbana contemporánea del país. Son nodos que ordenan movilidad, direccionan inversión inmobiliaria y redefinen patrones de consumo y encuentro social. Hoy, el shopping en Asunción ya no es únicamente un contenedor de locales comerciales. Se ha convertido en un catalizador urbano: un espacio donde convergen arquitectura, inversión, tendencias internacionales y experiencia cotidiana. Más que reemplazar a la plaza o a la calle activa, terminó absorbiendo parte de sus funciones y reinterpretándolas bajo una lógica contemporánea de integración y eficiencia. La evolución hacia modelos de uso mixto, torres corporativas integradas, espacios gastronómicos abiertos y entornos caminables demuestra que estos polos no están estáticos. Se adaptan, elevan estándares y compiten no solo en oferta comercial, sino en calidad espacial y experiencia urbana. En ese proceso, contribuyen a consolidar entornos más dinámicos y a redefinir la forma en que se organiza el crecimiento de la ciudad. En una Asunción que busca densificarse con mayor coherencia y proyectarse a escala regional, los centros comerciales ya no son piezas aisladas del paisaje urbano. Son nodos de convergencia, puntos de conexión humana y motores de transformación que están ayudando a configurar el próximo ciclo de desarrollo inmobiliario del país.

  • El Nuevo Escenario Cambiario Y El Replanteamiento Financiero De La Construcción En Paraguay

    La Mayor Profundidad Del Mercado Cambiario Y La Influencia De Factores Financieros Obligan A Replantear La Estructuración De Proyectos Durante la última década, el mercado inmobiliario paraguayo se desarrolló bajo un supuesto que estaba presente en casi toda modelación financiera: el dólar era la unidad de referencia y, en el largo plazo, tendería a apreciarse frente al guaraní. Los proyectos se presupuestaban en moneda local, pero se pensaban en dólares; las preventas se fijaban en dólares; la rentabilidad se medía en dólares. El tipo de cambio formaba parte del cálculo, pero no era la variable que definía la estructura del negocio. El movimiento reciente obliga a revisar esa lógica. En 2025 el dólar llegó a cotizar en niveles cercanos a los G. 8.000. Hoy se ubica en torno a los G. 6.400, valores similares a los observados antes de la pandemia. En menos de un año, la apreciación del guaraní superó el 20% respecto a esos máximos. No se trata de una oscilación menor ni de una fluctuación técnica dentro de un rango habitual. Es un desplazamiento lo suficientemente significativo como para alterar los supuestos con los que se estructuraron muchos proyectos. El impacto no se percibe necesariamente en la obra física, sino en la planilla financiera. El negocio inmobiliario paraguayo presenta un descalce estructural entre moneda de costo y moneda de ingreso. La mayor parte de los costos operativos; mano de obra, contratistas, servicios y una proporción relevante de materiales, se pagan en guaraníes. En cambio, el precio final del producto y la rentabilidad esperada suelen expresarse en dólares. Mientras el dólar se mantenía estable o mostraba una tendencia ascendente, ese descalce funcionaba como una ventaja implícita. Si el tipo de cambio subía gradualmente, el costo medido en dólares tendía a reducirse. Cuando el movimiento se produce en sentido inverso, la lógica cambia. El mismo presupuesto de obra en guaraníes, convertido a un dólar más bajo, se vuelve más caro en términos de la moneda en la que se mide la rentabilidad. Un proyecto estructurado con un tipo de cambio cercano a G. 8.000 puede encontrar que, con un dólar en torno a G. 6.400, su margen en dólares se comprime sin que haya existido un aumento real en los costos locales. La rentabilidad no se reduce por ineficiencia ni por sobrecostos imprevistos, sino por efecto cambiario. Más allá de la magnitud del movimiento, lo relevante es lo que sugiere sobre la naturaleza del mercado cambiario. Durante años, el comportamiento del guaraní estuvo fuertemente asociado al ciclo comercial tradicional, particularmente al desempeño del sector agroexportador y a flujos externos relativamente previsibles. Ese patrón permitía proyectar el tipo de cambio con cierta lógica histórica, utilizando tendencias pasadas como referencia razonable para el futuro. Según un informe publicado por Puente bajo el título “PYG/USD: ¿Nueva normalidad o episodio transitorio?” , durante 2025 el volumen operado en el mercado cambiario comenzó a desacoplarse del flujo comercial tradicional. Meses como julio y diciembre registraron simultáneamente picos de volumen y episodios de mayor volatilidad intradiaria, acompañados de una ampliación de spreads de compra y venta. Esta coincidencia entre mayores montos negociados y ampliación de márgenes sugiere un mercado donde el ajuste de expectativas y el posicionamiento financiero comenzaron a ganar peso relativo frente al flujo estrictamente comercial. En términos prácticos, lo que muestran estos datos es que el tipo de cambio ya no depende exclusivamente del flujo comercial tradicional. Durante 2025 se observó una recomposición hacia activos en guaraníes, impulsada por decisiones financieras vinculadas a tasas reales y posicionamiento de portafolios. Esa mayor demanda fortaleció al guaraní incluso en períodos donde históricamente predominaba presión depreciatoria. Al mismo tiempo, el aumento de la volatilidad intradiaria refleja un mercado más profundo e integrado, capaz de reaccionar con mayor rapidez a cambios en tasas de interés, expectativas macroeconómicas o movimientos de capital. En otras palabras, el