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  • Oficinas Flexibles En Paraguay: Un Modelo En Desarrollo Dentro De Un Mercado Aún Tradicional

    Aunque el concepto gana relevancia a nivel global, su adopción en Paraguay sigue siendo limitada, con una oferta acotada y un mercado en proceso de validación. En los últimos años, el concepto de oficinas flexibles ha ganado protagonismo a nivel global como una respuesta directa a la transformación de las dinámicas laborales. Sin embargo, su traslado al mercado paraguayo no ha seguido el mismo ritmo ni la misma lógica de adopción, configurando un escenario mucho más acotado, fragmentado y, en algunos casos, inestable. A diferencia de lo que ocurre en mercados más desarrollados, donde los espacios flexibles forman parte de una categoría consolidada dentro del real estate corporativo, en Paraguay su presencia sigue siendo limitada. Actualmente, la oferta se reduce a un número acotado de operadores, tanto internacionales como locales, con una escala todavía insuficiente para hablar de una verdadera consolidación del modelo. El concepto, en términos generales, refiere a espacios de trabajo que permiten a las empresas contratar oficinas bajo esquemas más dinámicos: plazos más cortos, superficies adaptables y servicios integrados. Esto incluye desde coworkings tradicionales hasta oficinas privadas operadas bajo contratos flexibles o incluso plantas completas gestionadas como servicio. Sin embargo, más allá de su definición teórica, la clave del modelo está en su lógica operativa: transformar la oficina en un servicio, y no en un activo rígido. En Paraguay, esa lógica aún se encuentra en proceso de validación. Si bien en los últimos años se registró la apertura de algunos espacios bajo este formato, también se observaron cierres de operadores locales, evidenciando las dificultades de sostener el modelo en un mercado con características particulares. Un elemento relevante dentro de esta lectura es su limitada inserción dentro del eje financiero y el eje corporativo. Si bien existen espacios flexibles en el mercado, en general no han logrado posicionarse dentro de estas areas, que hoy concentran gran parte de la demanda más sólida. Esta desconexión entre producto y ubicación reduce su capacidad de capturar usuarios corporativos de mayor escala y termina condicionando su posicionamiento dentro del mercado. Uno de los principales desafíos radica en la estructura de la demanda. A diferencia de otros mercados donde existe una masa crítica de startups, empresas tecnológicas o compañías internacionales que priorizan flexibilidad sobre estabilidad, en Paraguay gran parte de la demanda corporativa continúa operando bajo esquemas tradicionales. Las empresas suelen valorar contratos más largos, control directo sobre sus espacios y costos previsibles, lo que reduce la necesidad, o al menos la urgencia, de adoptar formatos más flexibles. A esto se suma una cuestión económica. El modelo de Flexible Office Space requiere una operación intensiva: altos estándares de diseño, mantenimiento constante, servicios incluidos, gestión activa de usuarios y una ocupación sostenida para ser rentable. En mercados pequeños, donde la rotación es limitada y la demanda no siempre es constante, sostener esa estructura puede resultar complejo. Además, el posicionamiento del producto no siempre ha sido claro. En algunos casos, los espacios flexibles han quedado en una zona intermedia: demasiado costosos para usuarios que solo buscan una solución básica, pero sin ofrecer una propuesta suficientemente diferenciada como para captar segmentos corporativos de mayor escala. Sin embargo, más allá de estas limitaciones, el modelo no debe ser descartado. Su presencia, aunque incipiente, introduce una variable relevante dentro del mercado de oficinas: la flexibilidad como atributo. En un contexto donde el segmento corporativo de Asunción continúa evolucionando, con nuevos desarrollos y una mayor competencia entre edificios, la capacidad de ofrecer esquemas más adaptables podría convertirse en un diferencial progresivamente más valorado. Dentro de este escenario, el modelo encuentra un espacio potencial particularmente interesante en el segmento de pequeñas y medianas empresas. Para muchas PYMES, la posibilidad de acceder a espacios equipados, bien ubicados y sin grandes inversiones iniciales puede representar una solución eficiente, especialmente en etapas de crecimiento o transición. De hecho, algunos proyectos recientes han comenzado a incorporar espacios de uso flexible dentro de edificios tradicionales, no necesariamente como producto principal, sino como complemento. Esta integración híbrida podría representar una vía más viable de adopción en el corto plazo, permitiendo testear la demanda sin depender exclusivamente del modelo. En este sentido, el futuro del Flexible Office Space en Paraguay probablemente no pase por una replicación directa de los formatos internacionales, sino por una adaptación progresiva a las condiciones locales. Más que una disrupción inmediata, se trata de un proceso de ajuste, donde el concepto irá encontrando su lugar en función de la evolución del mercado corporativo. Por ahora, más que una tendencia consolidada, el Flexible Office Space en Paraguay debe entenderse como un formato en desarrollo, con potencial, pero también con desafíos claros. Su evolución dependerá no solo de la oferta, sino también de un cambio gradual en la forma en que las empresas conciben el espacio de trabajo dentro de sus estructuras operativas.

  • El Mercado De Residencias De Lujo En Asunción: Alta Demanda, Escasez De Producto Y Un Nuevo Escenario Urbano

