Search this site
Se encontraron 581 resultados sin ingresar un término de búsqueda
- Santa Rita: Cómo la Ciudad con Mayor Ingreso per Cápita del Paraguay Refleja el Impacto Económico en el Crecimiento Inmobiliario
En el corazón del Alto Paraná, Santa Rita muestra cómo el crecimiento económico puede traducirse en ciudad: productividad, reinversión y visión de largo plazo como cimientos del desarrollo. Dewes Barrio Parque en Santa Rita En el extremo sur del Alto Paraná, a unos 70 kilómetros de Ciudad del Este y 340 de Asunción, se levanta Santa Rita, una ciudad que en apenas cinco décadas pasó de ser una colonia agrícola a uno de los polos de desarrollo más dinámicos del Paraguay. Su evolución resume, con claridad pocas veces vista, la relación directa entre crecimiento económico, expansión urbana y transformación inmobiliaria. Con el ingreso per cápita más alto del país y un tejido productivo que combina agricultura mecanizada, industria, servicios y construcción, Santa Rita se ha consolidado como el mejor ejemplo de cómo la prosperidad puede rediseñar el territorio. Fundada en 1973 e institucionalizada como distrito en 1989 mediante la Ley 58/90, Santa Rita nació bajo el impulso de la expansión agrícola hacia el este del país. Sus tierras fueron adquiridas del entonces Instituto de Bienestar Rural por Adelino Vettorello y Heitor Pereira, quienes promovieron su colonización bajo el nombre de “Itaipú Amalisa”. Pronto llegaron los primeros inmigrantes brasileños —muchos de ascendencia alemana— provenientes de los estados de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul. En torno a la “Esquina Gaucha”, uno de los barrios fundacionales, se asentaron las primeras familias que darían forma a una comunidad laboriosa, de mentalidad empresarial y profunda afinidad cultural con el sur del Brasil. En las décadas de 1970 y 1980, la región vivía un proceso de transformación sin precedentes. La construcción de la represa de Itaipú (1975–1984), la habilitación del Puente de la Amistad (1961) y la integración comercial con el país vecino generaron un entorno propicio para el desarrollo agroindustrial. Santa Rita aprovechó esa coyuntura: con suelos fértiles, disponibilidad de tierra y una lógica productiva orientada a la eficiencia, se convirtió rápidamente en uno de los enclaves más competitivos del agro paraguayo. El modelo de Santa Rita se basó desde el inicio en la mecanización y la gestión empresarial del campo. Soja, maíz y trigo fueron los pilares sobre los que se erigió una economía intensiva en tecnología y capital. A diferencia de otras zonas rurales, aquí la agricultura no fue un modo de subsistencia, sino un negocio estructurado con criterios de escala, rotación eficiente y reinversión permanente. La proximidad a Brasil —fuente de insumos, maquinaria, crédito y know-how— favoreció rendimientos crecientes y un rápido encadenamiento de servicios: acopios, talleres, repuestos, casas de agroquímicos, empresas de logística y financieras. Durante los años 90, Santa Rita dejó de ser una colonia de frontera para convertirse en un ecosistema agroindustrial, con cooperativas, asociaciones de productores y firmas proveedoras que profesionalizaron la actividad y redujeron riesgos de comercialización. El resultado fue una economía sólida, diversificada y con fuerte capacidad de reinversión local. El progreso económico no tardó en reflejarse en el tejido urbano. Las calles de tierra dieron paso al asfalto, los galpones rurales convivieron con nuevos comercios, hoteles, bancos y restaurantes, y los antiguos campos se convirtieron en barrios y loteamientos residenciales. El distrito, que contaba con 16.427 habitantes en 2002, alcanzó los 27.249 en 2022, un crecimiento del 66% en dos décadas, impulsado por la migración interna y la llegada de profesionales, comerciantes y técnicos vinculados al agro. A medida que la producción se consolidaba, Santa Rita comenzó a funcionar como un centro de servicios regional. El circuito agropecuario generó un efecto multiplicador sobre sectores como la construcción, el transporte, los servicios financieros y el comercio minorista. Empresas agrícolas de alcance nacional establecieron sedes en la ciudad, mientras las cooperativas locales integraban cada vez más funciones: acopio, faena, industrialización y exportación. En este contexto, el suelo urbano adquirió un nuevo valor estratégico, y la inversión inmobiliaria se convirtió en un vehículo natural de diversificación de capital. La expansión física de la ciudad es el mejor indicador del impacto económico. En 1985, el área urbana ocupaba poco más de 165.000 m²; para 2001 ya alcanzaba 5 km², duplicándose a 10 km² en 2010, y llegando a 20 km² en 2020. En la actualidad, el área consolidada supera los 24 km², reflejando un crecimiento sostenido acompañado de infraestructura vial, servicios básicos y equipamientos públicos. Las nuevas urbanizaciones, loteamientos y barrios cerrados marcan la pauta del desarrollo inmobiliario reciente. El aumento del poder adquisitivo de los productores y empresarios locales impulsó la demanda de vivienda de mayor calidad, con estándares de diseño y construcción más elevados. A esto se sumó una creciente clase media urbana que busca vivir cerca de su lugar de trabajo, con acceso a servicios educativos, sanitarios y recreativos. La ciudad experimenta un proceso de densificación moderada, donde la tipología tradicional de viviendas unifamiliares convive con proyectos multifamiliares de baja altura y desarrollos comerciales mixtos. Los ejes de crecimiento se expanden hacia las rutas principales y los accesos industriales, articulando áreas residenciales, equipamientos y polos logísticos. El gobierno local, fortalecido por una base tributaria creciente, invierte en pavimentación, iluminación, escuelas y centros comunitarios, consolidando la transición de colonia agrícola a ciudad intermedia. Uno de los pilares del desarrollo de Santa Rita es su infraestructura educativa. Desde la fundación de la primera escuela en 1975, el sistema local se amplió con instituciones públicas y privadas que cubren todos los niveles, desde la educación básica hasta la universitaria. El distrito cuenta con filiales de la Universidad Nacional del Este y de universidades privadas como la Católica, la UPAP y la Privada del Este, además de institutos técnicos y de formación docente. Este ecosistema académico permite retener talento y formar profesionales que alimentan el propio circuito económico local. En salud, comercio y recreación, la ciudad mantiene estándares altos: hospitales privados, clínicas especializadas, hoteles modernos y una oferta gastronómica en expansión. Todo esto contribuye a una calidad de vida difícil de encontrar en otras ciudades del interior. La Expo Santa Rita es quizás el mayor símbolo del progreso de la ciudad. Considerada la exposición más importante del país en términos de volumen de negocios, genera transacciones que superan los 300 millones de dólares anuales y atrae a más de 100.000 visitantes por edición. Durante una semana, el distrito se convierte en epicentro del agronegocio nacional: se presentan innovaciones tecnológicas, se firman contratos, se lanzan productos y se celebran alianzas empresariales que trascienden el ámbito local. Más que un evento, la Expo es un reflejo del poder económico de una comunidad organizada y de la capacidad del sector privado para dinamizar el desarrollo. El presente de Santa Rita se explica por una conjunción poco común: productividad sostenida, capital reinvertido localmente, gestión municipal eficiente y una identidad colectiva orientada al trabajo. A ese entramado se suma la inversión pública en infraestructura, como el Puente de la Amistad y la represa de Itaipú, que actuaron como catalizadores del crecimiento regional y multiplicaron las oportunidades económicas del Alto Paraná. La ciudad logró integrar agroindustria, servicios y urbanismo en una dinámica coherente, donde el crecimiento inmobiliario refleja la fortaleza de su economía real. Santa Rita encarna la versión más tangible del progreso paraguayo contemporáneo: un territorio donde el campo y la ciudad se retroalimentan, y donde la prosperidad se traduce en infraestructura, vivienda y calidad de vida. El crecimiento inmobiliario, lejos de ser un fenómeno aislado, es el resultado visible de un proceso económico más profundo. Cada galpón, edificio o barrio nuevo es consecuencia de un ecosistema productivo que genera excedentes, empleo y demanda real. En un país donde la urbanización a menudo avanza sin planificación ni respaldo económico, Santa Rita demuestra que el desarrollo urbano sostenible es posible cuando hay bases productivas sólidas, confianza institucional y visión de largo plazo. Santa Rita encarna la versión más tangible del progreso paraguayo contemporáneo: una ciudad donde el campo y la urbe se retroalimentan, donde la productividad agrícola financia infraestructura y vivienda, y donde el crecimiento no depende de la especulación, sino de la economía real. Su evolución ofrece una lección clara: cuando la prosperidad se administra con disciplina, el desarrollo deja de ser un discurso y se convierte en paisaje.
- Hype Trinidad: Un Edificio Pensado para la Vida Contemporánea en Altura
La desarrolladora WA Investment lanzó Hype Trinidad, un proyecto de 24 pisos que combina ubicación estratégica, diseño contemporáneo y un concepto de resort urbano en altura. La noche de ayer se presentó Hype Trinidad en un evento realizado en Alma: Cocina con Fuegos, donde se dio a conocer en detalle la propuesta de este nuevo desarrollo. Con una arquitectura que se eleva a lo largo de 24 pisos, Hype Trinidad se proyecta como un futuro ícono urbano, combinando diseño moderno, funcionalidad y una propuesta de amenities diferencial. Más allá de sus atributos constructivos, el proyecto busca transmitir una visión más amplia: la creación de un estilo de vida de resort en altura, en pleno corazón verde de Asunción. Ubicado sobre la emblemática Avenida Santísima Trinidad, a tan solo una cuadra y media de la Avenida Santísimo Sacramento, Hype se sitúa en uno de los barrios con mayor dinamismo y proyección de la ciudad. El entorno inmediato —conectado a través de arterias clave como Artigas, Primer Presidente y la Costanera— posiciona al edificio en un nodo estratégico de movilidad y accesibilidad. Además, su cercanía al nuevo puente Héroes del Chaco, que une la Costanera Norte con la Sur, convierte a esta zona en una de las más codiciadas. Gerardo Wasmosy, presidente de WA Investment (izquierda), y Guillermo Rotela, director comercial (derecha), durante la presentación de Hype Trinidad La zona de Trinidad conserva, a diferencia de otras áreas centrales de Asunción, una circulación más ágil y múltiples vías de salida. Desde aquí es posible llegar con facilidad tanto al centro histórico como a Villa Morra, al Shopping del Sol, a Luque o incluso a la Ruta 2, evitando los niveles de congestión que hoy caracterizan a otros corredores urbanos. Por eso, más que un barrio en crecimiento, Trinidad se consolida como el polo residencial descongestionado de Asunción, ofreciendo calidad de vida y libertad de movimiento en la ciudad. Al frente mismo de la Plaza Héroes del Chaco, el proyecto asegura una vista abierta e inalterable de por vida. A su alrededor, una red consolidada de servicios y puntos de interés —como el Jardín Botánico, colegios reconocidos (Lumen, SIL), supermercados, centros médicos, iglesias y espacios verdes— completan un equilibrio entre naturaleza, infraestructura urbana y bienestar cotidiano. El corazón conceptual de Hype se materializa en sus amenities. Lejos de ser simples espacios complementarios, los amenities en Hype son parte central de la propuesta: se distribuyen en tres plantas completas —con 29 espacios distintos y más de 1.000 m²— pensados para enriquecer la experiencia cotidiana de sus habitantes. En la planta baja, bajo el concepto Workpoint, se desarrollan áreas que responden a las nuevas formas de trabajo y vida social: coworking, salas de reuniones, lobby ejecutivo, call pods, open garden y áreas de espera que replican el confort de una oficina boutique. Esta configuración permite a los residentes trabajar, recibir visitas o relajarse sin salir del edificio. En el quinto piso, el nivel Social & Outdoor despliega una variedad de espacios pensados para compartir y disfrutar: salón de eventos, sky lounge, zona de niños, coffee bar, parrilleros, terrazas, solárium, piscina, hidromasaje y zona exclusiva para niños. Todo rodeado de vistas privilegiadas y una atmósfera de resort. El rooftop, ubicado en el piso 24, completa esta experiencia con su nivel Chill & Fitness: zona zen, gimnasio de última generación, wellness garden, sauna, playroom, quinchos equipados, laundry y espacios al aire libre que combinan relax, socialización y bienestar físico. Cada área fue diseñada con una clara intención: elevar la calidad de vida y brindar una experiencia integral sin precedentes en el mercado local. Hype ofrece unidades residenciales desde el sexto al vigésimo tercer piso, con una amplia gama de tipologías que responden a distintos perfiles de usuarios. Las superficies van desde los 40 m² hasta los 185 m², con opciones de 1, 2 y 3 dormitorios. Entre las tipologías disponibles se destacan: departamentos de 1 habitación Jr. (40,82 m²), 1 habitación estándar (55,36 m²), 2 habitaciones (89,1 m²), 2 habitaciones plus (93,02 m²), 3 habitaciones (165,22 m²) y 3 habitaciones plus (185,10 m²). Esta diversidad de opciones permite que Hype sea tanto una excelente alternativa para jóvenes profesionales y parejas como para familias que buscan amplitud y confort en un entorno urbano consolidado. Los precios actuales —en etapa de pre-lanzamiento o Early Investors— oscilan entre USD 64.904 para las unidades más pequeñas y USD 296.512 para los penthouses. Las cocheras, por su parte, están disponibles desde USD 14.000. El esquema de financiación contempla un plan propio de hasta 48 meses, con una entrega inicial del 20% previa a la palada inicial y refuerzos anuales durante el plazo. Además, existen acuerdos con Banco Itaú y Banco GNB que permiten acceder a financiamientos de mayor extensión. La obra tiene previsto iniciar en noviembre de 2025, con una duración estimada de 30 meses, lo que proyecta su finalización para Julio de 2028. El edificio Hype Trinidad será construido por WA Constructora, una empresa con más de 15 años de experiencia ejecutando obras de mediana y gran escala. Fundada en 2010 y liderada por el Ing. Gerardo Wasmosy, la constructora se ha consolidado como una firma confiable, orientada a la calidad y reconocida por su capacidad técnica en proyectos residenciales, comerciales y de infraestructura urbana. La trayectoria de WA se caracteriza por su enfoque detallista, cumplimiento de plazos y atención rigurosa en cada etapa del proceso constructivo. Esta solidez operativa representa una garantía para los inversionistas y futuros residentes de Hype, asegurando que la ejecución del proyecto mantenga los más altos estándares de calidad. WA Constructora fue el punto de partida de un camino de crecimiento sostenido que comenzó en 2010 con la construcción de dúplex en Nueva Esperanza, al que siguieron otras obras en Fernando de la Mora. En 2016 la firma alcanzó un hito en su evolución con Vivabien 1, su primer edificio de 25 departamentos, marcando el inicio de una nueva etapa. Desde entonces, el portafolio se ha expandido de manera constante hasta llegar a proyectos de gran escala, como el edificio Concept en Ciudad del Este, con 104 unidades, acompañado de Soho (75 departamentos) y Leblon (21 unidades de mayor tamaño y corte más premium). En paralelo, la empresa ha consolidado una presencia sostenida tanto en Asunción como en el Este del país, posicionándose como un actor clave en el sector. Sobre esa base nació WA Investment, un desprendimiento de la constructora con el propósito de enfocarse 100% en desarrollos inmobiliarios propios. Esta rama del grupo se plantea como la desarrolladora de WA, con una visión de largo plazo que busca no solo levantar edificios, sino construir una marca que represente un estilo de vida y un concepto de ciudad contemporánea. Hype Trinidad es el primero de una serie de proyectos que ya se encuentran en planificación, reflejando la ambición de la firma por dejar una huella distintiva en el mercado inmobiliario de Asunción. Con un enfoque integrador que abarca desde la conceptualización hasta la comercialización, WA Investment trabaja alineada con las nuevas dinámicas urbanas y los cambios en las preferencias habitacionales. Más que un edificio, Hype representa una nueva forma de habitar Asunción. Un espacio donde cada detalle —desde la ubicación hasta los amenities, desde la materialidad hasta el esquema financiero— fue pensado para ofrecer un salto cualitativo en la experiencia residencial urbana. Insertado en una zona que respira naturaleza, conectividad y servicios, Hype invita a vivir la ciudad desde las alturas, sin renunciar al verde, a la comunidad ni al confort.