dólar comienza a responder a un conjunto más amplio de variables financieras y no únicamente al calendario agro-exportador. Para un desarrollador o constructor, esto implica que el tipo de cambio deja de ser una variable pasiva dentro de la planilla financiera y pasa a convertirse en un factor que puede alterar de manera estructural la rentabilidad proyectada. En ese contexto, el desafío no consiste simplemente en anticipar si el dólar subirá o bajará, sino en reconocer que podrían estar cambiando las reglas bajo las cuales se forma el tipo de cambio. La cuestión central es metodológica: cómo modelar financieramente un proyecto cuando los supuestos que guiaron el pasado dejan de ser suficientes para proyectar el futuro. Hasta ahora, muchos desarrolladores estructuraban sus proyectos proyectando ingresos en dólares, convirtiendo costos en guaraníes al tipo de cambio vigente y calculando la rentabilidad bajo un esquema relativamente lineal, donde el riesgo cambiario no ocupaba un lugar prioritario dentro del análisis de sensibilidad. Ese enfoque resultaba razonable en un entorno donde la trayectoria de la moneda era relativamente estable y las tendencias históricas ofrecían una guía. La experiencia reciente obliga a revisar esa premisa. Más que incorporar simplemente escenarios de suba o baja del dólar, el sector podría necesitar replantear la manera en que integra el tipo de cambio dentro de su modelo financiero, entendiendo que los factores que inciden en su comportamiento pueden estar evolucionando. Esto implica análisis de sensibilidad más robustos, estructuras de capital con mayor capacidad de absorción y una discusión más explícita sobre la moneda de referencia en contratos y precios. Además, en un contexto donde Paraguay consolida su grado de inversión y profundiza su integración financiera internacional, es esperable que el mercado cambiario esté cada vez más expuesto a flujos de capital y decisiones de inversión globales. Esta mayor integración puede fortalecer el sistema financiero, pero también implica que el tipo de cambio estará influido por variables adicionales a las puramente comerciales, ampliando el espectro de riesgos que deben contemplarse en la estructuración de proyectos. Nada de esto supone necesariamente un deterioro estructural del negocio inmobiliario. Un mercado cambiario más profundo y con mayor influencia de variables financieras puede ser una señal de maduración económica. Pero esa maduración implica un cambio en los supuestos operativos. El tipo de cambio deja de ser una variable de fondo y pasa a convertirse en un componente estratégico del diseño financiero de cada proyecto. Más que un episodio aislado, el movimiento obliga a revisar los supuestos sobre los que se estructuran los proyectos inmobiliarios. Si el tipo de cambio entra en una etapa donde las dinámicas financieras ganan protagonismo frente a las comerciales, la forma de calcular la construcción en Paraguay también deberá adaptarse. En ese escenario, la gestión del riesgo cambiario deja de ser una sofisticación técnica y pasa a convertirse en un componente estructural del diseño financiero de los proyectos.

  • SENATUR y Raíces Sellan Alianza para Fortalecer el Turismo Nacional en la Presentación Oficial de Wyndham Garden Costa del Lago

    En el marco de la presentación oficial de Wyndham Garden Costa del Lago ante inversores, la alianza busca retener mayor permanencia turística y potenciar la inversión en la Triple Frontera. Aníbal Figueredo, vicepresidente de Raíces Real Estate; Alex Loza, director del Grupo Barcelona; Angie Duarte, ministra de la Secretaría Nacional de Turismo (SENATUR); Ernesto Figueredo, presidente de Raíces Real Estate; y Armando Ramírez, director de Business Development de Wyndham Hotels & Resorts. El jueves 19 de febrero se llevó a cabo en el Hotel Dazzler de Ciudad del Este la presentación oficial de Wyndham Garden Costa del Lago Residences , que reunió a desarrolladores, inversionistas y autoridades. En ese mismo acto, Raíces Real Estate y la Secretaría Nacional de Turismo (SENATUR) formalizaron un Convenio de Cooperación destinado a integrar inversión inmobiliaria y estrategia turística a nivel nacional. El acuerdo establece una hoja de ruta conjunta que busca articular inversión privada y política pública, promoviendo campañas de posicionamiento nacional e internacional, asistencia técnica especializada para desarrollos vinculados al sector turístico y la generación de condiciones institucionales que faciliten nuevas inversiones en destinos estratégicos del país. Con una vigencia inicial de dos años, el convenio se extiende hasta 2028, consolidando un esquema de cooperación que apunta a la continuidad y no a acciones aisladas. La alianza se inscribe en un momento en el que el turismo comienza a consolidarse como un componente cada vez más visible dentro de la matriz económica nacional. La integración entre desarrollos inmobiliarios y la planificación turística estatal introduce una mirada más estructurada, en la que el desarrollo inmobiliario deja de pensarse solo como inversión patrimonial y empieza a formar parte directa de la oferta turística del país. Angie Duarte, ministra de la Secretaría Nacional de Turismo (SENATUR), y Ernesto Figueredo, presidente de Raíces Real Estate, durante la firma del convenio. El acuerdo reafirma la intención de promover proyectos que combinen calidad arquitectónica, planificación urbana y visión de largo plazo. La iniciativa parte de una lectura concreta del contexto regional. Paraguay, y