    En un contexto de transformación urbana acelerada, las residencias de lujo enfrentan una demanda creciente y una oferta cada vez más limitada en las zonas más consolidadas de la ciudad. Elegante residencia en Barrio Herrera El mercado de residencias de lujo en Asunción atraviesa un momento de alta actividad, marcado por una combinación particular de factores: una demanda sostenida, impulsada tanto por compradores locales como por inversores extranjeros, y una oferta limitada, especialmente en lo que respecta a propiedades nuevas, modernas y correctamente posicionadas en términos de producto. El segmento de casas de alto estándar se consolida como uno de los más sensibles a las transformaciones urbanas, regulatorias y sociales que atraviesa la ciudad, generando un escenario que, si bien presenta oportunidades claras, también plantea desafíos estructurales tanto para compradores como para desarrolladores y asesores. En este contexto, Fátima Cubas, Top Producer por 5 años consecutivos desde el año 2020 de Paraguay Sotheby’s International Realty, aporta una lectura directa del segmento a partir de su experiencia en la intermediación de activos de alto valor. Con operaciones que superan los USD 36.8 millones de dolares en ventas de residencias en Asunción en el año 2025, su trayectoria permite dimensionar tanto la profundidad del mercado como las dinámicas que hoy loatraviesan. Uno de los elementos más relevantes del momento actual es el creciente peso del comprador internacional. Asunción comienza a posicionarse, de forma progresiva, como un destino de radicación para perfiles de alto poder adquisitivo que valoran tanto las ventajas fiscales del país como su calidad de vida relativa. Estos compradores, en muchos casos, no solo buscan una inversión, sino una residencia principal o semi-permanente para sus familias. En ese sentido, factores como la cercanía a colegios, la seguridad, la conectividad con el eje corporativo y la calidad del entorno urbano se vuelven determinantes. Residencia Contemporánea en el Barrio Mburucuyá Zonas como Santísima Trinidad, Mburucuyá y sectores próximos al eje corporativo continúan concentrando gran parte de esta demanda, principalmente por su combinación de accesibilidad, servicios y tejido residencial consolidado. En paralelo, el comprador local sigue teniendo un peso significativo, especialmente en perfiles de empresarios consolidados o familias que buscan mejorar su estándar de vivienda dentro de la ciudad. A pesar de la demanda activa, el mercado enfrenta una restricción clara en la oferta. Las residencias más buscadas, casas nuevas, con diseño contemporáneo, buena calidad constructiva y ubicadas en terrenos amplios, son escasas. Actualmente, el rango de precios más dinámico para este tipo de propiedades se sitúa aproximadamente entre los USD 500.000 y USD 800.000, siempre que se trate de inmuebles implantados en terrenos superiores a los 540 o 600 metros cuadrados. Este último punto es clave: el tamaño del lote sigue siendo un atributo central en la percepción de valor del comprador paraguayo, que continúa priorizando el espacio exterior, el jardín y la piscina. En contraposición, gran parte de la oferta existente corresponde a viviendas remodeladas o desarrolladas en terrenos más pequeños, donde la proporción entre superficie construida y superficie libre no siempre resulta óptima. Esto genera una brecha entre lo que el mercado busca y lo que efectivamente encuentra disponible. Desde una perspectiva de diseño, se consolida la idea de una relación equilibrada entre construcción y terreno, donde la superficie edificada no supere aproximadamente el 60% del lote total. Esta lógica responde a una preferencia cultural aún vigente: la valoración del espacio abierto como extensión de la vivienda. Incomparable residencia en el Condominio la Trinidad I Uno de los factores que más incide actualmente en el mercado de casas de lujo es el avance sostenido de edificios en zonas tradicionalmente residenciales. La ausencia de una regulación estricta que contemple aspectos como la privacidad entre propiedades ha generado situaciones en las que desarrollos en altura se implantan junto a viviendas unifamiliares, afectando directamente su valor. La posibilidad de tener edificios de más de seis u ocho pisos con visual directa hacia patios y áreas privadas introduce una pérdida significativa de privacidad, que se traduce en un ajuste inmediato en la valoración de las propiedades colindantes. En muchos casos, una casa que se ve impactada por este tipo de desarrollos pasa a ser considerada principalmente como “valor terreno”, orientada a futuros proyectos inmobiliarios, más que como producto residencial final. Este fenómeno introduce un elemento de incertidumbre en el mercado, dificultando incluso la recomendación de zonas “seguras” en términos de preservación de escala residencial. Barrios históricamente consolidados, como Santo Domingo o Manorá, han comenzado a experimentar este tipo de transformaciones, evidenciando una dinámica urbana cada vez más flexible y menos previsible. Frente a este escenario, la decisión de la ubicación se vuelve cada vez más dependiente del estilo de vida del comprador. Mientras que quienes necesitan proximidad diaria al trabajo y a los colegios continúan priorizando Asunción, otros perfiles, especialmente aquellos con mayor flexibilidad laboral o en etapas más avanzadas de vida, comienzan a considerar alternativas en zonas periféricas. Elegante residencia en Barrio Herrera Municipios como Mariano Roque Alonso, Luque o incluso áreas en desarrollo como Nueva Asunción y Ciudad del Este ofrecen la posibilidad de acceder a terrenos más amplios a valores significativamente más bajos. Sin embargo, la falta de infraestructura consolidada y, sobre todo, los problemas de tráfico en los accesos a la capital, siguen siendo una barrera importante para quienes deben cumplir rutinas diarias exigentes. En este contexto, emerge con fuerza un modelo híbrido: la combinación de un departamento en Asunción para la vida cotidiana y una segunda residencia en entornos más naturales o cerrados, como San Bernardino o desarrollos tipo AquaVillage o AquaBrava. Esta lógica responde a una búsqueda de equilibrio entre eficiencia urbana y calidad de vida, incorporando el descanso como parte estructural del estilo de vida. En cuanto a las características del producto, existe una clara convergencia hacia ciertos atributos considerados esenciales en el segmento de lujo. Las viviendas más demandadas suelen contar con cuatro dormitorios en suite, áreas sociales amplias, espacios de integración para recibir invitados, techos altos, preferentemente superiores a los 2,80 metros, quincho climatizado con parrila y piscina al aire libre y terminaciones de alta calidad. La seguridad también se posiciona como un factor clave, especialmente para compradores extranjeros, quienes priorizan entornos controlados y previsibles. En paralelo, se observa una evolución en la aceptación del mercado hacia la compra de viviendas terminadas o en reventa, en contraste con el modelo tradicional de autoconstrucción. Sin embargo, la escasez de producto bien terminado y correctamente valorizado sigue siendo una limitante relevante. Incomparable residencia en el Condominio la Trinidad I El comportamiento de la liquidez en este segmento es altamente variable y está directamente vinculado a la correcta alineación entre expectativa del propietario y realidad de mercado. Una propiedad bien ubicada y correctamente tasada puede venderse en cuestión de días, mientras que aquellas con precios fuera de mercado pueden permanecer años sin concretar operación. Este descalce es particularmente frecuente en el segmento alto, donde los propietarios suelen incorporar expectativas de valorización que no siempre encuentran correlato en la demanda efectiva. En este sentido, el mercado actúa como mecanismo de ajuste, determinando el precio real de transacción. La correcta estructuración de la oferta, incluyendo precio, presentación, estrategia comercial y atención al cliente, se vuelve entonces determinante para la velocidad de absorción. La falta de casas nuevas y bien diseñadas responde, en parte, a que los propietarios con inmuebles de calidad tienden a no vender, o lo hacen a valores superiores a los que el mercado está dispuesto a convalidar. Esto genera un cuello de botella en la oferta, que obliga a los compradores a considerar alternativas. Entre ellas, se destacan dos estrategias principales: la adquisición de propiedades con potencial de reforma, siempre que la estructura y ubicación lo justifiquen, o la compra de terreno para desarrollo a medida. Sin embargo, las remodelaciones profundas pueden resultar complejas y costosas, especialmente cuando la distribución original de la vivienda no es funcional. Incomparable residencia en el Condominio la Trinidad I En muchos casos, la demolición y construcción desde cero termina siendo una opción más eficiente en términos económicos y de resultado final. A futuro, el mercado de residencias de lujo en Asunción mantendrá su relevancia, impulsado por una demanda estructural que combina aspiración, necesidad de calidad de vida y oportunidades de inversión. Sin embargo, su evolución estará condicionada por variables clave: la capacidad de generar nueva oferta acorde a las expectativas actuales, la necesidad de una planificación urbana más consistente y la adaptación de los actores del mercado a un comprador cada vez más informado y exigente. En este escenario, la vivienda de lujo deja de ser únicamente un producto inmobiliario para convertirse en una síntesis de múltiples dimensiones: ubicación, diseño, privacidad, entorno y, cada vez más, previsibilidad en un entorno urbano en transformación.

