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Raíces Presenta La Primera Estrategia De Sostenibilidad Del Sector Inmobiliario Y Abre El Debate Sobre El Futuro Del Desarrollo Urbano En Paraguay

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 4 horas
  • 6 min de lectura

La desarrolladora presentó su Estrategia de Sostenibilidad 2026–2030, incorporando criterios ambientales, sociales y de gobernanza a su modelo de negocio y planteando una visión de largo plazo sobre el futuro del desarrollo urbano en Paraguay.


Equipo de Raices Real Estate

Durante gran parte de la historia reciente del mercado inmobiliario paraguayo, el valor de un proyecto estuvo asociado principalmente a variables tradicionales como ubicación, infraestructura disponible, accesibilidad, seguridad jurídica y potencial de valorización. Sin embargo, en los principales mercados internacionales comienza a consolidarse una nueva realidad: la calidad de un desarrollo ya no se mide únicamente por el producto inmobiliario que entrega, sino también por el impacto que genera sobre el territorio, las comunidades y el entorno donde se inserta.


Bajo esta premisa, Raíces Real Estate presentó oficialmente su Estrategia de Sostenibilidad 2026–2030 junto con su tercera Memoria de Sostenibilidad, convirtiéndose en una de las primeras compañías del sector inmobiliario paraguayo en estructurar formalmente una estrategia basada en criterios ESG (Environmental, Social and Governance), un enfoque que busca integrar aspectos ambientales, sociales y de gobernanza dentro de la gestión empresarial y la toma de decisiones.


La presentación representa un paso relevante no solamente para la compañía, sino también para una industria que comienza a enfrentar desafíos cada vez más complejos vinculados al crecimiento urbano, el cambio climático, la presión sobre la infraestructura pública y las nuevas expectativas de los ciudadanos respecto a calidad de vida y bienestar urbano.

Durante el evento, los directivos de la empresa plantearon que el desarrollo inmobiliario se encuentra entrando en una nueva etapa, donde la capacidad de generar comunidades sostenibles, resiliencia territorial y bienestar colectivo comienza a adquirir un peso similar al de las variables económicas tradicionales.


La reflexión surge en un contexto particularmente relevante para Paraguay. Durante los últimos años, el Área Metropolitana de Asunción experimentó un fuerte crecimiento demográfico y territorial, acompañado por una expansión urbana que en muchos casos avanzó más rápido que la planificación pública y la infraestructura disponible.


Mientras la población de Asunción se mantuvo relativamente estable durante las últimas décadas, ciudades como Luque, Mariano Roque Alonso, Limpio, Capiatá y otras localidades metropolitanas registraron crecimientos significativos, generando nuevas presiones sobre los sistemas de movilidad, drenaje, servicios públicos y equipamientos urbanos.


A ello se suman fenómenos climáticos cada vez más frecuentes, incluyendo lluvias intensas, inundaciones urbanas, olas de calor y una creciente preocupación por la gestión de recursos hídricos y la resiliencia de las ciudades frente a eventos extremos.


Según explicaron desde la compañía, estos desafíos obligan a replantear la forma en que se diseñan y desarrollan los proyectos inmobiliarios.


“Entendemos que nuestro rol trasciende el desarrollo inmobiliario. A través de nuestros proyectos incidimos directamente en la calidad de vida de miles de personas y en el desarrollo de las comunidades donde operamos”, expresó Jorge Figueredo, director de Raíces.

Más allá de los barrios que se desarrollan, la discusión planteada por la empresa apunta a una pregunta cada vez más relevante para el urbanismo contemporáneo: cómo construir ciudades que permitan a las personas acceder a servicios, educación, espacios públicos, recreación y oportunidades económicas sin depender exclusivamente de largos desplazamientos diarios.


Dentro de ese marco, la estrategia incorpora conceptos que vienen ganando protagonismo a nivel internacional, entre ellos corredores verdes, soluciones basadas en la naturaleza, gestión hídrica sostenible, barrios de proximidad, conectividad urbana, arborización estratégica y diseño resiliente.


La empresa sostiene que el objetivo es evolucionar desde una visión centrada exclusivamente en la generación de valor inmobiliario hacia una mirada más amplia que contemple también bienestar comunitario, cohesión social y desarrollo territorial sostenible.


Uno de los aspectos más relevantes de la estrategia presentada es el cambio de enfoque conceptual que propone la organización.


Sergio Benítez, Coordinador de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de Raices Real Estate
Sergio Benítez, Coordinador de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de Raíces Real Estate, durante la presentación de la Estrategia de Sostenibilidad 2026–2030

Durante la presentación, los directivos señalaron que el desafío consiste en evolucionar desde esquemas tradicionales de responsabilidad social o acciones filantrópicas aisladas hacia un modelo donde la sostenibilidad forme parte de las decisiones diarias de todas las áreas de la empresa.