particularmente el eje de Alto Paraná, ocupa una posición geográfica estratégica dentro del circuito de la Triple Frontera, una de las zonas con mayor flujo turístico de Sudamérica. Cada año, millones de visitantes recorren las Cataratas del Iguazú y los principales atractivos de la Triple Frontera, pero una parte importante de ese flujo permanece pocas horas en territorio paraguayo, reduciendo el impacto económico local. El desafío no es atraer más tránsito, sino lograr mayor permanencia. Retener una o dos noches adicionales implica que una mayor proporción del gasto turístico se capture dentro del país, en hotelería, gastronomía y servicios, ampliando la cadena de valor local. Responder a ese desafío exige productos capaces de integrar experiencia, infraestructura y gestión profesional. En esa línea se desarrolla Wyndham Garden Costa del Lago Residences , una propuesta desarrollada a partir de la alianza entre Raíces Real Estate y Grupo Barcelona, que incorpora la gestión hotelera de la marca Wyndham. El proyecto se ubica dentro del barrio cerrado Costa del Lago, en la ciudad de Hernandarias, en un entorno de más de 380 hectáreas que combina paisaje natural, infraestructura deportiva y seguridad integral. El edificio contará con una implantación privilegiada frente a una crystal lagoon de 29.200 metros cuadrados, rodeada de playas de arena blanca, además de una marina con acceso al lago Itaipú para actividades náuticas. La propuesta contempla tipologías versátiles; unidades lockoff, departamentos de uno y dos dormitorios, dúplex, opciones con terraza o jardín y penthouse, diseñadas para atender tanto a usuarios turísticos como a inversores orientados a renta. Uno de los elementos centrales del modelo de negocio es su estructura bajo esquema rental pool. En este sistema, todos los ingresos generados por la operación hotelera se integran en una bolsa común. Una vez deducidos los gastos operativos, la utilidad se distribuye proporcionalmente entre los propietarios según los metros cuadrados que poseen. Este mecanismo mitiga el riesgo individual asociado a la ocupación específica de cada unidad. A diferencia de esquemas de alquiler temporal gestionados de forma individual, donde la rentabilidad depende exclusivamente del desempeño de una unidad concreta, el esquema pool diluye la volatilidad y ofrece mayor previsibilidad en el flujo de ingresos. La administración por parte de una cadena internacional introduce estándares profesionales en la gestión operativa, comercial y de servicios. Esta dimensión no es menor en un mercado donde la oferta hotelera ha crecido en los últimos años, pero donde aún existe margen para elevar la calidad del servicio, especialmente en el segmento ejecutivo y familiar de alto poder adquisitivo. Alto Paraná ha experimentado en los últimos años un dinamismo particular, tanto por migración interna desde otros departamentos del país como por un incremento significativo de residentes extranjeros, especialmente brasileños, motivados por factores económicos y fiscales. Este fenómeno ha impulsado el desarrollo residencial en altura y ha ampliado la oferta de alojamiento complementaria. Sin embargo, parte de esa oferta carece de una propuesta integral de servicios y hospitalidad alineada con estándares internacionales. Proyectos como Wyndham Garden Costa del Lago buscan cubrir ese espacio intermedio entre el hotel tradicional y el departamento individual de renta temporal, integrando gestión profesional, amenities de escala y entorno natural. La ubicación refuerza el atractivo estratégico. Costa del Lago se encuentra a aproximadamente 20 minutos del centro de Ciudad del Este, a 45 minutos del aeropuerto de mayor accesibilidad de la región y a menos de una hora de las Cataratas del Iguazú. Esta conectividad, sumada al entorno paisajístico del lago Itaipú, permite articular vida urbana, naturaleza y turismo internacional en un mismo producto. Más allá del proyecto puntual, la alianza entre Raíces, Grupo Barcelona y Wyndham evidencia una tendencia relevante para el mercado paraguayo: la asociatividad entre actores locales y marcas con respaldo internacional. Este tipo de articulaciones no solo aporta posicionamiento de marca y confianza para el inversor, sino que también facilita transferencia de conocimiento en gestión hotelera, administración, comercialización y estándares de servicio. Este proceso contribuye a la formación de capital humano especializado y a la consolidación de una cultura de servicio que fortalezca la competitividad turística del país. El convenio con SENATUR introduce un componente institucional que busca integrar estos desarrollos dentro de una estrategia turística más amplia. En un contexto donde Paraguay registra un crecimiento sostenido en radicaciones y mayor visibilidad regional, la articulación entre inversión privada, hospitalidad internacional y política pública se vuelve un elemento central para consolidar una oferta más competitiva. Más que un anuncio puntual, el lanzamiento de Wyndham Garden Costa del Lago muestra una forma distinta de entender el desarrollo inmobiliario: como una herramienta para atraer inversión, retener turistas y generar mayor impacto económico dentro del país. Quienes deseen conocer más detalles sobre tipologías, disponibilidad, precios actualizados o condiciones de compra pueden completar el formulario al final de la nota. La desarrolladora se pondrá en contacto directamente con los interesados para brindar información personalizada y acompañar el proceso de evaluación del proyecto.