  • Cuando Lo “Barato” Se Vuelve Caro: Una Lectura Estructural Del Valor En El Mercado Inmobiliario

    El precio no desaparece: se transforma en desempeño, ocupación y valor en el tiempo. En el negocio inmobiliario, el precio más bajo rara vez es una ventaja. En la mayoría de los casos, es una señal. No porque el mercado penalice el precio bajo en sí mismo, sino porque el costo de producir un activo inmobiliario responde a una estructura relativamente rígida, donde los componentes esenciales: materiales, sistemas, mano de obra, diseño y operación, tienen umbrales mínimos por debajo de los cuales la calidad comienza a degradarse. Cuando un proyecto se posiciona sistemáticamente por debajo de esos umbrales, la diferencia no desaparece. No existe como ahorro real. Se traslada. Se traslada a la durabilidad de los materiales, a la eficiencia de los sistemas, a la calidad ambiental de los espacios y, en última instancia, al desempeño económico del activo en el tiempo. El precio inicial, en ese sentido, no es el problema; es el síntoma visible de una serie de decisiones invisibles. En el segmento residencial, esta lógica es directa. Un departamento que se vende de forma consistente por debajo del rango de mercado no es simplemente más accesible; es un producto donde algo fue reducido. Puede ser el espesor de los muros, la calidad de las carpinterías, la aislación térmica, la eficiencia de las instalaciones o la resolución de los espacios comunes. Cada uno de estos recortes tiene un efecto acumulativo. En un escenario hipotético, dos unidades similares con la misma ubicación y superficie pueden tener diferencias de precio del 15% o 20%. La unidad más económica logra una venta más rápida en la etapa inicial. Sin embargo, a los dos o tres años, comienzan a aparecer los efectos: mayores gastos de mantenimiento, menor confort, deterioro visible en áreas comunes. En el mercado de reventa, esa unidad ya no compite contra su precio original, sino contra productos mejor resueltos. El descuento inicial deja de ser ventaja y se convierte en un límite. En el segmento de renta, la dinámica es aún más explícita. El ingreso de un activo no depende únicamente de cuánto costó, sino de cuánto puede generar de forma sostenida. Un activo con menor calidad estructural entra al mercado con una única herramienta competitiva: el precio. Esto implica tarifas más bajas, mayor sensibilidad a la competencia y, en muchos casos, mayores períodos de vacancia. Imaginando dos unidades destinadas a alquiler en una misma zona, la diferencia no necesariamente está en la ubicación, sino en la experiencia de uso. Una mantiene niveles de ocupación estables, menor rotación y costos operativos previsibles. La otra necesita ajustar constantemente su precio para mantenerse competitiva, enfrenta cambios frecuentes de inquilinos y acumula costos correctivos. El rendimiento, en términos reales, se comprime. En el segmento corporativo, la estructura es todavía más estricta porque el producto no es solo espacio, sino funcionalidad. Un edificio de oficinas no compite únicamente por ubicación o precio por metro cuadrado, sino por su capacidad de operar de manera eficiente. Sistemas de climatización, calidad del aire, iluminación, infraestructura tecnológica y flexibilidad de planta no son atributos diferenciales: son condiciones mínimas. Cuando estos elementos se reducen para ajustar costos, el activo pierde capacidad operativa. Un edificio que no logra mantener condiciones térmicas estables, que tiene consumos energéticos elevados o que no permite adaptaciones a distintas configuraciones de uso deja de ser competitivo, independientemente de su precio. En este punto, el mercado no negocia. Un escenario recurrente es el de edificios que ingresan al mercado con precios de alquiler atractivos, pero que no logran sostener niveles de ocupación estables. Las empresas priorizan previsibilidad operativa sobre ahorro inicial. El resultado es un activo que compite permanentemente a la baja, con mayor rotación y menor estabilidad en ingresos. Este patrón responde a una lógica estructural del negocio inmobiliario: el valor no puede comprimirse indefinidamente sin afectar el producto. A diferencia de otros sectores, donde la eficiencia puede permitir reducciones reales de costo, en real estate gran parte del costo está vinculado a elementos físicos y técnicos que no admiten simplificación sin consecuencias. Por eso, el precio más bajo dentro de un mercado rara vez representa una oportunidad aislada. Es, en la mayoría de los casos, la manifestación de un desbalance entre costo y valor. Un desbalance que no se corrige en la compra, sino en el tiempo. En el largo plazo, el mercado ajusta ese desbalance de forma consistente. Lo hace a través de la ocupación, del ingreso que el activo es capaz de generar y de su capacidad de sostener valor frente a alternativas. Activos que parten de una base más débil tienden a requerir descuentos, reinversiones o ambos para mantenerse relevantes. La diferencia entre costo y valor no es conceptual. Es acumulativa, operativa y, sobre todo, inevitable.

  • CRESIA Da Inicio A Magnolia En Ciudad Del Este Y Presenta Un Nuevo Formato Residencial Premium

    El desarrollo, impulsado por CRESIA, introduce un formato de residencias en altura con baja densidad, grandes superficies y foco en privacidad, en una de las zonas más consolidadas de Ciudad del Este En un contexto donde el mercado inmobiliario de Ciudad del Este comienza a mostrar señales más claras de segmentación y sofisticación, el lanzamiento de Magnolia marca la incorporación de una nueva propuesta residencial orientada al segmento premium. El proyecto fue presentado oficialmente en un evento que incluyó la ceremonia de palada inicial, dando inicio a una propuesta que busca posicionarse a partir de una combinación de baja densidad, amplitud espacial y calidad constructiva. Ubicado sobre la calle Los Naranjos, entre Yrupé y Palo Santo, en Área 1, Barrio Boquerón, Magnolia se inserta en uno de los entornos urbanos más consolidados y valorados de la ciudad. Esta localización, caracterizada por su perfil residencial, cercanía al Lago de la República y acceso a infraestructura educativa, comercial y de servicios, ha venido consolidándose como uno de los principales polos de desarrollo para productos de mayor estándar dentro del mercado local. El proyecto introduce un esquema de residencias en altura que se diferencia por su escala. Con solo 10 unidades distribuidas en cinco niveles, Magnolia adopta una lógica de baja densidad poco habitual en el formato vertical, priorizando la privacidad y la calidad del espacio por sobre la maximización del volumen vendible. Esta decisión de diseño responde a una tendencia que comienza a observarse en ciertos segmentos del mercado paraguayo, donde la diferenciación ya no se construye únicamente desde la ubicación o los amenities, sino desde la experiencia integral de habitar. Cada unidad ha sido concebida como una residencia amplia, con superficies superiores a los 240 metros cuadrados y tipologías de tres dormitorios. La propuesta interior combina amplitud, funcionalidad y terminaciones de alta gama, con una configuración que busca integrar los espacios sociales con el exterior de manera fluida. En este sentido, las terrazas balcón adquieren un rol central dentro del diseño, no solo como extensión del área social, sino como un elemento que articula la relación visual con el entorno natural del Área 1. Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la incorporación de cerramientos de vidrio retráctiles en estas terrazas, lo que permite su climatización y uso durante todo el año, transformándolas en un ambiente adicional dentro de la vivienda. Este tipo de soluciones, todavía poco extendidas en el mercado local, reflejan una evolución en la forma de concebir los espacios residenciales, donde la flexibilidad y el aprovechamiento integral de cada metro cuadrado pasan a tener un rol más protagónico. A nivel funcional, la cocina se presenta como un espacio de integración, con isla central y vinculación directa con el área social. Este tipo de configuraciones responde a una demanda creciente por espacios más abiertos y adaptables, en línea con cambios en los hábitos de uso de la vivienda. En cuanto a las áreas comunes, el último nivel del edificio concentra una serie de amenities orientados al bienestar y la vida en comunidad. Entre ellos se incluyen una terraza con piscina, gimnasio, solárium, salón de eventos climatizado y un área de juegos para niños, todos diseñados para aprovechar las vistas abiertas del entorno. Desde el punto de vista de posicionamiento, Magnolia se ubica dentro del segmento premium de Ciudad del Este, con un ticket de ingreso desde USD 346.300. Este nivel de precios refleja tanto la escala de las unidades como la calidad de la propuesta, y se alinea con una tendencia más amplia de diversificación del mercado local, donde comienzan a consolidarse productos dirigidos a perfiles de demanda más específicos, incluyendo usuarios finales de alto poder adquisitivo e inversores que buscan activos con mayor diferenciación. El proyecto contempla un plazo de obra estimado de 28 meses. El desarrollo es impulsado por CRESIA y que ha venido consolidando su presencia en el mercado inmobiliario paraguayo a través de proyectos que combinan diseño, calidad constructiva y una visión de largo plazo. Con Magnolia, la desarrolladora alcanza su cuarto proyecto en Ciudad del Este, reforzando su apuesta por una de las ciudades con mayor dinamismo económico del país, impulsada en gran medida por su condición de nodo comercial y su vinculación con el eje fronterizo. En este contexto, la palada inicial del proyecto no solo marca el comienzo de su desarrollo físico, sino que también refleja una etapa en la que el mercado local empieza a incorporar nuevas tipologías y estándares, elevando progresivamente el nivel de la oferta y ampliando el espectro de opciones disponibles para compradores e inversores. Magnolia se inscribe dentro de esta lógica, proponiendo un formato que combina escala, diseño cuidado y una clara intención de diferenciación dentro del segmento residencial de alta gama en Ciudad del Este.