- Confianza y Producto: La Ecuación Esencial del Marketing Inmobiliario
La comunicación inmobiliaria más efectiva no seduce: explica. En un negocio donde el producto es la promesa, la confianza se construye con hechos, no con relatos. Durante los últimos años, la conversación global sobre marketing cambió radicalmente. El consumidor pasó al centro del discurso. Las marcas hablan de empatía, propósito y comunidad, prometiendo experiencias más humanas y emocionales. La tendencia se filtró también al sector inmobiliario, impulsada por agencias creativas y estudios de comunicación que replican modelos de consumo masivo. Sin embargo, detrás del entusiasmo conceptual, el mercado inmobiliario se rige por una lógica distinta. Aquí, el marketing no puede desligarse del producto, porque el producto es, en sí mismo, el mensaje. Un edificio, una casa o una torre corporativa no son bienes efímeros. Son activos que deben sostener su valor durante décadas y, sobre todo, transmitir confianza. El comprador inmobiliario no busca afinidad emocional: busca certezas. Y en un país como Paraguay, donde el acceso al crédito es limitado y la mayor parte de las operaciones se realiza con capital propio o planes internos, esa búsqueda de seguridad es aún más evidente. Esa lógica no es exclusiva del mercado local. Un estudio de Knight Frank (Global Buyer Survey 2023) mostró que el 82% de los compradores inmobiliarios considera la seguridad de la inversión como el factor decisivo de compra, mientras que solo el 14% menciona el estilo de vida como prioridad principal. En todos los segmentos, la confianza y la previsibilidad superan ampliamente al componente aspiracional. La decisión de compra pasa por factores objetivos: ubicación, calidad constructiva, reputación del desarrollador, estructura jurídica, costos de mantenimiento y potencial de valorización. Cada una de esas variables forma parte del “discurso del producto”. El marketing product-centric no es una postura conservadora: es una respuesta racional a la naturaleza del negocio. La emoción puede atraer, pero lo que convierte es la información técnica. El cliente que evalúa invertir 150.000 o 300.000 dólares en un departamento no quiere sentirse inspirado: quiere sentirse protegido. Necesita entender el retorno esperado, el nivel de riesgo, la proyección del barrio y la capacidad de ejecución del desarrollador. La comunicación que pone al producto en primer plano no es fría, es honesta. Traducir la complejidad de un proyecto en argumentos claros y verificables es la forma más efectiva de construir confianza. Las campañas que buscan desplazar ese eje hacia lo emocional suelen caer en una contradicción: prometen cercanía, pero generan distancia. Hablar de “vida soñada”, “experiencias únicas” o “diseño para sentir” no reemplaza lo que realmente quiere saber el comprador: quién construye, qué garantía ofrece, cómo se financia y cuánto se revalorizará el inmueble. En los mercados desarrollados, donde el crédito y los estándares de cumplimiento son altos, las narrativas aspiracionales funcionan como complemento. Pero en contextos emergentes, donde la confianza es frágil, la palabra más poderosa sigue siendo “entregado”. Ahora bien, eso no significa que la mirada people-centric no tenga un rol relevante. Todo lo contrario: es esencial en la etapa de concepción del producto. Entender cómo viven, trabajan y se relacionan las personas es el punto de partida de todo buen desarrollo. Las necesidades reales del usuario —su forma de habitar, de moverse, de compartir, de usar la tecnología— son las que deben guiar el diseño arquitectónico, la escala, la funcionalidad y los servicios del edificio. La empatía y la observación profunda del comportamiento humano son el terreno donde nace un producto sólido. Pero una vez que ese producto existe, la comunicación debe girar hacia lo concreto. El people-centric thinking pertenece al diseño; el product-centric marketing pertenece a la venta. Confundir ambos planos lleva a estrategias ineficaces: el consumidor valora que un proyecto haya sido pensado para él, pero quiere que se lo demuestren con hechos, no con frases. Los proyectos que han marcado el pulso del mercado paraguayo en la última década confirman esta dinámica. Los desarrolladores líderes del mercado basan su comunicación en atributos tangibles: la calidad del diseño, la trayectoria, el cumplimiento y la rentabilidad demostrada. Ninguno necesita prometer experiencias abstractas porque el producto habla por sí mismo. En cada caso, la credibilidad del proyecto proviene de su estructura técnica, no del relato publicitario. Y eso no significa renunciar a la marca, sino dotarla de sustancia. Una buena marca inmobiliaria no es la que emociona más, sino la que inspira confianza y entusiasmo por lo que entrega. Esa confianza se refleja también en los números. Las desarrolladoras que más venden en el mercado paraguayo reportan que entre un 25% y un 40% de sus ventas provienen de recompra. Son clientes que ya adquirieron una unidad, comprobaron los resultados prometidos, en rentabilidad, calidad o valorización, y volvieron a invertir. Ese ciclo virtuoso de confianza y recompra demuestra que la fidelización en el real estate no nace de la afinidad emocional, sino de la coherencia entre lo que se promete y lo que se entrega. En otras palabras, el producto sólido genera relaciones duraderas porque convierte la satisfacción en credibilidad y la credibilidad en lealtad. Además, los aliados de la marca, desde las agencias creativas, de marketing, los medios de comunicación y hasta los influencers, desempeñan un papel esencial en la construcción de valor del proyecto inmobiliario. Si el producto está bien concebido pero la comunicación es débil, la percepción puede verse comprometida. Una fotografía de baja resolución, un video grabado sin microfonía adecuada, una publicación sin contexto o una nota superficial pueden dañar la percepción de valor y reducir la credibilidad del proyecto ante el comprador. En el desarrollo inmobiliario, donde el producto es el argumento central, la coherencia entre la calidad del edificio y la calidad de su comunicación es indispensable. La evidencia internacional respalda esta afirmación. Un estudio publicado por la European Real Estate Society (ERES, 2023) concluye que la calidad de los materiales visuales y la consistencia de la marca en entornos digitales influyen significativamente en la percepción de valor y en la intención de compra. En Estados Unidos, el National Association of Realtors reportó en su informe “Home Buyers and Sellers 2024” que el 97% de los compradores utiliza material digital para evaluar propiedades y que la calidad de las imágenes y la presentación profesional se encuentran entre los principales factores que determinan el interés inicial. En Brasil, un análisis del Instituto Brasileiro de Marketing Imobiliário (IBRAMI, 2022) destacó que los proyectos con contenido audiovisual profesional y cobertura mediática especializada tienen hasta un 35% más de conversiones efectivas que aquellos con comunicación deficiente. Estas investigaciones coinciden en un punto: la calidad comunicacional actúa como un “refuerzo de confianza” que amplifica el valor percibido del producto. Por lo tanto, la marca inmobiliaria no debe cuidar solo el producto físico, sino también la experiencia comunicacional que lo rodea. Los aliados deben adoptar estándares altos: fotografía profesional, videos de alta calidad, contenidos escritos que expliquen con claridad los atributos técnicos del proyecto, coherencia entre plataformas y un tono editorial a la altura del producto. Una comunicación pobre puede hacer que un desarrollo excelente parezca común. Más que vender “estilos de vida”, el verdadero trabajo de la comunicación inmobiliaria consiste en mostrar con claridad por qué el producto vale lo que cuesta, y los aliados de la marca son quienes construyen ese puente entre lo tangible y lo percibido. En paralelo, vale distinguir una tendencia creciente en las redes sociales, especialmente en productos de consumo masivo. Marcas de indumentaria, tecnología o alimentos buscan generar cercanía emocional con su público. El lenguaje visual se vuelve informal, los voceros son personas comunes y la estrategia se apoya en la empatía y la identificación. La meta es humanizar la marca, lograr que el consumidor sienta que “la persona que le habla es igual a él”, y que el producto forma parte de su cotidianeidad. Esa lógica funciona cuando se trata de artículos de compra impulsiva o de bajo riesgo, donde la familiaridad genera confianza y la simpatía impulsa la conversión. El negocio inmobiliario opera bajo parámetros distintos. Aquí, la comunicación no debe parecer una conversación entre iguales, sino una demostración de solvencia, seriedad y profesionalismo. Un video espontáneo, un lenguaje excesivamente coloquial o una estrategia centrada en la “cercanía” pueden diluir la percepción de valor y restarle credibilidad a la marca. El comprador de un inmueble no busca una marca que sea “como él”, sino una que sepa más que él, que le ofrezca conocimiento, seguridad y respaldo. En este mercado, la distancia profesional no aleja: transmite confianza. Por eso, la comunicación inmobiliaria debe cuidar el tono con el mismo rigor con que se cuida el detalle constructivo del edificio. Detrás de esa diferencia conceptual hay también una cuestión cultural. El paraguayo promedio, incluso el de alto poder adquisitivo, mantiene una relación emocional con el ahorro tangible. Confía en lo que puede ver, tocar y medir. La propiedad sigue siendo un símbolo de estabilidad y logro personal, más que un gesto de identidad o pertenencia. El marketing people-centric, tal como lo entienden las grandes consultoras globales, parte de una premisa distinta: un consumidor dispuesto a pagar por afinidad con una marca, no solo por el valor del producto. En las ventas del real estate, esa ecuación todavía no existe. Las personas no compran edificios por afinidad: los compran porque consideran que son un buen producto. Esto no implica que la comunicación inmobiliaria deba limitarse a fichas técnicas o datos fríos. Por el contrario, un enfoque product-centric bien ejecutado traduce la técnica en un lenguaje claro, estético y creíble. La arquitectura se convierte en relato, el diseño en argumento visual, la calidad constructiva en promesa de largo plazo. La emoción puede existir, pero nace del respeto por la inteligencia del cliente, no de la manipulación de sus deseos. La comunicación más efectiva no es la que busca seducir, sino la que logra explicar por qué el producto tiene sentido. En ese sentido, el marketing inmobiliario más sofisticado es el que logra que el producto hable con voz propia. Mostrar la lógica detrás del diseño, la eficiencia del proceso constructivo, la elección del terreno o la previsión financiera transmite más valor que cualquier claim emocional. Los desarrolladores que entienden esto no siguen tendencias: las trascienden. Y paradójicamente, son ellos quienes construyen relaciones más humanas y duraderas con su público, precisamente porque su promesa se cumple. El sector inmobiliario puede adoptar herramientas digitales, narrativas más cálidas o formatos inmersivos, pero la esencia del negocio no cambia. Al final, lo que vende es el producto, y eso no es un retroceso: es una garantía. En un entorno saturado de discursos aspiracionales y proyectos que se anuncian sin fundamento técnico, volver al producto es volver a la verdad. La confianza, ese intangible que sostiene todo el mercado, es en última instancia el eje sobre el que gira toda decisión de inversión. Según el Edelman Trust Barometer 2024, la confianza es el principal motor de decisión en sectores de alto valor, y las marcas con altos niveles de credibilidad superan en un 33% la tasa de recompra y recomendación. En el real estate, esa relación entre confianza y fidelidad no se construye con discurso, sino con cumplimiento. Por eso, cuando se habla de marketing people-centric, conviene recordar que la forma más auténtica de poner a las personas en el centro es ofrecerles productos sólidos, coherentes y bien ejecutados. En definitiva, el enfoque product-centric no es lo opuesto al people-centric: es su consecuencia natural. Porque cuidar al comprador empieza mucho antes de la comunicación, en el diseño mismo del proyecto; y se confirma después, cuando lo prometido se cumple.
- Tendencias Tecnológicas 2025: La Hospitalidad Frente a la Frontera de la Innovación
Con base en el estudio Technology Trends Outlook 2025 de McKinsey & Company, Luis Barboza, Gerente General Multiproperty Sheraton Asunción & Aloft Asunción, analiza cómo las nuevas tendencias tecnológicas están transformando la hospitalidad. El mundo atraviesa una transformación tecnológica sin precedentes. La aceleración de la demanda energética, el crecimiento exponencial del poder computacional y la convergencia entre lo físico y lo digital están redefiniendo la manera en que se crean, gestionan y experimentan los espacios. En este nuevo contexto, la hospitalidad se posiciona como un laboratorio privilegiado de innovación: un sector donde la experiencia humana, la eficiencia operativa y la sostenibilidad deben coexistir de forma armónica, medible y emocionalmente significativa. El Technology Trends Outlook 2025, elaborado por McKinsey & Company, identifica trece tendencias de frontera con impacto transversal en la economía global. Su lectura ofrece una visión profunda de hacia dónde se dirigen los sectores que combinan infraestructura física y servicios de alto contacto humano, entre ellos el turismo, la hospitalidad y el real estate. Lo que antes eran avances incipientes —como la inteligencia artificial, la computación cuántica o la bioingeniería— hoy constituyen pilares estratégicos de un nuevo modelo empresarial donde la tecnología se convierte en el vehículo para escalar propósito, confianza y bienestar. Durante años, la hospitalidad entendió la tecnología como un componente funcional. Automatizar tareas, gestionar reservas, mejorar la comunicación con los huéspedes. Pero ese enfoque operativo ha quedado atrás. Las organizaciones más avanzadas del sector están transitando hacia un modelo donde la tecnología no solo mejora procesos, sino que redefine la propuesta de valor y el sentido mismo del servicio. Este cambio se observa con claridad en los flujos globales de inversión. Según McKinsey, los sectores vinculados a la transformación tecnológica superan los 1,1 billones de dólares en capital destinado a innovación. Dentro de ese universo, la inteligencia artificial lidera con más de 223 mil millones, seguida de las tecnologías de sostenibilidad y energía limpia con cifras equivalentes. Este nivel de inversión no responde a una tendencia pasajera, sino a una convicción: la rentabilidad del futuro estará íntimamente ligada a la sostenibilidad, la eficiencia y la confianza digital. Ninguna tecnología ha avanzado tan rápido ni ha generado tanto impacto como la inteligencia artificial. Su papel en la hospitalidad trasciende la automatización: redefine la relación entre personas, datos y decisiones. Las empresas que integran IA están logrando niveles inéditos de eficiencia en áreas como la personalización de experiencias, el mantenimiento predictivo, la seguridad digital y la gestión de precios dinámicos. Gracias al análisis de datos en tiempo real, es posible anticipar comportamientos, optimizar recursos energéticos y ajustar operaciones según la demanda o estacionalidad. Pero la clave no está solo en la herramienta, sino en la intención: las organizaciones más visionarias la utilizan para liberar tiempo humano y permitir que el personal concentre su atención en lo esencial, la experiencia. La inteligencia artificial no reemplaza la hospitalidad: la potencia. La sostenibilidad, por su parte, dejó de ser un atributo reputacional para convertirse en un diferencial estratégico. En un contexto donde los consumidores exigen coherencia entre discurso y acción, las empresas que adoptan prácticas sostenibles con propósito se consolidan como referentes de una nueva ética empresarial. La inversión en eficiencia energética, certificaciones ESG y trazabilidad de insumos supera los 223,2 mil millones de dólares anuales, y la demanda de talento especializado crece seis veces más lento que la necesidad del mercado, evidenciando una brecha crítica que afecta la expansión de modelos sostenibles. En la práctica, esto se traduce en proyectos que integran sistemas inteligentes de climatización, materiales de bajo impacto, gestión hídrica circular y arquitectura bioclimática, donde el confort se mide tanto en kilovatios como en bienestar. La intersección entre ciencia, arquitectura y salud da lugar a la hospitalidad regenerativa, impulsada por la bioingeniería y la neuroarquitectura. Con una inversión global de más de 57 mil millones de dólares, esta corriente plantea una visión en la que los espacios no solo minimizan su impacto ambiental, sino que actúan como organismos vivos que mejoran la salud y el bienestar de quienes los habitan. Desde materiales que purifican el aire o regulan la humedad hasta entornos diseñados para optimizar la luz natural y reducir el estrés, la bioingeniería aplicada redefine el estándar de confort. En América del Sur, comienzan a emerger proyectos donde el diseño integra indicadores biométricos y datos de comportamiento para ajustar la experiencia del huésped en tiempo real. No se trata de lujo, sino de una nueva forma de hospitalidad científica, donde la comodidad, la salud y la sostenibilidad convergen en un mismo espacio. En paralelo, la confianza digital se convierte en el nuevo activo de valor. En una industria donde la experiencia es cada vez más digital, la ciberseguridad deja de ser un elemento técnico para transformarse en un componente emocional de la confianza. La inversión global en protección de datos y cumplimiento normativo alcanza los 77,8 mil millones de dólares, impulsada por la necesidad de resguardar información sensible y fortalecer la cultura digital interna. Los huéspedes esperan que las empresas de hospitalidad manejen sus datos con la misma rigurosidad que una entidad financiera, y esa expectativa redefine la competencia. La implementación de protocolos internacionales como ISO 27001 o la integración de mecanismos de autenticación biométrica ya no son diferenciales, sino condiciones de credibilidad. En mercados emergentes como el paraguayo, la adopción temprana de estos estándares puede marcar una ventaja competitiva clara: la seguridad será percibida como una forma de hospitalidad. El desarrollo de infraestructuras digitales distribuidas, como cloud computing y edge computing, impulsa una revolución silenciosa en la gestión operativa. Con inversiones que superan los 80 mil millones de dólares, estas tecnologías permiten procesar información directamente en el punto donde se genera, reduciendo latencias y mejorando la eficiencia energética. En la práctica, habilitan sistemas de gestión en tiempo real, mantenimiento automatizado y operaciones más seguras y sostenibles. La nube se convierte en el nuevo corazón operativo de la hospitalidad, invisible para el huésped, pero esencial para garantizar experiencias fluidas. Quienes dominen la nube y el borde dominarán la experiencia. La conectividad avanzada, sustentada en redes 5G y edge computing, redefine el concepto de servicio. La posibilidad de ejecutar operaciones en tiempo real permite experiencias sin fricción: check-in automatizado, control ambiental inteligente, recorridos inmersivos o mantenimiento predictivo de instalaciones. Sin embargo, esta evolución tecnológica enfrenta un desafío estructural: la falta de talento. McKinsey identifica una brecha crítica en estas áreas —0.3× en edge y 0.4× en 5G—, lo que refuerza la necesidad de crear ecosistemas de conocimiento a través de alianzas entre empresas, universidades y gobiernos locales. En el futuro inmediato, la conectividad será el nuevo lujo invisible: no se verá, pero definirá el confort. La movilidad también se reconfigura. Con una inversión global de 131,6 mil millones de dólares, las nuevas infraestructuras eléctricas y autónomas transforman los establecimientos en nodos logísticos y estaciones de carga. Los hoteles y resorts dejarán de ser destinos aislados para convertirse en puntos de conexión dentro de sistemas urbanos sostenibles. En paralelo, la realidad inmersiva avanza como una herramienta estratégica que trasciende el entretenimiento. Con inversiones cercanas a los 6 mil millones de dólares, la combinación de entornos virtuales, recorridos tridimensionales y experiencias sensoriales permite diseñar nuevos vínculos entre espacio y emoción. La hospitalidad inmersiva posibilita que el huésped explore su habitación antes de llegar, participe de eventos híbridos o entrene personal a distancia. Lo que antes era una curiosidad tecnológica hoy se consolida como una herramienta de fidelización y diseño emocional. Todas estas transformaciones convergen hacia una misma dirección: la humanización de la tecnología. La frontera no está en los dispositivos, sino en la capacidad de integrarlos en experiencias coherentes, transparentes y emocionalmente inteligentes. En América Latina, y especialmente en Paraguay, esta transición representa una oportunidad inédita. El país puede capitalizar su posición de mercado emergente para incorporar innovación con eficiencia, aprendiendo de los modelos internacionales y adaptándolos a su escala. En este punto emergen preguntas que delinean el futuro de la hospitalidad: ¿cómo acelerar la transición de tecnologías climáticas del laboratorio al mercado? ¿Cómo integrar inteligencia artificial y sensores en sistemas energéticos fragmentados? ¿De qué manera adaptar las redes eléctricas a una demanda distribuida y a una gobernanza más inteligente? ¿Cómo garantizar cadenas de suministro resilientes en energía limpia? ¿Y qué marcos normativos permitirán escalar sin perder confiabilidad ni accesibilidad? El desafío no será tecnológico, sino cultural. La hospitalidad deberá repensarse desde su esencia, integrando sostenibilidad, inteligencia artificial y digitalización bajo un mismo propósito: crear experiencias significativas, sostenibles y conectadas. La frontera de la innovación no separa el futuro del presente, sino a quienes comprenden que la tecnología no reemplaza la hospitalidad, sino que la amplifica. El futuro no pertenecerá a quienes acumulen más pantallas, sino a quienes sepan convertir la tecnología en una extensión de la experiencia humana.