  • La Baja De La Tasa De Política Monetaria Y Su Impacto En El Mercado Inmobiliario Paraguayo

    Con inflación controlada, crecimiento sostenido y crédito hipotecario en su nivel más alto de la década, el recorte de la TPM refuerza un entorno de mayor previsibilidad para el desarrollo inmobiliario. El 20 de febrero de 2026, el Banco Central del Paraguay decidió reducir nuevamente la tasa de política monetaria (TPM) a 5,50% anual. La medida es una señal directa para uno de los sectores más sensibles al costo del dinero: el inmobiliario. El recorte de febrero, que se suma a la reducción de 25 puntos básicos aplicada en enero, acumula una baja de 50 puntos básicos en lo que va del año. Y aunque el movimiento puede parecer moderado en términos absolutos, su relevancia radica en el cambio de dirección del ciclo monetario. El Banco Central tomó la decisión en un contexto de inflación interanual de 2,7% y expectativas consolidadas en 3,5%, alineadas con la nueva meta oficial. Al mismo tiempo, la actividad económica mantiene dinamismo, con un crecimiento estimado del PIB de 6,0% en 2025 y una proyección de 4,2% para 2026. En paralelo, el crédito para vivienda alcanzó el 2,93% del PIB al cierre de 2025 , el nivel más alto de la última década, reflejando un proceso gradual de profundización financiera y mayor institucionalización del mercado inmobiliario. Es decir, no se trata de un estímulo para una economía en crisis, sino de una calibración en un entorno de estabilidad donde el financiamiento habitacional ya ocupa un rol estructural creciente dentro del sistema económico. El sector inmobiliario opera con horizontes largos y alto componente financiero. Desde el desarrollador que estructura deuda para iniciar obra, hasta el comprador final que accede a un crédito hipotecario, el precio del dinero es un insumo central. Una TPM más baja no implica automáticamente que los bancos reduzcan en igual proporción las tasas hipotecarias o corporativas. Sin embargo, sí influye en el costo de fondeo del sistema financiero y, gradualmente, puede trasladarse a mejores condiciones de crédito. En un mercado donde el financiamiento para vivienda ha ganado peso dentro del PIB en los últimos años, cualquier reducción en tasas mejora la capacidad de pago y amplía el universo de potenciales compradores. Para los desarrolladores, el impacto es doble. Por un lado, baja el costo financiero de proyectos apalancados con deuda. Por otro, mejora la demanda final si los compradores acceden a financiamiento más accesible. En proyectos de mediana y gran escala, una reducción de tasas puede alterar significativamente la tasa interna de retorno proyectada y la velocidad de absorción comercial. El punto clave no es el nivel actual de 5,50%, sino la trayectoria. El comunicado oficial deja en claro que la inflación se mantendría en niveles bajos durante gran parte de 2026, convergiendo al 3,5% hacia fin de año. Si ese escenario se confirma y no emergen shocks externos relevantes, el margen para nuevos recortes existe. Un escenario de tasas más bajas tendría varias implicancias estructurales para el mercado inmobiliario: Si el ciclo de reducción de tasas continuara, el impacto más visible se produciría en los segmentos más elásticos al financiamiento, particularmente la vivienda dirigida a clase media y los desarrollos suburbanos. Estos segmentos dependen en mayor medida del crédito hipotecario y del financiamiento bancario para cerrar operaciones. Una reducción gradual en las tasas puede ampliar la relación cuota/ingreso aceptable para los bancos, incorporar nuevos compradores al sistema y mejorar la velocidad de absorción de proyectos en preventa. Variaciones moderadas en tasas pueden traducirse en diferencias sustanciales en el volumen transaccional. En paralelo, un entorno de tasas más bajas modifica el costo de oportunidad del capital. Cuando los instrumentos financieros conservadores, como Certificados de Depósito de Ahorro o bonos locales, ofrecen rendimientos menores en términos reales, el atractivo relativo de los activos inmobiliarios tiende a fortalecerse. Esto no implica necesariamente una migración masiva de capital, pero sí una recomposición gradual de portafolios. En un mercado inmobiliario que ha ido institucionalizándose y mostrando mayor transparencia en precios y rendimientos, una tasa de referencia descendente puede mejorar la percepción de riesgo-retorno frente a alternativas financieras tradicionales. El tercer efecto, menos inmediato pero estratégicamente relevante, se observa en el comportamiento de los desarrolladores. Cuando el costo financiero tiende a bajar y las expectativas macroeconómicas se estabilizan, el umbral mínimo de rentabilidad exigido para iniciar proyectos también puede ajustarse. Esto no significa asumir mayor riesgo, sino que proyectos que antes quedaban marginalmente fuera del rango de viabilidad comienzan a ser factibles. Además, si el sistema bancario percibe menor riesgo inflacionario y mayor estabilidad, es probable que la oferta de crédito corporativo se vuelva más competitiva en plazos y condiciones. En este escenario, los desarrolladores podrían adoptar estrategias comerciales más agresivas: planes de preventa con financiamiento propio más flexible, mayores descuentos por pago contado, o incluso estructuras mixtas que combinen capital propio, preventas y deuda bancaria con menor presión financiera. La baja de tasas, por sí sola, no garantiza un boom de lanzamientos, pero sí reduce una de las principales restricciones