Asunción, Central, Alto Paraná E Itapúa Concentran Más Del 74% De Las Empresas Activas Del Paraguay
- Carlos E. Gimenez

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El DIRGE 2025 del INE permite observar cómo se distribuye la actividad económica formal en el país y refleja la creciente concentración empresarial en los principales polos urbanos y logísticos.

La estructura económica del Paraguay continúa mostrando una fuerte concentración territorial alrededor de sus principales núcleos urbanos y logísticos. Los datos del Directorio General de Empresas y Establecimientos (DIRGE) 2025, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con base en el periodo de referencia 2024, ofrecen una radiografía detallada de cómo se distribuyen las empresas activas en el país y permiten identificar tendencias que resultan particularmente relevantes para el mercado inmobiliario.
Más allá de funcionar como un registro estadístico, el DIRGE es en una herramienta clave para entender hacia dónde se expande la actividad económica, qué regiones concentran mayor dinamismo empresarial y qué sectores comienzan a adquirir más peso dentro de la economía formal paraguaya. En términos inmobiliarios, esto tiene implicancias directas sobre la demanda de oficinas, parques logísticos, centros comerciales, depósitos, vivienda urbana, desarrollos de uso mixto e infraestructura corporativa.
De acuerdo al informe, Paraguay registró 497.675 empresas activas durante 2024, dentro del ámbito cubierto por el DIRGE. La cifra refleja una estructura empresarial todavía fuertemente dominada por microempresas, que representan aproximadamente el 76% del total, equivalente a más de 377.000 unidades económicas. Este dato resulta relevante porque ayuda a entender parte de la configuración urbana y comercial del país: una economía compuesta principalmente por pequeñas operaciones comerciales y de servicios genera una demanda inmobiliaria mucho más atomizada, distribuida en corredores barriales, ejes urbanos secundarios y espacios comerciales de menor escala.
Sin embargo, detrás de esa composición general aparece un fenómeno mucho más importante desde la perspectiva urbana y territorial: la altísima concentración empresarial en determinados departamentos. Central lidera ampliamente el ranking nacional con 167.758 empresas activas, equivalente a aproximadamente el 34% del total país. Asunción ocupa el segundo lugar con 105.822 empresas, mientras que Alto Paraná registra 65.289 e Itapúa 32.641.
En conjunto, estos cuatro departamentos concentran más de 371.000 empresas activas, es decir, alrededor del 74,5% de toda la actividad empresarial formal registrada por el DIRGE en Paraguay. Esa concentración no solo refleja densidad económica: también ayuda a explicar por qué gran parte de la inversión inmobiliaria continúa focalizada en estos mercados.
En el caso de Asunción y Central, los datos consolidan algo que el mercado inmobiliario viene observando desde hace años: ambos departamentos funcionan cada vez más como un único ecosistema económico integrado. La expansión del eje corporativo hacia zonas limítrofes, el crecimiento de nuevos polos comerciales, la aparición de desarrollos logísticos urbanos y la consolidación de corredores residenciales metropolitanos responden directamente a esta concentración empresarial.
Asunción continúa operando como el principal centro corporativo y financiero del país. La capital concentra la mayor cantidad de empresas medianas y grandes del Paraguay, con 2.515 empresas medianas y 2.887 grandes, las cifras más elevadas del país. Esto tiene una relación directa con la evolución del mercado de oficinas corporativas, particularmente dentro de segmentos Clase A y edificios premium orientados a servicios profesionales, financieros, tecnológicos y corporativos.
La concentración económica se vuelve todavía más evidente al analizar exclusivamente las empresas grandes. De las 7.714 empresas de gran porte registradas por el DIRGE 2025 en Paraguay, 2.887 se encuentran en Asunción, lo que equivale aproximadamente al 37% del total nacional. Si se suman Central y Alto Paraná, los tres departamentos concentran cerca del 76% de todas las empresas grandes del país, reflejando el fuerte nivel de centralización corporativa, financiera e industrial que continúa caracterizando a la economía paraguaya.
Además, el informe revela un dato particularmente interesante para el mercado inmobiliario urbano: las “actividades profesionales, científicas y técnicas” representan una de las categorías económicas más grandes del país, con 66.791 empresas activas. Esto incluye estudios jurídicos, consultoras, empresas de ingeniería, arquitectura, diseño, servicios técnicos y profesionales que históricamente tienden a concentrarse en entornos urbanos con mayor infraestructura corporativa.
La consolidación de Asunción como centro de servicios avanzados también ayuda a explicar la creciente sofisticación del mercado de oficinas, coworkings, edificios de uso mixto y proyectos orientados a usuarios corporativos. En paralelo, Central continúa absorbiendo gran parte del crecimiento residencial y logístico asociado a esa expansión económica metropolitana.
La magnitud de Central resulta particularmente significativa. Con casi 168.000 empresas activas, el departamento no solo supera ampliamente al resto del país, sino que además evidencia cómo el crecimiento económico paraguayo comenzó a extenderse más allá del núcleo histórico de la capital.
