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La Transformación Tecnológica Del Paraguay Y El Nuevo Mercado Inmobiliario De Centros De Datos E Inteligencia Artificial

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 2 horas
  • 6 Min. de lectura

La combinación de energía renovable, estabilidad macroeconómica y disponibilidad territorial comienza a posicionar al Paraguay como uno de los mercados emergentes más atractivos de América Latina para infraestructura digital, centros de datos e inteligencia artificial.


Mercado Inmobiliario De Centros De Datos E Inteligencia Artificial Paraguay

Durante décadas, el desarrollo inmobiliario en Paraguay estuvo principalmente asociado a segmentos tradicionales como vivienda, oficinas, retail, logística e industria. Sin embargo, en paralelo al crecimiento de la economía digital global y al avance acelerado de la inteligencia artificial, comienza a emerger en el país una nueva categoría de activos inmobiliarios con características completamente distintas: los centros de datos y la infraestructura tecnológica de alta capacidad.


Lo que hasta hace pocos años parecía un mercado lejano o reservado exclusivamente para economías más desarrolladas, hoy empieza a formar parte de la conversación estratégica del Paraguay. La creciente demanda global de capacidad computacional, almacenamiento de datos, servicios cloud e infraestructura para inteligencia artificial está modificando la lógica de inversión tecnológica a escala internacional, y Paraguay comienza a aparecer en el radar de empresas, gobiernos e inversores especializados.


Paraguay combina algunos de los factores más buscados actualmente por operadores de infraestructura digital: abundante energía renovable, costos eléctricos competitivos, estabilidad macroeconómica relativa, disponibilidad de tierra para grandes campus tecnológicos y una posición geográfica que le permite proyectarse como potencial nodo regional para el Cono Sur.


En el centro de esta transformación se encuentra la energía hidroeléctrica proveniente de Itaipú, Yacyretá y Acaray. Paraguay es uno de los mayores exportadores de energía hidroeléctrica del mundo y cuenta con un excedente energético que históricamente fue visto principalmente como una ventaja industrial. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial está redefiniendo el valor estratégico de esa capacidad energética.


La infraestructura de IA moderna requiere enormes cantidades de electricidad. Los modelos de inteligencia artificial generativa, entrenamiento de modelos de lenguaje, procesamiento de datos y operaciones de GPU intensivas consumen volúmenes energéticos significativamente superiores a los centros de datos tradicionales. En consecuencia, el acceso a energía limpia, estable y competitiva comienza a convertirse en uno de los principales factores de localización para la nueva generación de infraestructura tecnológica.


En este contexto, Paraguay empieza a posicionarse no solamente como un destino para centros de datos convencionales de colocation, sino también para infraestructura hyperscale, clusters de inteligencia artificial y operaciones vinculadas a computación avanzada.


Uno de los hitos más relevantes en esta dirección ocurrió recientemente en Taiwán. El 8 de mayo, los gobiernos de Paraguay y Taiwán firmaron tres acuerdos de cooperación vinculados a inteligencia artificial, ciberseguridad, gobernanza digital y cooperación judicial. Entre ellos, sobresale especialmente el memorándum de entendimiento para la inversión en un centro soberano de computación de inteligencia artificial.


El acuerdo fue firmado por el ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung, y el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, en presencia del presidente taiwanés Lai Ching-te y del presidente paraguayo Santiago Peña. Según la información oficial difundida por Taiwán, se trata de la primera iniciativa bilateral del mundo orientada específicamente al desarrollo de infraestructura soberana de inteligencia artificial.


El acuerdo contempla la creación de una entidad digital binacional orientada al desarrollo tecnológico conjunto, bajo principios de transparencia, confianza tecnológica y resiliencia digital. En paralelo, ambos gobiernos avanzaron en acuerdos de cooperación en ciberseguridad y gobernanza digital, reforzando una agenda que trasciende lo diplomático y comienza a insertarse dentro de una visión geopolítica y tecnológica de largo plazo.

Esta dinámica comienza además a reflejarse en inversiones privadas concretas.


Uno de los anuncios más ambiciosos corresponde a X8 Cloud Inc., multinacional con sede en Los Ángeles, que confirmó sus planes de desarrollar en Paraguay lo que proyecta como el mayor centro de datos de inteligencia artificial del Hemisferio Sur. La iniciativa se apoya explícitamente en el acceso a energía hidroeléctrica renovable de Itaipú y Yacyretá.

Según informó la compañía, el proyecto contempla dos grandes etapas. La primera fase, prevista entre 2025 y 2026, implicaría una inversión inicial cercana a USD 260 millones, con una capacidad estimada de 6 MW.


Posteriormente, la segunda etapa proyecta una expansión de hasta 250 MW y más de 165.000 GPUs, con una inversión acumulada que podría acercarse a USD 10.000 millones. De concretarse, el proyecto se convertiría en uno de los mayores complejos de infraestructura de inteligencia artificial de América Latina y uno de los principales consumidores tecnológicos de energía renovable de la región.


