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  • Paraguay Proyecta Llegar A 10 Millones De Turistas Y Redefinir Su Estrategia De Desarrollo Hacia 2037

    La nueva estrategia turística busca multiplicar la llegada de visitantes, atraer inversiones en infraestructura y posicionar al país como un destino de escala regional. El Paraguay atraviesa un momento de redefinición en su estrategia de desarrollo, donde el turismo comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de la agenda económica. En este contexto, el presidente de la República, Santiago Peña, designó al abogado Jacinto Santa María Ammatuna como nuevo titular de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), en lo que se presenta como una señal clara de una nueva orientación estratégica para el sector. La designación no se limita a un cambio administrativo, sino que forma parte de una visión más amplia que busca posicionar al país como un destino turístico de referencia en la región, elevando el estándar de la oferta y estructurando un ecosistema capaz de atraer inversión, generar empleo y captar divisas de manera sostenida. Santa María es abogado egresado de la Universidad Católica de Asunción, con una formación vinculada a la planificación estratégica nacional, relaciones internacionales y política de defensa. Su trayectoria combina experiencia en el ámbito académico, la gestión pública y el diseño de políticas, destacándose especialmente por su rol como coordinador del Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP), donde participó en la definición de lineamientos de desarrollo a largo plazo. En paralelo, cuenta con una vinculación directa con el sector turístico a través de su participación como cofundador de la Eco Reserva Mbatoví, uno de los proyectos más representativos del turismo sostenible en Paraguay. Su experiencia se complementa con su paso por la Cámara de Turismo del Camino Franciscano, así como su involucramiento en iniciativas vinculadas a la promoción turística y ambiental. Desde el Ejecutivo, la designación fue acompañada por una narrativa de transformación. El jefe de Gabinete Civil, Javier Giménez, subrayó que el nuevo titular de la Senatur cuenta con una visión alineada a la del Gobierno, orientada a convertir al Paraguay en un polo de atracción turística dentro del Mercosur, elevando los estándares del sector y estructurando condiciones para su crecimiento. El eje central de esta nueva etapa está marcado por una meta concreta y ambiciosa: multiplicar el volumen de turistas que recibe el país, pasando de aproximadamente 2 millones a 10 millones de visitantes hacia el año 2037. Más allá del número, el objetivo implica un cambio estructural en la lógica del turismo local, que históricamente ha estado más vinculado a flujos de paso, especialmente en zonas como la triple frontera, que a estadías prolongadas con alto impacto económico. La estrategia planteada apunta precisamente a revertir esa dinámica. La intención es transformar al país en un destino capaz no solo de atraer visitantes, sino de retenerlos por más tiempo, incrementando su gasto y generando un mayor efecto multiplicador sobre la economía. Para ello, el enfoque se centra en el desarrollo de infraestructura turística, la creación de productos innovadores y la consolidación de una oferta de entretenimiento que permita competir a nivel regional. Dentro de esta lógica, el turismo comienza a ser concebido como un sector estructurante, con capacidad de articular múltiples industrias. La generación de divisas, el impacto en el empleo, particularmente por su carácter intensivo en mano de obra, y la posibilidad de dinamizar a las micro, pequeñas y medianas empresas posicionan al sector como uno de los vectores potenciales de crecimiento económico. El propio Santa María planteó la necesidad de convertir el turismo en una “causa nacional”, en la que confluyan el sector público, el privado y la ciudadanía, con una visión de largo plazo orientada a resultados concretos. En esa línea, el Gobierno apunta a aprovechar herramientas existentes como la Ley 60/90, que permite incentivos fiscales para la importación de bienes vinculados a la inversión, así como el rol de instituciones como el Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Industria y Comercio en el desarrollo de infraestructura y condiciones de competitividad. El planteamiento también incorpora referencias a experiencias internacionales que lograron transformar territorios con limitaciones iniciales en destinos de escala global, a partir de una estrategia coordinada entre inversión, infraestructura y posicionamiento. Más allá de las comparaciones, el desafío para Paraguay radica en traducir esa visión en proyectos concretos que generen tracción real en el mercado. En ese sentido, el antecedente reciente de eventos de gran escala, como el World Rally Championship, aparece como un indicio del potencial del país para insertarse en circuitos globales y generar visibilidad internacional. La gestión anterior, encabezada por Angie Duarte, fue señalada como un punto de partida en ese proceso, al haber impulsado iniciativas que contribuyeron a posicionar al país dentro del mapa turístico regional. Sin embargo, el salto que plantea la nueva administración implica un cambio de escala. Alcanzar los 10 millones de turistas no solo requerirá mayor promoción, sino una transformación integral del producto turístico: desde la infraestructura hotelera y de entretenimiento, hasta la conectividad, la planificación urbana y la calidad de los servicios. Para el sector inmobiliario, esta visión abre un frente de oportunidades particularmente relevante. La atracción de inversiones en infraestructura turística, hoteles, complejos de entretenimiento, desarrollos mixtos y proyectos orientados a estadías de corta y media duración, puede convertirse en uno de los principales motores de expansión en los próximos años. A su vez, el desarrollo de nuevos polos turísticos y la consolidación de destinos existentes podrían reconfigurar el mapa de valorización inmobiliaria, generando nuevos corredores de inversión fuera de los ejes tradicionales. La meta de pasar de 2 a 10 millones de turistas funciona como un indicador de ambición, pero también como un test de capacidad de ejecución. La posibilidad de que el turismo se consolide como uno de los pilares del desarrollo económico del Paraguay dependerá, en gran medida, de la capacidad de traducir esta visión en proyectos concretos, inversión sostenida y una articulación efectiva entre los distintos actores del sistema.

  • Mercado Corporativo En Paraguay Crece 20% Desde 2020 Y Consolida La Expansión De Oficinas En Asunción

    El crecimiento del stock, la diferenciación de precios y la concentración de la demanda reflejan un mercado en expansión, aún en proceso de maduración. El mercado inmobiliario corporativo en Paraguay viene atravesando un proceso de expansión sostenida en los últimos años, acompañado por una mayor inversión y una progresiva consolidación del segmento de oficinas. Desde 2020, el stock corporativo ha crecido cerca de un 20%, pasando de aproximadamente 250.000 m² a más de 300.000 m² en 2025, lo que refleja una ampliación consistente de la oferta en un mercado todavía en etapa de desarrollo. Este incremento, equivalente a unos 15.000 m² anuales, no responde a un crecimiento puntual sino a una dinámica gradual, concentrada principalmente en Asunción, donde se articula la mayor parte de la actividad corporativa del país. En este contexto, el mercado comienza a mostrar señales de mayor madurez, tanto en la calidad de los desarrollos como en la forma en que las empresas toman decisiones sobre sus espacios de trabajo. En este escenario, los precios evidencian una diferenciación cada vez más marcada entre segmentos. Las oficinas Clase A registraron un ajuste significativo, pasando de USD 12 a USD 18 por m² mensual, impulsadas por una oferta más moderna y alineada a estándares internacionales. En contraste, las oficinas Clase B se mantuvieron relativamente estables en torno a los USD 12 por m², configurando un promedio general cercano a USD 13 por m². Esta brecha refleja no solo una diferencia en calidad constructiva y ubicación, sino también en la capacidad de los activos más nuevos para capturar una demanda corporativa más exigente. La demanda, por su parte, continúa fuertemente concentrada en el eje corporativo de Asunción, particularmente sobre las avenidas Aviadores del Chaco y Santa Teresa, donde se consolidó el principal corredor de oficinas del país. A esto se suman zonas como Villa Morra y Recoleta, que funcionan como extensiones naturales de este núcleo, integrando oferta corporativa con servicios, gastronomía y residencias. En contraposición, el microcentro mantiene una demanda más acotada, asociada principalmente a empresas que priorizan la cercanía con organismos públicos. Sin embargo, gran parte de su stock presenta niveles de obsolescencia que limitan su competitividad frente a los nuevos desarrollos, evidenciando una brecha creciente dentro del propio mercado. Otro rasgo distintivo del segmento corporativo en Paraguay es la escala de las operaciones. La mayor parte de la demanda se concentra en superficies reducidas, generalmente por debajo de los 200 m², e incluso con una fuerte presencia de unidades menores a 100 m². Esta característica responde a la estructura empresarial del país, dominada por compañías de menor tamaño, y marca una diferencia respecto a mercados más desarrollados de la región, donde predominan operaciones de mayor escala. A nivel de inversión, el interés se mantiene activo, sostenido por factores estructurales como la estabilidad macroeconómica, la competitividad fiscal y la posibilidad de capturar retornos atractivos en un mercado aún en expansión. En este proceso de evolución, el mercado comienza a mostrar un cambio en la forma en que las empresas toman decisiones sobre sus espacios de trabajo. Según Fernando Galeano, Associate Transactions de JLL Paraguay, “el mercado está avanzando hacia decisiones más estratégicas, donde las empresas buscan que sus espacios acompañen su operación y crecimiento”. En paralelo, la reciente ampliación del régimen de maquila a servicios introduce un factor adicional que podría incidir directamente en la demanda corporativa. En este sentido, Galeano señala que “la extensión de este esquema podría abrir una nueva etapa para la absorción de oficinas, especialmente si logra incentivar la llegada de firmas extranjeras o la expansión de empresas locales orientadas a la exportación de servicios”. En cuanto a la oferta, tras la incorporación de nuevos edificios hacia finales de 2025, no se prevén cambios significativos en el corto plazo. No obstante, el pipeline de proyectos contempla desarrollos de mayor escala que podrían redefinir el mercado en el mediano plazo. Entre ellos, Sudameris Plaza se perfila como uno de los hitos más relevantes, tanto por su dimensión como por su posicionamiento dentro del segmento corporativo de alta gama. Paralelamente, Ciudad del Este comienza a mostrar señales incipientes de desarrollo como plaza corporativa alternativa, con nuevos proyectos que apuntan a estándares más alineados con la demanda empresarial, aunque todavía en una etapa temprana en comparación con Asunción. En este contexto, el mercado corporativo paraguayo se encuentra en una fase de transición. Si bien aún no alcanza el nivel de consolidación de otros hubs regionales, la evolución del marco normativo, el ingreso de nuevas inversiones y la creciente sofisticación de la demanda sugieren un proceso de transformación que podría redefinir su escala y complejidad en los próximos años.