  • Veralta Los Laureles Abre Su Showroom Con Un Open House Y Consolida Su Propuesta Residencial En Asunción

    La apertura permite recorrer el proyecto de forma directa y comprender su propuesta integral, en un desarrollo que prioriza el espacio, el verde y una experiencia residencial diferenciada. En un contexto donde el mercado inmobiliario paraguayo continúa avanzando hacia una mayor sofisticación, con una demanda cada vez másexigente en términos de producto, entorno y experiencia residencial, el proyecto Veralta Los Laureles inicia una nueva etapa al abrir por primera vez las puertas de su showroom al público a través de un Open House que permite conocer en detalle su propuesta integral. La iniciativa marca un punto de inflexión en la evolución comercial del desarrollo. A partir de ahora, clientes finales, inversores y público interesado podrán acceder directamente a la sala de ventas, recorrer el proyecto con mayor libertad y comprender de forma tangible los elementos que estructuran su propuesta: tipologías, selección de materiales, configuración de espacios comunes y el concepto urbano que define al conjunto. Ubicado en el barrio Los Laureles, una de las zonas residenciales más consolidadas de Asunción, el proyecto se inserta en un entorno que combina accesibilidad, servicios y estabilidad urbana. La proximidad a ejes clave como la zona del Shopping Mariscal, junto con la cercanía a colegios, supermercados y avenidas principales, configura una localización que mantiene su atractivo tanto para usuarios finales como para inversores orientados a renta. Esta condición de centralidad, pero dentro de un tejido residencial relativamente tranquilo, constituye uno de los principales atributos del desarrollo. Sin embargo, más allá de la ubicación, la propuesta de Veralta Los Laureles se construye sobre una lógica conceptual más amplia, que busca responder a una lectura crítica del mercado local. En lugar de maximizar la densidad constructiva del terreno, el proyecto opta por una estrategia de diferenciación basada en la generación de valor a través del espacio, el verde y la calidad de vida. El desarrollo se implanta sobre un terreno de aproximadamente 11.000 metros cuadrados, una escala poco habitual para este tipo de ubicación dentro de la ciudad. Esta condición permitió a los desarrolladores plantear un esquema donde la ocupación del suelo se equilibra con la preservación de áreas abiertas, evitando la sobrecarga constructiva y priorizando una experiencia residencial más amplia. La decisión no fue maximizar la cantidad de unidades, sino construir una propuesta que mantenga su valor en el tiempo. En ese sentido, el proyecto se articula en torno a un gran patio central de aproximadamente 1.200 metros cuadrados, que funciona como el núcleo del conjunto. El paisajismo parte de una base existente de árboles nativos que serán preservados, reforzando una identidad que prioriza la integración con el entorno natural. Este elemento no solo cumple una función estética, sino que se posiciona como el principal diferenciador dentro de una ciudad donde la tendencia a la densificación reduce progresivamente la disponibilidad de espacios verdes de escala significativa. La propuesta se complementa con un conjunto de amenities que buscan extender la experiencia residencial hacia un modelo de “vida de club”. Entre ellos se incluyen cancha de pádel, áreas diferenciadas para niños y adolescentes, parrilleros, gimnasio de gran escala equipado, y un sector de piscina con bar operativo, pensado para reforzar el uso social de los espacios comunes. La integración de estos elementos responde a una búsqueda por generar comunidad y permanencia dentro del proyecto. Desde el punto de vista comercial, Veralta Los Laureles ya ha mostrado señales concretas de tracción en el mercado. La primera torre alcanzó niveles de colocación cercanos al 95% en un período relativamente corto, mientras que la segunda torre, recientemente lanzada, ya registra un nivel de ventas cercano al 30%. El mix de unidades incluye monoambientes, departamentos de uno, dos y tres dormitorios, con precios que se sitúan aproximadamente desde los USD 65.000 hasta los USD 150.000, dependiendo de la tipología. A nivel de financiamiento, el proyecto contempla planes propios de hasta 36 meses, además de alianzas con entidades bancarias que facilitan el acceso a crédito para los compradores. En términos de ejecución, el cronograma prevé el inicio de obras en julio con el desarrollo de la primera torre, acompañado por la construcción de las áreas comunes, cuya entrega está proyectada en un plazo de 24 meses. De forma paralela, se prevé el avance de la segunda torre, mientras que la tercera, orientada principalmente a unidades de mayor tamaño, se encuentra aún en fase previa de lanzamiento. Veralta Los Laureles es un desarrollo conjunto de Creo Inmuebles y Altamira Group, dos compañías con trayectoria en el sector inmobiliario paraguayo, reconocidas por su solidez, innovación y cumplimiento en la entrega de proyectos. La apertura del showroom no solo responde a una estrategia comercial, sino que también permite visibilizar de forma más clara esta lógica de desarrollo. En un escenario donde los compradores cuentan con mayor información y comparan con mayor profundidad, la posibilidad de experimentar el proyecto de manera directa se convierte en un elemento clave para la toma de decisiones.