Ciudades como Luque, San Lorenzo, Lambaré, Fernando de la Mora, Mariano Roque Alonso y Capiatá comenzaron a consolidarse como nodos económicos propios, impulsando una nueva configuración inmobiliaria metropolitana. Esto se refleja en la expansión de parques logísticos, centros comerciales, edificios corporativos secundarios, condominios residenciales y desarrollos de densificación urbana en distintos puntos del departamento.
La importancia logística de Central también aparece vinculada al peso que tienen sectores como comercio, transporte y almacenamiento dentro de la estructura económica nacional. El DIRGE registra más de 202.000 empresas vinculadas al comercio y más de 30.900 relacionadas con transporte y almacenamiento. Estos sectores son especialmente relevantes para el mercado inmobiliario industrial y logístico, considerando la creciente necesidad de depósitos urbanos, centros de distribución, infraestructura de última milla y plataformas logísticas conectadas a corredores metropolitanos.
Alto Paraná aparece como el tercer gran polo económico del país y probablemente como uno de los mercados inmobiliarios con mayor potencial de transformación durante los próximos años. El departamento registra 65.289 empresas activas, incluyendo más de 1.300 empresas grandes y más de 1.500 medianas.
La escala económica de Alto Paraná está profundamente vinculada al comercio fronterizo, la actividad industrial, la logística regional y el crecimiento de Ciudad del Este como nodo económico internacional. Sin embargo, en los últimos años comenzó a observarse también un proceso gradual de sofisticación inmobiliaria, particularmente dentro de segmentos residenciales premium, oficinas corporativas y desarrollos de uso mixto.
La consolidación de infraestructura vial, el crecimiento del comercio regional y la expansión de inversiones vinculadas a tecnología, logística e industria generan condiciones que podrían impulsar una nueva etapa de desarrollo urbano en la región. A eso se suma el potencial estratégico derivado de la cercanía con Brasil, la creciente integración económica regional y el progresivo flujo de inversión brasilera hacia Paraguay, particularmente hacia Alto Paraná y las ciudades fronterizas, impulsado por factores como costos operativos más competitivos, disponibilidad energética y oportunidades de expansión empresarial y patrimonial.
En Itapúa, el fenómeno adquiere características distintas pero igualmente relevantes. El departamento registra 32.641 empresas activas, posicionándose como el cuarto mercado empresarial más importante del país. La economía itapuense presenta una combinación particular de agroindustria, comercio, servicios y turismo que comienza a traducirse también en una transformación gradual de su mercado inmobiliario.
Encarnación, especialmente durante la última década, atravesó un proceso de modernización urbana que modificó profundamente su perfil inmobiliario. La consolidación de costaneras, nuevos corredores comerciales, edificios residenciales y proyectos orientados tanto al usuario final como al inversor refleja parte de esa evolución. En paralelo, el crecimiento empresarial registrado por el DIRGE ayuda a dimensionar cómo la ciudad continúa fortaleciendo su rol como uno de los principales polos urbanos del interior del país.
Otro dato particularmente importante para entender la evolución del mercado inmobiliario paraguayo es el peso creciente del sector servicios dentro de la estructura económica nacional. El DIRGE muestra que el 46% de las empresas activas pertenecen al sector servicios, superando incluso al comercio.
Economías más orientadas a servicios suelen demandar mayores niveles de conectividad, infraestructura digital, oficinas modernas, espacios flexibles, vivienda urbana y entornos con mejor calidad de vida. También tienden a generar una mayor concentración económica alrededor de ciudades capaces de ofrecer capital humano, infraestructura y servicios complementarios.
El informe también muestra que Paraguay registró 27.193 empresas vinculadas específicamente al sector construcción y 16.850 relacionadas con actividades inmobiliarias. Aunque el documento no analiza directamente la evolución del mercado inmobiliario, estas cifras permiten observar el creciente peso económico del ecosistema vinculado al desarrollo urbano, la construcción y los servicios inmobiliarios dentro de la economía formal paraguaya.
En términos territoriales, el DIRGE también ayuda a visualizar una tendencia cada vez más clara: la profundización de un modelo económico policéntrico dentro de la Región Oriental. Mientras Asunción mantiene su liderazgo corporativo y financiero, Central absorbe gran parte de la expansión metropolitana, Alto Paraná se consolida como nodo regional internacional e Itapúa continúa fortaleciendo su perfil urbano y comercial.
Desde la perspectiva inmobiliaria, esto continuará impulsando distintas dinámicas simultáneas: mayor densificación en corredores metropolitanos, expansión de infraestructura logística, crecimiento de ciudades secundarias y desarrollo gradual de nuevos polos corporativos y comerciales fuera de la capital.
En un contexto donde Paraguay atraviesa una etapa de transformación económica, urbana y demográfica, el DIRGE 2025 termina funcionando como una herramienta para entender cómo comienza a reorganizarse territorialmente la economía del país y cuáles son las regiones que probablemente concentrarán gran parte de la inversión inmobiliaria durante los próximos años.