  • La Ley De Desalojo En Paraguay: Procedimiento, Tiempos Y Qué Establece La Normativa Vigente

    El proceso de desalojo establece el marco legal para la restitución de inmuebles en casos de falta de pago, vencimiento de contrato u ocupación sin título, con plazos definidos y un procedimiento específico regulado por el Código Procesal Civil. El juicio de desalojo es uno de los mecanismos legales más importantes dentro del mercado inmobiliario, especialmente en relaciones de alquiler, ocupación de inmuebles y administración de propiedades. En Paraguay, este procedimiento está regulado por el Código Procesal Civil, en el Título VII “Del Desalojo”, y establece el camino judicial que debe seguirse cuando una persona tiene la obligación de devolver un inmueble o parte de él. La figura es relevante tanto para propietarios como para inquilinos, desarrolladores, administradores de inmuebles e inversores, ya que permite ordenar jurídicamente una situación en la que la ocupación del bien ya no tiene respaldo contractual o legal suficiente. Puede darse, por ejemplo, cuando venció el contrato de alquiler, cuando existe falta de pago, cuando una persona ocupa el inmueble sin título válido o cuando existe una obligación pendiente de restitución. Según el artículo 621 del Código Procesal Civil, el juicio de desalojo procede contra el locatario, sublocatario o cualquier ocupante precario cuya obligación de restituir el inmueble sea exigible. En términos simples, esto significa que el proceso puede iniciarse no solo contra el inquilino principal, sino también contra otras personas que ocupen el inmueble y que estén obligadas a devolverlo. El procedimiento comienza con la presentación de una demanda por escrito. Una vez promovida la acción, el juzgado corre traslado al demandado, quien tiene un plazo de seis días para contestar. Este punto es importante porque el propio Código establece un apercibimiento: si la demanda no es contestada dentro del plazo, pueden tenerse por ciertos los hechos expuestos por el actor y el juez puede dictar sentencia sin más trámite. Esto no significa que todo desalojo sea automático, pero sí muestra que el proceso está diseñado para avanzar con cierta rapidez cuando no existe oposición formal. La contestación de la demanda es el momento en el que el demandado debe presentar sus defensas, acompañar documentos y ofrecer las pruebas que considere necesarias. Otro aspecto importante es la situación de los subinquilinos u ocupantes precarios. La ley exige que tanto el actor, al iniciar la demanda, como el demandado, al contestarla, informen si dentro del inmueble existen otras personas ocupándolo. Si las hay, el juez debe notificarlas por cédula dentro del plazo de tres días, para que puedan presentarse en el juicio. Esta notificación es clave porque permite que la sentencia también tenga efecto sobre ellos. En la práctica, este punto evita que el proceso se limite únicamente al inquilino principal cuando existen otras personas dentro del inmueble. La sentencia de desalojo puede alcanzar a subinquilinos y ocupantes precarios, siempre que hayan sido debidamente informados conforme al procedimiento previsto por la ley. El trámite del juicio está pensado como un proceso concentrado. Al presentar la demanda, el actor debe acompañar la prueba documental y ofrecer todas las pruebas que quiera hacer valer. El demandado, al contestar, debe hacer lo mismo. Esto implica que las partes no pueden reservar sus argumentos o pruebas para más adelante, sino que deben presentar desde el inicio los elementos principales de su posición. Una vez contestada la demanda, el actor tiene nuevamente un plazo de seis días para responder a los nuevos hechos alegados por el demandado, ampliar su prueba si corresponde y contestar las excepciones planteadas. Las excepciones son defensas procesales que el demandado puede presentar, pero la ley establece que deben oponerse todas juntas al momento de contestar la demanda y serán resueltas en la sentencia definitiva. Si existen hechos controvertidos, el juez abre la causa a prueba por un plazo máximo de quince días. Durante ese periodo se producen las pruebas admitidas. La ley no permite un plazo extraordinario, lo que refuerza el carácter breve del procedimiento. Una vez vencido el plazo de prueba y agregadas las pruebas al expediente, el juez debe dictar sentencia dentro del plazo de diez días. El Código también establece limitaciones específicas para evitar que el proceso se extienda innecesariamente. Cada parte puede presentar hasta cuatro testigos. Si corresponde una prueba pericial, el juez designa un único perito de oficio. Además, no se admite la presentación de alegatos. Esto diferencia al juicio de desalojo de otros procesos más amplios, donde las etapas pueden ser más extensas. En los casos en que la demanda se basa en la falta de pago de dos o más mensualidades, o en el vencimiento del plazo acordado en el contrato, la prueba admitida es aún más limitada. En esos supuestos, la ley solo permite la confesión de parte, el recibo de pago de los alquileres o el documento que justifique que el plazo contractual no venció. La intención del procedimiento es que, cuando la causa del desalojo es clara y documental, el juicio no se convierta en una discusión innecesariamente larga. Cuando se trata de contratos de alquiler sin plazo pactado, el Código remite a los plazos establecidos por la ley de fondo. Una vez vencido ese plazo, puede decretarse el lanzamiento inmediato por medio de la fuerza pública. En cambio, si existe un contrato de locación de plazo vencido, si el contrato fue rescindido por falta de pago o si se trata de un ocupante precario obligado a restituir el inmueble, el juez puede ordenar el lanzamiento y, según las circunstancias, conceder un plazo que no puede superar los diez días. El lanzamiento es la etapa en la que se ejecuta materialmente la sentencia y se procede a la desocupación del inmueble. Puede realizarse con auxilio de la fuerza pública, conforme a lo ordenado por el juzgado. Sin embargo, la ley también aclara que el lanzamiento no impide que el demandado pueda promover otras acciones en un juicio distinto si considera que tiene derechos que reclamar contra el actor. Un punto importante es que el juicio de desalojo no define derechos de propiedad o dominio. El artículo 633 establece que el resultado de este proceso no puede hacerse valer contra derechos de posesión o dominio que las partes invoquen en otro juicio. En otras palabras, el desalojo resuelve la restitución del inmueble, pero no necesariamente cierra otras discusiones jurídicas que puedan existir entre las partes. La sentencia definitiva es la única resolución apelable dentro del procedimiento. El recurso se concede con efecto suspensivo, lo que significa que la ejecución queda suspendida mientras el tribunal de segunda instancia analiza el caso. El tribunal debe dictar sentencia dentro del plazo de quince días. La sentencia de desalojo también debe notificarse personalmente o por cédula a los subinquilinos y ocupantes precarios que hayan sido identificados en el proceso. Estos disponen del mismo plazo acordado al inquilino principal para desocupar el inmueble. Esto asegura que todos los ocupantes tengan conocimiento formal de la decisión judicial. El Código también prevé una protección frente a ocupantes que ingresen después de iniciado el juicio. El desalojo puede hacerse efectivo contra cualquier ocupante posterior si el actor, al promover la demanda, solicitó que el inmueble sea inscripto como litigioso y que se realice un reconocimiento del predio, dejando constancia de sus ocupantes. Estas diligencias deben realizarse dentro de los ocho días desde la presentación de la demanda. La anotación debe publicarse durante tres días por edictos en un periódico de gran circulación. Otra figura prevista es la condena de futuro. Esto permite que la demanda de desalojo se presente antes del vencimiento del plazo convenido para la restitución del inmueble. En ese caso, la sentencia que ordena la desocupación se cumple una vez vencido el plazo. Si el demandado se allana a la demanda y cumple con entregar el inmueble en la forma acordada, las costas quedan a cargo del actor. En cuanto a la duración del proceso, los tiempos pueden variar considerablemente. Aunque el Código establece plazos breves para contestar la demanda, producir pruebas y dictar sentencia, la duración real depende de las particularidades de cada caso. Cuando no existe oposición del demandado, el juicio puede durar aproximadamente entre seis meses y un año. En cambio, si hay oposición, incidentes, recursos, discusiones sobre ocupantes, derechos invocados por terceros o situaciones más complejas, el proceso puede extenderse durante más tiempo. En casos especialmente conflictivos, puede durar varios años e incluso superar ampliamente los plazos ordinarios. La Ley Nº 6979 introdujo una modificación importante al artículo 621 del Código Procesal Civil. A partir de esta reforma, el juicio de desalojo no procede cuando la demanda se dirige contra ascendientes de la tercera edad o personas con discapacidad, siempre que el actor o propietario tenga un deber legal de prestar alimentos y que el desahucio pueda generar una situación de vulnerabilidad y abandono grave. Esta situación puede probarse en cualquier estado del proceso mediante incidentes. La tramitación del incidente no suspende el juicio principal, pero debe ser resuelta en la sentencia definitiva, previo dictamen de la Defensoría Pública. Con esta modificación, la ley incorpora una excepción vinculada a casos de especial vulnerabilidad familiar o social. En síntesis, el juicio de desalojo en Paraguay es un procedimiento judicial específico para recuperar un inmueble cuando existe una obligación exigible de restitución. Su estructura legal contempla plazos breves, reglas probatorias limitadas y mecanismos para incluir a otros ocupantes dentro del proceso. Al mismo tiempo, prevé excepciones y garantías para determinados casos sensibles, especialmente cuando pueden verse afectadas personas de la tercera edad o con discapacidad en situación de vulnerabilidad. Para el sector inmobiliario, conocer este procedimiento resulta fundamental. La claridad contractual, la documentación adecuada, la identificación de ocupantes y el cumplimiento formal de los pasos legales son elementos centrales para evitar conflictos prolongados y asegurar que la restitución de un inmueble pueda tramitarse dentro del marco previsto por la ley.