estructurales del negocio: el costo del apalancamiento. El impacto no sería homogéneo. Los segmentos premium, que dependen menos del crédito hipotecario y más de capital propio o inversores de alto patrimonio, podrían mostrar una sensibilidad menor a la TPM. En cambio, la vivienda media, el desarrollo horizontal en periferias consolidadas y los proyectos orientados a renta podrían ser los principales beneficiados si el ciclo de flexibilización monetaria continúa de forma ordenada. Sin embargo, también existe un matiz importante. El propio Comité señala que la postura monetaria se mantiene neutral. Esto indica que el Banco Central no busca generar un boom crediticio, sino acompañar la convergencia inflacionaria. Por lo tanto, cualquier impulso al sector inmobiliario sería gradual y ordenado, no explosivo. Para el negocio inmobiliario, la previsibilidad macroeconómica es más valiosa que un recorte aislado de tasas. La combinación de inflación controlada, expectativas ancladas y crecimiento económico sostenido configura un entorno donde las decisiones de inversión a cinco o diez años pueden tomarse con menor incertidumbre. Si la trayectoria de la TPM continúa descendiendo de manera moderada, el impacto más significativo no será necesariamente un salto inmediato en ventas, sino una mejora en la confianza de desarrolladores e inversores. La reducción del riesgo macro percibido tiende a reflejarse en mayor planificación de proyectos, más estructuración financiera y un mercado crediticio más profundo. En definitiva, el efecto más relevante de la baja de la tasa de política monetaria no se medirá únicamente en el volumen de operaciones de corto plazo, sino en la consolidación de un entorno financiero más previsible. En un mercado como el paraguayo, donde el crédito hipotecario todavía representa una proporción reducida del PIB en comparación regional, cada ajuste ordenado en el costo del dinero contribuye a ampliar la base de financiamiento formal. Si el proceso continúa sin desvíos inflacionarios, 2026 podría marcar no un boom, sino un paso más hacia la maduración estructural del sistema inmobiliario.

  • Qué Es El Cap Rate Y Cómo Se Interpreta En El Análisis De Inversiones Inmobiliarias

    Cómo la tasa de capitalización permite leer el riesgo, la estabilidad del ingreso y las expectativas del mercado. En el análisis de inversiones inmobiliarias, particularmente en el segmento comercial, uno de los indicadores más utilizados para medir riesgo y retorno es la tasa de capitalización, comúnmente conocida como cap rate . Aunque su cálculo es relativamente sencillo, su correcta interpretación exige una comprensión más amplia del contexto económico, del activo específico y de las expectativas del inversor. No se trata simplemente de un porcentaje, sino de una señal condensada sobre cómo el mercado valora el riesgo y el flujo de ingresos futuros de una propiedad. El cap rate se calcula dividiendo el ingreso operativo neto anual (NOI, por sus siglas en inglés) de una propiedad por su valor de mercado o precio de adquisición. Si un edificio valuado en USD 14 millones genera USD 600.000 de ingreso operativo neto al año, su cap rate sería de aproximadamente 4,3%. Esto implica que, en términos operativos, el activo genera un flujo equivalente al 4,3% del capital invertido por año, antes de considerar financiamiento, impuestos o variaciones en el valor del inmueble. Sin embargo, detrás de esa fórmula aparentemente lineal hay múltiples variables que pueden alterar la interpretación. No es lo mismo calcular el cap rate sobre ingresos actuales que sobre ingresos proyectados. Comparar activos exige un análisis “manzana con manzana”: mismas hipótesis de ocupación, mismo tratamiento de gastos, misma estructura contractual y similares condiciones de mercado. De lo contrario, el indicador puede inducir a conclusiones erróneas. En términos generales, existe una relación directa entre cap rate, riesgo y retorno esperado. Activos con mayor percepción de estabilidad, por ejemplo, edificios ubicados en zonas consolidadas, con contratos de alquiler de largo plazo y locatarios de buena calidad crediticia, tienden a valorarse a cap rates más bajos. En cambio, propiedades en áreas en transición, con mayor rotación o incertidumbre en la generación de ingresos, suelen reflejar cap rates más altos. En esencia, el mercado exige una prima mayor para compensar el riesgo asumido. Ahora bien, en el contexto paraguayo, las tasas de capitalización no siempre responden de manera automática a los movimientos de la política monetaria o a variaciones puntuales en las tasas de interés. A diferencia de mercados más institucionalizados, donde el costo del financiamiento impacta directamente en los yields exigidos, en Paraguay una parte significativa de las operaciones se estructura con capital propio, preventas o esquemas mixtos, lo que reduce la transmisión inmediata entre tasa de referencia y cap rate observable. Sin embargo, eso no significa que el entorno macroeconómico sea irrelevante. El crecimiento del PIB, la estabilidad cambiaria, la inflación y el nivel de empleo siguen siendo determinantes en la percepción de riesgo. En contextos de expansión económica y estabilidad macro, los inversores tienden a aceptar retornos más ajustados porque anticipan estabilidad en la ocupación y potencial crecimiento de ingresos. Por el contrario, en escenarios de desaceleración o mayor incertidumbre, el rendimiento exigido aumenta, no necesariamente por el nivel de la tasa de