  • CIVIS Inaugura Civis Mariscal Y Consolida Un Nuevo Estándar De Desarrollo Urbano En Asunción

    El edificio, ubicado en el corazón del barrio Mariscal, refleja un punto de inflexión en la evolución arquitectónica, comercial y tecnológica de la compañía, integrando usos mixtos, sostenibilidad y un ecosistema de servicios propio. Kevin Bendlin, CEO de CIVIS, junto a José Serrati, Director Jurídico de la firma, durante la inauguración de Civis Mariscal en Asunción. El pasado 26 de marzo de 2026, CIVIS Soluciones Inmobiliarias celebró la inauguración oficial de Civis Mariscal, un edificio de usos mixtos ubicado en la intersección de Hassler y Cruz del Chaco, dentro del Barrio Mariscal, uno de los entornos urbanos más dinámicos y consolidados de Asunción. La zona, caracterizada por su proximidad a centros comerciales, propuestas gastronómicas y áreas residenciales establecidas, se ha posicionado en los últimos años como un punto de convergencia entre actividad urbana y calidad de vida, condiciones que han impulsado una creciente demanda inmobiliaria. La inauguración reunió a propietarios, directores de la firma, familiares y allegados en una jornada que, más allá del acto formal de entrega, expuso con claridad una etapa distinta en la trayectoria de la desarrolladora. Civis Mariscal no se presenta únicamente como un nuevo edificio dentro del portafolio de la compañía, sino como una síntesis tangible de un proceso de evolución interna que abarca desde lo arquitectónico hasta lo comercial, pasando por la incorporación de tecnología y la redefinición del rol del desarrollador dentro del ciclo de vida del activo. Con un total de 53 unidades, el proyecto forma parte de la línea de desarrollos de CIVIS orientada a integrar residencias, servicios y espacios comerciales dentro de un mismo ecosistema urbano. Esta lógica responde a una tendencia cada vez más visible en mercados inmobiliarios en proceso de maduración, donde el valor ya no se define exclusivamente por la unidad en sí, sino por el entorno, los servicios asociados y la experiencia integral que se construye alrededor del producto. En términos arquitectónicos, Civis Mariscal representa un salto cualitativo respecto a proyectos anteriores de la firma. La propuesta combina una volumetría que juega con llenos y vacíos, transparencias y retiros urbanos, generando una lectura más dinámica del edificio dentro de su entorno inmediato. La incorporación de curvas, el tratamiento del verde en distintos niveles y la búsqueda de una escala perceptiva que desdibuja su altura real, aparentando menos niveles de los que efectivamente tiene, configuran un lenguaje más maduro y con mayor intención expresiva. Esta evolución no es casual, sino el resultado de un proceso acumulativo de aprendizaje que la empresa ha venido consolidando proyecto tras proyecto. Desde el punto de vista funcional, el edificio ofrece una diversidad de tipologías que abarca monoambientes, unidades de un dormitorio, incluyendo formatos tipo loft, departamentos de dos dormitorios en distintas configuraciones y unidades de tres dormitorios. Esta variedad responde a una estrategia deliberada de captar distintos perfiles de demanda dentro de un mismo desarrollo, desde inversores orientados a renta hasta usuarios finales que buscan soluciones residenciales amplias en zonas urbanas consolidadas. Uno de los aspectos más distintivos de Civis Mariscal radica en la redefinición de los amenities y servicios asociados al edificio. En lugar de limitarse a la oferta tradicional del mercado, el proyecto incorpora elementos que responden a nuevas formas de habitar la ciudad, incluyendo bicicletas eléctricas disponibles para alquiler y estaciones de carga para vehículos eléctricos. Al mismo tiempo, el desarrollo integra criterios de sostenibilidad y eficiencia junto con soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la habitabilidad. El edificio se encuentra completamente equipado y domotizado mediante la integración de sistemas desarrollados por Better y Networkers, empresas que forman parte del grupo CIVIS. Esta infraestructura permite un control más inteligente de los espacios, optimizando tanto la experiencia del usuario como la gestión operativa del edificio. En este sentido, la tecnología deja de ser un complemento para convertirse en un eje estructural del modelo de negocio. La compañía avanza hacia un esquema en el que el desarrollo no finaliza con la entrega del inmueble, sino que se extiende hacia la operación, la administración y la generación de comunidad. A través de plataformas digitales propias, CIVIS busca integrar a propietarios, inquilinos, inversores y operadores dentro de un mismo entorno, facilitando desde la gestión de servicios hasta la interacción con redes de alquiler, reventa y proveedores. Este enfoque responde a una visión más amplia sobre el futuro del desarrollo inmobiliario, donde la capacidad de mantener la relevancia del activo en el tiempo se vuelve tan importante como su concepción inicial. En un contexto de cambios acelerados, la incorporación de sistemas abiertos y adaptables, capaces de integrarse con nuevas tecnologías y servicios, se plantea como una estrategia para evitar la obsolescencia y sostener el valor a largo plazo. Civis Mariscal también marca un punto de inflexión desde lo comercial. Es el primer proyecto de la firma que incorpora de manera estructurada espacios comerciales dentro de su propuesta, ampliando la lógica de usos mixtos y fortaleciendo la interacción entre el edificio y su entorno urbano. Esta decisión no solo diversifica las fuentes de ingreso, sino que también contribuye a activar la dinámica del barrio, generando mayor circulación y consolidando el área como un nodo de actividad. Más allá de sus características individuales, el proyecto se inscribe dentro de una visión de mayor escala. La compañía proyecta avanzar hacia desarrollos de usos mixtos más complejos, con integración de vivienda, comercio, servicios, espacios corporativos y, eventualmente, componentes hoteleros. En este esquema, Civis Mariscal funciona como un laboratorio y, al mismo tiempo, como un manifiesto físico que materializa aprendizajes que luego serán escalados en proyectos de mayor envergadura. Un elemento particularmente relevante dentro de esta visión es la identificación de nichos poco atendidos dentro del mercado, especialmente en el segmento corporativo orientado a pequeñas y medianas empresas. En un contexto donde la mayor parte de la oferta se concentra en grandes compañías o multinacionales, la apuesta por espacios más flexibles y adaptados a pymes introduce una dimensión adicional en la estrategia de desarrollo. Finalmente, la inauguración de Civis Mariscal permite observar con mayor claridad una transformación más amplia dentro del mercado inmobiliario paraguayo. A medida que el sector evoluciona, comienzan a emerger propuestas que combinan arquitectura, tecnología, operación y experiencia dentro de un mismo producto. En ese proceso, el rol del desarrollador se redefine, pasando de ser un constructor de edificios a un articulador de ecosistemas urbanos. En ese marco, proyectos como Civis Mariscal no solo responden a una demanda existente, sino que también contribuyen a moldearla, elevando las expectativas del mercado y estableciendo nuevos parámetros de comparación. La capacidad de integrar múltiples dimensiones, desde el diseño hasta la gestión, se perfila así como uno de los factores clave para diferenciarse en un sector cada vez más competitivo y sofisticado.

  • Avanza Inaugura WELL Residences En Villa Morra Y Consolida Un Modelo Integrado De Desarrollo Y Operación Inmobiliaria