  • Paraguay en curva ascendente: qué significa el crecimiento económico para el mercado inmobiliario

    El país mantiene una de las trayectorias de crecimiento más sostenidas de América Latina, pero el desafío pasa por acelerar ese proceso. En este contexto, el sector inmobiliario emerge como uno de los principales canales de materialización de ese crecimiento. El Paraguay atraviesa un momento particular dentro de su historia económica. Con un crecimiento acumulado de más de 1.500% en las últimas seis décadas y una de las tasas más dinámicas de América Latina en los últimos años, el país se posiciona en una curva ascendente que, según el propio presidente Santiago Peña, tiene el potencial de llevarlo a liderar la región. Sin embargo, la discusión ya no pasa únicamente por crecer, sino por la velocidad a la que ese crecimiento se transforma en desarrollo tangible. Esa diferencia entre crecimiento y desarrollo es precisamente donde el sector inmobiliario adquiere un rol central. Desde una perspectiva macroeconómica, el escenario actual presenta condiciones particularmente favorables. El Banco Central del Paraguay proyecta un crecimiento del PIB de 4,2% para este año, acompañado de una inflación contenida en torno al 1,9% interanual y una tasa de política monetaria en descenso, actualmente en 5,5%. Este conjunto de variables configura un entorno de mayor previsibilidad, reducción del costo del dinero y estímulo a la inversión, factores que históricamente han tenido una correlación directa con la expansión del mercado inmobiliario. Pero más allá de los indicadores macro, lo relevante es cómo este crecimiento se traduce en dinámicas concretas dentro del sector. En primer lugar, el crecimiento económico sostenido, acompañado por la generación de empleo formal, identificada por el Banco Mundial como el principal motor de reducción de la pobreza, tiene un impacto directo en la demanda habitacional. A medida que más personas acceden a ingresos estables y mejor remunerados, se amplía la base de potenciales compradores y arrendatarios, especialmente en segmentos medios que históricamente han estado subatendidos. Este fenómeno no solo impulsa la absorción de proyectos residenciales, sino que también comienza a sofisticar la demanda, elevando los estándares en términos de ubicación, calidad constructiva y servicios. Al mismo tiempo, la reducción de la pobreza, que pasó de más del 50% a cerca del 16% en las últimas dos décadas, genera un efecto estructural sobre el mercado. La salida de amplios sectores de la población de condiciones de vulnerabilidad no solo incrementa el consumo, sino que redefine las aspiraciones habitacionales, dando lugar a nuevos formatos de vivienda, mayor densificación urbana y una progresiva formalización del mercado. En paralelo, el crecimiento del sector agrícola, que ha sido revisado al alza por el BCP, introduce otra capa de impacto relevante. El dinamismo del agro no solo fortalece las exportaciones y el ingreso de divisas, sino que también genera excedentes de capital que, en muchos casos, encuentran en el real estate un vehículo de resguardo y diversificación. Este flujo de inversión, tradicional en Paraguay, ha sido uno de los motores detrás de la expansión de desarrollos residenciales, edificios de renta y proyectos de usos mixtos en los principales centros urbanos fuera de las inversiones extranjeras. Sin embargo, uno de los elementos más determinantes en la lectura del presidente Peña es la condición de Paraguay como el país menos urbanizado de América Latina. Esta característica, lejos de ser una debilidad, representa una de las mayores oportunidades estructurales para el sector inmobiliario. La baja densidad urbana y la dispersión geográfica implican que gran parte del crecimiento futuro del país aún no está materializado en forma de ciudad. Esto abre un campo significativo para el desarrollo de nuevos polos urbanos, la expansión de infraestructuras, la creación de centralidades y la integración de servicios en territorios que hoy carecen de ellos. Esto se traduce en oportunidades tanto en desarrollo residencial como en activos comerciales, logísticos, industriales e incluso en proyectos vinculados a salud y educación. A su vez, la ubicación estratégica de Paraguay, en el centro de un mercado regional de más de 500 millones de personas, refuerza su atractivo como destino de inversión. Este posicionamiento, combinado con energía competitiva, estabilidad macroeconómica y mejoras en el clima de negocios, comienza a consolidar una narrativa que trasciende lo local y coloca al país en el radar de capitales internacionales. En términos inmobiliarios, esto se traduce en una creciente demanda por productos orientados a inversores, desde unidades para renta hasta desarrollos de escala institucional. No obstante, el propio diagnóstico oficial introduce una advertencia relevante: el crecimiento por sí solo no garantiza una transformación acelerada. Para reducir los plazos de desarrollo, pasar de décadas a ciclos más cortos, será necesario articular de manera más eficiente al sector público, el sector privado y el ecosistema tecnológico. Para el mercado inmobiliario, esto implica un cambio de escala y de complejidad. Ya no se trata únicamente de responder a la demanda existente, sino de anticipar y estructurar el crecimiento futuro del país. Esto incluye desde la planificación de nuevos distritos urbanos hasta la incorporación de modelos de desarrollo más integrados, donde vivienda, trabajo, servicios y espacio público coexistan de manera más eficiente. En la práctica, este proceso ya comienza a observarse en distintos puntos del país. En Asunción, el Barrio Mariscal se ha consolidado como un caso claro de articulación progresiva entre desarrolladores, operadores comerciales y actores privados, configurando una nueva centralidad urbana a partir de la integración de usos y la mejora del entorno. A una escala mayor, iniciativas como el desarrollo de Distrito Norte o la articulación de desarrolladores en torno al eje de la zona CIT reflejan una tendencia emergente en la que distintos actores del sector comienzan a coordinar esfuerzos para incidir no solo en proyectos individuales, sino en la planificación urbana de áreas completas. Este tipo de dinámicas marca un punto de inflexión en el mercado inmobiliario paraguayo, donde el desarrollo deja de ser únicamente lote a lote o edificio a edificio, para pasar a pensarse en términos de ecosistemas urbanos, con una lógica más estratégica, colaborativa y de largo plazo. Esto se puede ver en Barrio Marical y en mayor escala en Distrito Norte o Asociacion de desarrolladores en la zona CIT, donde desarrolladores y empresarios de zonas se alian para mejorar la planificacion urbana. En definitiva, el momento actual de Paraguay plantea una oportunidad singular. El crecimiento económico, la generación de empleo, la reducción de la pobreza y la estabilidad macro configuran una base sólida. Pero es en el territorio, en la forma en que ese crecimiento se materializa en ciudades, edificios e infraestructura, donde se define el verdadero alcance del desarrollo.

  • EMINENT Torre III: residencias que combinan diseño Europeo, calidad Y exclusividad