interés, sino por la percepción de mayor riesgo operativo y comercial. El crecimiento de alquileres es, en el caso paraguayo, un factor especialmente relevante. En mercados con fuerte expectativa de valorización del suelo o incremento de rentas, como ciertos corredores consolidados de Asunción, la proyección de mayor NOI futuro puede sostener valores elevados incluso si el contexto financiero es más restrictivo. En estos casos, el componente de apreciación esperada pesa tanto como el flujo actual. El momento del ciclo económico también incide. En etapas de mayor prudencia o menor liquidez, los compradores suelen volverse más selectivos y ajustar sus expectativas de retorno. Pero, nuevamente, en Paraguay este ajuste suele darse más por percepción de riesgo sectorial y dinámica de oferta y demanda que por movimientos técnicos en la tasa de referencia. La ubicación continúa siendo uno de los determinantes más estructurales. Proximidad a centros de empleo, infraestructura de transporte y servicios consolidados suelen asociarse con menor volatilidad en ocupación y mayor resiliencia en los flujos de caja, lo que se traduce en cap rates más comprimidos. En barrios periféricos o en transición, la mayor incertidumbre sobre demanda y estabilidad de ingresos eleva la tasa exigida por el mercado. Asimismo, cada clase de activo presenta dinámicas propias. En los últimos años, a nivel internacional, multifamily e industrial han exhibido algunos de los cap rates más bajos, impulsados por fundamentos sólidos de demanda y oferta relativamente controlada. En retail y oficinas, la evolución depende en mayor medida de cambios estructurales en consumo y modalidades de trabajo. En definitiva, el cap rate es una herramienta útil, pero no autosuficiente. Constituye una fotografía puntual de expectativas de retorno en un momento determinado, más que una garantía de rendimiento futuro. Factores como la calidad crediticia de los inquilinos, la duración remanente de los contratos, las regulaciones urbanas, la tendencia de oferta y demanda y la estrategia específica del inversor pueden alterar significativamente los resultados reales. Para mercados emergentes como Paraguay, donde la profundidad del mercado de inversión institucional aún está en proceso de consolidación, comprender la lógica detrás del cap rate resulta clave. A medida que el sector inmobiliario local madura, se institucionaliza y se integra a dinámicas regionales e internacionales, la capacidad de interpretar correctamente este indicador será cada vez más relevante para desarrolladores, propietarios e inversores. El cap rate no es un número mágico ni una fórmula cerrada. Es una forma de leer cómo el mercado está valorando el riesgo en un momento determinado. Entender qué hay detrás de ese porcentaje; ingresos reales, estabilidad del activo, contexto económico, es lo que realmente define si una inversión se encuentra bien estructurada.

  • Mercado De Créditos De Carbono: Paraguay Consolida Su Marco Regulatorio Y Registra Las Primeras Ventas

    Con marco legal definido, registro nacional operativo y proyectos bajo estándares internacionales, el país apunta a capturar primas de calidad en un mercado global cada vez más exigente. Paraguay está atravesando una etapa decisiva en la estructuración de su mercado nacional de créditos de carbono, en un contexto global donde la integridad ambiental, la trazabilidad y la calidad de los proyectos se han convertido en variables determinantes para atraer capital internacional. Desde la reglamentación del marco legal que regula esta actividad, el país ya registró ventas superiores a USD 10 millones, principalmente provenientes de proyectos desarrollados en la región del Chaco, según informó Víctor González, director de Mercados de Carbono del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible. La cifra, aún incipiente en términos absolutos frente al volumen potencial del mercado global, representa un punto de partida institucional relevante. Actualmente, Paraguay cuenta con más de 400.000 hectáreas en procesos activos de certificación, destinadas a distintas tipologías de proyectos con potencial de generación de créditos. Dentro de este universo se destaca un hito de escala internacional: un proyecto REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal) que implica la protección de aproximadamente 180.000 hectáreas de bosque nativo, una dimensión que, según autoridades, no encuentra precedentes en proyectos de conservación de esta magnitud en otros países. El fortalecimiento del mercado paraguayo se apoya en la reglamentación de la Ley N° 7190/2023, mediante el Decreto N° 3369/2025, emitido el 18 de febrero de 2025 por el Poder Ejecutivo. Esta normativa establece las bases operativas del sistema nacional, define al Mades como autoridad de aplicación y crea las reglas fundamentales para el funcionamiento del Registro Nacional de Créditos de Carbono. El objetivo central es alinear la regulación local con los compromisos internacionales asumidos por Paraguay en materia climática, especialmente en el marco del Acuerdo de París. Uno de los avances institucionales más relevantes fue la creación del Catastro Nacional de Proyectos de Mitigación, formalizado el 28 de enero de este año como parte integrante del Registro Nacional de Créditos de Carbono. La inscripción en este catastro constituye el primer requisito administrativo obligatorio, de carácter declarativo, para cualquier proyecto de reducción, evitación, captura o absorción de gases de efecto