- Entrevista a Kevin Bendlin, CEO de Civis Soluciones Inmobiliarias
En menos de una década, Kevin Bendlin convirtió a Civis Soluciones Inmobiliarias en una de las firmas más innovadoras del mercado paraguayo. Con una visión integral que une arquitectura, gestión corporativa y tecnología, el joven CEO impulsa una nueva generación de proyectos que combinan escala, eficiencia y propósito, apostando por la institucionalización y la apertura global del real estate nacional. Kevin Bendlin, CEO de Civis Soluciones Inmobiliarias Con una formación académica que combina Arquitectura por la Universidad Nacional de Asunción, una Maestría en Administración de Empresas con titulación en España y un posgrado en Finanzas Inmobiliarias, Kevin Bendlin representa a una nueva generación de desarrolladores paraguayos que están transformando la manera de concebir, gestionar y comunicar el real estate en el país. Desde sus primeros años de carrera, eligió un camino profundamente empírico. Mientras la mayoría de los estudiantes de arquitectura iniciaba su experiencia profesional recién a partir del tercer año, él decidió comenzar en el segundo semestre, trabajando ad honorem para adquirir experiencia práctica y entender el oficio desde la base. Esa temprana inmersión en el mundo laboral fue el punto de partida de una visión integral que hoy define el modelo de Civis Soluciones Inmobiliarias , la firma que lidera como CEO y que se ha posicionado como una de las más dinámicas e innovadoras del mercado local. Su trayectoria combina la rigurosidad técnica de la formación académica con una constante búsqueda de aprendizaje autodidacta y una comprensión profunda del comportamiento del consumidor contemporáneo. Esa conjunción de curiosidad, disciplina y ambición marcó el ADN de CIVIS, una empresa que en menos de una década pasó de desarrollar edificios de seis pisos a proyectar rascacielos de más de cincuenta niveles, consolidando un nuevo estándar en escala, diseño y gestión. En esta entrevista con El Inmobiliario , Kevin Bendlin comparte su visión sobre la evolución del mercado inmobiliario paraguayo, la institucionalización del sector, el rol del inversor extranjero y los desafíos de construir una industria más profesional, tecnológica y global. ¿Cómo influyeron tus experiencias en Bauen, en el grupo familiar, Motor Haus y en Perfecta BMW en la manera en que concebís hoy CIVIS como empresa y modelo de desarrollo? Empecé trabajando en Bauen bajo Aldo Cristaldo y Pedro Cataldo. Para mí, Aldo es uno de los arquitectos más interesantes del Paraguay por la diversidad de cualidades arquitectónicas que presenta, por la manera de interpretar desafíos y proponer soluciones innovadoras. Aldo, desde mi punto de vista, es un visionario e influyó muchísimo en mi carrera, no tanto por los estilos, sino por la forma de encarar un problema y estar lo suficientemente abierto como para evaluar alternativas no convencionales para resolverlo. Y Pedro Cataldo, que es ingeniero, para mí también está entre los top a nivel país. Hoy es el constructor de la mayoría de los edificios sobre Santa Teresa, entre ellos el Eminent, que es un edificio de altísimo nivel y altísimo padrón. Además es un gran amigo con quien hicimos múltiples negocios fuera de lo constructivo porque es un apasionado de los autos, principalmente los clásicos. Me animo a decir que es uno de los mayores interventores en el mercado de autos clásicos en el país, súper pasional. Habrá levantado cientos de autos, los habrá colocado en el mercado y también es responsable de haber quitado muchos autos nacionales y venderlos a países vecinos e incluso a Europa. Me formé con ellos, hice toda la carrera. Fui dibujante no remunerado, de rango inferior, después dibujante superior, residente de una obra, luego residente de múltiples obras y en el camino fueron surgiendo otras posibilidades. Me acuerdo que Perfecta BMW tenía la necesidad de remodelar el showroom, era un pedido institucional de BMW Alemania. Yo levanté la mano para ver si nos otorgaban la posibilidad de hacer el proyecto. Nos dieron, y esa fue una mano de la familia, la oportunidad de desarrollar la remodelación. Ese proyecto, que empezó como algo quizá superficial y un poco ingenuo, terminó en la reingeniería integral de toda la casa matriz de Perfecta, donde el componente menos relevante fue el rediseño arquitectónico. Dentro del rediseño recompusimos una estructura que había crecido como parches a lo largo de tres décadas. Lo reimaginamos de manera integral y acondicionamos la empresa para que los espacios laborales estuvieran a la altura del desafío del momento y de una proyección de crecimiento. Esa experiencia fue muy enriquecedora. Para poder proyectar el taller, que era un área compleja, me metí hasta el final. Tomé el primer módulo de mecánica, trabajé como mecánico en el taller, hice el primer módulo de aprendizaje para entender cómo trabajaban los muchachos, cómo funcionaban las unidades de tiempo, cómo se medía su desempeño. A partir de ahí rediseñamos todo el taller. Perfecta procesaba entre doscientos cincuenta y trescientos autos por mes. Sin crecer un solo metro cuadrado, rediseñando el flujo, metiendo tecnología y procesos, y metiéndonos transversalmente más allá de la arquitectura, terminamos en ochocientos cincuenta vehículos por mes. Duplicamos. Yo tenía dudas existenciales cuando estudiaba arquitectura. Vengo de un linaje empresarial y estaba estudiando algo con muchas cualidades artísticas, y no sabía si iba a poder aportar al grupo familiar o estar a la altura de las expectativas. Ver mi inherencia en ese resultado y el cambio de productividad que logramos a través de la arquitectura me cambió la cabeza. Dije, desde acá puedo hacer mucho. Después de eso, mi familia me dijo que me quedara con ellos. Dejé de trabajar para terceros y me pusieron como gerente de Nuevos Negocios de Perfecta. Era algo diametralmente opuesto a lo que venía haciendo. Me encargaba del mantenimiento de infraestructura, que era más cotidiano, pero también desarrollamos la plataforma de Owner Clubs, el plan de negocios para la expansión a Encarnación, las mejoras de Ciudad del Este. Empezamos a desarrollar satélites de negocio que se alimentaban del core de Perfecta pero generaban ingresos no operativos, otros canales. Eso me dio una visión estructural, corporativa, con interacción con una empresa en Alemania, rendición de cuentas y proyección de planes de negocio. En ese proceso me fui capacitando, hice el programa de finanzas, hice el MBA, y estuve un par de años ahí. Mis dos hermanos estaban como vendedores y ahí nace el dolor o el causal de motivación para emprender. Mi familia nos permitió entrar pero no nos daba demasiada potestad. Somos tres hermanos varones, yo soy el mayor, nos llevamos un año entre cada uno y crecimos muy juntos. Compartimos todo lo que te puedas imaginar. Eso nos hizo muy unidos pero también hipercompetitivos, fogueados por mi viejo, que competía con nosotros hasta hoy de manera sana, y moderados por mi vieja para que no se descarrile. La familia nos permitía crecer pero a un ritmo inferior a nuestros anhelos. Yo todavía estaba entre una joven adultez y una adolescencia final, con algo de rebeldía, muchas hormonas y un deseo de sobresalir. Sentíamos que la familia no valoraba nuestros logros como creíamos, o los justificaba con que éramos familia y las cosas se nos daban fácil. Con mis dos hermanos decidimos salir del grupo familiar en buenos términos, como una demostración de rebeldía juvenil. Nuestra familia, dentro del respeto, nos dijo que ahora íbamos a ver lo que era emprender, que íbamos a entender lo que es no recibir un salario y cortarse por cuenta propia. No teníamos mucho capital. Pasamos por un periodo de duelo. Yo seguí arquitectura pensando en la parte artística y técnica. Decía que iba a agarrar patrimonio inmobiliario urbano de mi familia y generarle valor agregado. Esa fue mi idea. Casi quince años después de haberme metido en el rubro, todavía no tuve la suerte de tocar patrimonio familiar. No tuve la necesidad. Eso está cambiando ahora. Decidimos salir, nos empoderamos. Mis hermanos y yo teníamos en común que ante los desafíos no nos afligimos, sino que tomamos fuerza y nos apoyamos. Decidimos emprender y empezamos con Motor Haus porque era la práctica que mejor conocíamos. No teníamos plata para comprar mercadería ni para tener nuestra propia playa. Llamamos a un amigo, cliente nuestro, a quien mis hermanos atendían como vendedores. Él tenía una playa sobre España, que es la actual casa matriz de Motor Haus. Le preguntamos en qué estaba. Nos dijo que si vendíamos los vehículos que tenía ahí, quería salir del negocio y nos cedía el contrato de alquiler. Era una cuestión de alquiler. Nos fuimos, nos sentamos y en un mes y medio liquidamos la mercadería que estuvo años parada. Había un sofá con olor, goteras y algunas personas que no querían moverse. Era difícil. Nos sentamos con nuestros celulares, miramos nuestros contactos y empezamos a llamar uno a uno para consignación. Les deciasmos ?tenés un autito para vender? Y nos decian sí, un camioncito de la empresa, pero está parado hace tres meses, no sé si arranca. Nosotros le cambiamos la cubierta. Llenamos la playa y empezamos a vender. Los primeros dos meses empatamos para cubrir el alquiler y después empezamos a tener solvencia. Con eso, compramos las primeras ofertas para armar stock propio. Creció gradualmente en manos operativas de mis hermanos. Hoy contamos con siete sucursales y vendemos más de quinientos autos al año. Creció bastante Motorhaus. En ese interín, siempre me gustaron los autos, pero descubrí, como psicólogo de la vida, que no me muevo por lo transaccional. No me mueve el dinero. Me mueve el legado. Permanecer después de dejar este plano es relevante para mí y dejar una huella positiva. No digo que con los autos no se pueda, pero es un poco más frío. Mi carrera me encanta por lo permanente que puede ser el impacto, más aún trabajando en conceptos urbanísticos. Eso me llevó a montar mi propio estudio de arquitectura. Durante esa formación, agarraba cualquier remodelación que se presentara. Cambios de cielorraso, pintura, un baño. Lo que sea, desde mi pieza. Después escaló a un estudio donde gente con mayor poder adquisitivo me pedía casas. Desarrollé casas para empresarios, casas particulares, locales comerciales. Empecé a trabajar con Conrado en TOSA en la readaptación del master plan. Desarrollamos un montón de cosas juntos y me permitió perseguir mis sueños. Luego tuve una segunda frustración. En los autos comprábamos lo que nos gustaba, le poníamos precio y si querían llevaban. Pasaba por nuestro filtro. En arquitectura, por más que estudié como loco, trabajé temprano y busqué aprendizaje holístico, sentía que finalmente era un esclavo más de los clientes. Además de proyectos y obra, hacía de psicólogo entre marido y mujer, que es propio de la carrera. Me veían como el niño que hacía dibujitos. Sacarme ese estigma tomó mucho tiempo. El retorno financiero era muy poco en relación al desgaste. Y más que eso, lo que proponíamos se aceptaba pero se iba modificando en el camino. Sentía que lo que hacíamos no representaba lo que me hubiese gustado. Entonces pensé en hacer un producto pasado por mi propio filtro, sin desentender las necesidades del mercado. Yo monitoreaba todo. Sabía cada proyecto que salía, quién desarrollaba, hacía mi propio benchmark. Les fue bien, les fue mal, qué vendieron. Te juro que no había proyectos que no conociera. Podía decir de memoria tipologías, metros, amenities. Veía que no se atacaba a mi generación, que faltaba innovación, frescura, una buena relación precio beneficio para un nicho. Veía arquitectos con mucho anhelo que hacían proyectos impagables, o empresarios a quienes no les importaba el proyecto y vendían algo económico pero malo. Yo veía un espectro intermedio, el más anhelable, totalmente abierto. Me di cuenta de que esa podía ser la manera de imaginar un producto, generar valor agregado y dibujar un esquema para darle valor económico a inversores. Tengamos en cuenta que la preventa en pozo no se conocía. La gente no estaba familiarizada. Dije, vamos por las raíces. Como no tenía plata para comprar un terreno ni histórico, porque qué hiciste, cuántos edificios, cuántas casas, y me pedían garantía para poner su terreno a cambio de departamentos a futuro, reboté mucho. Habré rebotado en veinte oportunidades, veinte reuniones para pedir que me den un terreno y se jueguen por un mitai loco con un sueño. Fue una decepción tras otra. En cada itinerancia aprendía por qué reboté, qué dije de más o qué faltó. Fui construyendo mi discurso. La vida me puso enfrente a José Serratti, mi actual socio comercial, en un cumpleaños. Yo estaba medio triste. Me dijo: “¿Qué pasa?”. Le dije: “Me acaban de rebotar por número veinte para hacer desarrollo inmobiliario”. Me preguntó: “¿Qué te falta?”. Le respondí: “Me falta un terreno y alguien lo suficientemente loco como para darme”. José me dijo que se había adjudicado un terreno por un juicio. Me preguntó: “¿No te querés ir a ver?”. Le dije: “¿Dónde es?”. Me respondió: “En Ciudad de Nueva”. No era la zona que buscaba, pero después de veinte rebotes cualquier espejito era oro. Me dijo que lo llamara al día siguiente. Lo llamé. A la tarde nos fuimos. Era un lote de doce por treinta y ocho. No era lo que yo había elegido. Tenía mis ideales para el primer terreno, pero era lo que había y él era lo suficientemente loco como para darme. Me dijo que él tenía para poner el terreno y comprar dos departamentos. Me preguntó: “¿Vos cuántos tenés?”. Le respondí: “Yo no tengo nada”. Me dijo: “¿Y cómo vamos a hacer?”. Le contesté: “Tranquilo”. Me fui y laburé como loco. Le presenté una primera opción. Le dije: “Podemos hacer veintidós departamentos”. Me preguntó: “¿Quién va a poner los veintidós?”. Le propuse: “Hagamos un contrato donde alguien se comprometa y nos compre. Vos solo financiás la obra y nosotros entregamos el día de mañana”. Me dijo: “Kevin, ¿quién en su sano juicio te va a dar plata, te va a firmar un papel y te va a resolver eso?”