    El proyecto incorpora residencias de mayor escala, amenities orientados a la experiencia y una operación que integra servicios, diseño y seguridad dentro de un conjunto ya consolidado en Asunción. En continuidad con la propuesta consolidada por EMINENT Torre I y Torre II, se presenta EMINENT Torre III, un nuevo desarrollo que se incorpora al conjunto sobre el boulevard residencial de la avenida Santa Teresa, consolidando una de las propuestas residenciales de mayor nivel en Asunción. Ubicada frente a las dos torres existentes, la tercera etapa refuerza la configuración de este enclave como uno de los puntos más buscados de la ciudad, en una ubicación que combina cercanía inmediata a los principales centros comerciales, al núcleo corporativo más relevante, a una oferta gastronómica de alto nivel y a instituciones educativas. La ubicación permite una dinámica cotidiana basada en la proximidad, donde es posible acceder caminando a los principales servicios, oficinas y espacios de encuentro. El boulevard Santa Teresa se consolida como un eje habitacional de alta gama, donde la integración entre vida residencial, actividad comercial y servicios define un entorno urbano completo, acompañado por una oferta de amenities y servicios orientada a un estilo de vida más integral. Dentro de este entorno, el proyecto propone una continuidad en una línea residencial definida por la sobriedad, la exclusividad y una clara inspiración europea, donde diseño, proporciones y materialidad se integran en una propuesta coherente. Las residencias están concebidas para ofrecer vistas abiertas a la ciudad, acompañadas por terminaciones de alto nivel y una atención particular en los detalles, elementos que definen el carácter del conjunto desde su concepción. El desarrollo de la Torre III surge a partir de la experiencia y el desempeño de las dos primeras torres, que lograron altos niveles de venta y ocupación, con una comunidad consolidada de residentes y una fuerte presencia dentro del mercado local. A partir de este recorrido, el proyecto retoma la misma lógica sobre el boulevard, incorporando un tercer edificio que amplía la escala del conjunto y da continuidad a su propuesta. La arquitectura del proyecto responde directamente a la filosofía de ABV como desarrolladora. La firma ha construido una línea basada en una estética minimalista, de pocos elementos y líneas limpias, donde la simplicidad formal se combina con tecnología contemporánea. La Torre III mantiene esta identidad, con un edificio de 25 niveles, de volumetría esbelta, que refuerza la presencia del conjunto y culmina en un remate superior diseñado para potenciar las vistas y la experiencia del rooftop, consolidando una propuesta residencial que prioriza diseño, proporción y calidad espacial. Con una propuesta que prioriza mayor amplitud en comparación con las torres anteriores, las tipologías van desde unidades de dos dormitorios hasta semipisos de gran tamaño, con superficies que oscilan entre los 105 m² y los 376 m². La característica principal de esta tercera torre es la incorporación de unidades más grandes y espacios más cómodos, manteniendo el mismo nivel de terminaciones y calidad, pero con una escala superior en el diseño interior. En cuanto a los amenities, el proyecto continúa con la línea desarrollada en EMINENT I y II, orientada a generar espacios de uso y experiencia dentro del edificio. La torre incorpora un lobby premium, piscina de borde infinito con vistas abiertas al skyline de la ciudad, solarium, gimnasio completamente equipado, vestuarios con sauna, business center, rooftop con bistró y parrilleros, cava de vinos, resto bar con sunset rooftop, parking de cortesía y laundry. Cada uno de estos espacios está diseñado para el uso cotidiano, así como para encuentros sociales, configurando una propuesta que busca integrar la vida residencial con una experiencia similar a la de un hotel. El edificio incorpora además una estructura de servicios que refuerza esta lógica, incluyendo conserjería permanente, servicio gastronómico dentro del complejo y un acceso vehicular tipo ingreso imperial, que permite el descenso dentro del edificio. La operación de estos servicios está acompañada por un equipo dedicado, que forma parte central de la propuesta del conjunto. En materia de seguridad, EMINENT Torre III cuenta con un sistema integral que incluye vigilancia 24 horas, control de accesos vehiculares, monitoreo de cámaras en áreas comunes, gestión de reservas de amenities a través de aplicaciones y presencia de personal en el entorno inmediato. El edificio incorpora además sistemas que regulan el acceso según reservas y controles digitales, generando un entorno controlado para residentes y visitantes. Esta misma lógica de operación y seguridad ya ha sido implementada en EMINENT Torre I y Torre II, donde el conjunto ha sido elegido como residencia por representaciones diplomáticas, en función de sus estándares de seguridad y calidad, consolidando un perfil de residentes que prioriza estos atributos. Uno de los principales diferenciales del conjunto EMINENT se encuentra en la calidad de los materiales y en la ejecución constructiva. Las torres existentes, con cerca de siete años desde su desarrollo, mantienen condiciones que reflejan la durabilidad de los materiales utilizados. El proyecto incorpora mármoles italianos, mobiliario europeo y equipamiento de alta gama en las áreas comunes, reforzando una línea estética y material coherente en todo el conjunto, una condición que se traduce en la conservación de las terminaciones y en la estabilidad del valor del activo en el tiempo. En este contexto, destaca la integración de mobiliario de Armani Casa en las áreas comunes, como parte de una relación que la desarrolladora ha implementado en distintos proyectos. EMINENT se posiciona así como uno de los primeros desarrollos en América Latina en incorporar este tipo de equipamiento dentro de sus amenities, consolidando una propuesta que combina diseño, materiales y ambientación bajo una misma línea. La experiencia dentro del edificio se complementa con la presencia de un bistró y servicios gastronómicos, que permiten a los residentes consumir dentro del propio complejo o recibir invitados, incorporando una dimensión adicional al uso cotidiano del edificio. Las unidades se comercializan actualmente desde aproximadamente USD 2.200 por m² con precios desde USD 190.000, con una entrega estimada para el año 2027. El desarrollo está a cargo de ABV, una desarrolladora de origen argentino con más de 36 años de trayectoria, que ha desarrollado cerca de 60 edificios y cuenta con más de 300.000 m² construidos y 600.000 m² proyectados en Argentina y otros países. Actualmente lidera el segmento de alta gama en su mercado de origen con proyectos como Deco Polo Furnished by Armani Casa, dos torres residenciales ubicadas frente al campo de polo y al río en la ciudad de Buenos Aires. La firma también se encuentra ejecutando obras en Puerto Madero y en el polo de innovación de Núñez, frente al río. ABV participa de manera integral en todas las etapas de sus desarrollos, incluyendo el diseño, desarrollo, comercialización, construcción, postventa y seguimiento, trabajando con equipos y gremios con los que mantiene relaciones de largo plazo, consolidando un modelo de gestión propio en la ejecución de sus proyectos. En este marco, EMINENT Torre III se incorpora como una nueva etapa dentro de un desarrollo ya consolidado en el mercado local, ampliando la escala del conjunto sobre el boulevard Santa Teresa y manteniendo una línea de diseño y operación que define su lugar dentro del segmento de alta gama en Asunción.

  • Venire Villa Morra inicia su construcción: un edificio orientado a la vida urbana y la renta a corto plazo

    El nuevo desarrollo de la línea Venire avanza en una de las zonas más dinámicas de Asunción con una propuesta que combina diseño contemporáneo, integración comercial y soluciones orientadas a la gestión de renta a corto plazo. El pasado jueves 16 de abril se llevó a cabo la ceremonia de palada inicial de Venire Villa Morra, un nuevo edificio que se incorpora al proceso de transformación urbana que atraviesa uno de los sectores más activos y consolidados de Asunción. Ubicado a una cuadra de la avenida Mariscal López, frente al Atrium y en proximidad directa al Shopping Mariscal sobre Guido Spano entre Senador Huey Pierce Long y Dr. Francisco Morra, el proyecto se posiciona dentro de un entorno caracterizado por su alta densidad comercial, corporativa y gastronómica, reafirmando una lógica de desarrollo que prioriza la proximidad, la caminabilidad y la integración de usos. Venire Villa Morra representa la continuidad de una línea conceptual que la desarrolladora viene consolidando en el mercado local. Se trata del segundo edificio bajo la marca Venire, precedido por un primer desarrollo cercano al Shopping del Sol, y responde a una estrategia clara: insertarse en polos urbanos dinámicos, donde la vida cotidiana pueda resolverse a escala peatonal. Más que un edificio residencial tradicional, el proyecto propone una forma de habitar la ciudad, dirigida a un perfil que prioriza el acceso inmediato a servicios, la reducción de tiempos de traslado y una experiencia urbana más integrada. En términos arquitectónicos, el edificio adopta una estética definida por la combinación de materiales nobles como ladrillo visto, acero y hormigón, en una composición que remite a una reinterpretación contemporánea del lenguaje industrial, con influencias del “New York Style”. Esta identidad formal no solo responde a una decisión estética, sino que busca generar una relación más directa con el entorno urbano de Villa Morra, recreando en cierta medida la escala y materialidad del barrio tradicional, pero desde una lógica actualizada. El edificio contará con un total de 80 departamentos distribuidos en ocho niveles, incorporando en la azotea amenities como piscina, gimnasio y quincho cerrado, mientras que en planta baja se integrará un componente comercial clave dentro de la propuesta: un café de especialidad, concebido no solo como un servicio para los residentes, sino también como un espacio de encuentro, trabajo y extensión del propio edificio hacia la ciudad. Uno de los aspectos más distintivos del proyecto es su enfoque en la renta a corto plazo, incorporando tecnología que permite la autogestión de las unidades. A través de sistemas digitales, los propietarios podrán administrar sus departamentos de forma remota, habilitar accesos mediante cerraduras inteligentes, monitorear ingresos y egresos mediante reconocimiento facial y gestionar operaciones de alquiler sin necesidad de presencia física. Esta capa tecnológica introduce un componente de trazabilidad y control que responde a una demanda creciente en el mercado, particularmente entre inversores que buscan maximizar el rendimiento de sus activos en esquemas de renta flexible. La propuesta se dirige, en gran medida, a un perfil joven y activo, vinculado a uno de los principales ejes urbanos de Asunción, que valora la posibilidad de vivir cerca de su lugar de trabajo, con acceso inmediato a servicios, gastronomía y espacios de esparcimiento. Se trata de un cambio en los patrones de demanda, donde el tiempo y la movilidad adquieren un valor central, y donde la ubicación deja de ser únicamente un atributo de valorización para convertirse en un componente esencial de la calidad de vida. Las tipologías incluyen unidades monoambientes, de uno y dos dormitorios, con superficies que van desde aproximadamente 43 m² hasta 80 m², con distribuciones que priorizan amplitud, funcionalidad y confort, en línea con el posicionamiento del producto dentro de un segmento medio-alto. Actualmente, las unidades monoambientes se encuentran completamente vendidas, reflejando la demanda existente por este tipo de producto en la zona. En términos comerciales, el proyecto presenta un avance significativo, con aproximadamente el 65% de las unidades ya vendidas al momento del inicio de obra, lo que refuerza la validación de la propuesta dentro del mercado. Actualmente, las unidades disponibles corresponden a tipologías de uno y dos dormitorios, con valores que parten desde los USD 94.000, y esquemas de financiación que combinan aportes durante obra, sin intereses, con opciones de crédito bancario al momento de la entrega. Detrás del proyecto se encuentra Creo Inmuebles, una desarrolladora de capital nacional con diez años de trayectoria, que actualmente cuenta con más de una docena de desarrollos en distintas etapas y más de mil unidades entre proyectos terminados, en construcción y en planificación. Su enfoque se basa en una visión de largo plazo, con fuerte arraigo local y una política de trabajo orientada a la selección de proveedores y contratistas de alto nivel, con énfasis en el servicio postventa y la sostenibilidad de sus desarrollos en el tiempo. En línea con esta expansión, la firma avanza actualmente con nuevos desarrollos como Ventura Ykuá Satí, Ventura Hassler y Veralta Los Laureles , reforzando su posicionamiento dentro de los principales ejes residenciales de Asunción. La construcción estará a cargo de Alcina Wood & Asociados, una firma con amplia trayectoria en el mercado local, respaldada por décadas de experiencia en el desarrollo de edificios residenciales, corporativos y proyectos de diversa escala. La elección de una constructora con este perfil se alinea con la estrategia de la desarrolladora de priorizar la calidad constructiva y la durabilidad como elementos centrales de su propuesta de valor. El diseño, a cargo de Pro Arquitectos, incorpora además una fuerte base técnica mediante el uso de tecnología BIM, lo que permite optimizar la coordinación de especialidades, mejorar la eficiencia constructiva y garantizar un mayor control sobre la calidad final del proyecto. Con más de 18 años de trayectoria y un equipo de aproximadamente 20 arquitectos, el estudio ha enfocado gran parte de su experiencia en el desarrollo de edificios residenciales, consolidando un enfoque que prioriza tanto la funcionalidad como la ejecución eficiente. En paralelo, la firma ya prepara el lanzamiento de un nuevo proyecto bajo la misma línea, Venire 568, ubicado a pocas cuadras del Shopping Mariscal, que se encuentra actualmente en etapa de preventa y que continuará profundizando esta estrategia de desarrollo urbano orientado a la vida peatonal y la renta flexible. Con el inicio de obra de Venire Villa Morra, se incorpora una nueva propuesta dentro de uno de los sectores más activos de la ciudad, alineada a una demanda cada vez más enfocada en ubicación, practicidad y flexibilidad de uso. El proyecto refleja una tipología que gana espacio en Asunción: edificios de dimensiones acotadas, bien ubicados y con una propuesta clara, tanto para quienes buscan vivir en la ciudad como para quienes priorizan la renta como eje de inversión.

