Confianza, Transparencia Y Solidez Financiera: Las Recomendaciones De CAPADEI Para Invertir En Inmuebles en Paraguay
- Carlos E. Gimenez

- 24 jun
- 8 min de lectura
Durante Expo Real Estate Paraguay 2026, referentes de CAPADEI analizaron los principales factores que compradores e inversores deberían considerar antes de adquirir una propiedad, así como las oportunidades que ofrece actualmente Paraguay como destino de inversión.

En el marco de Expo Real Estate Paraguay 2026, la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (CAPADEI) reunió a integrantes de su consejo directivo para analizar los principales desafíos y oportunidades que enfrenta actualmente el mercado inmobiliario paraguayo.
El panel contó con la participación de Raúl Constantino, presidente de CAPADEI y representante de BLOK y Urbanica; Adriana Romañach, vicepresidenta de la cámara y representante de Romañach y Mercado; el arquitecto Julio Delgado, representante de Delgado Arquitectos; Jorge Figueredo, de Raíces Real Estate; Alex Loza, de y Grupo Barcelona; Gonzalo Facas, de EYDISA; y Francisco Gómez, representante de Fortaleza.
Durante el panel, los directivos destacaron que la pertenencia a CAPADEI busca constituir un sello de confianza para el mercado. Para integrar la cámara, las empresas deben acreditar experiencia mediante proyectos terminados y catastrados, además de cumplir criterios orientados a promover la transparencia, la profesionalización y las buenas prácticas dentro del desarrollo inmobiliario. Según señalaron, estos estándares adquieren especial relevancia en un contexto de creciente llegada de compradores e inversores al país.
Durante su intervención, Raúl Constantino recordó que CAPADEI nació hace aproximadamente catorce años, impulsada por un grupo inicial de diez desarrolladores que identificaron la necesidad de articular una institución capaz de acompañar la evolución de una actividad que comenzaba a consolidarse como industria. Si bien el negocio inmobiliario siempre existió en Paraguay, fue durante la última década y media cuando empezó a tomar forma una visión más estructurada del desarrollo, con proyectos de mayor escala, nuevos modelos de inversión y una creciente participación de empresas especializadas.
Constantino recordó que el desarrollo del eje corporativo de Asunción y proyectos emblemáticos como el World Trade Center marcaron el inicio de una nueva etapa para el sector inmobiliario paraguayo. En aquel momento, el mercado estaba concentrado en unidades de gran metraje dirigidas a segmentos de alto poder adquisitivo y el acceso al crédito hipotecario era muy limitado. Con los años, la industria fue profesionalizándose, diversificando su oferta e incorporando nuevos mecanismos de financiamiento, ampliando el acceso a la vivienda y a la inversión inmobiliaria.
Para Constantino, el principal activo que debe preservar el sector es la confianza, considerando que la adquisición de una propiedad representa para muchas familias la inversión y el compromiso financiero más importante de sus vidas. En ese contexto, sostuvo que el trabajo de los desarrolladores debe estar guiado por la seriedad, la transparencia y la responsabilidad, principios que CAPADEI ha buscado promover durante los últimos años a través del trabajo conjunto con municipios, ministerios, entidades financieras, organismos públicos y privados y diversas instituciones vinculadas al desarrollo inmobiliario. Según explicó, el objetivo no es únicamente fortalecer al sector, sino contribuir a generar mejores condiciones para que más paraguayos puedan acceder a una vivienda.
Si bien destacó la importancia de la inversión extranjera, Constantino sostuvo que el principal desafío del sector sigue siendo ampliar las oportunidades de acceso a la vivienda para los paraguayos y contribuir al desarrollo ordenado de las ciudades.
Desde la perspectiva del comprador, Adriana Romañach planteó que el primer análisis no debe empezar por el precio, la ubicación o el render, sino por el desarrollador que está detrás del proyecto. Para la vicepresidenta de CAPADEI, una inversión prudente exige conocer quién es la empresa responsable, qué antecedentes tiene, qué obras ha terminado, si cumplió con sus plazos de entrega y si logró completar los procesos administrativos necesarios para que las unidades pudieran ser transferidas correctamente a sus compradores.
Romanach explicó que, dentro de CAPADEI, uno de los criterios para admitir a una empresa como socia es que pueda demostrar experiencia previa mediante proyectos terminados y catastrados. Esto no es un detalle menor, ya que desarrollar, construir, entregar y catastrar un edificio implica atravesar procesos técnicos, municipales, catastrales y jurídicos que requieren experiencia, capacidad de gestión y respaldo. Para el comprador, esa trayectoria puede convertirse en una primera señal de confianza.