. Esa era su perspectiva jurídica. No veía garantías. Le dije que iba a hacer un proyecto tan costo efectivo y tan disruptivo que la gente iba a ver valor agregado y nos iba a poner la guita. Le aclaré: “Si no logramos, el punto de equilibrio antes de empezar la obra no arrancamos”. Así arrancó el primer proyecto. Eso fue en dos mil diecisiete. Empezamos con Mburucuya Flats, un edificio de veintidós unidades chiquitas en una zona que nos tocó. Me animo a decir que fuimos relativamente precursores de los monoambientes. Resolver en cuarenta y dos metros. Me reuní con referentes del sector y me decían que nadie te va a comprar, que no se puede vivir en cuarenta y dos. Pero en otras ciudades viven en veinticinco. Como parte de ese proyecto nace Better Space. Me junté con Industria Barrios y propuse mobiliario flexible para que alguien pudiera tener una cama, una sala, flexibilidad. Nos fue bien, pero me costó. Habré tenido cien reuniones personales y conseguí dieciocho compradores. Dieciocho de veintidós era nuestro punto de equilibrio. El margen proyectado era muy poco. Y como es de esperarse, todo lo que podía salir mal, salió mal. La constructora quebró en el proceso. Era una de las más grandes del país, JCA, que estaba terminando el Paseo La Galería. Nos clavó y tuvimos que terminar nosotros. El margen se redujo a menos del diez por ciento. Los aprendizajes fueron infinitos. En paralelo hicimos el primer desarrollo con terreno seleccionado, Flats del Sol, que fue un éxito comercial. La vida nos puso el covid en el camino y nos reventó con los precios. De nuevo, prácticamente no ganamos. Pero en ese proceso establecimos y validamos nuestra visión como empresa, el segmento al que queríamos apuntar. Vimos que el mercado reconocía que hacíamos algo diferente y que había apetito. Ratificamos que queríamos ser menos ambiciosos en el margen de un desarrollo y trasladar rentabilidad al inversor para que tenga un retorno superior a la media. Apostamos a la fidelización por satisfacción financiera, para que vuelva, y hacer compounding. Hoy, ocho años después y yendo a nuestro proyecto número trece, el treinta y ocho por ciento de nuestros inversores son fidelizados y reinvierten. Hay gente que empezó en el primero y sigue en el trece. Para nosotros ese es un KPI clave y un factor de satisfacción que nos mueve mucho. Las frustraciones de mi experiencia previa antes de emprender son las cuestiones que elegí corregir y que dieron pie a los negocios que tenemos hoy. Para mí haber hecho carrera es fundamental porque tengo un conocimiento muy de cancha de qué se puede pedir y qué no. Vi muchos ejemplos en la facultad nacional de cómo gente sin recursos sobrantes hacía cosas espectaculares como arquitectura. Siempre me gustó el arte y me mueve esa faceta. Pienso que el genuino arquitecto tiene un orgullo artístico detrás de sus creaciones. Ese fue un elemento clave para CIVIS. No desarrollamos productos para ganar plata nomás. Para mí la plata es un medio para comprar la oportunidad de hacer más cosas que me desafíen y que como consecuencia de esas conquistas me satisfagan y me hagan feliz. Ese es mi círculo sinérgico. El dinero no es un objetivo final. Desarrollamos para sentirnos orgullosos. Creemos que poniendo ese filtro siempre nos vamos más lejos. Y de pasar a un edificio de seis pisos al lanzamiento de dos rascacielos en el último año, ¿qué representa para ustedes ese salto en escala y complejidad? Voy a complementar tu pregunta y estirarla un poco más. En realidad, estamos a un mes de lanzar una torre de 50 pisos. Va a ser nuestro proyecto número 13 y el tercer rascacielos en menos de 12 meses. En los últimos 18 meses lanzamos 85 mil metros cuadrados al mercado y tenemos una absorción de más del 90 por ciento de eso. Entonces, de seis pisos a dos rascacielos, te elevo un poco el contexto de dónde estamos parados hoy. Lo que estamos proyectando, comparado a lo que vamos a lanzar proximamente, te juro que hoy parece un edificio de seis pisos. No solo por altura, sino por escala, tamaño, complejidad y profundidad de proyecto. Mirando en retrospectiva, parece surreal. La curva ha sido demasiado empinada, pero cuando analizás todos los esfuerzos y recordás los hitos que nos trajeron hasta acá, tiene todo el sentido del mundo. Parece casi obvio. No podía ser de otra manera, con todo el esfuerzo, sacrificio, amor y perseverancia que le pusimos. No lo digo victimizándome, todo lo contrario, pero fue un esfuerzo sobrehumano el que hicimos en los últimos años. Recuerdo que para sacar el primer edificio de seis pisos pasamos un año en la antesala. El primer proyecto grande, Civis Alpha, que fue el tercero, nos tomó casi dos años proyectarlo y reunir el coraje para salir con algo que ya era de otra escala. Pasar de eso a proyectar tres rascacielos en menos de 12 meses, sacar uno cada cuatro meses, es un salto evolutivo mucho más complejo de lo que parece. Hay que tener en cuenta que Civis es una empresa integral. El único proceso que no hacemos es construir físicamente, pero somos casi directores ejecutivos de la constructora con la que trabajamos, por el nivel de interacción y el volumen de trabajo. Desarrollamos el 100 por ciento de nuestros proyectos, liderados por un equipo de arquitectura donde todos tienen menos de 30 años. Hacemos el 100 por ciento del marketing internamente. Nuestras ventas representan más del 70 por ciento de las operaciones que se generan desde acá. También hacemos fiscalización, postventa, administración de rentas, radicaciones, muebles y toda la parte tecnológica y de soluciones de los edificios. Ahora incluso estamos con una importadora de materiales. Tenemos una visión de integración vertical. No se trata solo de hacer el management de esos edificios, sino de todo lo que hay detrás de cada uno. Creo que eso se da por haber entendido lo importante que es rodearse de gente que comparta los mismos valores y la misma visión. Suena cliché, pero es fundamental que tengan la misma hambre. Y en Civis el hambre no es por ganar plata nomás. Keigi quiere ser el arquitecto más influyente del país. André quiere ser el mejor gerente comercial, el mayor vendedor o administrador de ventas inmobiliarias del país. José quiere ser el abogado número uno en jurisprudencia inmobiliaria y desarrollar modelos jurídicos más grandes, incluso los mismos REIT, Real Estate Investment Trust, en Paraguay. Mara quiere ser la mejor directora creativa. Todos tenemos eso en común. Apostamos por gente más capaz que nosotros en cada área y fomentamos una cultura organizacional abierta. No tenemos una pirámide tradicional. Por supuesto que yo me ubico arriba organizacionalmente, pero no se ve como jefatura. Se ve como alguien que tiene más responsabilidades y que acompaña a los demás. Tenemos una mesa totalmente abierta. El director financiero hoy entiende de arquitectura, el proyectista entiende de comercialización, el director comercial entiende de jurisprudencia y el abogado entiende de estrategia de negocio. Todos somos más holísticos. Y desde tu perspectiva, ¿cómo evaluás hoy la seguridad jurídica y financiera del país desde la óptica de desarrollador y también como inversor? Voy a hablar sin pelos en la lengua. Yo creo que estamos en un proceso de institucionalización y que estamos dando los pasos correctos. La estabilidad macroeconómica de nuestro país es un gran elemento que hoy nos pone en un escenario favorable para que se den las cosas que se están dando. Esto no ocurre solo porque había una necesidad no atendida, sino porque realmente se está sabiendo vender una marca país. Tanto el actual presidente como su gabinete, sin entrar en política, están haciendo un gran trabajo. Y todos los portavoces, como vos, como yo, como muchos empresarios de nuestra generación, la gente entre 30 y 40 años, realmente están dejando muy bien parado al país. Tenemos representantes increíbles en el empresariado, como Miguel Vázquez, Sebastian Benítez, Alejandro Zuccolillo, Pedro Zuccolillo. Me parece que son portavoces que hoy le están haciendo un gran favor al Paraguay. En cuanto a la seguridad jurídica, nosotros hacemos todo lo posible para brindar el mayor blindaje a la gente que trabaja con nosotros. Trabajamos con fideicomiso, trabajamos con Investor. José, desde el primer día, redacta los contratos pensando en garantizar que el cliente tenga confianza. Siempre redacta contratos muy pro cliente, con una visión altruista. Él siempre me recuerda que el inversor se merece seguridad jurídica, que no podemos extralimitarnos en las proyecciones de retorno, que tenemos que basarnos en hechos y no decir disparates como veo que hacen muchos colegas. También veo colegas que no están tomando las medidas necesarias para garantizar los proyectos y que se están aventurando en desarrollos muy por encima de sus capacidades. Me da miedo que el fracaso de ese tipo de proyectos termine afectando a quienes estamos haciendo un camino paulatino, sobre bases sólidas y cumpliendo lo que prometemos. No quiero dejar de mencionar que hay una demanda sobre un edificio en la Avenida Mola López, de un competidor que considero uno de los mayores que tenemos. Le tengo una estima particular. No tengo contacto con ellos, pero valoro la competencia. Le quiero agradecer a esa gente, que hoy está enfrentando ese problema, por haber puesto la vara donde la puso, porque son uno de los grandes motivadores que tenemos para seguir mejorando. Me pasa como cuando hacía wakeboard y competía con Ale Velázquez. Si no hubiese tenido esa competencia, no estaría donde estoy. Pero hoy compadezco su causa, porque lo que les están haciendo es una locura. Tienen todas las resoluciones municipales y supuestamente les intervinieron por falta de seguridad en la obra, algo que es una mentira absoluta. Me consta que trabajan bien. Eso demuestra que en este país todavía existe la posibilidad de usar el poder, los contactos y los recursos personales para pisotear las libertades de otros. Y eso es algo que tenemos que mirar muy de cerca. No solo como gremio del desarrollo inmobiliario debemos tener una postura crítica y vocal, sino también como paraguayos. Si hoy se atropella la libertad de un tercero, aunque sea un competidor, y teóricamente eso me beneficie, tengo que tener la empatía de entender que en realidad es un problema que nos estamos comprando todos a futuro. Veo que dadas las condiciones actuales hay mucha seguridad jurídica y que eso se está fortaleciendo e institucionalizando. Pero también veo que hay jugadores que no están tomando las medidas necesarias, y eso puede salpicar a toda la industria. Y si como gremio no perseguimos los abusos de poder, estamos consintiendo un problema que tarde o temprano nos va a afectar a todos. En los últimos años, los fideicomisos se empezaron a consolidar como una herramienta clave para estructurar proyectos y generar confianza entre los inversores. ¿Qué rol cumplen hoy dentro del mercado paraguayo y qué elementos considerás indispensables para garantizar transparencia y eficiencia en su gestión? Yo pienso que sigue siendo una herramienta relativamente novedosa porque todavía una proporción muy baja de empresarios y desarrolladores entiende realmente qué es un fideicomiso, para qué sirve y cómo aplicarlo. Y en contrapartida, los administradores fiduciarios, los bancos y las pocas empresas especializadas que existen aún no tienen un manejo del todo ágil o eficaz, justamente porque sigue siendo algo nuevo. Por eso creo que quienes lo están utilizando hoy todavía son precursores, y en ese sentido el instrumento no está del todo consolidado. Pero va a ir consolidándose porque así como el desarrollo inmobiliario y los empresarios fueron evolucionando, también lo hizo el consumidor. Hoy el comprador trasciende fronteras, y no solo las de los países vecinos, sino también Europa, Norteamérica o Asia. Nosotros tenemos clientes de todos los continentes excepto el Ártico y la Antártida: Japón, Australia, Azerbaiyán, Polonia, Eslovenia, Canadá, México, Estados Unidos. Hoy un inmueble en Paraguay está haciendo su transición para convertirse en un instrumento financiero global, y el fideicomiso es una herramienta fundamental y casi imprescindible para lograr esa transformación del producto inmobiliario tradicional hacia un activo financiero internacional. Otro mecanismo que va a acelerar ese proceso es la tokenización, un concepto que todavía está en desarrollo, pero en el que también estamos tratando de ser precursores. Es parte de nuestra filosofía estar siempre a la vanguardia. Con el tiempo, cuando los fideicomisos se vuelvan más comunes y frecuentes y pasen a ser el vehículo jurídico por excelencia, tanto empresarios, intermediarios, fiduciarios como clientes van a operar con mayor agilidad sobre esa plataforma. De a poco irán desapareciendo otros mecanismos tradicionales, como las cauciones o pólizas de seguro, que siguen siendo más típicas de los mercados desarrollados. Paraguay se está poniendo al día con las expectativas de un inversor global en bienes raíces, y el fideicomiso es uno de los primeros pasos en esa dirección. Conceptualmente, muy poca gente entiende realmente qué es un fideicomiso. En esencia, es un patrimonio autónomo e inembargable. Eso significa que queda protegido de factores externos que podrían afectar la liquidez de un proyecto. Por ejemplo, si un desarrollador utiliza una misma SRL para varios proyectos, digamos uno de 200 millones de dólares, y tiene una demanda pendiente por otro emprendimiento no entregado, esa demanda puede comprometer los fondos destinados a proyectos distintos. En cambio, si el desarrollo está estructurado dentro de un fideicomiso, queda blindado de esos reclamos externos. Más allá de lo inmobiliario, hay que entender que el fideicomiso es un vehículo jurídico adaptable a todo tipo de asociaciones comerciales o de prestación de servicios. Es como un partido de fútbol: cada cancha tiene sus reglas. Cuando jugabas con los del barrio, las reglas no eran las mismas que en el colegio. Acá pasa lo mismo: las reglas del juego las establece el contrato del fideicomiso. El administrador fiduciario o la entidad especializada es el árbitro: su función es asegurarse de que las reglas se cumplan. En el caso de un desarrollo inmobiliario, es quien recibe y salvaguarda los fondos para que el dueño de la desarrolladora no utilice el dinero para fines personales, sino que se destine efectivamente al proyecto. A medida que los objetivos se van cumpliendo, en calidad, plazos o etapas de obra, los desembolsos se liberan. Así el inversor tiene la certeza de que su dinero está protegido y transformado en el activo que compró. Así veo yo los fideicomisos: como una herramienta que no solo brinda seguridad y transparencia, sino que también eleva al mercado paraguayo a estándares internacionales, abriendo la puerta para que nuestros productos inmobiliarios se integren plenamente al mundo financiero global. Hoy hablamos de Paraguay como un destino cada vez mas visible para la inversión, no solo en la región sino también en el mundo. ¿Cómo ha evolucionado, en tu opinión, la percepción del país como destino de inversión inmobiliaria? Para mí, Paraguay es un destino de inversión que se está empezando a globalizar. Hoy veo interés desde Centro y Norteamérica, pero también noto que Europa y Europa del Este están empezando a mirar hacia acá. Y creo que los próximos destinos serán Medio Oriente y Asia. Siento que lo que estamos viviendo, tanto en el segmento inmobiliario como en el industrial y en las nuevas inversiones de empresas electrointensivas que están llegando al país, es el efecto de la marca Paraguay, que empieza a hacer ruido. Acabo de venir de Polonia, donde tenemos multilevel de venta, y cuando llegué, el taxista me preguntó de dónde era. Le dije “Paraguay” y me respondió que había considerado comprar departamentos acá, porque con lo que gana allá podría hacerlo. Después entendí que era efecto de una de nuestras campañas recientes. Eso te muestra que ya no pasa como antes, cuando la gente no sabía ni en qué continente estábamos. Hoy ya tienen una noción, o conocen a alguien que habló del país. Paraguay está empezando a posicionarse. Creo que aún falta mucho trabajo de posicionamiento, y por ende, todavía hay mucho capital por migrar hacia nuestro país. Recién estamos empezando a rozar la potencialidad de la inversión internacional. Al principio, era natural que los países vecinos fueran los primeros en mirar hacia Paraguay, por afinidad, comercio histórico y cercanía cultural. Siempre digo que Paraguay empezó a brillar no tanto por brillo propio, sino por la falta de brillo de los demás. Argentina, por ejemplo, con su economía fluctuante, políticas socialistas y un banco central desbordado, empujó a muchos a buscar refugios de capital en Uruguay y Estados Unidos. Pero esos destinos, si bien son seguros, no son rentables. En Uruguay tu dinero está protegido, pero no gana un peso; y en Estados Unidos muchos inversores están desilusionados por los precios y la posible burbuja inmobiliaria. Claro que no vas a convencer a un argentino que lleva veinte años invirtiendo en Miami de que cambie de