  • Altius Group Lanza More Mariscal 3 Y Consolida El Crecimiento De Central Mariscal En Asunción

    El nuevo edificio residencial se incorpora al complejo de usos mixtos que expande el Shopping Mariscal y refuerza la consolidación de una nueva centralidad urbana en el Barrio Mariscal. Francisco Jorge, CEO de Altius Group Paraguay y Josef Preschel, Director y Fundador de Peninsula En un contexto donde el mercado inmobiliario de Asunción continúa avanzando hacia una mayor integración entre usos, densidad y calidad urbana, el lanzamiento de More Mariscal 3 marca una nueva etapa en la evolución de Central Mariscal, uno de los desarrollos de usos mixtos más relevantes de la ciudad. Impulsado por Altius Group Paraguay, el proyecto se presentó oficialmente el día de ayer, consolidando una estrategia que combina vivienda, actividad comercial, oficinas y vida urbana en un mismo entorno. El evento de presentación se realizó en el stand de More Mariscal, ubicado en planta baja del Bloque B del Shopping Mariscal, y reunió a aliados estratégicos, referentes del sector e invitados especiales en una instancia que no solo formaliza el lanzamiento de la tercera torre, sino que también refleja el grado de avance y consolidación alcanzado por el complejo. Central Mariscal tuvo su origen en el año 2021, a partir de la adquisición de un terreno con el objetivo de desarrollar un proyecto integral en una de las zonas con mayor dinamismo de la ciudad. En su primera etapa, el desarrollo incorpora una torre corporativa, un paseo gastronómico y dos torres residenciales: More Mariscal 1 y More Mariscal 2, que en conjunto suman aproximadamente 230 departamentos. La torre de oficinas y el paseo comercial fueron adquiridos por el Grupo Penta como parte de la expansión del Shopping Mariscal, reforzando la lógica de centralidad urbana del conjunto. En su conjunto, el complejo reúne tres torres residenciales bajo la marca More, una torre de oficinas y un paseo gastronómico que incorpora marcas reconocidas como Café de Acá, Kessel y Mozzafiato, entre otras. Esta configuración no solo amplía la oferta inmobiliaria, sino que contribuye a consolidar una nueva centralidad urbana en la ciudad, articulando diferentes funciones en un mismo punto. El avance del proyecto ha sido sostenido y, en gran medida, simultáneo. La entrega de la torre corporativa y del paseo gastronómico se encuentra prevista para este año. En paralelo, la torre More Mariscal 1 ya comenzó su proceso de entrega, y la torre 2 se proyecta para octubre. En términos comerciales, el desempeño ha sido significativo: entre ambas torres residenciales, el nivel de ventas alcanza aproximadamente el 90%, reflejando una fuerte absorción del producto por parte del mercado. Es en este escenario donde surge la incorporación de More Mariscal 3, como respuesta directa a la demanda y a la necesidad de continuar ampliando la oferta dentro del complejo. La posibilidad de adquirir un terreno lindero permitió a Altius extender el proyecto original y sumar una tercera torre que, si bien funciona como una nueva etapa, fue concebida desde su diseño como parte integral del conjunto. More Mariscal 3 incorpora aproximadamente 90 nuevas unidades residenciales, con tipologías que retoman el producto que mostró mayor aceptación en las primeras torres: monoambientes, departamentos de 1 y 2 dormitorios Lock-off. Las superficies parten de los 28,75 m² en el caso de los monoambientes, alcanzan los 57,05 m² en unidades de un dormitorio y los 64,45 m² en tipologías de dos dormitorios. El enfoque del producto responde a una lectura clara del mercado. Los monoambientes, diseñados con una lógica compacta y eficiente, se posicionan como unidades particularmente aptas para alquileres temporarios, incluyendo plataformas como Airbnb, lo que permite ampliar el espectro de compradores hacia inversores que buscan rendimiento y liquidez. Desde el punto de vista urbano, el proyecto se inserta en uno de los entornos más consolidados y activos de Asunción. El Barrio Mariscal, dentro de Recoleta, se caracteriza por una condición poco frecuente en la ciudad: una escala peatonal real, sostenida por veredas continuas, una alta densidad de locales comerciales y una mezcla orgánica entre vivienda, oficinas y servicios. Calles como Hassler, acceso directo a More Mariscal 3, funcionan como corredores activos, mientras que avenidas como Mariscal López concentran desarrollos corporativos de alta escala, incluyendo nuevas torres proyectadas que continúan elevando el perfil del área. Esta condición urbana no es un atributo menor. En un mercado donde muchas zonas aún enfrentan limitaciones vinculadas a infraestructura, drenaje o discontinuidad peatonal, el Barrio Mariscal logra consolidar una experiencia urbana más completa, donde la proximidad y la mezcla de usos permiten reducir la dependencia del automóvil y fomentar una dinámica de ciudad más activa. El diseño del proyecto, a cargo del estudio BMA, refuerza esta lógica de integración, pero también introduce un criterio de funcionamiento interno que busca equilibrar la vida residencial con la actividad comercial del complejo. Cada una de las torres cuenta con accesos independientes desde distintas calles: Estigarribia, De Gaulle y Hassler, lo que permite preservar la privacidad de los residentes, al tiempo que mantiene una conexión directa con el entorno gastronómico, comercial y corporativo que define a Central Mariscal. El desarrollo es impulsado por Altius Group Paraguay, firma que forma parte de uno de los grupos desarrolladores más relevantes de Uruguay, con presencia en Paraguay, Panamá y México. Su trayectoria regional y su respaldo financiero han sido factores clave en la consolidación de su posicionamiento en el mercado local, donde actualmente desarrollan proyectos como More Plaza, Nostrum Trinidad, Los Pingos y Central Mariscal, además de haber concretado la entrega de More del Sol. El financiamiento del proyecto se estructura a partir de un esquema mixto, donde intervienen capital de inversores, financiamiento bancario y aportes de compradores. En este contexto, el rol de Península resulta central como brazo de inversión del grupo, con más de 20 años de experiencia en la gestión de fondos inmobiliarios y participación en proyectos que, en conjunto, superan los USD 9.000 millones a nivel regional. La relación entre Península y Altius responde a una lógica de complementariedad entre capital y desarrollo, permitiendo ejecutar proyectos en distintos mercados con un enfoque local. Central Mariscal La obra de More Mariscal 3 está prevista para iniciar en octubre de 2026, con un plazo estimado de ejecución de aproximadamente dos años. Mientras tanto, el proyecto mantiene activo su showroom en la intersección de Hassler y De Gaulle, donde los interesados pueden conocer en detalle la propuesta, así como visitar unidades modelo en la torre 1. A medida que avanzan las entregas de las primeras etapas y se activan los componentes comerciales y gastronómicos, Central Mariscal comienza a materializar su condición de proyecto urbano integral. En este escenario, More Mariscal 3 no solo amplía la escala del desarrollo, sino que refuerza una lógica de crecimiento que responde tanto a la demanda del mercado como a una visión más amplia sobre la evolución de la ciudad. Con este lanzamiento, Altius no solo continúa expandiendo su presencia en el segmento residencial, sino que consolida una de las propuestas más estructuradas en términos de uso mixto en Asunción, posicionando a Central Mariscal como un punto de referencia en la transformación urbana reciente y en la forma en que se conciben los desarrollos inmobiliarios en el país.