Uno de los puntos más relevantes planteados durante la exposición fue la necesidad de verificar que aquello que se compra pueda efectivamente ser entregado y transferido. Romanach señaló que el comprador debe interiorizarse sobre el proyecto, solicitar información concreta y no limitarse a aceptar una presentación comercial. Debe analizar si existen planos aprobados, si el desarrollador es titular de la tierra, si hay un expediente de copropiedad iniciado, si la unidad podrá contar con cuenta catastral propia y si el contrato incluye especificaciones claras sobre calidad, materiales, áreas comunes y características de la unidad adquirida.
La vicepresidenta de CAPADEI advirtió que el comprador debe prestar especial atención al momento en que una unidad puede ser titulada. En Paraguay, los procesos de copropiedad pueden llevar tiempo, pero actualmente existen mecanismos que permiten iniciar los expedientes con mayor previsibilidad desde etapas tempranas del proyecto. Por ello, recomendó consultar si el expediente se encuentra iniciado y si el desarrollador está tomando las medidas necesarias para que, una vez finalizado el edificio, el comprador pueda avanzar hacia la transferencia de su inmueble sin demoras innecesarias.
Otro aspecto central abordado por Romanach fue la salud financiera del desarrollador. Según explicó, CAPADEI observa con atención este punto porque un proyecto inmobiliario no debe sostenerse únicamente sobre la expectativa de preventas. Si la continuidad de una obra depende exclusivamente de que se vendan nuevas unidades, el comprador asume un riesgo mayor. Por eso, resulta importante preguntar si el proyecto cuenta con financiación bancaria, respaldo patrimonial, estructura fiduciaria o mecanismos que permitan separar adecuadamente los fondos de cada emprendimiento.
En ese marco, Romanach diferenció entre fideicomisos de administración y fideicomisos de garantía. En el fideicomiso de administración, los fondos del proyecto se manejan de manera separada del patrimonio del desarrollador y se destinan específicamente a la ejecución de la obra. Esta estructura, cuando está bien planteada, puede aportar mayor transparencia y reducir el riesgo de que los recursos de un proyecto sean utilizados para financiar otros emprendimientos. En cambio, en un fideicomiso de garantía, la estructura suele estar orientada a respaldar una deuda específica, generalmente frente a una entidad financiera, por lo que la protección principal puede estar dirigida al acreedor garantizado y no necesariamente al comprador final.
La estructura financiera de cada proyecto también fue señalada como un elemento clave. Romanach explicó que algunas desarrolladoras trabajan con sociedades o cajas separadas para cada emprendimiento, lo que permite una mayor trazabilidad de ingresos, egresos y compromisos. En cambio, cuando varios proyectos se administran desde una caja única, resulta más difícil para el comprador comprender cómo se utilizan los fondos y cuál es la situación real de cada obra. Para CAPADEI, este tipo de análisis debe formar parte de una cultura de inversión más informada.
La documentación previa a la firma fue otro punto ampliamente desarrollado. Romanach recomendó que el comprador solicite certificado de dominio actualizado, verifique que la tierra pertenezca al desarrollador, revise si existen hipotecas, consulte la resolución de aprobación de planos o anteproyecto, analice el estado de la copropiedad y se asegure de que cualquier fideicomiso existente lo incorpore correctamente como beneficiario cuando corresponda. También insistió en que la seña y los contratos deben firmarse con el desarrollador responsable del emprendimiento, no con intermediarios comerciales que no sean parte obligada en la ejecución del proyecto.
En la misma línea, advirtió sobre el uso de renders e imágenes generadas o mejoradas mediante inteligencia artificial. En un mercado cada vez más competitivo, los materiales comerciales pueden ser visualmente muy atractivos, pero el comprador debe verificar que esas imágenes correspondan realmente al proyecto aprobado y a la unidad que está adquiriendo. No basta con ver una fachada, un lobby o un área común idealizada. Es necesario contrastar los renders con planos, memorias descriptivas, especificaciones técnicas y documentos contractuales que establezcan con claridad qué será entregado.
Romanach también hizo hincapié en la importancia de que los contratos incluyan la memoria de calidades, las especificaciones técnicas y los planos debidamente acotados. La superficie, la distribución, las dimensiones de los ambientes y la calidad de las terminaciones deben estar claramente documentadas. En una compra inmobiliaria, las letras pequeñas pueden tener consecuencias relevantes, por lo que el comprador no debería firmar documentos sin comprender plenamente sus alcances.