    El proyecto alcanza el 100% de sus unidades comercializadas y se integra a una estructura que combina desarrollo, comercialización y operación bajo un mismo sistema. En un mercado inmobiliario paraguayo que comienza a mostrar señales más claras de sofisticación, con una demanda cada vez más segmentada y con mayores exigencias en términos de producto y experiencia, la inauguración de WELL Residences por parte de Avanza Desarrollos Inmobiliarios se inscribe dentro de una lógica que va más allá del lanzamiento de un nuevo edificio residencial en Villa Morra. El proyecto, que alcanza el 100% de sus unidades comercializadas al momento de su inauguración, forma parte de una secuencia de desarrollos que la compañía viene impulsando bajo un modelo que integra no solo el diseño y la comercialización, sino también la operación sostenida del activo en el tiempo, dentro de la estructura del holding Avanza ONE. Ubicado en una de las zonas más consolidadas y demandadas de Asunción, en el entorno inmediato de ejes como Mariscal López, España y San Martín, WELL se inserta en un tejido urbano que combina accesibilidad, servicios y una escala peatonal poco frecuente en la ciudad, características que continúan posicionando a Villa Morra como uno de los principales polos residenciales y de renta urbana. Esta condición de centralidad, sumada a la consolidación del barrio, no solo refuerza el atractivo del proyecto desde el punto de vista residencial, sino que también incide directamente en su potencial de ocupación y en la estabilidad de la demanda, tanto en esquemas de renta tradicional como temporal. El edificio fue concebido desde su origen como un producto de uso híbrido, capaz de articular distintos perfiles de usuario dentro de una misma estructura operativa. Por un lado, residentes permanentes que buscan una solución habitacional bien ubicada y funcional; por otro, huéspedes en estadías de corta o media duración, que responden a una dinámica urbana cada vez más flexible, vinculada tanto al turismo como a desplazamientos laborales o estadías transitorias. Esta coexistencia no se plantea como una superposición circunstancial, sino como una condición estructural del proyecto, que se refleja tanto en la configuración de las unidades como en el diseño de los espacios comunes. WELL ofrece cinco tipologías de unidades, que incluyen estudios y departamentos de uno y dos dormitorios en suite, diseñadas para optimizar el uso del espacio, facilitar la rotación en esquemas de renta y mantener estándares consistentes de funcionamiento. En paralelo, el edificio incorpora una serie de amenities que, más allá de su valor comercial, cumplen un rol operativo dentro del producto: piscina con solárium, gimnasio, espacios de coworking y business center, además de áreas sociales como SUM con parrilla y distintos puntos de encuentro que acompañan el ritmo de vida urbano. Estos espacios, concebidos para un uso intensivo y cotidiano, buscan mejorar la experiencia del usuario, prolongar la permanencia y sostener niveles de ocupación estables en el tiempo. El enfoque del proyecto también se refleja en su diseño arquitectónico, donde el bienestar aparece como eje ordenador. La búsqueda de buena iluminación natural, ventilación, fluidez en las circulaciones y espacios que favorezcan tanto la privacidad como la interacción social responde a una lógica que entiende al edificio no solo como un contenedor físico, sino como un entorno de uso continuo. En este sentido, la arquitectura deja de ser únicamente una expresión formal para convertirse en una herramienta que incide directamente en la experiencia diaria del usuario y en el desempeño general del activo. La operación de las unidades destinadas a renta estará a cargo de AVA Rentals, la unidad del holding Avanza ONE especializada en la gestión de activos residenciales. Actualmente, esta plataforma administra más de 190 unidades, con niveles de ocupación cercanos al 90% y más de 1.300 reseñas que sostienen calificaciones promedio superiores a 9 puntos. La incorporación de WELL a este ecosistema implica que el edificio no inicia su etapa operativa desde cero, sino que se integra a una estructura ya consolidada, con canales activos en plataformas internacionales y con una reputación previamente construida, lo que contribuye a acelerar su posicionamiento en el mercado de renta. Este esquema forma parte de una estrategia más amplia del holding, que articula tres funciones principales: el desarrollo de proyectos, su comercialización y su operación posterior, a lo que se suma una capa de administración de consorcios orientada a sostener el mantenimiento y la calidad de los edificios a lo largo del tiempo. La integración de estas etapas permite generar un flujo continuo de aprendizaje, donde la información obtenida en la operación de los activos, desde patrones de uso hasta hábitos de consumo, se incorpora como insumo para el diseño y la planificación de nuevos desarrollos. En términos de trayectoria, Avanza Desarrollos acumula siete años de actividad, con nueve proyectos desarrollados, de los cuales seis ya se encuentran finalizados. Este recorrido se complementa con proyectos actualmente en comercialización, como Harbor, Casas del Yacht, un condominio cerrado orientado a vivienda familiar en el entorno del Yacht y Golf Club Paraguayo, y VIWWO Business Life Tower, ubicado sobre la avenida San Martín y concebido para el segmento de renta corporativa, donde nuevamente la operación profesional forma parte central de la propuesta. La estrategia hacia adelante apunta a profundizar este modelo integrado, incorporando nuevas tipologías como desarrollos multifamily con capa de servicios, manteniendo como ejes la conveniencia del usuario, el diseño y la incorporación progresiva de tecnología aplicada a la gestión. En este marco, la capacidad de recolectar y procesar datos vinculados al uso real de los edificios comienza a adquirir un rol cada vez más relevante, en un mercado donde este tipo de herramientas todavía se encuentra en una etapa incipiente. Leandro Terruli, CEO de Avanza WELL Residences se inserta dentro de un proceso más amplio de evolución del mercado inmobiliario en Paraguay, donde la creciente competencia, la mayor disponibilidad de información y el cambio en el perfil del inversor comienzan a elevar los estándares del sector. En este escenario, propuestas que integran distintas etapas del ciclo inmobiliario y que buscan sostener consistencia en el tiempo empiezan a consolidarse como una respuesta a un entorno más exigente y en proceso de maduración. La inauguración de WELL, en este contexto, no solo representa la finalización de una obra y la entrega de un edificio, sino también el inicio de una nueva etapa operativa, donde el desempeño del proyecto en el mercado, en términos de ocupación, experiencia y funcionamiento, pasa a ocupar un lugar central dentro de su valor.

  • Encarnación Cumple 411 Años: Infraestructura, Turismo Y Desarrollo Urbano En Una Ciudad En Transformación

