JPMorgan Pone a Paraguay en el Radar Global por Su Estabilidad, Energía y Baja Carga Tributaria

Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, destacó la transformación económica del país, sus condiciones para atraer capital y las oportunidades existentes en energía, forestación e infraestructura. El nuevo escenario también puede impulsar el desarrollo inmobiliario, industrial y logístico.

Paraguay está dejando atrás su antigua imagen de economía aislada para ganar un lugar cada vez más visible entre los inversionistas internacionales. Así lo planteó Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, al analizar las ventajas que actualmente ofrece el país frente a otros mercados de la región.
“Estabilidad. Estado chico”, respondió el ejecutivo al resumir las principales fortalezas paraguayas durante una entrevista concedida a Bloomberg Línea, antes de su participación en el Paraguay Investment Forum 2026, realizado el 21 y 22 de septiembre en Nueva York.
Gómez Minujín sostuvo que el menor tamaño del Estado permite a Paraguay mantener una carga tributaria comparativamente baja, una condición que estimula la actividad privada y atrae inversiones, especialmente desde Argentina y Brasil.
En su análisis, el ejecutivo recordó que Paraguay fue durante mucho tiempo un país alejado de los grandes centros económicos, sin salida al mar, con infraestructura limitada y marcado por una prolongada dictadura. También señaló que nunca alcanzó los niveles de riqueza que tuvo Argentina en otros momentos de su historia.
Sin embargo, consideró que varias de aquellas limitaciones se convirtieron con el tiempo en ventajas competitivas.
Energía y ubicación estratégica
Una de esas ventajas es la abundancia de recursos hídricos y la capacidad de generación hidroeléctrica. En un contexto mundial de creciente demanda energética, Paraguay se presenta como productor y exportador de energía renovable, con posibilidades de atraer industrias, centros de datos y otros proyectos intensivos en consumo eléctrico.
La segunda fortaleza es su ubicación entre las economías de mayor tamaño del Cono Sur. Esta posición, combinada con el desarrollo de rutas, puentes y corredores regionales, permite al país consolidarse como plataforma de producción y distribución.
“Antes era un país abandonado, hoy es centro de logística”, afirmó Gómez Minujín a Bloomberg Línea.
Para el mercado inmobiliario, esta transformación puede generar una mayor demanda de depósitos, centros de distribución, parques industriales y terrenos próximos a los principales corredores de transporte.
Paraguay se presenta ante grandes inversionistas
Las declaraciones se produjeron en el contexto del Paraguay Investment Forum, un encuentro realizado en Nueva York con la participación de autoridades, empresarios paraguayos y referentes del mercado financiero internacional.
La segunda jornada, denominada “Invest in Paraguay”, fue organizada por el Gobierno paraguayo junto con J.P. Morgan. Durante el encuentro se presentaron proyectos de infraestructura, logística, manufactura, agroindustria, forestación y energía ante potenciales fuentes de capital, según informó el Ministerio de Industria y Comercio.
Gómez Minujín identificó específicamente tres áreas con oportunidades de inversión: energía, forestación y las rutas que podrían licitarse próximamente.
La realización del foro refleja un cambio en la manera en que Paraguay busca posicionarse ante el mundo. La estrategia ya no se limita a promocionar indicadores macroeconómicos favorables, sino que apunta a presentar proyectos concretos y conectarlos con instituciones financieras, fondos de inversión y compañías internacionales.
Crecimiento, inflación y menor costo financiero
El representante de JPMorgan también destacó que Paraguay presenta un escenario financiero positivo, caracterizado por inflación controlada, crecimiento económico y rendimientos relativamente bajos para su deuda.
El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía paraguaya crecerá 4,4% en 2026, después de haberse expandido 6,6% en 2025. El organismo espera además que la inflación converja a la meta del Banco Central y destacó el desempeño de sectores como servicios, manufactura, agricultura, construcción y distribución de energía.