La estrategia fue desarrollada a partir de un proceso de análisis de tendencias globales, diagnóstico organizacional y consultas a distintos grupos de interés, incluyendo colaboradores, clientes, proveedores, comunidades y medios de comunicación.


Como resultado de este proceso, Raíces definió tres ejes centrales que estructurarán su hoja de ruta para el período 2026–2030.


El primero, denominado “Comunidades que Prosperan”, se enfoca en fortalecer la integración territorial, el acceso a servicios, la conectividad urbana, la diversidad de usos y la construcción de entornos que favorezcan la vida comunitaria.


El segundo eje, “Personas que Crecen”, está orientado al desarrollo del talento interno, la cultura organizacional, la formación de colaboradores y el fortalecimiento de una cadena de valor responsable que involucre tanto a trabajadores como a proveedores.


Finalmente, el eje “Ética e Integridad” busca consolidar prácticas de transparencia, gobernanza corporativa, cumplimiento normativo y acceso a información sobre los impactos generados por la organización.


Según explicó la compañía, estos pilares serán acompañados por indicadores específicos y metas medibles que permitirán monitorear el avance de la estrategia a lo largo de los próximos años.


Como parte de la presentación, Raíces compartió también algunos indicadores vinculados a su actividad y a los impactos generados durante el último ejercicio.


La empresa informó presencia en más de 50 ciudades del país y la gestión simultánea de más de ocho barrios cerrados, consolidando una de las mayores plataformas de desarrollo urbano privado del Paraguay. Asimismo, reportó más de 45.000 clientes acumulados a lo largo de su trayectoria y más de 300 barrios abiertos desarrollados durante sus 21 años de operación.


En materia económica, la compañía destacó la participación de aproximadamente 2.560 proveedores, de los cuales cerca del 98% corresponden a empresas nacionales, además de una estructura organizacional conformada por más de 250 colaboradores directos.


Desde la perspectiva ambiental, se reportó la incorporación de más de 31.600 plantas en distintos proyectos, la implementación de procesos de reciclaje y la adopción progresiva de criterios vinculados a reutilización hídrica, planificación sostenible y conservación de especies nativas.


Uno de los casos presentados fue Aquabrava, un desarrollo que incorpora criterios de gestión hídrica, planificación ambiental y conservación de biodiversidad desde las etapas iniciales de diseño. El proyecto se encuentra actualmente en proceso de obtención de la certificación LEED, uno de los estándares internacionales más reconocidos en materia de sostenibilidad aplicada al desarrollo inmobiliario.


Entre las iniciativas destacadas figura la creación de un vivero propio destinado a la conservación de especies nativas identificadas dentro del predio antes del inicio de las obras. A partir de relevamientos biológicos realizados por especialistas, la empresa identificó árboles y plantas de valor ecológico, incluyendo especies con presencia cada vez más limitada en su entorno natural. Las semillas recolectadas fueron germinadas y reproducidas con el objetivo de preservar su continuidad genética e incorporarlas posteriormente dentro del paisajismo y los espacios verdes del proyecto, transformando el desarrollo en una herramienta activa de conservación ambiental.


Más allá de los indicadores corporativos, la presentación deja sobre la mesa una discusión que probablemente gane relevancia dentro del mercado inmobiliario paraguayo durante los próximos años. Paraguay todavía se encuentra en una etapa temprana dentro de esta evolución, pero el crecimiento sostenido de las ciudades, las necesidades de infraestructura y los desafíos climáticos comienzan a acelerar la discusión.


En ese contexto, la Estrategia de Sostenibilidad 2026–2030 presentada por Raíces representa uno de los primeros intentos del sector por traducir estas tendencias globales en una hoja de ruta concreta para el mercado local.


La iniciativa también refleja una transformación más amplia que comienza a observarse en la industria inmobiliaria internacional: la idea de que desarrollar suelo, barrios o proyectos urbanos implica cada vez más asumir un rol activo en la construcción de ciudades más resilientes, conectadas y preparadas para los desafíos de las próximas décadas.


Desde la compañía señalaron además que la estrategia busca trascender a la propia organización. La Memoria de Sostenibilidad y la hoja de ruta presentada fueron concebidas no solamente como una guía para Raíces, sino también como una referencia que pueda inspirar a otras desarrolladoras y empresas a incorporar criterios de sostenibilidad dentro de sus procesos y modelos de negocio.


Aunque la incorporación formal de criterios ESG dentro del real estate paraguayo aún se encuentra en una etapa inicial, iniciativas como esta comienzan a abrir el camino hacia una nueva forma de entender el desarrollo urbano, donde el crecimiento de las ciudades se mide no solo por la cantidad de proyectos construidos, sino también por el impacto positivo que generan sobre las personas, las comunidades y el territorio.

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