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Cómo Diseñar una Casa en un Barrio Cerrado: Lo que Hay que Resolver Antes del Primer Plano

Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
Carlos E. Gimenez
hace 3 horas
5 min de lectura

La orientación, la relación con el paisaje y el aprovechamiento de la luz natural definen buena parte de la calidad de una vivienda. En un encuentro organizado por Altius Group, el arquitecto Carlos Ravecca, de RMA Arquitectura, presentó dos propuestas para Los Pingos y explicó qué conviene resolver antes de empezar a construir.


Casas en Los Pingos

La primera decisión al proyectar una casa en un barrio cerrado ocurre antes de dibujar la fachada. Consiste en entender cómo se quiere vivir. Cuánto tiempo se pasa en los espacios sociales, qué relación se busca con el jardín, cómo se recibe a los amigos y qué podría cambiar en la familia durante los próximos años. Las respuestas determinan tanto la elección del terreno como la arquitectura que tendrá sentido construir sobre él.


Para Carlos Ravecca, de RMA Arquitectura, esa conversación es el punto de partida. El arquitecto participó del encuentro “Hablemos de Arquitectura”, realizado el 8 de octubre en el showroom de Altius Group, donde presentó dos propuestas residenciales para Los Pingos. Los proyectos permitieron abordar una cuestión que suele quedar detrás de las imágenes de una casa terminada: cómo convertir las posibilidades de un lote en espacios que funcionen en la vida cotidiana.


“Tu casa no termina en tu terreno, sino que tu casa es parte del barrio”, sostuvo Ravecca. Esa forma de entender la vivienda cambia las prioridades del diseño. El paisaje, las calles y los espacios compartidos pasan a formar parte de la experiencia habitacional. También cambia la manera de distribuir la inversión: cuando el barrio ya ofrece gimnasio, sauna, quinchos, canchas deportivas y áreas de juegos para niños, el propietario puede destinar más espacio a los ambientes que más utiliza en su día a día.


Una distribución bien pensada puede hacer que una casa se sienta más amplia de lo que indican sus metros cuadrados. La clave está en conectar los ambientes, acortar los recorridos y reservar las mejores vistas y la luz natural para los espacios donde se pasa más tiempo.


Los Pingos

Elegir el terreno también es diseñar

Antes de comprar un lote, conviene tener una idea de la casa que se quiere construir. La cantidad de dormitorios, la preferencia por una o dos plantas y la dimensión de las áreas sociales deben contrastarse con la superficie disponible y el reglamento de construcción.


Dos indicadores ayudan a entender cuánto se puede construir: el Factor de Ocupación del Suelo (FOS) y el Factor de Ocupación Total (FOT). El primero establece qué proporción del terreno puede ocupar la edificación en planta; el segundo determina la superficie total computable, sumando los distintos niveles.


En Los Pingos, la superficie de los subsuelos no se incluye en el cálculo del FOT. Esto permite aprovecharlos para garajes, bodegas, áreas de servicio y otros espacios complementarios sin consumir la superficie edificable que admite este indicador.


También es fundamental conocer los retiros: las distancias que deben mantenerse libres de construcción desde los linderos, es decir, los límites del terreno. Los retiros de frente, de fondo y laterales delimitan el espacio donde puede ubicarse la casa y condicionan su distribución. En particular, la separación respecto de los lotes vecinos influye en las vistas, la iluminación y la privacidad de los ambientes.


La orientación merece una lectura igualmente cuidadosa. En Paraguay, un fondo hacia el norte permite aprovechar el sol de invierno y regular su ingreso en verano mediante aleros y otras protecciones. Hacia el sur, la exposición solar directa es menor durante buena parte del año. El este recibe el sol de la mañana, mientras que el oeste ofrece vistas al atardecer, pero exige especial atención al calor y al deslumbramiento de la tarde. Cada orientación plantea distintas posibilidades: la clave está en relacionarlas con las vistas, la ubicación de los ambientes y los horarios en que se utilizan.


Casas en Los Pingos

Abrirse al paisaje y conservar la intimidad

Los retiros laterales ofrecen oportunidades para iluminar y abrir vistas en distintas direcciones. Aprovecharlas requiere estudiar también la relación con los vecinos, incluidos aquellos que todavía no construyeron.


La privacidad se trabaja desde la planta: hacia dónde miran los dormitorios, cómo se orientan las áreas sociales y dónde se ubican los servicios. El paisajismo complementa esas decisiones mediante cercos vivos y vegetación elegida para acompañar el crecimiento de la casa y del barrio.


En Los Pingos, Ravecca destacó el trazado de calles curvas, la vegetación y el agua como elementos que enriquecen esa relación con el entorno. Las curvas modifican las perspectivas durante el recorrido y permiten que el paisaje tenga una presencia constante. La arquitectura puede acompañar esa condición con volúmenes proporcionados y jardines que conecten la vivienda con el conjunto.


Los patios interiores ofrecen otra herramienta. Introducen luz en las circulaciones, acercan la vegetación a los ambientes y generan vistas propias, más íntimas. Su aporte continúa por la noche, cuando la iluminación transforma el jardín interior en parte de la escena doméstica.


Casas en Los Pingos

Dos superficies, distintas maneras de vivir

Las propuestas de RMA Arquitectura para Los Pingos muestran cómo esos criterios pueden traducirse en programas diferentes. Frente a la laguna, el estudio planteó una casa de 400 metros cuadrados, más exteriores, con cuatro dormitorios en suite en la planta alta y espacios sociales orientados al agua.


En la planta baja, el living comedor y el quincho se vinculan mediante aberturas que pueden ocultarse dentro de los muros. La integración permite ampliar el espacio de recepción cuando hay invitados y conservar ambientes más contenidos para el uso cotidiano. Un patio interior acompaña el ingreso de luz y la relación con el verde.


La segunda propuesta ocupa un lote interno de 600 metros cuadrados y contempla 220 metros cuadrados cubiertos en una planta. Responde tanto a parejas que buscan una vivienda más manejable como a familias jóvenes que quieren comenzar con una superficie ajustada a sus necesidades actuales.


La posibilidad de ampliar está incorporada al planteamiento. El patio prevé un lugar para una futura escalera y algunos ambientes pueden cambiar de función si se suman dormitorios arriba. Esa previsión permite que una primera etapa tenga sentido por sí misma y, al mismo tiempo, admita otra configuración familiar.


Casas en Los Pingos

Para Ravecca, el primer paso es identificar las necesidades básicas: qué espacios hacen falta hoy para vivir cómodamente y cuáles pueden esperar. A partir de esa base, propone pensar cómo podría cambiar la vida familiar durante los próximos cinco o diez años. La casa debe funcionar desde el comienzo, con una distribución que permita incorporar nuevos ambientes cuando sean necesarios. Prever ese crecimiento ayuda a ordenar la inversión y evita destinar recursos desde el inicio a espacios que podrían permanecer años sin uso.


La misma mirada de largo plazo guía la elección de materiales y el lenguaje arquitectónico. RMA propone una arquitectura contemporánea, con materiales cálidos, vegetación y variantes de terminación que permitan expresar la personalidad de cada propietario.


Las dos casas presentadas funcionan como ejercicios para visualizar esas posibilidades. Su aporte está en mostrar que el proyecto comienza mucho antes de elegir una fachada: empieza al relacionar las rutinas de quienes van a habitarlo con la orientación, las reglas y el paisaje del lugar. Allí se define buena parte del valor de una casa que deberá seguir funcionando cuando cambie la vida dentro de ella.

 
 
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