El Banco Mundial también calcula un crecimiento del 4,4% para 2026 y de alrededor del 4,1% durante 2027 y 2028, respaldado por el consumo interno y el desempeño de la producción agropecuaria.
A estos indicadores se suma el grado de inversión alcanzado inicialmente en 2024 y posteriormente respaldado por una segunda calificadora internacional. Esta condición mejora la percepción de riesgo y facilita el acceso del país y sus empresas a fuentes de financiamiento internacional.
El ingreso al índice de J.P. Morgan
Otro hito relevante fue la incorporación de los bonos soberanos paraguayos denominados en guaraníes al índice de deuda emergente en moneda local GBI-EM de J.P. Morgan.
El Ministerio de Economía y Finanzas explicó que la inclusión amplía la base de inversionistas, incrementa la visibilidad internacional del país y puede contribuir a reducir los costos de financiamiento en moneda local.
La presencia en el índice también establece una referencia internacional para el costo de financiamiento de las empresas paraguayas, un factor importante para proyectos inmobiliarios y de infraestructura que requieren capital de largo plazo.
Gómez Minujín contrastó este avance con la situación de Argentina, que todavía no accede al mismo índice debido a sus restricciones cambiarias. Según su estimación, esos controles no se flexibilizarían completamente hasta después de las elecciones argentinas de 2027.
El ejecutivo también ubicó a Paraguay en el extremo opuesto de Argentina en aspectos como el tamaño del Estado, la presión tributaria y el déficit público, pese a los avances logrados por el Gobierno de Javier Milei para reducir el gasto y ordenar las cuentas fiscales.
Un escenario con impacto inmobiliario
Aunque el análisis de JPMorgan estuvo centrado en la economía y las inversiones productivas, las condiciones mencionadas pueden tener consecuencias directas e indirectas sobre el mercado inmobiliario.
La instalación de nuevas industrias, compañías logísticas, proyectos forestales y emprendimientos vinculados con la energía puede generar demanda de suelo, parques industriales, depósitos, oficinas y centros de distribución.
Las licitaciones de rutas y otras obras de infraestructura también pueden modificar el valor y el potencial de desarrollo de terrenos situados en áreas estratégicas. Una mejor conectividad suele favorecer la aparición de nuevos polos comerciales, residenciales e industriales fuera de las zonas urbanas tradicionales.
La llegada de empresas, ejecutivos y trabajadores puede, a su vez, dinamizar los segmentos residencial, corporativo, hotelero y de usos mixtos.
Para los desarrolladores y propietarios, el cambio más importante es la creciente exposición de Paraguay frente al capital internacional. La estabilidad económica, la energía disponible, la baja presión tributaria, el grado de inversión y la incorporación a un índice financiero global fortalecen la percepción del país como destino de largo plazo.
Los desafíos que todavía debe resolver el país
La evaluación del ejecutivo de JPMorgan no estuvo exenta de advertencias. Gómez Minujín señaló que Paraguay todavía debe avanzar en transparencia, institucionalidad, gobernanza y funcionamiento de la Justicia.
También identificó la dependencia climática como uno de los principales factores de riesgo. El clima afecta la producción agropecuaria y forestal, además del nivel de los ríos y, por lo tanto, la generación de energía en las centrales hidroeléctricas.
Estas limitaciones son especialmente relevantes para inversiones inmobiliarias e infraestructuras de largo plazo, que necesitan seguridad jurídica, reglas previsibles, servicios adecuados y capacidad institucional.
Las declaraciones de Gómez Minujín no constituyen por sí solas un anuncio de inversión directa de JPMorgan en el país. Sí representan una señal relevante: una de las principales instituciones financieras del mundo observa a Paraguay como una economía estable, competitiva y con oportunidades concretas.
El desafío será convertir esa atención internacional en financiamiento, obras, empresas instaladas y desarrollos inmobiliarios capaces de acompañar la transformación productiva del país.