destino, pero Paraguay empezó a aparecer como una alternativa de diversificación. Al comienzo invertían algo pequeño, como prueba, pero hoy esos mismos inversores ya están rotando veinte, treinta o cuarenta unidades con nosotros. Eso es prueba física de cómo fue creciendo la credibilidad. Gradualmente, Paraguay se está convirtiendo en una opción real frente a esos destinos tradicionales de resguardo de capital. Lo que antes pasaba con los inversores regionales ahora empieza a ocurrir en Norteamérica y Europa. Y a medida que el sistema se valida —cuando reciben su unidad, el fideicomiso funciona y la renta cumple con lo prometido—, se genera confianza. Muchos extranjeros ven el desarrollo inmobiliario como su primera puerta de entrada: compran un departamento, sacan su cédula, abren una cuenta bancaria y comienzan a descubrir las ventajas del país. Ahí es cuando entienden que Paraguay no es solo un mercado inmobiliario, sino un hub regional, un punto de partida para negocios globales: baja carga tributaria, bono demográfico espectacular, energía barata, mano de obra joven y estable, y un entorno político y económico predecible. Entonces, ese departamento que compraron deja de ser solo una inversión y se convierte en una excusa para conocer el país, identificar su potencial y pensar en traer una filial, cobrar honorarios acá o iniciar otros proyectos. Ese proceso hoy se está volviendo cada vez más ágil. El movimiento de capitales internacionales hacia Paraguay ya tiene un discurso más sólido, más convencido. Así como en mis primeros terrenos reboté veinte veces, hoy tenemos un discurso mucho más fortalecido. Y creo que el empresariado paraguayo, sobre todo el asunceno, y cada vez más el de Encarnación y Ciudad del Este, está listo para enfrentarse a un extranjero con propiedad, convicción y claridad sobre cómo funcionan las cosas acá. Eso genera confianza y decisión. Veo un crecimiento generalizado en toda la plataforma nacional de recepción de inversiones, tanto pública como privada, de manera transversal. Y fuera de las nacionalidades, ¿cuáles son los perfiles más fuertes actualmente que quieren invertir en Paraguay? ¿Qué tipo de perfil está empezando a venir? A ver, yo pienso que el perfil más común del inversor extranjero es el de una persona de clase media alta o alta, un profesional independiente con un excedente de recursos, o un empresario que ya tiene inversiones en el extranjero. Muchas veces eso ocurre porque en los países donde generan su riqueza no tienen todas las garantías para sentirse seguros manteniendo su patrimonio ahí. Entonces, son personas con la cabeza un poco más abierta, dispuestas a escuchar una alternativa de país, de mercado, y a considerar un producto financiero diferente. Hoy nuestras rentabilidades son superiores a la media y están basadas en una proyección de consumo nacional que todavía está lejos de ser satisfecha. Recién vine de Chipre, donde las rentabilidades son parecidas, las oportunidades son parecidas a las de acá, pero se basan en comprar un departamento para alquilar a turistas. Acá también tenemos turistas, pero el verdadero respaldo de nuestro mercado es el paraguayo. Dubái es lo mismo: hay una explosión de riqueza impresionante, pero no hay gente autóctona. En cambio, acá hay una población real, nacional, patriota, pujante, joven. Y eso también enamora a quienes vienen. Además del análisis técnico o del estudio de negocio que valida el riesgo-beneficio, creo que muchos inversores ven que nuestro país todavía tiene una especie de ingenuidad, una pureza en la gente, una mentalidad de pueblo que lo hace atractivo. Podés tener buenos retornos en otros países, pero no hay cultura, no hay genuidad. Y eso, que el paraguayo no valora lo suficiente, tiene un enorme valor. Yo siempre invito a los paraguayos a viajar, mirar y darse cuenta de que las cosas en el mundo no están bien. Y que, a pesar de todos nuestros problemas, acá estamos mucho mejor que en muchos lugares. Todavía tenemos cohesión social; el paraguayo sigue siendo bueno, y eso es invaluable. Tenemos que ponerle precio, animarnos a hacerlo. Yo pienso que nosotros estamos siendo embajadores de eso. ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los extranjeros al intentar invertir en el país, ya sea desde el punto legal o por falta de conocimiento del mercado local? A ver, yo pienso que muchos vienen acostumbrados a invertir en países más desarrollados, y cuando llegan acá encuentran que faltan ciertos elementos para que todo funcione igual a lo que conocen. Entonces, toma un poco de tiempo explicarles que hay mecanismos que todavía se están desarrollando o que acá se encaran de otra manera. No obstante, no lo veo como un impedimento. El compliance que hoy se exige desde las entidades gubernamentales es algo que debemos cumplir, asegurando que todo esté dentro de los estándares internacionales. Pero tampoco hay que ser más papistas que el papa: hay que pedir lo justo y necesario, garantizando que el cliente tiene fondos de origen lícito, sin poner trabas innecesarias. A veces al inversor internacional le cuesta mandar su dinero o hacer que llegue correctamente al país. Hay pequeñas fricciones en el camino que, para alguien acostumbrado a que todo fluya, pueden ser pequeños turnoffs, molestias que enfrían un poco su entusiasmo de entrar. Pero en general, no veo que haya dolores grandes. Lo que sí genera un contraste fuerte es la falta de infraestructura pública. Muchos me dicen: “Tu edificio es espectacular, la concepción arquitectónica, los estándares constructivos, la rentabilidad, todo está perfecto… pero salgo y no encuentro condiciones a la altura de lo que hay adentro”. Muchas veces los desarrolladores privados tenemos que hacer trabajo que va más allá de nuestra obligación. Yo, por ejemplo, estoy apadrinando paseos centrales. Lo hago con gusto, pero hay una frustración porque hay un contraste muy grande entre lo que ocurre dentro del edificio y lo que se ve en la vereda. Hoy Asunción es una ciudad que tiene más grúas que cualquier otra capital de Sudamérica. Está entrando una fortuna a la municipalidad en concepto de impuesto a la construcción, y sin embargo, desde mi punto de vista, eso no se refleja en la infraestructura urbana. Está muy dejada, y ahí creo que está el mayor desafío. Eso tiene una implicancia importante cuando un extranjero analiza si poner o no sus fichas acá. Este año lanzan Comunidad CIVIS, una app 360 para residentes y propietarios que permitirá gestionar reservas de amenities, expensas, alquileres y más. ¿Cuál considerás que es el rol del PropTech en el mercado paraguayo actual y cómo impacta en la eficiencia operativa, la transparencia y la experiencia del usuario? A ver, pienso que también es una cuestión de vanguardia. Creo que pocos están realmente poniéndole foco a eso, y creo que va a ser un pilar más para generar una diferenciación con respecto al resto. Nosotros, como en todo lo que tiene que ver con vanguardia, estamos encima de eso. Tenemos un CTO, un Chief Technical Officer en la oficina que se dedica exclusivamente a digitalizar todos los procesos de la empresa. El año que viene queremos ser una empresa libre de papelería: contratos digitales y una gestión mucho más eficiente de todo lo que mencionás. Porque hoy en día, el módulo de reserva de amenities o de manejo del condominio ya existe, pero es un desarrollo de terceros. En el mundo PropTech, no hace falta que vos desarrolles toda tu plataforma. Podés usar plataformas de terceros, desarrollar una API —que es un puente digital— y meterla dentro de tu paraguas. Y eso es exactamente lo que estamos haciendo: identificando todas las propuestas PropTech interesantes para manejo de condominio, amenities, reclamos y, de alguna manera, generar un contacto directo, rápido y eficiente con el usuario o el propietario. Muchas veces el propietario es también usuario, ¿verdad? Pero queremos ir mucho más allá. Hoy ya tenemos varias funcionalidades por separado y las estamos aglutinando, haciéndolas cada vez más sencillas e integradas. La idea es que tengas un perfil separado como inversor y otro como usuario, que pueden ser la misma persona. El inversor va a poder monitorear su inversión sin tener que estar hablando con nadie (aunque, por supuesto, tenemos el servicio de asistencia comercial). Si invertiste y tu obra está en curso, vas a poder ver el avance, acceder a tus estados de cuenta y visualizar el revalúo en tiempo real de tu departamento. Por ejemplo, si compraste un monoambiente a 45.000 dólares hace seis meses y la última unidad se vendió el mes pasado a 65.000, vas a poder saber cuál es tu potencial valor de reventa. Estamos diseñando también una plataforma de fidelización, donde damos una suerte de puntuación: valorizamos a los clientes por su tiempo de permanencia, reinversión en la empresa, volumen y frecuencia de sus inversiones. A medida que suben de categoría, acceden a beneficios: poder entrar más temprano a los proyectos, obtener mayores descuentos o plazos de financiación más largos sin intereses. Como nuestro pipeline no se enfoca solo en Asunción, sino también en ciudades periféricas del área metropolitana, Encarnación, Ciudad del Este, donde ya tenemos tierras, e incluso ciudades tier 2 como Coronel Oviedo o Villarrica, queremos tener una red de desarrollos a nivel país. Entonces, por ejemplo, un inversor con determinada categoría podría tener días de alojamiento sin costo en renta diaria en Encarnación o en otra ciudad donde tengamos desarrollos. La idea es generar valor agregado y autonomía para esa gente. Con el usuario, una de las verticales que mencionabas era la de la reserva de amenities, pero vamos a ofrecer mucho más. Solo en la zona de Las Lomas vamos a tener 2.200 usuarios en los próximos tres años, cuando terminemos todas las torres que tenemos en curso. Es una cartera de personas interesante, que nos permite acercarnos a comercios y servicios de la zona para ofrecerles ventajas corporativas. Entonces me animo a decirte que, por ejemplo, en ciertos minimercados 24/7, shoppings o restaurantes, un inquilino con determinada categoría —que sube puntos por vincular su tarjeta de crédito para pagar el alquiler o por su comportamiento como usuario— va a poder acceder a beneficios concretos. Si no tiene penalizaciones durante el año, si respeta las reglas de convivencia, si mantiene limpias las áreas comunes o no genera ruidos molestos, va a poder acceder a más ventajas, al mismo valor. Y cuando compares eso con la competencia, que ofrece una propuesta plana, sin valor agregado y al mismo precio, creo que el usuario va a elegir lo nuestro. Desde la aplicación va a poder solicitar una bici eléctrica para moverse por el barrio sin auto, pedir room service directamente al restaurante del edificio o gestionar cualquier necesidad cotidiana. De alguna manera, también es un filtro. Primero genera atractivo —porque queremos que nuestros edificios estén llenos y que se perciban como algo aspiracional—, pero también nos permite depurar la cartera de inquilinos. Queremos tener residentes con una noción de ecosistema, que sepan convivir con su vecino y entiendan que forman parte de una comunidad vertical. Entonces pienso que el PropTech va a ser una herramienta fundamental para optimizar procesos dentro de los desarrollos, no solo en la gestación, sino también en la postventa y en la administración de los activos. Pero, además, va a ser crucial para tener una posición estratégica en el mercado. Nosotros estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para liderar esa revolución tecnológica dentro del mundo inmobiliario paraguayo. Me habías hablado un poco de la integración vertical que están teniendo en CIVIS, y es una tendencia que se está volviendo cada vez más fuerte e imprescindible en el mercado inmobiliario paraguayo. ¿Cuál considerás que es la relación entre la rentabilidad del inversor y la integración vertical de la desarrolladora? Pienso que, así como es ineludible apostar al PropTech como una herramienta de disrupción, que hoy todavía es disruptiva, pero mañana será la norma. También cada vez resulta más imprescindible para un desarrollador nacional tener integración vertical o desarrollar un clúster de productos y servicios que aporten valor al propietario, independientemente de que sean o no propiedad del mismo desarrollador. Esa integración vertical, sea o no bajo la misma propiedad, es fundamental para el usuario. Porque, ¿cómo me competís a mí si te ofrezco un producto más económico, con mucho más valor agregado, con eficiencia, con un historial comprobado y con propósito? Y eso no es menor. En nuestra nueva torre, por ejemplo, somos los únicos en todo Paraguay que hacemos rascacielos eco-friendly. No existe en el país ningún edificio que supere los 100 metros de altura y tenga certificación de sostenibilidad. Nosotros somos los primeros. Cada vez vamos obteniendo más logros en ese sentido, porque tenemos una idea de urbanismo sostenible. Buscamos hacer desarrollos que, a partir de su “acupuntura urbana”, generen un valor agregado radial en todo el entorno circundante: movilidad alternativa, integración con la ciudad y mejoras en el paisaje urbano. Todo lo que hacemos responde a una cosmovisión de generar valor urbano y social, no solo para quienes viven dentro del desarrollo, sino para toda la ciudadanía. Y te pongo un ejemplo que puede sonar coloquial, pero lo digo en serio: a veces ves un edificio y parece una heladera. ¿Qué paraguayo se siente orgulloso de ver eso? Aunque no vivas ahí, forma parte de tu paisaje diario, de tu skyline, de tu ciudad. Entonces, ¿cómo vas a hacer un edificio tan feo? Existe una responsabilidad implícita en hacer algo que también adorne la ciudad. Nosotros creemos en esa responsabilidad estética y urbana, y tratamos de que sea parte integral de todo lo que hacemos. Y ahí entra la integración vertical. Hoy, ¿cómo se compite? Nosotros tenemos todos esos valores, esa coherencia y ese respaldo. En cambio, quien entra al mercado con su primer desarrollo, sin experiencia, sin valor agregado, sin unidades bajo administración de renta diaria ni conocimiento del mercado, sin capacidad para operar como market setter o generar impacto en precios, tiene una desventaja estructural. Hoy en día, el negocio es de volumen y de ecosistemas. Y probablemente, si analizás cada una de las partes que componen ese cluster de integración vertical, muchas no sean rentables por sí mismas. Pero juntas sostienen un sistema que trasciende al producto o servicio puntual, generando un valor agregado que excluye a los que no están dentro del círculo. Y eso se traduce, en consecuencia, en una rentabilidad superior para el inversor, no solo financiera, sino también en términos de facilidad y eficiencia. Te doy un ejemplo concreto: yo le vendo a un alemán un monoambiente. Si no le ofrezco el paquete mobiliario, él tiene que venir, visitar tres o cuatro lugares, ir a Impacto, perder tiempo y pagar más. En cambio, nosotros, cuando diseñamos el edificio, ya lo hacemos bajo una lógica de producción fordiana, optimizando costos y tiempos. No tenemos la intención de marginar ahí; trasladamos ese beneficio al cliente. Eso forma parte de nuestro discurso de competitividad: ofrecer un producto más costo-efectivo, con menos esfuerzo y, en consecuencia, con mayor rentabilidad. Por eso, me parece que la integración vertical es indivisible de la satisfacción y la rentabilidad del inversor. Finalmente, ¿cómo imaginás los próximos diez años del mercado inmobiliario en Paraguay y qué papel te gustaría que juegue CIVIS dentro de esa evolución? Yo me imagino los próximos diez años del mercado inmobiliario muy prósperos y muy desafiantes. Creo que va a ser más competido, en el sentido de que va a haber más jugadores, y también más competitivo, en el sentido de que se va a demandar mucho más de cada uno. Tenemos que ser conscientes de esa realidad. Nuestra demanda habitacional y de infraestructura no va a crecer exponencialmente, pero hoy está enormemente desatendida, y creo que ese vacío se va a llenar. Va a crecer por el propio crecimiento interno, por el fortalecimiento de la clase media, por migraciones rurales y también por migraciones exógenas, de gente que viene de todas partes del mundo, que creo que se van a acrecentar significativamente. Se habla de 50.000 radicaciones al año, pero estoy seguro de que en diez años nos vamos a reír de ese número. Vamos a decir: “¿Te acordás cuando eran 50.000 los que entraban?”