    En su aniversario, la ciudad reafirma una transformación sostenida que combina infraestructura, turismo y desarrollo urbano, consolidando un mercado inmobiliario cada vez más dinamico y sofisticado. Encarnación conmemora este 25 de marzo de 2026 su 411° aniversario de fundación, en un momento en el que la ciudad atraviesa una etapa de transformación sostenida en términos urbanos, turísticos y económicos. Fundada en 1615 por San Roque González de Santa Cruz como la reducción de Nuestra Señora de la Encarnación de Itapúa, la capital del departamento de Itapúa ha atravesado ciclos de auge, declive y reconstrucción que hoy convergen en una etapa de consolidación urbana, turística y económica con implicancias directas para el mercado inmobiliario. Ubicada a aproximadamente 370 kilómetros de Asunción y conectada por la Ruta PY01, Encarnación ha dejado de ser únicamente un destino estacional para posicionarse como un polo urbano con carácter binacional. Su relación inmediata con Posadas, Argentina, y su emplazamiento sobre el río Paraná configuran un ecosistema económico particular donde el comercio de frontera, el turismo y la inversión encuentran condiciones estructurales para crecer de manera sostenida. Con una población de 106.842 habitantes según el censo de 2022 y un área metropolitana que se aproxima a los 200.000 residentes, la ciudad sostiene una base de demanda que se complementa con flujos turísticos estacionales, generando un mercado inmobiliario con múltiples capas: residencial permanente, segunda vivienda e inversión para renta de corta y media estadía. La historia urbana de Encarnación está marcada por inflexiones claras. Tras su fundación como misión jesuítica, con un enfoque dual de evangelización y protección de las comunidades guaraníes, la expulsión de los jesuitas y los efectos devastadores de la Guerra de la Triple Alianza provocaron un prolongado periodo de estancamiento. El punto de inflexión moderno llegaría recién en 1911 con la llegada del ferrocarril y una nueva ola de inmigración europea y asiática, que introdujo capital humano, diversificación productiva y una cultura del trabajo que sigue siendo parte del ADN local. Sin embargo, el verdadero cambio de escala urbana se produciría en las últimas décadas, particularmente a partir de la elevación de la cota de la represa de Yacyretá. Este proceso, que implicó relocalizaciones y una profunda reconfiguración territorial, derivó en la creación de un nuevo frente costero de aproximadamente 27 kilómetros, con playas urbanas, espacios públicos de alta calidad y un Centro Cívico que hoy actúa como ancla de eventos como el carnaval encarnaceno. Esta intervención no solo redefinió la relación de la ciudad con el río, sino que también reorientó su perfil económico hacia actividades vinculadas al turismo, la gastronomía, el entretenimiento y la vida urbana al aire libre. En paralelo, la integración física con Posadas a través del puente internacional San Roque González de Santa Cruz, inaugurado en 1990, consolidó un corredor urbano transfronterizo con dinámicas propias. Este vínculo ha tenido efectos directos en la formación de precios, en los hábitos de consumo y en la movilidad diaria, generando una lógica de complementariedad donde las decisiones de inversión de un lado del río impactan de manera casi inmediata en el otro. Para el mercado inmobiliario, esto se traduce en una demanda que no reconoce fronteras, ampliando el universo de compradores y usuarios potenciales. En los últimos años, la agenda de infraestructura ha comenzado a delinear una nueva fase de crecimiento con impacto directo en la valorización del suelo y en la tipología de proyectos. La transferencia del aeropuerto local al Estado paraguayo, con una valorización cercana a USD 19 millones y un compromiso de inversión inicial de USD 9 millones, ampliable a USD 14 millones, lo que introduce un componente clave de conectividad aérea y posiciona a la ciudad frente a nuevos flujos turísticos y de inversión. A esto se suma la reactivación del sistema ferroviario en un tramo de 7,5 kilómetros desde el puente internacional hasta el barrio Santa María, una intervención que, más allá de su dimensión operativa, tiene implicancias urbanas relevantes. Posteriormente, el proyecto contempla una segunda etapa que se extenderá hacia la zona de Artigas, lo que permitirá recuperar más de 50 kilómetros de infraestructura ferroviaria en total. La presencia de estaciones y nodos de transporte tiende a reorganizar el uso del suelo, incentivar procesos de densificación y generar nuevas centralidades, elementos que históricamente han sido catalizadores de desarrollo inmobiliario en otras ciudades. En materia normativa, la aprobación de la Ordenanza N° 157/2025 introduce un marco más claro para la edificabilidad y el uso del suelo, incorporando criterios de sostenibilidad y la obligatoriedad de reservas de áreas verdes. Este tipo de instrumentos no solo ordena el crecimiento urbano, sino que también reduce incertidumbre para desarrolladores e inversores, un factor crítico en mercados en proceso de maduración. El componente turístico, por su parte, continúa expandiéndose con inversiones orientadas a mejorar la experiencia del visitante. Intervenciones en las Misiones Jesuíticas, como Trinidad del Paraná y Jesús de Tavarangue, mejoras en el Santuario de Itacuá y actualizaciones tecnológicas en circuitos patrimoniales refuerzan el posicionamiento de Encarnación como destino integral. Este proceso se ve acompañado por la duplicación y mejoramiento de la Ruta PY01, una obra de aproximadamente USD 430 millones que reducirá tiempos de viaje, aumentará la seguridad vial y mejorará la logística, impactando directamente en la accesibilidad del destino. Dentro de esta lógica, el proyecto de un Centro de Convenciones emerge como una pieza estratégica para avanzar hacia la desestacionalización de la demanda turística. El turismo de reuniones, caracterizado por mayor gasto por visitante y menor dependencia de la estacionalidad climática, introduce una nueva capa de demanda que puede sostener ocupación hotelera y dinamizar segmentos como oficinas, servicios y vivienda temporal durante todo el año. Torres Bolik II El mercado inmobiliario local ha acompañado esta transformación con una evolución progresiva en escala, tipología y calidad. Desde el lanzamiento de Torres Bolik I en 2014, uno de los primeros edificios de la nueva etapa, hasta desarrollos más recientes como Paseo de los Teros, Paseo del Sol , Paraná Playa Costanera , Winkel , Vivo Costanera , el patrón es consistente: proyectos ubicados estratégicamente en relación a la costanera, con propuestas que combinan vivienda permanente y unidades orientadas a inversión. La arquitectura comienza a capitalizar activamente las vistas al río, los espacios comunes y la vida social. Los lanzamientos más recientes continúan consolidando la dinámica del mercado en altura en la ciudad. En mayo de 2025, el Grupo Barcelona presentó Torres Bolik II , un edificio de 13 niveles que incorpora 59 unidades distribuidas en tipologías de uno, dos y tres dormitorios, reforzando su presencia en el frente costero. Por su parte, Codas Vuyk lanzó en febrero de este año Paseo Mboi’kae , un desarrollo de once niveles con 84 unidades residenciales que combina monoambientes y departamentos de uno y dos dormitorios. Ambos proyectos reflejan una tendencia clara hacia productos más optimizados, pero alineados con una demanda diversificada que combina uso permanente, segunda vivienda e inversión para renta. Paseo Mboi’kae En este contexto, la obtención de certificaciones internacionales como EDGE por parte del proyecto Paseo del Sol marca un punto de inflexión en términos de estándares. La incorporación de criterios de eficiencia energética, ahorro de agua y reducción de impacto ambiental no solo responde a una tendencia global, sino que también introduce nuevas variables de valorización para el mercado local, elevando la vara competitiva. El desarrollo de equipamientos urbanos también ha tenido un rol estructurante. La inauguración del Shopping Costanera en 2023, con una inversión cercana a USD 50 millones, no solo incorporó una oferta comercial inexistente hasta entonces en la ciudad, sino que también consolidó un nodo de usos mixtos que integra consumo, entretenimiento y oficinas corporativas, reforzando la centralidad urbana y generando externalidades positivas para el entorno inmediato. En paralelo, formatos de urbanización de gran escala como Agua Vista, un desarrollo de aproximadamente 307 hectáreas con proyecciones de expansión, reflejan otra dimensión del mercado: la demanda por entornos naturales, seguridad y amenities, particularmente vinculada a segunda vivienda y a usuarios que alternan entre Encarnación, Asunción y Posadas. El conjunto de estas variables permite entender el momento actual de Encarnación desde una lógica más estructural. La convergencia de inversión en infraestructura, fortalecimiento del producto turístico, mejora normativa y evolución del mercado inmobiliario configura un lógica donde la accesibilidad, la atractividad y los anclajes de demanda se retroalimentan. Para el real estate, esto se traduce en mayor profundidad de mercado, diversificación de productos y una base más sólida para la toma de decisiones de inversión. A sus 411 años, Encarnación se presenta no solo como una ciudad que celebra su historia, sino como un caso de estudio sobre cómo la combinación de planificación, infraestructura y contexto regional puede redefinir el posicionamiento de una ciudad. De cara a 2030, el desafío no estará únicamente en sostener el ritmo de crecimiento, sino en consolidar un modelo urbano que equilibre expansión, calidad de vida y sostenibilidad, asegurando que el desarrollo inmobiliario acompañe la evolución de la ciudad.