  • Mariano se transforma en centro urbano y marca un nuevo hito en el desarrollo de Gran Asunción

    Con 120.000 m², integración de usos y diseño a cargo de Gensler, el proyecto transforma el tradicional shopping en el primer gran complejo urbano de usos mixtos del Departamento Central, impulsando el crecimiento del eje norte metropolitano. El pasado jueves 16 de abril se llevó a cabo el lanzamiento oficial de la transformación de Shopping Mariano en Mariano Centro Urbano, en un evento que incluyó la primera palada y la presentación de su nueva identidad de marca. Más que una ampliación comercial, el proyecto marca el inicio de una nueva escala de desarrollo urbano en el Gran Asunción, con el objetivo de redefinir la manera en que se articulan comercio, servicios, vivienda y espacio público en una de las zonas de mayor crecimiento del área metropolitana. Lo que comenzó hace aproximadamente 15 años como un centro comercial implantado sobre una tierra que anteriormente estaba destinada a plantaciones y actividad agropecuaria, se convierte hoy en el núcleo de una transformación urbana de mayor alcance. En retrospectiva, la decisión de implantar un shopping en Mariano Roque Alonso, impulsada por el visionario Don Aldo Zuccolillo cuando pocos imaginaban el potencial de esta zona, marcó un antes y un después en la ciudad. Hoy, el crecimiento del entorno no solo confirmó esa apuesta, sino que posicionó al shopping como uno de los principales puntos de referencia de la zona. Tamara Mendelzon, Paul Robinson, Jorge Mendelzon (Director de Penta), Inés Giménez (Gerente de Mariano), Santiago Lantermino (Gerente General de Penta S.A.) y Pablo Mendelzon, durante el acto de la primera palada de Mariano. En este contexto, Mariano deja de ser únicamente un destino comercial para convertirse en un centro urbano integrado. El proyecto no solo amplía su escala, sino que incorpora nuevos usos: comercio, servicios, salud y vivienda, alineados con la demanda creciente de la zona, consolidándose como un punto central de actividad con un flujo más constante y diversificado a lo largo del día. La intervención total alcanza aproximadamente 120.000 m², combinando la modernización de las áreas existentes con nuevas construcciones que amplían significativamente la capacidad y el alcance del complejo. El shopping actual se encuentra completamente ocupado, con una demanda creciente por nuevos espacios. Este escenario no solo refleja el posicionamiento alcanzado por el proyecto, sino que también valida la necesidad de expansión. La ampliación permitirá pasar de aproximadamente 90 locales a cerca de 200, lo que implica no solo un crecimiento en cantidad, sino una oportunidad concreta de optimizar el mix comercial en función de las nuevas demandas del consumidor, especialmente en gastronomía, servicios y experiencias. La ubicación del proyecto constituye uno de sus principales atributos estratégicos. Situado sobre uno de los accesos más relevantes del Gran Asunción, en un corredor que conecta la capital con el norte del país y con Argentina, Mariano se inserta en una zona que ha experimentado un crecimiento urbano sostenido en los últimos años. Mariano Roque Alonso ha dejado de ser una periferia para convertirse en un área en plena expansión, con desarrollo residencial y crecimiento comercial. En este escenario, el nuevo Mariano actúa como un catalizador de desarrollo. Su escala, su diversidad de usos y su capacidad de atracción lo posicionan como un punto de anclaje capaz de estructurar el crecimiento del Distrito Norte , generando un efecto multiplicador sobre el entorno. Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su enfoque en la experiencia urbana. Mariano incorpora una lógica abierta, donde los espacios interiores y exteriores se integran a través de recorridos simples y claros, con una fuerte presencia de áreas verdes y espacios de encuentro. La incorporación de una avenida comercial interna y plazas abiertas no solo amplía la propuesta comercial, sino que incorpora nuevos espacios urbanos a la ciudad. En una primera fase, el proyecto incorpora nuevos componentes, con 10.000 m² de área comercial adicional y 10.000 m² destinados a un centro médico de gran escala, que integrará clínica y consultorios. Este componente de salud suma una nueva capa de funcionalidad, alineada con una tendencia creciente hacia la concentración de servicios en nodos urbanos integrados. A esto se suman 12.500 m² correspondientes a dos torres residenciales, con una tercera torre prevista en etapas posteriores. La integración de viviendas dentro del complejo no solo amplía la propuesta, sino que introduce una comunidad que habita el espacio de forma permanente. Esto implica una mayor intensidad de uso, una activación constante de los distintos sectores y una base de demanda más estable para los operadores comerciales, complementando el flujo tradicional del componente comercial. Esta lógica se apoya en una infraestructura diseñada para sostener esta nueva escala, con aproximadamente 1.500 espacios de estacionamiento, una circulación vehicular interna optimizada y la integración de vegetación como componente central del proyecto. A esto se suman espacios destinados a eventos y activaciones, que permitirán una programación continua y una mayor dinamización del complejo a lo largo del año. El inicio de obras está previsto para el último trimestre de 2026, con una finalización estimada hacia mediados de 2029, incluyendo la modernización de las áreas existentes. Mariano es una unidad de negocio de Penta S.A., empresa dedicada al desarrollo, operación, comercialización y administración de centros comerciales y proyectos urbanos en Paraguay. En su portafolio se destacan emprendimientos como Shopping Mariscal, Del Sol Shopping & Lifestyle y Plaza Norte . El diseño del nuevo Mariano está a cargo de Gensler, la firma de arquitectura y diseño más grande del mundo, con presencia en más de 100 países y una trayectoria consolidada en el desarrollo de proyectos urbanos de gran escala. La elección de un estudio de este nivel refleja la escala y el nivel de la transformación. En este sentido, la participación de Gensler no solo aporta diseño, sino también experiencia en la planificación de este tipo de desarrollos a nivel global. En definitiva, Mariano no solo amplía un shopping. Introduce una nueva lógica de desarrollo urbano en el Gran Asunción, donde la integración de usos, la generación de comunidad y la calidad de la experiencia se convierten en los ejes centrales. Un proyecto que, por su magnitud, su ubicación y su concepción, se consolida como el principal polo urbano del norte metropolitano y como un punto de inflexión en la evolución del mercado inmobiliario local.

  • Paraguay Investor Pass: Residencia Permanente Para Extranjeros Que Inviertan Más De USD 200.000 En El Sector Inmobiliario

    La iniciativa habilita un acceso directo a la residencia permanente a través de inversión, en un contexto de creciente demanda internacional por radicación en Paraguay. En un contexto de creciente interés internacional por Paraguay como destino de inversión y radicación, el Gobierno Nacional presentó oficialmente el Paraguay Investor Pass, un nuevo instrumento que introduce un cambio estructural en el esquema migratorio al permitir el acceso directo a la residencia permanente mediante inversión, eliminando la necesidad de atravesar previamente por una residencia temporal. El anuncio fue realizado en el marco de una misión oficial en São Paulo, Brasil, encabezada por el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, junto al director nacional de Migraciones, Jorge Kronawetter. El nuevo esquema establece distintos umbrales de inversión para acceder a este beneficio. En el caso del sector inmobiliario, se requerirá una inversión mínima de USD 200.000, equiparándose a otras opciones como la participación en el mercado de valores. Por su parte, el sector turístico presenta un umbral inferior, con inversiones a partir de USD 150.000, ampliando el abanico de posibilidades para distintos perfiles de inversores. Más allá de los montos, lo relevante del Paraguay Investor Pass radica en su lógica: vincular directamente el estatus migratorio con inversiones que tengan impacto económico real. Este enfoque busca no solo facilitar la llegada de capital extranjero, sino también direccionarlo hacia sectores estratégicos para el desarrollo del país, entre los que el mercado inmobiliario ocupa un rol protagónico. Desde el Ministerio de Industria y Comercio se plantea esta herramienta como una respuesta a una demanda concreta del mercado. En los últimos años, numerosos inversores extranjeros manifestaron interés en radicarse en Paraguay antes de ejecutar sus proyectos, enfrentándose a procesos migratorios que no estaban necesariamente alineados con esa dinámica. Con este nuevo mecanismo, se habilita una vía más directa, donde la decisión de invertir y la posibilidad de residencia se integran en un mismo proceso. En términos operativos, el programa introduce también mejoras en la experiencia del inversor. El proceso será mayormente digital, reduciendo fricciones administrativas y limitando la necesidad de presencia física en el país únicamente a instancias específicas, como la emisión de la cédula de identidad. A esto se suma un esquema de acompañamiento institucional, canalizado a través del SUACE y la Dirección Nacional de Migraciones, con el objetivo de centralizar y simplificar los trámites mediante una ventanilla única. Otro de los elementos relevantes es el componente fiscal. El programa contempla una reducción en la tasa impositiva sobre dividendos para residentes, pasando del 15% al 8%, lo que introduce un incentivo adicional para estructurar inversiones desde Paraguay, especialmente en sectores donde la rentabilidad está directamente vinculada a flujos de capital. El lanzamiento del Paraguay Investor Pass se produce en paralelo a un marcado crecimiento en las solicitudes de radicación. Según datos oficiales, Paraguay pasó de registrar aproximadamente 28.000 solicitudes en 2024 a más de 47.000 en 2025, con proyecciones que apuntan a alcanzar las 80.000 en el corto plazo. En este sentido, el rol del certificado de inversionista, emitido por el MIC, adquiere una nueva dimensión. El instrumento amplía sus categorías para incluir no solo la inversión productiva tradicional, sino también sectores como turismo, mercado de valores e inmobiliario, consolidando un enfoque más diversificado y alineado con las dinámicas actuales de inversión. En una lectura más amplia, el Paraguay Investor Pass se inscribe dentro de una estrategia país orientada a fortalecer su competitividad como destino de inversión. A través de la simplificación de procesos, incentivos fiscales y una mayor articulación institucional, el Gobierno busca no solo captar capital, sino también integrarse de forma más activa en los flujos globales de inversión y movilidad. En este marco, la iniciativa no solo introduce un nuevo mecanismo migratorio, sino que también establece una herramienta de política pública orientada a canalizar inversiones hacia sectores estratégicos, acompañando el crecimiento de la demanda internacional por radicación en Paraguay y consolidando una agenda de integración económica con enfoque en el desarrollo productivo.