. Y vamos a extrañar el Paraguay que vemos hoy, porque no lo vamos a reconocer. Si mirás una foto de Asunción de hace diez años y la comparás con la de hoy, te sorprende. Pero si dentro de diez años volvés a mirar hacia atrás, el ritmo de cambio va a ser muchísimo más fuerte que el de esta primera oleada que ya vivimos. Y eso se va a dar, en gran medida, por consecuencia de todo lo que hablamos en esta entrevista: la institucionalización que se viene. Hoy, los inversores, independientemente de su capacidad de inversión, son individuos. Es un modelo B2C, negocio a cliente. Puede venir en representación de una empresa, pero en el fondo sigue siendo un individuo. Hay pocos fondos inmobiliarios, pocos jugadores B2B, pocas administradoras de fondos que realmente operen en el desarrollo inmobiliario. No existen los REITs. Cuando eso empiece a establecerse, va a ser impresionante. Y el que no esté convencido de que el desarrollo inmobiliario va a tener un crecimiento todavía mucho más grande se va a tragar sus palabras, porque lo que vimos hasta ahora no es representativo. Hace pocos años, te diría hasta hace dos o tres, la competencia era por hacer el stand alone más grande o más alto. Hoy estamos viendo el surgimiento de proyectos de usos mixtos: el hito de Link, la galería que cada vez agrega más valor, el Shopping del Sol que va a incorporar oficinas corporativas, Distrito Perseverancia. Me animo a decirte que nosotros vamos a formar parte de ese círculo muy pronto, y que le vamos a volar la cabeza al mercado con lo que estamos proyectando. Pero además de eso, que ya está en el tintero y va a ser una realidad, también nos estamos preparando para el siguiente paso. Ese siguiente paso, nosotros lo vemos en las APP figurativas, similares a lo que pasó con Distrito Norte, donde los desarrolladores con incidencia en una determinada área se asocian con la entidad pública y asumen compromisos mutuos para llevar adelante un proyecto. Pienso que ese es el escalón que está por venir, y CIVIS, sin duda alguna, va a ser un jugador dentro de esa perspectiva. Vamos a ver ciudades erigiéndose en Paraguay. No va a ser un fenómeno extraño. Esto no es una visión utópica. Te hablo con absoluta certidumbre de que esto es una realidad, y de que ese proceso de institucionalización va a acelerarse enormemente. No estamos hablando de que en diez años veremos los primeros vestigios de eso: en unos meses ya vamos a empezar a enterarnos de cosas que, cuando las veamos, parecerán utópicas, pero serán reales. Porque se han desarrollado cosas mucho más utópicas que hoy son realidades en países con condiciones mucho menos relevantes y con bases mucho más inestables que las nuestras. Nosotros viajamos mucho, y eso es inevitable. Pero te digo que el desarrollo inmobiliario en Paraguay va a ser extremadamente próspero, y no tengo ninguna intención de mirar hacia otro lado. Vamos a seguir firmes. Y, como te dije, cuando uno tiene el coraje de decir las cosas con la boca, las cosas empiezan a alinearse. CIVIS va a ser uno de los jugadores clave, una de las mayores desarrolladoras inmobiliarias de los próximos diez años. Y no solo vamos a desarrollar prosperidad económica, sino que vamos a dejar un legado: demostrar que los paraguayos podemos construir nuestra propia realidad, que no necesitamos gente de afuera para contarnos cómo hacer las cosas, que podemos competir con los mejores y sentirnos orgullosos de hacerlo nosotros mismos. A través de la realidad capitalista y del uso del dinero como medio para generar bienestar, podemos dejar una estela de muchísima prosperidad en nuestro país. Y eso es lo que nos motiva a perseguirlo.
- La Dirección de Obras Particulares del Gobierno de Asunción Agiliza la Aprobación de Planos y Moderniza su Gestión Interna
La Dirección de Obras Particulares del Gobierno de Asunción impulsa una reforma interna que combina digitalización, control estadístico y gestión colaborativa para acelerar la aprobación de planos, optimizar los procesos técnicos y acompañar el crecimiento edilicio de la capital con mayor eficiencia y transparencia. La Dirección de Obras Particulares del Gobierno de la Ciudad de Asunción avanza en un proceso de modernización institucional orientado a agilizar la aprobación y regularización de planos, optimizar los procedimientos administrativos y fortalecer la atención al contribuyente. Bajo la dirección del arquitecto Nicolás Chaparro, la dependencia municipal inició una reestructuración integral que busca reducir los tiempos de tramitación y mejorar la eficiencia del sistema técnico a través de herramientas digitales y un esquema de gestión más colaborativo. Una de las primeras acciones impulsadas por la nueva administración fue la revisión exhaustiva de los expedientes en trámite. El equipo técnico comenzó a analizar caso por caso, detectando los cuellos de botella que provocaban demoras y paralizaciones en los procesos. A partir de esa revisión, se implementó un mecanismo de seguimiento directo, mediante el cual se contacta a los responsables de cada expediente para resolver observaciones y avanzar hacia su aprobación. Este enfoque permitió dinamizar la circulación de documentos y, al mismo tiempo, generar un impacto positivo en la recaudación municipal, que se espera cierre el mes con resultados favorables. Uno de los ejes más relevantes de la modernización es la optimización del Sistema de Administración Tributaria Integral (SATI), plataforma que permite realizar el seguimiento en línea de los expedientes técnicos. Con la actualización del sistema, se logró reducir significativamente el recorrido burocrático que tradicionalmente acompañaba la aprobación de planos. Los ajustes implementados junto con el equipo informático apuntan a perfeccionar la trazabilidad de los trámites y a monitorear en tiempo real el trabajo de cada técnico responsable, generando un entorno más transparente y eficiente. La digitalización también llegó a los canales internos de comunicación. A través de una base celular compartida entre las distintas áreas, el equipo puede verificar el estado de los expedientes, priorizar casos según su antigüedad y reclamar directamente los retrasos identificados. Esta herramienta, sencilla pero efectiva, permitió una mejora sustancial en la coordinación diaria y en la capacidad de respuesta frente a los contribuyentes. Paralelamente, la Dirección incorporó una dinámica de reuniones operativas matutinas que permite planificar la jornada de trabajo con mayor precisión. En estos encuentros se establecen prioridades, se distribuyen responsabilidades y se comparten reportes de avance con el equipo técnico, consolidando una cultura administrativa basada en la organización y la disciplina. Otro componente clave de esta nueva etapa es la implementación de un sistema de control estadístico interno. A partir de esta semana, la Dirección comenzará a publicar informes semanales con datos precisos sobre la cantidad de resoluciones emitidas, planos aprobados, regularizaciones y demoliciones realizadas. Este mecanismo permitirá medir resultados, identificar tendencias y establecer metas concretas de mejora, fortaleciendo la rendición de cuentas y la planificación institucional. El objetivo es construir una estructura administrativa capaz de responder con agilidad y previsibilidad a la creciente demanda de obras en la capital. El seguimiento sistemático de los indicadores permitirá no solo evaluar el desempeño del equipo, sino también anticipar necesidades técnicas y coordinar de manera más eficiente con otras dependencias municipales. El crecimiento de Asunción continúa marcando el ritmo de la gestión pública. Según el análisis de la Dirección de Obras Particulares, la ciudad mantiene una tendencia sostenida de expansión edilicia, con una fuerte concentración en los ejes corporativos y en zonas de desarrollo emergente como la Costanera y el entorno del barrio Las Lomas. Se prevé cerrar el año con un incremento significativo en la cantidad de planos aprobados respecto al periodo anterior, reflejo de la confianza del sector privado y de la mejora en los tiempos administrativos. La administración encabezada por Chaparro busca consolidar un sistema más eficiente y orientado al servicio, reduciendo trámites innecesarios y eliminando exigencias que no aportan valor técnico, sin alterar los pasos formales previstos por la normativa vigente. El propósito es mantener los estándares de control y calidad, pero con una lógica más moderna y pragmática que acompañe la dinámica de inversión en la ciudad. Con este proceso de transformación, la Dirección de Obras Particulares se posiciona como un actor clave en la consolidación del desarrollo urbano de Asunción, impulsando una gestión pública más ágil, transparente y alineada con las necesidades reales del mercado inmobiliario y de los profesionales del sector.
- El Área Comercial De Costa Del Lago, Una Nueva Centralidad Que Transforma El Este Del País
Con más de cinco hectáreas destinadas a integrar comercios, servicios, educación y vida urbana, el proyecto de Raíces Real Estate se consolida como un nuevo polo de desarrollo planificado que impulsa la transformación del Alto Paraná. Con una superficie superior a cinco hectáreas, el nuevo Área Comercial fue diseñado para convertirse en el principal punto de encuentro de servicios, educación y vida social de la región. Su objetivo es potenciar el crecimiento económico del entorno inmediato y, a la vez, ofrecer a los residentes y visitantes una experiencia urbana completa, sustentada en accesibilidad, seguridad y calidad. En esta primera etapa, el desarrollo contempla la habilitación de ocho lotes comerciales con superficies que van desde 960 hasta más de 3.000 metros cuadrados. Estos espacios están destinados a la instalación de tiendas comerciales, minimercados, locales gastronómicos y estaciones de servicio, creando una base funcional que atienda las necesidades cotidianas de la comunidad y promueva el movimiento económico dentro del barrio y su zona de influencia. En una segunda fase, Raíces Real Estate proyecta la incorporación de espacios corporativos, zonas educativas, centros de salud y amplias áreas de estacionamiento, completando así un tejido urbano equilibrado que acompañe la dinámica de crecimiento de Hernandarias y eleve el estándar de servicios de la región. El desarrollo del área se ejecutará en un plazo estimado de 48 meses, aunque el avance final dependerá del ritmo de obras de cada inversionista o propietario dentro del conjunto. En esta primera fase, los lotes estarán disponibles exclusivamente para la venta, sin modalidades de arrendamiento directo por parte de la desarrolladora. No obstante, los compradores tendrán libertad plena para destinar sus espacios al alquiler en el futuro, fomentando la diversificación del uso comercial. El nuevo polo comercial no surge como un proyecto aislado, sino como una extensión natural del concepto integral de Costa del Lago, que combina naturaleza, infraestructura de alto nivel y un estilo de vida basado en la experiencia cotidiana. La idea central es fortalecer el ecosistema del barrio cerrado, ofreciendo cercanía a productos y servicios esenciales sin perder la armonía con el entorno residencial. De esta manera, los residentes podrán disfrutar de la comodidad de contar con locales, restaurantes y servicios a pocos minutos de sus viviendas, manteniendo las condiciones de seguridad, diseño urbano y calidad constructiva que distinguen a la marca Raíces Real Estate. El equilibrio entre lo comercial y lo residencial permitirá mejorar la experiencia de vida dentro del barrio, promoviendo un sentido de comunidad y pertenencia. Ubicado sobre la Ruta PY07, también conocida como el Corredor de la Exportación, Costa del Lago ocupa una posición estratégica dentro del eje de expansión del Alto Paraná. Esta localización privilegiada convierte al nuevo área comercial en un punto clave para la integración económica regional, al conectar de manera directa con los principales corredores logísticos y urbanos del departamento. El proyecto busca atraer tanto a pymes locales como a operadores comerciales consolidados, generando un entorno mixto que favorezca la complementariedad de servicios y el desarrollo empresarial. Esta apertura a distintos perfiles de inversión permitirá dinamizar el flujo comercial y potenciar la competitividad de Hernandarias frente a otros centros urbanos del Este del país. El lanzamiento del área comercial representa la evolución natural de un proyecto que nació con una visión urbana integral. Desde sus inicios, Costa del Lago fue concebido como un desarrollo que combinara vida residencial, naturaleza y experiencias frente al agua, integrando arquitectura contemporánea y un entorno paisajístico único. Su principal ícono, una laguna cristalina de 2,9 hectáreas rodeada por playas de arena blanca, simboliza el espíritu del emprendimiento: crear un espacio donde se viva con calidad, bienestar y conexión con la naturaleza durante los 365 días del año. Con el tiempo, el proyecto se consolidó como uno de los barrios cerrados más emblemáticos del Alto Paraná, al reunir infraestructura de primer nivel, seguridad y una comunidad creciente que hoy encuentra en este nuevo hito una oportunidad para seguir expandiéndose. Con el Área Comercial, Raíces Real Estate no solo amplía el alcance de su proyecto insignia en Hernandarias, sino que impulsa la creación de un nuevo eje urbano planificado, pensado para responder a las necesidades reales de la población. La incorporación de comercios, oficinas, instituciones educativas y servicios básicos transformará la dinámica del entorno, generando empleo, inversión y mayor actividad económica. Este paso también responde a una tendencia creciente en el mercado paraguayo: la consolidación de barrios cerrados multifuncionales, que integran vivienda, servicios y esparcimiento en un mismo entorno, reduciendo traslados y promoviendo una vida más eficiente y sustentable. Con más de 33.000 clientes, 35 millones de metros cuadrados desarrollados y 300 proyectos inmobiliarios en más de 60 municipios del país, Raíces Real Estate se posiciona como una de las empresas líderes del sector. Su especialización en barrios cerrados de gran escala —más de 20 desarrollos que suman 15 millones de metros cuadrados— ha contribuido a redefinir el modelo de crecimiento urbano en Paraguay. La compañía forma parte del Pacto Global Paraguay, iniciativa de las Naciones Unidas que promueve prácticas empresariales sostenibles, y se distingue por un enfoque ético, innovador y responsable en todas sus operaciones. Estos valores se reflejan en cada uno de sus proyectos, reafirmando su compromiso con la calidad, la transparencia y la construcción de comunidades que trascienden en el tiempo.