invernadero desarrollado en territorio paraguayo, independientemente del estándar de certificación que adopte. Si bien la inscripción no sustituye los procesos de certificación ante administradoras de estándares internacionales, introduce un componente clave de transparencia y trazabilidad pública que marca un antes y un después en la gobernanza del mercado. En términos técnicos, los proyectos paraguayos operan bajo estándares internacionales como Verra y certificaciones International Organization for Standardization, lo que permite validar la integridad ambiental de los créditos en mercados internacionales. El Gobierno trabaja además en la homologación oficial de metodologías, un paso estratégico que podría acelerar los tiempos de aprobación, ampliar el reconocimiento internacional y reducir riesgos regulatorios para los inversores. El contexto internacional refuerza la oportunidad estratégica. El Artículo 6 del Acuerdo de París habilita a los países a cooperar voluntariamente para cumplir sus metas climáticas mediante mecanismos de mercado, especialmente a través del intercambio de ITMOs (Internationally Transferred Mitigation Outcomes) bajo el Artículo 6.2, con reglas de contabilidad diseñadas para evitar la doble contabilización. El mercado comenzó a mostrar señales concretas de consolidación en septiembre de 2025, cuando Singapur anunció la compra de 2,175 millones de ITMOs provenientes de proyectos basados en la naturaleza en Perú, Ghana y Paraguay, marcando una de las primeras transacciones sustanciales bajo este esquema. Este movimiento se produce en un mercado global que está transitando una etapa de maduración acelerada. El informe “State of Carbon Credits 2025” de Sylvera señala que los precios promedio ponderados en el mercado spot alcanzaron USD 6,10 por crédito en 2025, frente a USD 5,36 en 2024. Sin embargo, este promedio oculta una fuerte dispersión de precios: proyectos ARR (Afforestation, Reforestation and Revegetation) pueden cotizar entre USD 2 y más de USD 50, mientras que los créditos REDD+ muestran variaciones significativas según calidad y co-beneficios. En el mercado forward, particularmente en contratos de offtake vinculados a créditos de remoción duradera (CDR), los valores promedio alcanzan USD 160, reflejando la creciente prima por calidad e integridad. La calidad se ha convertido en el principal driver de valor. Según el mismo reporte, los créditos mejor calificados experimentan por tercer año consecutivo un déficit de oferta, especialmente aquellos con rating BBB+ o superior, debido a que la demanda supera las nuevas emisiones. Este fenómeno introduce un componente estratégico para países como Paraguay: la posibilidad de posicionarse tempranamente con proyectos de alta integridad ambiental podría traducirse en primas relevantes frente a créditos de menor calidad. En este escenario, la calificación internacional también juega un rol clave. De acuerdo con la calificadora Silvera, Paraguay se posiciona como el país mejor evaluado de Sudamérica para inversiones en generación de créditos de carbono, por encima de Chile, Brasil y Perú. Esta evaluación refuerza la percepción de riesgo reducido y estabilidad institucional, dos factores críticos para la atracción de capital climático de largo plazo. La agenda verde del Gobierno fue ratificada en reuniones encabezadas por el presidente Santiago Peña y el ministro del Ambiente, Rolando de Barros, donde se analizaron avances y desafíos del sector. Además del mercado de carbono, la estrategia incluye el fortalecimiento de áreas silvestres protegidas, que abarcan 2,4 millones de hectáreas bajo administración estatal, y la articulación con Itaipú Binacional y Entidad Binacional Yacyretá para impulsar inversiones en energías limpias, incluyendo plantas solares, sistemas fotovoltaicos e iniciativas de hidrógeno verde. Las proyecciones económicas del sector son significativas. Las estimaciones preliminares indican que los proyectos actualmente en cartera podrían generar ingresos anuales superiores a USD 100 millones, dependiendo de la evolución de los mercados internacionales, la consolidación del Artículo 6 y la coordinación efectiva entre sector público y privado. Los segmentos más dinámicos corresponden a soluciones basadas en la naturaleza, como ganadería y agricultura sostenible, reforestación, forestación y conservación de bosques nativos, aunque también se desarrollan estudios de factibilidad en movilidad sostenible, transporte, gestión de residuos y otras iniciativas ambientales con potencial de generación de créditos. Para Paraguay, el desafío no radica únicamente en expandir el volumen de proyectos, sino en sostener estándares de integridad que permitan capturar primas de calidad en un mercado cada vez más exigente. La creación del catastro, la reglamentación de la ley y la articulación con mecanismos internacionales colocan al país en una etapa de institucionalización que reduce riesgos reputacionales y mejora la percepción de seguridad jurídica. En un contexto global donde la reducción de emisiones y la preservación de recursos naturales adquieren creciente relevancia económica y geopolítica, el mercado de carbono se convierte no solo en una herramienta ambiental, sino en un componente estratégico de política económica. Paraguay, con su capital natural y su matriz energética limpia, busca ahora traducir ese activo estructural en una plataforma de negocios verdes capaz de atraer inversión internacional sin comprometer la integridad de sus ecosistemas.