  • Oficinas Flexibles En Paraguay: Un Modelo En Desarrollo Dentro De Un Mercado Aún Tradicional

    Aunque el concepto gana relevancia a nivel global, su adopción en Paraguay sigue siendo limitada, con una oferta acotada y un mercado en proceso de validación. En los últimos años, el concepto de oficinas flexibles ha ganado protagonismo a nivel global como una respuesta directa a la transformación de las dinámicas laborales. Sin embargo, su traslado al mercado paraguayo no ha seguido el mismo ritmo ni la misma lógica de adopción, configurando un escenario mucho más acotado, fragmentado y, en algunos casos, inestable. A diferencia de lo que ocurre en mercados más desarrollados, donde los espacios flexibles forman parte de una categoría consolidada dentro del real estate corporativo, en Paraguay su presencia sigue siendo limitada. Actualmente, la oferta se reduce a un número acotado de operadores, tanto internacionales como locales, con una escala todavía insuficiente para hablar de una verdadera consolidación del modelo. El concepto, en términos generales, refiere a espacios de trabajo que permiten a las empresas contratar oficinas bajo esquemas más dinámicos: plazos más cortos, superficies adaptables y servicios integrados. Esto incluye desde coworkings tradicionales hasta oficinas privadas operadas bajo contratos flexibles o incluso plantas completas gestionadas como servicio. Sin embargo, más allá de su definición teórica, la clave del modelo está en su lógica operativa: transformar la oficina en un servicio, y no en un activo rígido. En Paraguay, esa lógica aún se encuentra en proceso de validación. Si bien en los últimos años se registró la apertura de algunos espacios bajo este formato, también se observaron cierres de operadores locales, evidenciando las dificultades de sostener el modelo en un mercado con características particulares. Un elemento relevante dentro de esta lectura es su limitada inserción dentro del eje financiero y el eje corporativo. Si bien existen espacios flexibles en el mercado, en general no han logrado posicionarse dentro de estas areas, que hoy concentran gran parte de la demanda más sólida. Esta desconexión entre producto y ubicación reduce su capacidad de capturar usuarios corporativos de mayor escala y termina condicionando su posicionamiento dentro del mercado. Uno de los principales desafíos radica en la estructura de la demanda. A diferencia de otros mercados donde existe una masa crítica de startups, empresas tecnológicas o compañías internacionales que priorizan flexibilidad sobre estabilidad, en Paraguay gran parte de la demanda corporativa continúa operando bajo esquemas tradicionales. Las empresas suelen valorar contratos más largos, control directo sobre sus espacios y costos previsibles, lo que reduce la necesidad, o al menos la urgencia, de adoptar formatos más flexibles. A esto se suma una cuestión económica. El modelo de Flexible Office Space requiere una operación intensiva: altos estándares de diseño, mantenimiento constante, servicios incluidos, gestión activa de usuarios y una ocupación sostenida para ser rentable. En mercados pequeños, donde la rotación es limitada y la demanda no siempre es constante, sostener esa estructura puede resultar complejo. Además, el posicionamiento del producto no siempre ha sido claro. En algunos casos, los espacios flexibles han quedado en una zona intermedia: demasiado costosos para usuarios que solo buscan una solución básica, pero sin ofrecer una propuesta suficientemente diferenciada como para captar segmentos corporativos de mayor escala. Sin embargo, más allá de estas limitaciones, el modelo no debe ser descartado. Su presencia, aunque incipiente, introduce una variable relevante dentro del mercado de oficinas: la flexibilidad como atributo. En un contexto donde el segmento corporativo de Asunción continúa evolucionando, con nuevos desarrollos y una mayor competencia entre edificios, la capacidad de ofrecer esquemas más adaptables podría convertirse en un diferencial progresivamente más valorado. Dentro de este escenario, el modelo encuentra un espacio potencial particularmente interesante en el segmento de pequeñas y medianas empresas. Para muchas PYMES, la posibilidad de acceder a espacios equipados, bien ubicados y sin grandes inversiones iniciales puede representar una solución eficiente, especialmente en etapas de crecimiento o transición. De hecho, algunos proyectos recientes han comenzado a incorporar espacios de uso flexible dentro de edificios tradicionales, no necesariamente como producto principal, sino como complemento. Esta integración híbrida podría representar una vía más viable de adopción en el corto plazo, permitiendo testear la demanda sin depender exclusivamente del modelo. En este sentido, el futuro del Flexible Office Space en Paraguay probablemente no pase por una replicación directa de los formatos internacionales, sino por una adaptación progresiva a las condiciones locales. Más que una disrupción inmediata, se trata de un proceso de ajuste, donde el concepto irá encontrando su lugar en función de la evolución del mercado corporativo. Por ahora, más que una tendencia consolidada, el Flexible Office Space en Paraguay debe entenderse como un formato en desarrollo, con potencial, pero también con desafíos claros. Su evolución dependerá no solo de la oferta, sino también de un cambio gradual en la forma en que las empresas conciben el espacio de trabajo dentro de sus estructuras operativas.

  • El Mercado De Residencias De Lujo En Asunción: Alta Demanda, Escasez De Producto Y Un Nuevo Escenario Urbano

