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Hotelería Paraguaya Cierra el Semestre con 64% de Ocupación en Asunción y Acelera su Expansión

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 3 horas
  • 4 min de lectura

El sector cerró el primer semestre de 2026 con una ocupación promedio del 61% a nivel nacional y del 64% en Asunción. La ampliación de la oferta, el ingreso de nuevas marcas internacionales y el crecimiento del turismo corporativo anticipan una nueva etapa, aunque la conectividad aérea continúa limitando la escala del mercado.


NH Collection Asunción
Futuro NH Collection Asunción, cuya apertura en Petra Imperiale está prevista para 2030.

La industria hotelera paraguaya dejó atrás la etapa de recuperación posterior a la pandemia y comenzó a transitar un ciclo de crecimiento sostenido. El aumento de la actividad corporativa, la realización de congresos y competencias internacionales, el movimiento turístico y la llegada de inversiones ampliaron la demanda y mejoraron los principales indicadores del sector.


Los registros correspondientes al primer semestre de 2026 muestran una ocupación hotelera promedio del 61% en el país, según datos de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay (AIHPY). Asunción alcanzó el 64%, confirmando el peso de la capital como principal centro del turismo de negocios, reuniones y eventos.


La tarifa diaria promedio, conocida en la industria como ADR, llegó a US$ 99,01 a nivel nacional. En Asunción se situó en US$ 95,76 por habitación ocupada. Este indicador mide los ingresos por alojamiento y permite observar la capacidad de los hoteles para sostener o mejorar sus precios, además del nivel de ocupación.


Las referencias regionales utilizadas por el sector ubicaron la tarifa promedio de Buenos Aires alrededor de US$ 120 y la de Río de Janeiro cerca de US$ 115. Asunción permanece por debajo de esos valores, una diferencia que mantiene a la capital paraguaya como una plaza competitiva para empresas, organizadores de eventos y visitantes regionales. Las comparaciones son indicativas, debido a las variaciones de categoría, fecha, ubicación y tipo de establecimiento.


El crecimiento del 46% registrado en las llegadas internacionales durante el primer trimestre aporta otra señal favorable.


Eventos y actividad empresarial sostienen la demanda

La composición de la demanda también cambió. Los viajes corporativos, congresos, ferias, acontecimientos deportivos, actividades culturales y encuentros internacionales se convirtieron en motores centrales de la ocupación.


La recuperación del mercado ya había quedado reflejada en 2024, cuando la actividad superó los niveles de 2018, último punto de referencia anterior a la pandemia. La evolución de las tarifas durante 2026 refuerza la transición desde una fase de recomposición hacia otra de expansión.


Este proceso obliga a sostener una agenda estable durante todo el año. Los grandes acontecimientos elevan la ocupación en fechas determinadas, pero el crecimiento de largo plazo requiere una combinación más amplia de turismo corporativo, reuniones, ocio, actividades culturales y desplazamientos internos.


También será necesario fortalecer los destinos del interior. Ciudad del Este, Encarnación, San Bernardino y otros polos emergentes pueden ampliar la base del mercado, reducir la concentración en Asunción y favorecer inversiones hoteleras vinculadas con el comercio, la naturaleza, el entretenimiento y el turismo de reuniones.


Wyndham Garden Residences
Wyndham Garden Costa del Lago Residences, ubicado en Hernandarias.

Cinco incorporaciones aparecen en el horizonte

El mapa hotelero paraguayo podría sumar cinco nuevas incorporaciones de aquí a 2030. Tres proyectos ya están identificados: Meliá prepara su llegada al país; NH Collection formará parte de Petra Imperiale, en Asunción; y Wyndham Garden Costa del Lago Residences se desarrollará en Hernandarias, bajo un modelo que combina residencias de marca y gestión hotelera. Los otros dos nombres todavía no se hicieron públicos.


Si los proyectos avanzan dentro de los plazos previstos, Paraguay alcanzaría la presencia de 18 marcas u operadores internacionales.


Más hoteles, pero todavía con límites para los grandes eventos

Asunción y Gran Asunción reúnen actualmente unas 6.000 habitaciones y cerca de 9.000 camas. Con los proyectos que se encuentran en desarrollo, la capacidad podría llegar a 10.000 camas para 2030.


La ampliación será necesaria para acompañar el crecimiento del turismo corporativo y la llegada de más eventos internacionales. La oferta actual responde al movimiento habitual y a convocatorias regionales, pero el margen se reduce cuando varias actividades coinciden o concentran una gran cantidad de visitantes en pocos días.


Un evento de 30.000 asistentes no requiere necesariamente el mismo número de camas, ya que parte del público puede ser local. El escenario cambia cuando una proporción importante llega desde el exterior o desde otras ciudades y necesita hospedarse al mismo tiempo. En esas condiciones, la capacidad disponible puede agotarse rápidamente.


A esto se suma la conectividad aérea. Para competir por congresos, ferias y espectáculos de mayor escala, Paraguay necesita más vuelos directos, mejores frecuencias y una infraestructura aeroportuaria capaz de acompañar el crecimiento. La disponibilidad de habitaciones pierde impacto si los visitantes encuentran dificultades para llegar al país.


La meta nacional eleva la exigencia

Paraguay recibió alrededor de dos millones de turistas internacionales en 2025, una participación cercana al 0,14% del movimiento turístico mundial. La estrategia pública para 2037 plantea superar los diez millones de visitantes anuales y convertir al país en un destino relevante de entretenimiento en Sudamérica.


Alcanzar esa escala implicaría multiplicar por cinco el volumen actual. El país deberá desarrollar nuevos productos turísticos, mejorar su conectividad, extender la permanencia promedio de los visitantes y organizar acontecimientos capaces de generar demanda durante diferentes épocas del año.


La hotelería paraguaya dispone actualmente de indicadores favorables, proyectos internacionales y una mayor confianza inversora. El desafío será transformar ese impulso en un crecimiento ordenado, con infraestructura, capital humano y conectividad suficientes para acompañar la nueva escala turística y económica del país.

 
 
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