Más allá de la magnitud financiera, este tipo de proyectos introduce un cambio importante dentro del mercado inmobiliario local. Los centros de datos modernos funcionan como una categoría inmobiliaria altamente especializada, con requerimientos completamente distintos a los de oficinas, parques logísticos o industrias tradicionales.


La selección de terrenos comienza a depender de variables como disponibilidad energética, redundancia eléctrica, cercanía a fibra óptica, estabilidad geológica, seguridad operativa, capacidad de expansión modular y conectividad internacional. En consecuencia, empiezan a adquirir valor estratégico zonas anteriormente poco vinculadas al desarrollo inmobiliario tradicional.


A esto se suma la necesidad de infraestructura complementaria: subestaciones eléctricas, redes de transmisión, conectividad de fibra, sistemas de refrigeración, reservas de agua, seguridad física y corredores logísticos para equipamiento tecnológico de alta complejidad.

Otro actor que viene avanzando de forma significativa en Paraguay es Hive Digital Technologies. La compañía, originalmente enfocada en minería de criptomonedas y posteriormente expandida hacia infraestructura de inteligencia artificial, eligió al país como una de sus principales plataformas de crecimiento regional.


Actualmente, Hive ya opera dos grandes centros de datos en Paraguay. Uno se encuentra en Colonia Iguazú, con una capacidad cercana a 200 MW, mientras otro opera en Valenzuela con aproximadamente 100 MW. La inversión conjunta rondó los USD 350 millones, incluyendo más de USD 200 millones destinados a equipamiento tecnológico.


La lógica detrás de estas inversiones también evidencia la evolución del mercado. Lo que inicialmente comenzó como infraestructura para minería de criptomonedas empieza gradualmente a reconvertirse hacia operaciones vinculadas a inteligencia artificial, computación avanzada y servicios cloud.


Esta transición no es casual. A nivel global, muchas compañías vinculadas al ecosistema cripto comenzaron a reutilizar su infraestructura energética y computacional para workloads de IA, debido al explosivo crecimiento de demanda de capacidad GPU en los últimos años.


En paralelo al sector privado, el propio Estado paraguayo también empieza a desarrollar infraestructura digital estratégica. En el marco del Programa de Apoyo a la Agenda Digital, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se proyecta la construcción de un Data Center Modular con certificación Tier III en Nueva Asunción.


La inversión prevista asciende a aproximadamente G. 143.171 millones y el objetivo es que el centro de datos entre en operación hacia diciembre de 2027. Este tipo de infraestructura no solamente fortalece la capacidad tecnológica estatal, sino que también contribuye gradualmente a construir ecosistemas digitales más sofisticados dentro del país.

A nivel inmobiliario y urbano, la consolidación de este nuevo segmento podría generar transformaciones profundas durante la próxima década.


La demanda de infraestructura digital tiende a generar nuevos polos de desarrollo económico alrededor de nodos energéticos y corredores de conectividad. Al mismo tiempo, impulsa inversiones en transmisión eléctrica, telecomunicaciones, fibra óptica y logística tecnológica, sectores históricamente menos desarrollados en Paraguay en comparación con otros mercados regionales.


Asimismo, la expansión de centros de datos introduce una nueva tipología de inversión inmobiliaria institucional. A diferencia de otros activos tradicionales, estos desarrollos suelen estructurarse bajo contratos de largo plazo, alta inversión inicial y operadores tecnológicos globales, generando dinámicas más cercanas a infraestructura crítica que al real estate convencional.


Otro elemento relevante es el posicionamiento ESG. En un contexto donde grandes operadores tecnológicos enfrentan creciente presión para reducir emisiones y operar con energía limpia, la posibilidad de desarrollar infraestructura digital alimentada casi íntegramente por energía hidroeléctrica renovable se convierte en una ventaja competitiva importante para Paraguay.


Sin embargo, el desarrollo de esta industria también enfrenta desafíos relevantes. La conectividad internacional de fibra óptica continúa siendo una limitación frente a mercados como Chile o Brasil, donde existen ecosistemas digitales mucho más maduros. Asimismo, el país todavía necesita desarrollar mayor capital humano especializado, proveedores tecnológicos locales, capacidades de mantenimiento avanzado y marcos regulatorios específicos para infraestructura digital crítica.


Aun así, el escenario comienza a mostrar señales claras de transformación. La convergencia entre energía renovable, inteligencia artificial y desarrollo inmobiliario podría terminar configurando uno de los nuevos ejes estratégicos de crecimiento económico del Paraguay durante las próximas décadas.


Lo que históricamente fue visto simplemente como excedente energético empieza gradualmente a convertirse en un activo geopolítico y tecnológico de alto valor. Y dentro de esa transición, el mercado inmobiliario vinculado a centros de datos, infraestructura digital e inteligencia artificial podría transformarse en una de las nuevas fronteras de inversión más relevantes del país.



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