    En un contexto de transformación urbana acelerada, las residencias de lujo enfrentan una demanda creciente y una oferta cada vez más limitada en las zonas más consolidadas de la ciudad. Elegante residencia en Barrio Herrera El mercado de residencias de lujo en Asunción atraviesa un momento de alta actividad, marcado por una combinación particular de factores: una demanda sostenida, impulsada tanto por compradores locales como por inversores extranjeros, y una oferta limitada, especialmente en lo que respecta a propiedades nuevas, modernas y correctamente posicionadas en términos de producto. El segmento de casas de alto estándar se consolida como uno de los más sensibles a las transformaciones urbanas, regulatorias y sociales que atraviesa la ciudad, generando un escenario que, si bien presenta oportunidades claras, también plantea desafíos estructurales tanto para compradores como para desarrolladores y asesores. En este contexto, Fátima Cubas, Top Producer por 5 años consecutivos desde el año 2020 de Paraguay Sotheby’s International Realty, aporta una lectura directa del segmento a partir de su experiencia en la intermediación de activos de alto valor. Con operaciones que superan los USD 36.8 millones de dolares en ventas de residencias en Asunción en el año 2025, su trayectoria permite dimensionar tanto la profundidad del mercado como las dinámicas que hoy loatraviesan. Uno de los elementos más relevantes del momento actual es el creciente peso del comprador internacional. Asunción comienza a posicionarse, de forma progresiva, como un destino de radicación para perfiles de alto poder adquisitivo que valoran tanto las ventajas fiscales del país como su calidad de vida relativa. Estos compradores, en muchos casos, no solo buscan una inversión, sino una residencia principal o semi-permanente para sus familias. En ese sentido, factores como la cercanía a colegios, la seguridad, la conectividad con el eje corporativo y la calidad del entorno urbano se vuelven determinantes. Residencia Contemporánea en el Barrio Mburucuyá Zonas como Santísima Trinidad, Mburucuyá y sectores próximos al eje corporativo continúan concentrando gran parte de esta demanda, principalmente por su combinación de accesibilidad, servicios y tejido residencial consolidado. En paralelo, el comprador local sigue teniendo un peso significativo, especialmente en perfiles de empresarios consolidados o familias que buscan mejorar su estándar de vivienda dentro de la ciudad. A pesar de la demanda activa, el mercado enfrenta una restricción clara en la oferta. Las residencias más buscadas, casas nuevas, con diseño contemporáneo, buena calidad constructiva y ubicadas en terrenos amplios, son escasas. Actualmente, el rango de precios más dinámico para este tipo de propiedades se sitúa aproximadamente entre los USD 500.000 y USD 800.000, siempre que se trate de inmuebles implantados en terrenos superiores a los 540 o 600 metros cuadrados. Este último punto es clave: el tamaño del lote sigue siendo un atributo central en la percepción de valor del comprador paraguayo, que continúa priorizando el espacio exterior, el jardín y la piscina. En contraposición, gran parte de la oferta existente corresponde a viviendas remodeladas o desarrolladas en terrenos más pequeños, donde la proporción entre superficie construida y superficie libre no siempre resulta óptima. Esto genera una brecha entre lo que el mercado busca y lo que efectivamente encuentra disponible. Desde una perspectiva de diseño, se consolida la idea de una relación equilibrada entre construcción y terreno, donde la superficie edificada no supere aproximadamente el 60% del lote total. Esta lógica responde a una preferencia cultural aún vigente: la valoración del espacio abierto como extensión de la vivienda. Incomparable residencia en el Condominio la Trinidad I Uno de los factores que más incide actualmente en el mercado de casas de lujo es el avance sostenido de edificios en zonas tradicionalmente residenciales. La ausencia de una regulación estricta que contemple aspectos como la privacidad entre propiedades ha generado situaciones en las que desarrollos en altura se implantan junto a viviendas unifamiliares, afectando directamente su valor. La posibilidad de tener edificios de más de seis u ocho pisos con visual directa hacia patios y áreas privadas introduce una pérdida significativa de privacidad, que se traduce en un ajuste inmediato en la valoración de las propiedades colindantes. En muchos casos, una casa que se ve impactada por este tipo de desarrollos pasa a ser considerada principalmente como “valor terreno”, orientada a futuros proyectos inmobiliarios, más que como producto residencial final. Este fenómeno introduce un elemento de incertidumbre en el mercado, dificultando incluso la recomendación de zonas “seguras” en términos de preservación de escala residencial. Barrios históricamente consolidados, como Santo Domingo o Manorá, han comenzado a experimentar este tipo de transformaciones, evidenciando una dinámica urbana cada vez más flexible y menos previsible. Frente a este escenario, la decisión de la ubicación se vuelve cada vez más dependiente del estilo de vida del comprador. Mientras que quienes necesitan proximidad diaria al trabajo y a los colegios continúan priorizando Asunción, otros perfiles, especialmente aquellos con mayor flexibilidad laboral o en etapas más avanzadas de vida, comienzan a considerar alternativas en zonas periféricas. Elegante residencia en Barrio Herrera Municipios como Mariano Roque Alonso, Luque o incluso áreas en desarrollo como Nueva Asunción y Ciudad del Este ofrecen la posibilidad de acceder a terrenos más amplios a valores significativamente más bajos. Sin embargo, la falta de infraestructura consolidada y, sobre todo, los problemas de tráfico en los accesos a la capital, siguen siendo una barrera importante para quienes deben cumplir rutinas diarias exigentes. En este contexto, emerge con fuerza un modelo híbrido: la combinación de un departamento en Asunción para la vida cotidiana y una segunda residencia en entornos más naturales o cerrados, como San Bernardino o desarrollos tipo AquaVillage o AquaBrava. Esta lógica responde a una búsqueda de equilibrio entre eficiencia urbana y calidad de vida, incorporando el descanso como parte estructural del estilo de vida. En cuanto a las características del producto, existe una clara convergencia hacia ciertos atributos considerados esenciales en el segmento de lujo. Las viviendas más demandadas suelen contar con cuatro dormitorios en suite, áreas sociales amplias, espacios de integración para recibir invitados, techos altos, preferentemente superiores a los 2,80 metros, quincho climatizado con parrila y piscina al aire libre y terminaciones de alta calidad. La seguridad también se posiciona como un factor clave, especialmente para compradores extranjeros, quienes priorizan entornos controlados y previsibles. En paralelo, se observa una evolución en la aceptación del mercado hacia la compra de viviendas terminadas o en reventa, en contraste con el modelo tradicional de autoconstrucción. Sin embargo, la escasez de producto bien terminado y correctamente valorizado sigue siendo una limitante relevante. Incomparable residencia en el Condominio la Trinidad I El comportamiento de la liquidez en este segmento es altamente variable y está directamente vinculado a la correcta alineación entre expectativa del propietario y realidad de mercado. Una propiedad bien ubicada y correctamente tasada puede venderse en cuestión de días, mientras que aquellas con precios fuera de mercado pueden permanecer años sin concretar operación. Este descalce es particularmente frecuente en el segmento alto, donde los propietarios suelen incorporar expectativas de valorización que no siempre encuentran correlato en la demanda efectiva. En este sentido, el mercado actúa como mecanismo de ajuste, determinando el precio real de transacción. La correcta estructuración de la oferta, incluyendo precio, presentación, estrategia comercial y atención al cliente, se vuelve entonces determinante para la velocidad de absorción. La falta de casas nuevas y bien diseñadas responde, en parte, a que los propietarios con inmuebles de calidad tienden a no vender, o lo hacen a valores superiores a los que el mercado está dispuesto a convalidar. Esto genera un cuello de botella en la oferta, que obliga a los compradores a considerar alternativas. Entre ellas, se destacan dos estrategias principales: la adquisición de propiedades con potencial de reforma, siempre que la estructura y ubicación lo justifiquen, o la compra de terreno para desarrollo a medida. Sin embargo, las remodelaciones profundas pueden resultar complejas y costosas, especialmente cuando la distribución original de la vivienda no es funcional. Incomparable residencia en el Condominio la Trinidad I En muchos casos, la demolición y construcción desde cero termina siendo una opción más eficiente en términos económicos y de resultado final. A futuro, el mercado de residencias de lujo en Asunción mantendrá su relevancia, impulsado por una demanda estructural que combina aspiración, necesidad de calidad de vida y oportunidades de inversión. Sin embargo, su evolución estará condicionada por variables clave: la capacidad de generar nueva oferta acorde a las expectativas actuales, la necesidad de una planificación urbana más consistente y la adaptación de los actores del mercado a un comprador cada vez más informado y exigente. En este escenario, la vivienda de lujo deja de ser únicamente un producto inmobiliario para convertirse en una síntesis de múltiples dimensiones: ubicación, diseño, privacidad, entorno y, cada vez más, previsibilidad en un entorno urbano en transformación.

  • Cuando Lo “Barato” Se Vuelve Caro: Una Lectura Estructural Del Valor En El Mercado Inmobiliario

    El precio no desaparece: se transforma en desempeño, ocupación y valor en el tiempo. En el negocio inmobiliario, el precio más bajo rara vez es una ventaja. En la mayoría de los casos, es una señal. No porque el mercado penalice el precio bajo en sí mismo, sino porque el costo de producir un activo inmobiliario responde a una estructura relativamente rígida, donde los componentes esenciales: materiales, sistemas, mano de obra, diseño y operación, tienen umbrales mínimos por debajo de los cuales la calidad comienza a degradarse. Cuando un proyecto se posiciona sistemáticamente por debajo de esos umbrales, la diferencia no desaparece. No existe como ahorro real. Se traslada. Se traslada a la durabilidad de los materiales, a la eficiencia de los sistemas, a la calidad ambiental de los espacios y, en última instancia, al desempeño económico del activo en el tiempo. El precio inicial, en ese sentido, no es el problema; es el síntoma visible de una serie de decisiones invisibles. En el segmento residencial, esta lógica es directa. Un departamento que se vende de forma consistente por debajo del rango de mercado no es simplemente más accesible; es un producto donde algo fue reducido. Puede ser el espesor de los muros, la calidad de las carpinterías, la aislación térmica, la eficiencia de las instalaciones o la resolución de los espacios comunes. Cada uno de estos recortes tiene un efecto acumulativo. En un escenario hipotético, dos unidades similares con la misma ubicación y superficie pueden tener diferencias de precio del 15% o 20%. La unidad más económica logra una venta más rápida en la etapa inicial. Sin embargo, a los dos o tres años, comienzan a aparecer los efectos: mayores gastos de mantenimiento, menor confort, deterioro visible en áreas comunes. En el mercado de reventa, esa unidad ya no compite contra su precio original, sino contra productos mejor resueltos. El descuento inicial deja de ser ventaja y se convierte en un límite. En el segmento de renta, la dinámica es aún más explícita. El ingreso de un activo no depende únicamente de cuánto costó, sino de cuánto puede generar de forma sostenida. Un activo con menor calidad estructural entra al mercado con una única herramienta competitiva: el precio. Esto implica tarifas más bajas, mayor sensibilidad a la competencia y, en muchos casos, mayores períodos de vacancia. Imaginando dos unidades destinadas a alquiler en una misma zona, la diferencia no necesariamente está en la ubicación, sino en la experiencia de uso. Una mantiene niveles de ocupación estables, menor rotación y costos operativos previsibles. La otra necesita ajustar constantemente su precio para mantenerse competitiva, enfrenta cambios frecuentes de inquilinos y acumula costos correctivos. El rendimiento, en términos reales, se comprime. En el segmento corporativo, la estructura es todavía más estricta porque el producto no es solo espacio, sino funcionalidad. Un edificio de oficinas no compite únicamente por ubicación o precio por metro cuadrado, sino por su capacidad de operar de manera eficiente. Sistemas de climatización, calidad del aire, iluminación, infraestructura tecnológica y flexibilidad de planta no son atributos diferenciales: son condiciones mínimas. Cuando estos elementos se reducen para ajustar costos, el activo pierde capacidad operativa. Un edificio que no logra mantener condiciones térmicas estables, que tiene consumos energéticos elevados o que no permite adaptaciones a distintas configuraciones de uso deja de ser competitivo, independientemente de su precio. En este punto, el mercado no negocia. Un escenario recurrente es el de edificios que ingresan al mercado con precios de alquiler atractivos, pero que no logran sostener niveles de ocupación estables. Las empresas priorizan previsibilidad operativa sobre ahorro inicial. El resultado es un activo que compite permanentemente a la baja, con mayor rotación y menor estabilidad en ingresos. Este patrón responde a una lógica estructural del negocio inmobiliario: el valor no puede comprimirse indefinidamente sin afectar el producto. A diferencia de otros sectores, donde la eficiencia puede permitir reducciones reales de costo, en real estate gran parte del costo está vinculado a elementos físicos y técnicos que no admiten simplificación sin consecuencias. Por eso, el precio más bajo dentro de un mercado rara vez representa una oportunidad aislada. Es, en la mayoría de los casos, la manifestación de un desbalance entre costo y valor. Un desbalance que no se corrige en la compra, sino en el tiempo. En el largo plazo, el mercado ajusta ese desbalance de forma consistente. Lo hace a través de la ocupación, del ingreso que el activo es capaz de generar y de su capacidad de sostener valor frente a alternativas. Activos que parten de una base más débil tienden a requerir descuentos, reinversiones o ambos para mantenerse relevantes. La diferencia entre costo y valor no es conceptual. Es acumulativa, operativa y, sobre todo, inevitable.

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