- Nueva Ley del Mercado de Valores y Productos: El Inicio de una Nueva Era para el Financiamiento Inmobiliario en Paraguay
La modernización del mercado de capitales paraguayo podría transformar la manera en que se financian los proyectos inmobiliarios, impulsando nuevos fondos, mecanismos de inversión y mayor acceso al capital institucional. La reciente sanción parlamentaria del Proyecto de Ley del Mercado de Valores y Productos, actualmente remitido al Poder Ejecutivo para su promulgación, marca un punto de inflexión en la historia financiera del Paraguay. Se trata de una normativa que busca modernizar de raíz el marco legal del mercado de capitales, reemplazando estructuras dispersas, desactualizadas y poco adaptadas a la dinámica económica contemporánea. Su alcance, sin embargo, trasciende el sistema financiero: la nueva ley podría redefinir la manera en que se financian, estructuran y administran los proyectos inmobiliarios en el país. Durante años, el mercado inmobiliario paraguayo dependió casi exclusivamente del crédito bancario, los aportes de capital propio y los mecanismos de preventa como principales fuentes de fondeo. Si bien estos instrumentos fueron eficaces en la primera etapa de expansión del sector, su alcance resultó limitado ante la creciente escala y complejidad de los desarrollos urbanos. La falta de una infraestructura financiera sólida había restringido la participación de inversores institucionales y extranjeros, impidiendo que el real estate local evolucionara hacia estructuras más sofisticadas y sostenibles. La nueva Ley del Mercado de Valores y Productos busca precisamente llenar ese vacío, creando un marco integral para la emisión, oferta pública, negociación y administración de valores, fondos de inversión y productos financieros, bajo la supervisión del Banco Central del Paraguay (BCP) y su Superintendencia de Valores. El texto legal propone una arquitectura moderna, alineada con los estándares internacionales de regulación financiera. Entre sus ejes centrales se destacan la creación de fondos patrimoniales de inversión públicos y privados, la regulación integral de las sociedades securitizadoras y la incorporación de instrumentos híbridos, como los bonos convertibles en acciones, que ofrecen nuevas alternativas de capitalización a las empresas y desarrolladores. El propósito central es fortalecer la arquitectura institucional del mercado de capitales, dotándola de mayor amplitud, transparencia y competitividad. En esa línea, la ley reconfigura las funciones y responsabilidades de emisores, intermediarios, calificadoras de riesgo, fiduciarias, agentes y administradoras de fondos, incorporando principios de gobierno corporativo y mecanismos de resguardo para los inversores. Uno de los puntos más relevantes es la revisión de las normas aplicables a las sociedades anónimas emisoras de capital abierto, adecuando reglas de voto, derechos de los accionistas, auditorías externas y procedimientos para el retiro del régimen de oferta pública. Este aspecto es clave para garantizar la confianza del mercado y atraer capital de largo plazo hacia instrumentos estructurados. Entre los mecanismos con mayor impacto potencial para el rubro inmobiliario se encuentran los fondos patrimoniales de inversión y las sociedades securitizadoras. Los primeros constituyen un vehículo legal mediante el cual distintos inversores, ya sean individuos, empresas o instituciones, pueden aportar capital para financiar proyectos específicos, con retornos asociados a la renta o a la valorización de los activos subyacentes. Hasta ahora, la regulación paraguaya ofrecía una estructura limitada y poco atractiva para este tipo de fondos, lo que restringía su uso a un grupo reducido de operadores financieros. Con la nueva ley, se introducen dos categorías diferenciadas que amplían sustancialmente las opciones disponibles para el mercado. Por un lado, los fondos de inversión de oferta pública, orientados a inversores minoristas, deberán operar bajo altos estándares de transparencia, liquidez y supervisión. Por otro, los fondos patrimoniales privados, diseñados para capitales institucionales o proyectos de mayor escala, contarán con reglas más flexibles de operación y confidencialidad, permitiendo estructurar instrumentos más sofisticados y adaptados a las necesidades de los desarrolladores. En paralelo, la figura de las sociedades securitizadoras adquiere un rol central. Estas podrán transformar activos ilíquidos, como carteras de créditos hipotecarios, flujos de alquiler o derechos sobre proyectos inmobiliarios, en títulos negociables en el mercado de valores, permitiendo a los desarrolladores financiar sus obras mediante la colocación de valores respaldados por activos reales. Este mecanismo, ampliamente utilizado en países como Chile, Colombia o Estados Unidos, abre la posibilidad de estructurar vehículos de inversión inmobiliaria profesionalizados, como fideicomisos de renta, REITs locales o incluso fondos mixtos de desarrollo y operación. La implementación de esta ley puede redefinir el panorama del desarrollo inmobiliario paraguayo en tres dimensiones fundamentales: Democratización del acceso al capital. Al establecer un marco regulatorio robusto para la emisión y comercialización de valores respaldados por activos inmobiliarios, la ley reduce las barreras de entrada al mercado financiero. Desarrolladores medianos y grandes podrán acceder a capital institucional sin depender de los canales bancarios tradicionales, que suelen ser más restrictivos o costosos. Transparencia y formalización. El nuevo régimen exigirá estándares más altos de información, auditoría y calificación de riesgo. Esto no solo favorecerá la confianza de los inversores, sino que también contribuirá a formalizar un sector donde muchas operaciones aún se realizan en circuitos cerrados o informales. Atracción de inversión extranjera. El alineamiento con normas internacionales facilitará la entrada de fondos regionales y vehículos de inversión extranjeros interesados en activos paraguayos. El país podría posicionarse como un nuevo polo financiero y de inversión inmobiliaria del Cono Sur, aprovechando su estabilidad macroeconómica, sus bajos costos relativos y el creciente dinamismo urbano de Asunción, Encarnación y Ciudad del Este. En términos prácticos, la ley permitirá que proyectos de gran envergadura, como complejos mixtos, desarrollos urbanos integrados o parques industriales, puedan financiarse a través de estructuras de inversión colectiva o emisiones de bonos específicos, respaldados por los flujos futuros del emprendimiento. Asimismo, abre espacio para la expansión de los fideicomisos inmobiliarios de oferta pública, ya consolidados en mercados más maduros. En Paraguay, experiencias recientes como el Fondo de Inversión Inmobiliario Link Center o los instrumentos estructurados de la AFD demostraron la viabilidad de este modelo, aunque bajo marcos normativos limitados. Con la nueva ley, estos esquemas podrían multiplicarse y diversificarse. Otro punto relevante es la posibilidad de emitir bonos convertibles en acciones, una herramienta que permite combinar deuda y capital en un solo instrumento. En el ámbito inmobiliario, esto podría traducirse en asociaciones más equilibradas entre desarrolladores y fondos de inversión, alineando incentivos y reduciendo el riesgo financiero. La aprobación de la Ley del Mercado de Valores y Productos representa mucho más que una reforma técnica: es la creación de un ecosistema financiero capaz de acompañar el crecimiento urbano del Paraguay. Al ofrecer un marco legal moderno y transparente, la normativa sienta las bases para una nueva etapa de profesionalización del mercado inmobiliario, donde la financiación deje de ser una limitante y pase a convertirse en una herramienta estratégica para la expansión del país. Cuando el Poder Ejecutivo promulga la ley en las próximas semanas, Paraguay podría iniciar una década marcada por la integración entre real estate, finanzas e inversión institucional, con impactos directos en la escala, la calidad y la competitividad del desarrollo urbano nacional.
- Una Nueva Etapa en la Historia de Raíces Real Estate: Continuidad, Liderazgo y Visión de Futuro
La compañía inicia una nueva etapa institucional con el nombramiento de David Rodríguez Moreira como gerente general y la incorporación de Héctor Ubaldi al Directorio. Ambos movimientos reflejan la madurez organizacional de Raíces Real Estate y su compromiso con un modelo de gestión profesional, orientado a la continuidad, la innovación y el valor sostenible. De izquierda a derecha: David Rodríguez Moreira, nuevo gerente general de Raíces Real Estate; Héctor Ubaldi, asesor del Directorio; y Javier Marín Abente, CEO de Paraguay Sotheby’s International Realty. En el dinámico contexto del sector inmobiliario paraguayo, donde la profesionalización de las estructuras empresariales se ha convertido en una condición indispensable para sostener el crecimiento, Raíces Real Estate da un paso estratégico que consolida su posición como una de las compañías más sólidas y visionarias del país. La firma anunció dos movimientos clave en su liderazgo: Héctor Ubaldi, quien ejerció la gerencia general durante más de once años, se integra como asesor del Directorio, en una transición planificada que culminará con su incorporación formal como director en abril de 2026. Paralelamente, David Rodríguez Moreira asume como nuevo gerente general, en lo que constituye una renovación institucional guiada por la experiencia, la visión y la coherencia con los valores fundacionales de la empresa. El paso de Héctor Ubaldi al Directorio es la expresión de esa madurez corporativa. Con más de una década al frente de la gerencia general, Ubaldi fue protagonista de una etapa decisiva en la historia de la empresa, marcada por la diversificación de productos, la expansión territorial y la consolidación de un modelo de gestión enfocado en la confianza, la transparencia y el servicio. Desde su nuevo rol como asesor del Directorio, Ubaldi continuará aportando su experiencia estratégica y su conocimiento del mercado, acompañando la evolución de la compañía hacia una estructura de gobernanza más robusta. “Mi mayor orgullo es seguir acompañando el crecimiento de Raíces Real Estate, junto a un equipo de gran talento. Mi paso al Directorio representa una evolución natural y me permite seguir contribuyendo a la solidez del modelo de gestión que tanto valor aportó a la compañía”, expresó al asumir su nuevo desafío. El nombramiento de David Rodríguez Moreira como nuevo gerente general marca un momento de continuidad y renovación. Con una trayectoria destacada en el ámbito financiero y empresarial, Rodríguez Moreira se desempeñó como CEO de Paraguay Sotheby’s International Realty, marca perteneciente al grupo Raíces, donde lideró su consolidación en el segmento de lujo, estrechando vínculos con inversionistas locales e internacionales y posicionando la firma como referente del real estate de alta gama. Su incorporación al frente de Raíces Real Estate no solo representa la continuidad de una cultura corporativa que prioriza el desarrollo profesional interno, sino también el fortalecimiento de una visión que combina excelencia operativa, innovación tecnológica y sensibilidad social. “Raíces es un referente en el mercado inmobiliario paraguayo y mi compromiso es fortalecer esa posición, potenciando la innovación, el talento interno y el desarrollo de nuevas oportunidades, siempre alineado a los valores que nos diferencian hace más de veinte años”, afirmó Rodríguez Moreira. El nuevo gerente general asume el desafío de guiar a la compañía en una etapa donde la profesionalización de los equipos, la transformación digital y la sostenibilidad son elementos cada vez más determinantes en la gestión empresarial. Bajo su liderazgo, Raíces Real Estate busca seguir construyendo confianza en el mercado a través de la consistencia institucional y la creación de valor a largo plazo. El presidente de la compañía, Ernesto Figueredo, destacó que esta doble designación responde a una planificación estratégica que viene gestándose desde hace tiempo. “Esta transición es un reflejo de la madurez de nuestra organización y de nuestra convicción de que el futuro se construye con líderes de primer nivel. La experiencia de Héctor, a pasos de integrar el Directorio, sumada a la visión renovada de David, nos permitirá seguir creando valor integral y respondiendo a las necesidades de los paraguayos con innovación y responsabilidad social”, expresó. El modelo de liderazgo que impulsa Raíces se caracteriza por la estabilidad de su equipo directivo y la apuesta por el desarrollo profesional dentro de la propia organización. Esta coherencia interna ha sido una de las claves que permitió a la empresa sostener su crecimiento incluso en los periodos de mayor incertidumbre económica, posicionándose como un actor confiable para inversionistas, desarrolladores y miles de familias paraguayas. Con más de 30.000 clientes activos, 32 millones de metros cuadrados desarrollados y 280 proyectos inmobiliarios ejecutados en 60 municipios, Raíces Real Estate representa hoy un caso singular de expansión y consistencia dentro del sector. La compañía se ha especializado en el desarrollo de barrios cerrados de gran escala, con 18 urbanizaciones residenciales que suman más de 10 millones de metros cuadrados y proyectan albergar a más de 5.000 familias. Más allá de las cifras, el verdadero valor de Raíces radica en su capacidad para integrar la dimensión económica con la social y ambiental. La empresa forma parte del Pacto Global Paraguay, iniciativa de las Naciones Unidas que promueve prácticas empresariales sostenibles, y cuenta con la certificación ISO 9001, que avala su sistema de gestión de calidad y mejora continua. Esta doble distinción —ética y técnica— refuerza el compromiso de Raíces Real Estate con la transparencia, la innovación y la sostenibilidad, pilares sobre los cuales ha construido su reputación a lo largo de más de dos décadas de trayectoria. En el marco de estos movimientos, Paraguay Sotheby’s International Realty también anunció un cambio clave en su liderazgo: Javier Marín Abente fue designado como nuevo CEO de la compañía, en reemplazo de Rodríguez Moreira. Marín Abente, quien forma parte del grupo desde hace más de 15 años, encarna la continuidad de un modelo basado en la formación interna y la construcción de equipos profesionales altamente capacitados. Con esta transición, el grupo reafirma su independencia y su carácter de empresa nacional dirigida por profesionales de primer nivel, comprometidos con generar valor sostenible para el sector inmobiliario y para el desarrollo del país. Cada etapa en la historia de Raíces Real Estate ha estado marcada por una misma premisa: crecer sin perder identidad. Hoy, el fortalecimiento de su estructura directiva no solo garantiza continuidad institucional, sino que prepara a la compañía para enfrentar los desafíos de una nueva era del mercado inmobiliario, en la que la confianza, la innovación y la sostenibilidad se vuelven el núcleo del liderazgo empresarial. Así, Raíces Real Estate continúa consolidando un camino de liderazgo basado en la ética, la excelencia y la confianza, reafirmando su compromiso con el desarrollo del Paraguay y con las miles de familias que han encontrado en sus proyectos un lugar donde vivir, crecer y construir futuro.