  • El Crédito Para Vivienda Alcanza El 2,93% Del PIB en 2025 Y Marca Su Nivel Más Alto En La Última Década

    El aumento del peso del crédito habitacional dentro del PIB evidencia un proceso gradual de institucionalización, bancarización y maduración del mercado inmobiliario paraguayo. Banco Central del Paraguay El financiamiento para vivienda en Paraguay continúa consolidando una tendencia de crecimiento que trasciende lo meramente coyuntural y empieza a delinear un cambio estructural en la profundidad del sistema financiero local. Al cierre de diciembre de 2025, el saldo total de préstamos destinados a vivienda otorgados por bancos y financieras alcanzó los G. 9.529.796.000.000. Expresado en dólares al tipo de cambio oficial de G. 6.585,55, el stock equivale aproximadamente a USD 1.447 millones, una cifra que, por su magnitud y por su peso relativo dentro de la economía, representa el nivel más elevado de los últimos años. El crecimiento no es aislado ni repentino. En diciembre de 2019, el saldo total de créditos para vivienda se situaba en G. 3,33 billones. En 2022 ya alcanzaba G. 5,63 billones. En 2023 ascendía a G. 6,70 billones y en 2024 cerraba en G. 7,74 billones. La cifra de 2025 implica un incremento nominal interanual cercano al 23% respecto al año anterior, lo que confirma que el dinamismo del crédito hipotecario no solo se mantuvo, sino que se aceleró en un contexto de mayor actividad inmobiliaria y estabilización macroeconómica. Sin embargo, el dato que aporta mayor profundidad analítica no es el monto absoluto, sino su relación con el Producto Interno Bruto. En 2019, el crédito para vivienda representaba apenas el 1,36% del PIB paraguayo. En 2022 esa proporción había escalado al 1,84%. En 2023 se ubicaba en 2,14%. En 2024 alcanzaba el 2,22%. Al cierre de 2025, el financiamiento habitacional equivale al 2,93% del PIB, marcando el nivel más alto del período observado y evidenciando un proceso sostenido de profundización financiera. Este incremento de más de 1,5 puntos porcentuales del PIB en seis años no es menor. Implica que el sistema financiero está asignando una proporción creciente de recursos al financiamiento habitacional, lo que sugiere una mayor formalización del mercado residencial, un aumento en la bancarización de los compradores y una mayor confianza de las entidades financieras en la estabilidad del sector. Aun así, desde una perspectiva comparada, Paraguay continúa mostrando un nivel de penetración hipotecaria bajo en relación con otros países de la región, donde el crédito para vivienda puede superar con facilidad el 10% del PIB y, en economías más desarrolladas, alcanzar cifras considerablemente superiores. Esto revela una doble lectura: por un lado, la expansión reciente es significativa y positiva; por otro, el potencial de crecimiento estructural aún es amplio. La composición del financiamiento también ofrece elementos relevantes para el análisis. Del total registrado en diciembre de 2025, G. 9,45 billones corresponden a bancos, mientras que las financieras concentran apenas G. 73.001 millones. La participación de las financieras, que en 2022 superaba los G. 112.000 millones, ha disminuido progresivamente tanto en términos absolutos como relativos. El crecimiento del crédito hipotecario en Paraguay está siendo impulsado casi exclusivamente por el sistema bancario, lo que refuerza la idea de una mayor institucionalización del financiamiento habitacional. Este predominio bancario no solo refleja mayor capacidad de fondeo y estructura de riesgo, sino también una creciente profesionalización en la evaluación crediticia, en la estructuración de productos hipotecarios y en la integración del financiamiento dentro de la cadena de valor inmobiliaria. Para los desarrolladores, esto implica la necesidad de estructurar proyectos con mayor previsibilidad, formalidad y bancabilidad, ya que el acceso al crédito para los compradores finales se convierte en un componente central de la absorción. El contexto macroeconómico resulta clave para interpretar esta trayectoria. Paraguay ha mantenido en los últimos años una estabilidad relativa en inflación, disciplina fiscal y previsibilidad regulatoria, factores que constituyen el soporte estructural del crédito de largo plazo. El financiamiento hipotecario es, por definición, una decisión intertemporal tanto para el banco como para el deudor; requiere confianza en la estabilidad del ingreso, en la moneda y en el marco institucional. El aumento del peso del crédito para vivienda dentro del PIB sugiere que esos elementos han sido suficientemente sólidos como para permitir la expansión. Al mismo tiempo, el crecimiento del crédito también se vincula con la dinámica propia del sector inmobiliario formal, que en los últimos años ha mostrado mayor sofisticación en el diseño de proyectos, mayor estructuración financiera y una oferta más adaptada a segmentos bancarizables. La consolidación de desarrollos orientados a compradores con acceso al sistema financiero, la expansión de proyectos residenciales en ejes urbanos estratégicos y la creciente profesionalización comercial han contribuido a ampliar la demanda financiada. No obstante, el nivel actual del 2,93% del PIB también plantea interrogantes estratégicos hacia adelante. El desafío no es únicamente continuar expandiendo el volumen de crédito, sino hacerlo con calidad de cartera, adecuada gestión de riesgo y ampliación progresiva del acceso sin generar sobreendeudamiento o burbujas de precios. La experiencia regional muestra que la expansión hipotecaria es un motor poderoso del desarrollo urbano y del crecimiento económico, pero requiere equilibrio entre dinamismo y prudencia. Desde la perspectiva del mercado inmobiliario, la profundización del crédito tiene implicancias directas en la estructura de los proyectos. A medida que el financiamiento hipotecario gana peso, el ritmo de absorción tiende a depender menos exclusivamente de preventas o de compradores inversionistas y más del comprador final financiado. Esto modifica la lógica comercial, el perfil del producto y la estrategia de precios. La bancabilidad deja de ser un aspecto accesorio para convertirse en un elemento central del diseño del proyecto. El crecimiento observado entre 2019 y 2025 responde a una tendencia acumulativa que se ha mantenido incluso en contextos de volatilidad externa. Si la estabilidad macroeconómica se preserva y el sistema financiero mantiene disciplina crediticia, el crédito para vivienda podría continuar ganando participación dentro del PIB en los próximos años.

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