Desde la mirada del proyecto y su conservación de valor en el tiempo, el arquitecto Julio Delgado planteó que una inversión inmobiliaria debe analizarse en un horizonte largo. Comprar un inmueble no equivale a adquirir un bien que se cambia a los pocos años, sino que implica pensar en 15, 20 o más años. En ese plazo, la calidad constructiva, la ubicación, el mantenimiento del edificio, la administración y el tipo de producto juegan un rol determinante en la preservación o pérdida de valor.
Delgado señaló que toda inversión inmobiliaria debe analizarse en función de su objetivo, ya sea para vivienda, renta o preservación de capital, ya que cada caso requiere evaluar variables distintas. Asimismo, destacó que la calidad constructiva y el mantenimiento son factores fundamentales para conservar el valor de una propiedad en el tiempo, advirtiendo que un edificio mal administrado o con escaso mantenimiento termina perdiendo competitividad y atractivo. En cuanto a la rentabilidad, recordó que Paraguay registró períodos de retornos excepcionalmente elevados, aunque sostuvo que el mercado tiende a converger hacia niveles más alineados con los estándares regionales, por lo que recomendó analizar con cautela las promesas de rendimientos extraordinarios.
Por su parte, Alex Loza sostuvo que la evaluación de un proyecto no debe limitarse al desarrollador, sino también considerar la trayectoria de la constructora, la experiencia del equipo técnico y la capacidad de respuesta en la etapa de posventa. Asimismo, destacó que la administración y el mantenimiento del edificio son factores clave para preservar su valor en el tiempo, especialmente en propiedades destinadas a inversión. Desde una perspectiva comercial, señaló que todo proyecto debe responder a una lógica de mercado claramente definida, sustentada en estudios de demanda, ubicación y tipologías adecuadas para cada zona, de manera que el valor percibido por el comprador justifique la inversión realizada.
Jorge Figueredo señaló que, a diferencia del comprador local, el inversor extranjero suele requerir más información, métricas y transparencia para tomar decisiones. Destacó que Paraguay atraviesa una oportunidad importante para posicionarse como destino regional de inversión gracias a su estabilidad económica, ventajas competitivas y grado de inversión, aunque advirtió que este atractivo debe estar acompañado por información clara, reglas previsibles y proyectos bien documentados. También resaltó el creciente interés de compradores brasileños que no solo buscan rentabilidad, sino establecerse en el país y desarrollar parte de su patrimonio.
Gonzalo Facas destacó que Paraguay atraviesa uno de los momentos más favorables de las últimas décadas para atraer inversiones, respaldado por más de veinte años de estabilidad macroeconómica y por la reciente obtención del grado de inversión. A su criterio, este reconocimiento no solo fortalece la imagen del país ante los mercados internacionales, sino que también suele traducirse en una mayor atención de capitales y un impulso al desarrollo inmobiliario.
Asimismo, señaló que Paraguay combina factores que hoy resultan especialmente atractivos para los inversores, como estabilidad económica, una carga tributaria competitiva y valores de ingreso todavía accesibles en comparación con otros mercados de la región. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre en varios países, sostuvo que el país se posiciona como una alternativa cada vez más relevante para quienes buscan resguardar capital y participar de un proceso de crecimiento económico y urbano de largo plazo.
Hacia el cierre del panel, Francisco Gómez planteó que Paraguay debe ser coherente entre lo que comunica al exterior y lo que realmente ofrece como mercado. Algunas ventajas competitivas pueden estar sobreestimadas, mientras que otras todavía están subestimadas. Más allá de los discursos habituales sobre impuestos o bono demográfico, el país tiene oportunidades concretas en el desarrollo residencial, la concentración de servicios, la ciudad en altura y segmentos como el inmobiliario logístico, especialmente considerando las necesidades de infraestructura pendientes.
La conclusión general del encuentro fue que el mercado inmobiliario paraguayo atraviesa una etapa de expansión, pero también de mayor responsabilidad. La llegada de nuevos inversores, el crecimiento de la oferta y la sofisticación de los proyectos exigen estándares más altos de información, documentación, calidad técnica y transparencia comercial. Para CAPADEI, preservar la confianza será clave para que el crecimiento no sea solo coyuntural, sino sostenible.
En un sector donde cada proyecto impacta sobre la ciudad, el patrimonio de las familias y la percepción internacional del país, la profesionalización no puede ser vista como un valor agregado, sino como una condición necesaria. La oportunidad que tiene Paraguay es significativa, pero su consolidación dependerá de la capacidad del mercado para entregar lo prometido, cuidar al comprador y construir una reputación basada en hechos, no solo en expectativas.