- Metrika y Edifica Presenta Lofty City Hub, un Nuevo Referente en la Evolución Urbana de Ciudad del Este
Ubicado en el corazón de Barrio Boquerón 1, el proyecto se concibe como un ecosistema vertical que integra vivienda, actividad comercial y espacios colaborativos, reflejando una nueva etapa en la evolución urbana de Ciudad del Este. En un mercado que empieza a madurar y diversificarse, Metrika se consolida como una de las desarrolladoras más innovadoras del Paraguay. Con una trayectoria breve pero marcada por hitos como Lofty Co-Living, Fronterra y Riviere, la compañía vuelve a desafiar los paradigmas del desarrollo inmobiliario con su nuevo proyecto: Lofty City Hub, un edificio que redefine el futuro de la vida urbana en Ciudad del Este. Ubicado en Barrio Boquerón 1, el sector más dinámico y demandado de la ciudad, Lofty City Hub nace en un entorno que combina la vitalidad de la gastronomía, la hotelería y la educación universitaria con una creciente vocación por la vida a pie. Boquerón 1 se ha convertido en el primer barrio verdaderamente peatonal de Ciudad del Este, donde todo está al alcance de una caminata: cafeterías, restaurantes, peluquerías, gimnasios y servicios cotidianos que conforman una experiencia urbana abierta, activa y segura. A una cuadra del lago y con una vista garantizada por la condición de calle sin salida que lleva directamente a la orilla, la localización de Lofty City Hub sintetiza el nuevo espíritu de la ciudad: joven, vibrante y orientado a la experiencia. El edificio se desarrollará en 24 niveles, integrando de manera orgánica áreas comerciales, residencias, espacios colaborativos y amenities tecnológicos. La propuesta arquitectónica se apoya en criterios de eficiencia y sustentabilidad, buscando maximizar el valor inmobiliario y funcional de cada metro cuadrado. El concepto de “hub urbano” se materializa aquí como un ecosistema de usos mixtos que reúne a residentes, visitantes, emprendedores y turistas en un mismo espacio. Desde los locales gastronómicos y de servicios en las plantas bajas, hasta los niveles residenciales y el rooftop con sky bar, cada sección del edificio está pensada para responder a las necesidades de una nueva generación de habitantes urbanos: estudiantes, jóvenes ejecutivos y nómadas digitales que buscan flexibilidad, conectividad y comunidad. Uno de los rasgos distintivos del proyecto es su estructura vertical jerarquizada. Las primeras plantas albergarán locales gastronómicos y servicios urbanos, con propuestas de alta gama que complementan al edificio sin generar costos comunes. En los niveles intermedios se ubicarán unidades residenciales de diseño contemporáneo de aproximadamente 23 metros cuadrados, destinadas a estadías flexibles y renta temporal, mientras que los pisos superiores ofrecerán Lofty Suites de 40 a 60 metros cuadrados, orientadas a la demanda ejecutiva. Entre ambos segmentos se distribuyen áreas de amenities y espacios comunes, como el nivel de coworking, salas de grabación y podcast, y un salón panorámico de eventos pensado tanto para el uso social como corporativo. En la cúspide, un sky bar de doble altura se convertirá en el primer rooftop bar de Ciudad del Este con esta categoría de diseño, coronando al edificio como un nuevo ícono urbano. El lanzamiento comercial de Lofty City Hub marca la fase cero del proyecto, con unidades desde USD 35.000 para departamentos de 23 m², en un rango promedio de USD 1.500 por metro cuadrado. El esquema de financiación directa permite ingresar con una entrega inicial del 10% y el saldo en 30 meses sin interés, ofreciendo flexibilidad al comprador según tipología, orientación y altura. La construcción tiene inicio confirmado para enero de 2026 y una entrega proyectada en julio de 2028, con un plazo total de obra de 30 meses. Este compromiso con fechas concretas distingue al proyecto dentro de un mercado donde muchos desarrollos se lanzan sin cronogramas de ejecución definidos. Más allá de su diseño y estructura, Lofty City Hub representa un modelo de inversión integral. La desarrolladora ofrece un sistema de administración profesional 360°, que abarca la gestión completa de las unidades, desde la promoción y alquiler hasta el mantenimiento, el pago de impuestos y la rendición de resultados. Este servicio, provisto en alianza con una empresa especializada que también administra los proyectos Fronterra y Lofty Co-Living, permite al inversor acceder a una gestión transparente y orientada al rendimiento. En un mercado donde la principal preocupación del inversor es garantizar la ocupación y la renta efectiva, esta administración representa un diferencial decisivo. Según su CEO, Carlos Jorge Gómez Núñez, el objetivo es ofrecer seguridad y resultados tangibles: “El mayor temor del inversor en Ciudad del Este es no saber si su unidad va a generar la renta esperada. Nosotros nos encargamos de que eso suceda. Hoy administramos más de setenta unidades alquiladas y prácticamente tenemos Lofty Co-Working lleno”. La estrategia de Metrika se apoya en una visión de largo plazo y en una lectura aguda de la evolución urbana de Ciudad del Este. La compañía identifica en esta ciudad un ciclo de expansión similar al que vivió Asunción una década atrás: un proceso de verticalización impulsado por la demanda real, por la valorización sostenida del suelo y por la apertura de un público local a la inversión inmobiliaria La experiencia previa de Metrika refuerza su capacidad de ejecución. Fundada en febrero de 2021 por Carlos Jorge Gómez Núñez, Mauricio Segales y Darío Arce, la empresa ha logrado posicionarse en tiempo récord como una de las firmas más dinámicas del país. Con sede en Asunción y presencia activa en Ciudad del Este, su portafolio actual incluye Fronterra , ya entregado; Lofty Co-Living , con ocupación casi total; y Riviere , un proyecto residencial premium dentro del Paraná Country Club cuya construcción inició en marzo de este año. La solvencia técnica está respaldada por Constructora Gómez Núñez, empresa paraguaya con más de tres décadas de trayectoria, encargada de la ejecución de Lofty City Hub. El impacto de Metrika trasciende la escala de un solo edificio. En apenas cinco años, la compañía vendió más de 76 unidades en Lofty Co-Living en un plazo de ocho meses, en su mayoría a inversores locales que antes no participaban del mercado inmobiliario. Ese fenómeno revela no solo la capacidad de convocatoria de la marca, sino también la transformación del perfil del inversor paraguayo, cada vez más dispuesto a apostar por productos sofisticados, flexibles y de alta rentabilidad. En Lofty City Hub, esa ecuación se refuerza con un retorno proyectado superior al 10% anual en dólares, consolidando al proyecto como una de las oportunidades más atractivas de la región oriental. Lofty City Hub no es simplemente una torre. Es un manifiesto sobre la nueva forma de habitar e invertir en Paraguay. Un proyecto que apuesta a la innovación, la conectividad y la sostenibilidad como ejes de valor, y que traduce en arquitectura una filosofía de vida basada en la comunidad y la experiencia. En palabras de Gómez Núñez, “no hablamos solo de metros cuadrados, hablamos de experiencias que mueven, de espacios que impulsan y de oportunidades que generan valor real”. Con este desarrollo, Metrika reafirma su papel como pionera en la nueva generación de espacios urbanos, diseñando no solo edificios, sino ecosistemas que dialogan con la ciudad y abren camino a una etapa más madura y cosmopolita del real estate paraguayo.
- GoTower: Escala Desarrollos Inaugura un Nuevo Referente Corporativo en Asunción
Ubicado sobre la avenida Artigas, el edificio se integra al Distrito Costanero como parte de una nueva etapa en la evolución urbana de la capital. Su diseño abierto, eficiente y humano redefine la manera de trabajar y habitar la ciudad. El día de ayer se llevó a cabo la inauguración oficial de GoTower, un edificio que redefine el estándar corporativo en Asunción y marca un punto de inflexión en el desarrollo del Distrito Costanera, una zona que se perfila como el nuevo eje empresarial de la capital. Ubicado sobre la avenida Artigas, el proyecto combina diseño, tecnología, sostenibilidad y bienestar, consolidándose como uno de los hitos más relevantes del mercado de oficinas de alta gama en Paraguay. Desde su concepción, GoTower fue pensado como un espacio destinado a mejorar la experiencia laboral cotidiana. El edificio propone una arquitectura centrada en las personas, que entiende el trabajo como parte de la vida urbana y no como un ámbito aislado. En los primeros días de funcionamiento, la escena se repite con naturalidad: grupos de colaboradores bajan al mediodía, almuerzan en la plaza, descansan bajo la sombra o comparten una conversación informal antes de volver a sus oficinas. Esa interacción espontánea, visible en los espacios comunes, revela la esencia del proyecto: una arquitectura que fomenta la conexión humana y eleva la calidad de la rutina laboral. El edificio cuenta con 24 pisos y una superficie total de 32.000 metros cuadrados construidos, distribuidos en plantas amplias y flexibles que se adaptan a distintos tipos de empresas. El programa incluye 1.000 metros cuadrados de amenities y una plaza elevada del mismo tamaño, que funciona como un verdadero espacio público suspendido. El complejo dispone además de más de 360 cocheras, garantizando confort y accesibilidad en un entorno donde la movilidad y la conectividad fueron criterios de diseño esenciales. La apuesta por un modelo urbano más abierto y participativo se traduce en la manera en que el edificio se integra con su entorno. A diferencia de la lógica tradicional de los complejos cerrados, GoTower se abre hacia la ciudad y hacia el peatón, generando áreas de transición entre el espacio público y el corporativo. Este gesto urbano responde a una convicción: el valor de un edificio aumenta cuando contribuye al tejido de la ciudad. Así, la plaza, los accesos y los sectores verdes se convierten en prolongaciones naturales de la vereda, promoviendo una relación más amable entre la arquitectura y su contexto. La arquitectura del edificio se distingue por su claridad formal. GoTower podría haberse resuelto como un prisma convencional, pero los arquitectos optaron por sustraer volúmenes estratégicos del conjunto para romper la linealidad y generar planos de luz y sombra que dotan a la fachada de dinamismo. El resultado es una volumetría elegante y atemporal, con reflejos cambiantes que varían a lo largo del día según la orientación solar. La envolvente está compuesta por un sistema de vidrios de alta tecnología que filtran la radiación solar, mejoran la eficiencia térmica y reducen el consumo energético. La simplicidad del gesto arquitectónico refuerza una idea recurrente en la obra de sus autores: lograr impacto a través de lo esencial. En el interior, el edificio despliega un lenguaje de sobriedad y detalle. Las terminaciones fueron ejecutadas con precisión milimétrica, cuidando la unión de materiales y la continuidad visual entre espacios. Los materiales son en su mayoría de origen local, pero fueron trabajados con una calidad de ejecución superior, que eleva su percepción. Algunas piezas, sin embargo, fueron especialmente seleccionadas en el exterior: las luminarias del hall principal provienen de un estudio de diseño en Barcelona, mientras que ciertos revestimientos fueron importados desde Italia. La integración de estos elementos otorga al edificio un carácter internacional, sin romper la coherencia general del conjunto. Desde sus niveles más altos, el edificio ofrece vistas panorámicas de Asunción y del río Paraguay. La presencia del agua y del verde enmarcan el paisaje urbano y refuerzan la idea de equilibrio entre naturaleza y ciudad. En conjunto, GoTower encarna una forma contemporánea de entender el trabajo: eficiente, sustentable y en armonía con su entorno. El concepto de sostenibilidad atraviesa todo el proyecto. GoTower cuenta con certificación LEED, lo que garantiza altos estándares de eficiencia energética y gestión ambiental. El edificio incorpora sistemas de recupero de agua de lluvia, control de consumo eléctrico, ventilación inteligente y monitoreo de dióxido de carbono, asegurando una calidad del aire interior superior a la del entorno. Incluso en condiciones adversas, como los incendios estacionales que afectan la capital, los sistemas de filtrado permiten mantener aire puro dentro de las oficinas. Estas decisiones técnicas reflejan una comprensión integral del confort, que abarca tanto el bienestar físico como la sostenibilidad ambiental. En materia de seguridad, la torre fue desarrollada bajo normas NFPA, que establecen los estándares más exigentes de prevención de incendios y evacuación. El edificio cuenta con doble escalera presurizada, sensores y rociadores automáticos en todas las plantas, y un sistema integral de gestión que permite responder ante emergencias con máxima eficiencia. Este nivel de cumplimiento normativo es una de las razones por las cuales varias empresas multinacionales eligieron GoTower como sede, reconociendo el valor que implica trabajar en un entorno diseñado para la seguridad y la estabilidad operativa. El edificio fue desarrollado por Escala Desarrollos, en alianza con Ecoimpa, del Grupo Wasmosy, y el estudio Casal Arquitectos, con más de 25 años de trayectoria y presencia en Asunción y Montevideo. La construcción estuvo a cargo de Gómez Abente, empresa paraguaya de reconocida experiencia. El proyecto representa además la primera incursión corporativa de Escala Desarrollos, luego de haber liderado proyectos residenciales emblemáticos como Sky Tower y Feel Asunción, ambos reconocidos por su calidad constructiva y su alto estándar de confort. GoTower introduce una nueva lógica de oficinas en Paraguay: un edificio donde el bienestar, la productividad y la sostenibilidad se articulan en un mismo espacio. Con alquileres que rondan los USD 20 por metro cuadrado y unidades disponibles tanto en venta como en arrendamiento, el proyecto ofrece una oportunidad de inversión segura en un segmento que comienza a consolidarse. La inversión total asciende a 33 millones de dólares, y la demanda inicial confirma el atractivo del producto: varias oficinas ya fueron reservadas antes de la inauguración, impulsadas por la ubicación estratégica y la reputación de sus desarrolladores. La torre forma parte de una visión más amplia. El grupo empresarial propietario de los terrenos, junto con sus socios, busca consolidar un nuevo polo urbano en el área costanera, donde todavía existen grandes extensiones de tierra disponibles para el desarrollo futuro. En los próximos años, la zona podría convertirse en un nuevo corredor corporativo y residencial, conectado con la Costanera y con accesos directos al microcentro y al aeropuerto. GoTower funciona así como edificio ancla de una transformación urbana más extensa, una que combina arquitectura de calidad con planificación y proyección territorial. Más que un edificio, representa el inicio de una nueva etapa para Asunción, donde la arquitectura corporativa deja de ser un espacio cerrado para convertirse en un lugar de vida, encuentro y proyección.
- Aprueban Reducción Impositiva Histórica en 685 Hectáreas del Centro Histórico de Asunción
La ordenanza “Equilibrio Tributario”, aprobada por la Municipalidad de Asunción, introduce una disminución de hasta el 52% en el impuesto inmobiliario y beneficios adicionales para inmuebles patrimoniales, con el objetivo de reactivar la inversión, restaurar el casco antiguo y promover el repoblamiento del microcentro. La reciente aprobación del “Proyecto de Equilibrio Tributario” marca un punto de inflexión en la revitalización del microcentro de Asunción. Impulsada por la Comisión Asunción 500 Años —liderada por la Oficina de la Primera Dama en estrecha coordinación con la Municipalidad de Asunción—, la iniciativa introduce una reducción de hasta el 52% en el impuesto inmobiliario aplicable a numerosos inmuebles del casco antiguo, además de un beneficio adicional del 5% en el impuesto a la construcción para edificaciones catalogadas como patrimoniales. Esta medida, considerada la más significativa en materia tributaria de los últimos años para el centro histórico, busca incentivar la inversión, restaurar el valor del patrimonio arquitectónico y promover el repoblamiento de la zona. El acuerdo es fruto de más de seis meses de trabajo técnico y articulado entre distintas instituciones, cuyo resultado fue la presentación y posterior aprobación de la ordenanza municipal que crea la nueva Zona Urbana 16 (U16). Esta decisión unifica las antiguas zonas impositivas U05, U06 y U11 bajo un único régimen fiscal más equilibrado y coherente con el valor de mercado actual. Con su entrada en vigencia prevista para 2026, la ordenanza establece una base tributaria renovada que corrige distorsiones acumuladas por décadas y permite una redistribución más justa de las cargas impositivas dentro del casco histórico. Según explicó el arquitecto Omar Cubas Fanego, director ejecutivo del Centro Histórico de Asunción, el proyecto busca revertir un proceso de “degradación urbana, social y económica” derivado de la baja recaudación del impuesto inmobiliario y de la existencia de un número significativo de inmuebles abandonados o subutilizados. La propuesta apunta a reactivar las 490 hectáreas que conforman el núcleo histórico —con unos 2.696 lotes— y las 195 hectáreas de amortiguamiento —donde se contabilizan aproximadamente 3.366 lotes—, iniciando este proceso mediante una reducción sustancial de la carga tributaria. Antes de la reforma, los valores fiscales del microcentro estaban desactualizados y fragmentados. El promedio de pago rondaba los G. 540.000 por metro cuadrado, cifra que no reflejaba la realidad del mercado. Con la creación de la Zona Urbana Impositiva 16 (ZU16), se estableció una nueva base equivalente a la de la ZU7, con un valor de G. 257.795 por metro cuadrado. Este ajuste permitirá que los propietarios del área núcleo del centro histórico vean reducciones que oscilarán entre el 50% y el 52%, mientras que en el área de amortiguamiento la disminución será de entre 30% y 33%. Mapa de delimitación del Centro Histórico de Asunción, que distingue el área núcleo y la zona de amortiguamiento incluidas en la nueva Zona Urbana 16 (U16) El proyecto introduce además incentivos específicos para los inmuebles patrimoniales reconocidos por la Secretaría Nacional de Cultura. Aquellos que se encuentren en buenas condiciones estructurales accederán a una rebaja adicional del 25% sobre el valor de la edificación. En paralelo, la Municipalidad podrá otorgar exoneraciones de hasta el 12% en ciertos cánones municipales para los propietarios que presenten proyectos de restauración de edificios en estado de abandono, estimulando así la recuperación edilicia y la reactivación de la actividad constructiva en el área. La propuesta también contempla un plan progresivo de equiparación tributaria en otras zonas de Asunción, especialmente en corredores de alto desarrollo inmobiliario y comercial, con el objetivo de equilibrar los valores fiscales entre sectores de distinta dinámica urbana. El arquitecto Justo Martínez, coordinador del Centro Histórico, ilustró la disparidad actual señalando que una edificación céntrica de menos de 300 m² podía llegar a pagar un impuesto anual estimado en G. 30 millones, mientras que una vivienda de 500 m² en el barrio Mburucuyá estaba valuada en apenas G. 190.000 por metro cuadrado. Esta brecha, que evidenciaba una estructura tributaria desfasada, se abordará gradualmente mediante los nuevos criterios de ajuste. Para garantizar la actualización periódica de los valores, la ordenanza incorpora un mecanismo de revisión quinquenal que permitirá reestudiar la evolución de los tributos cada cinco años. Cubas Fanego recordó que hacía más de tres décadas que no se realizaba una verificación de los valores impositivos en la zona, lo que contribuyó a la pérdida de competitividad del microcentro frente a otras áreas de la ciudad. La aprobación del “Proyecto de Equilibrio Tributario” representa, en definitiva, un paso decisivo hacia una política fiscal que acompaña la visión de una Asunción más inclusiva, patrimonialmente responsable y urbanísticamente equilibrada. Con la reducción impositiva, el estímulo a la inversión privada y la creación de condiciones más equitativas para el desarrollo urbano, el municipio busca no solo recuperar el esplendor del casco histórico, sino también posicionarlo como un territorio atractivo para vivir, invertir y conservar. La medida sienta las bases de una transformación estructural que podría marcar el inicio de una nueva etapa para el corazón histórico de la capital paraguaya.