  • CRESIA del Grupo Codas Vuyk Lanza Paseo Mboi Ka’e, su Quinto Desarrollo en Encarnación

    El nuevo desarrollo residencial se implanta en primera línea frente al río Paraná, integrándose al proceso de transformación urbana de la costanera encarnacena. El pasado jueves 5 de febrero, la ciudad de Encarnación fue escenario del lanzamiento oficial de Paseo Mboi Ka’e, un nuevo desarrollo residencial impulsado por CRESIA, desarrolladora del Grupo Codas Vuyk, que se emplaza en una de las localizaciones más privilegiadas del sur del país: la primera línea frente al río Paraná, en pleno corazón del barrio Mboi Ka’ẽ. Paseo Mboi Ka’ẽ se inserta en un punto estratégico de Encarnación, donde la costanera y el paisaje del río Paraná funcionan como una extensión natural de la vida urbana. Su implantación acompaña el desarrollo de la costanera encarnacena, uno de los principales motores de transformación urbana y turística de la ciudad en los últimos años, integrándose de manera directa al espacio público, al entorno natural y a la infraestructura existente. Concebido desde su origen para convivir en armonía con el litoral, el edificio aprovecha su orientación y su relación con el río para potenciar la iluminación natural, las visuales abiertas y la ventilación cruzada, configurando una forma de habitar que privilegia el bienestar, la conexión cotidiana con el entorno y una experiencia residencial asociada al paisaje. La ubicación es uno de los principales atributos del desarrollo. Paseo Mboi Ka’ẽ se encuentra a pasos del puente internacional San Roque González de Santa Cruz, con vistas que abarcan tanto la ciudad de Encarnación como Posadas, y a pocos minutos del Shopping Costanera, el Sambódromo y el centro urbano. A esto se suma su cercanía inmediata a la playa Mboi Ka’ẽ, reconocida por su ambiente familiar, su tranquilidad y su valor paisajístico, lo que posiciona al proyecto como una opción atractiva tanto para vivienda permanente como para segunda residencia o inversión. El edificio se desarrolla en once niveles y alberga un total de 84 unidades residenciales, con una propuesta tipológica diversa que responde a distintos perfiles de demanda. Se incluyen monoambientes desde 34,61 m², departamentos de un dormitorio desde 39,37 m² y unidades de dos dormitorios desde 75,11 m², todas diseñadas con criterios de eficiencia espacial, iluminación natural y apertura hacia el paisaje. La configuración del conjunto se completa con 55 cocheras y dos niveles completos destinados a amenities, consolidando una propuesta integral y funcional. Los espacios comunes refuerzan la idea de un estilo de vida contemporáneo y flexible. El proyecto incorpora piscina con deck y solárium, quincho con parrilla, gimnasio, espacios de coworking y laundry, servicios que acompañan tanto las nuevas dinámicas de trabajo como las rutinas de ocio y esparcimiento. Esta combinación de amenities posiciona al edificio como una alternativa competitiva dentro del mercado inmobiliario local, en un contexto donde la calidad de los espacios comunes se vuelve cada vez más determinante en la decisión de compra. Desde el punto de vista comercial, Paseo Mboi Ka’ẽ ya muestra señales claras de aceptación por parte del mercado. Más del 75% de las unidades fueron colocadas durante la etapa de preventa, un desempeño que refleja tanto el atractivo del proyecto como la confianza de los compradores en la trayectoria del desarrollador y en el potencial de Encarnación como plaza inmobiliaria. Los valores de lanzamiento, con precios desde USD 52.582, refuerzan esta dinámica, ofreciendo una relación competitiva entre ubicación, calidad constructiva y proyección de valorización. La obra tiene previsto su inicio en el mes de mayo de este año, con un plazo estimado de ejecución de 36 meses. La construcción estará a cargo del propio Grupo Codas Vuyk, lo que garantiza coherencia entre el desarrollo del proyecto y los estándares constructivos que caracterizan al grupo. El lanzamiento de Paseo Mboi Ka’ẽ reviste además un significado estratégico dentro del plan de expansión del Grupo Codas Vuyk, a través de CRESIA, en el sur del país. Se trata del quinto proyecto desarrollado por el grupo en Encarnación, ciudad donde ya cuenta con tres emprendimientos entregados, uno actualmente en construcción y ahora este nuevo desarrollo que refuerza su presencia y compromiso con el crecimiento urbano de la región. Con más de 47 años de trayectoria y más de 350.000 m² desarrollados, el grupo mantiene una presencia activa en Asunción, Ciudad del Este y Encarnación, con proyectos que buscan aportar valor urbano, calidad arquitectónica y oportunidades de inversión de largo plazo. Con Paseo Mboi Ka’ẽ, CRESIA y el Grupo Codas Vuyk consolidan una propuesta que dialoga con el paisaje, la ciudad y las nuevas formas de habitar, elevando el estándar del mercado residencial encarnaceno. Más que un edificio frente al río, el proyecto se presenta como una pieza urbana que acompaña la evolución de la costanera y reafirma el potencial de Encarnación como uno de los polos inmobiliarios y turísticos más dinámicos del Paraguay. Para recibir información detallada sobre Paseo Mboi Ka’ẽ , completá el formulario a continuación o visita paseomboikae.com.py . Un representante del equipo comercial de la desarrolladora se pondrá en contacto de manera directa para ampliar los detalles y resolver consultas.

  • La Desinformación En El Mercado Inmobiliario Paraguayo: Un Riesgo Sistémico Para El Sector

    En un mercado en expansión, la calidad de la información se vuelve un factor determinante para la toma de decisiones, la sostenibilidad de los proyectos y la construcción de confianza. El mercado inmobiliario paraguayo atraviesa una etapa de expansión y transformación que, hasta hace pocos años, parecía lejana. Mayor volumen de desarrollos, más sofisticación financiera, creciente participación de inversores extranjeros y un ecosistema cada vez más visible en medios y redes han generado una narrativa de dinamismo y oportunidad. Sin embargo, debajo de esa superficie de crecimiento emerge un fenómeno que, aunque menos visible, tiene un potencial destructivo significativo: la desinformación. La desinformación en el rubro inmobiliario no siempre adopta la forma evidente de la mentira explícita. En muchos casos se manifiesta como exageración, como simplificación o como omisión de variables críticas. Se presenta cuando se proyectan rentabilidades sin explicar supuestos, cuando se comunican valorizaciones sin analizar oferta futura, cuando se venden ubicaciones como “estratégicas” sin sustento urbano real, o cuando se replican cifras sin verificación técnica. También aparece cuando se comunica un proyecto únicamente desde la promesa aspiracional, dejando de lado la discusión sobre calidad constructiva, funcionalidad, mantenimiento o sostenibilidad financiera. Este fenómeno, sin embargo, no define al conjunto del mercado. En los últimos años, una parte significativa de los desarrolladores en Paraguay ha elevado sus estándares en términos de diseño, calidad constructiva, estructuración financiera y comprensión de la demanda. Proyectos mejor concebidos, con lecturas más precisas del contexto urbano y propuestas más alineadas con el usuario final, comienzan a marcar una diferencia clara dentro de la oferta. El problema central es que el mercado inmobiliario funciona sobre confianza acumulada. No es un mercado de recompra inmediata ni de liquidez diaria. Un error no se corrige en semanas. Un edificio mal concebido permanece décadas en el tejido urbano. Una proyección de renta que no se cumple afecta la percepción de retorno de todo un segmento. Cuando la desinformación se normaliza, la confianza comienza a erosionarse de forma silenciosa, y ese deterioro no distingue entre actores responsables y actores oportunistas. La venta rápida de un producto técnicamente débil puede generar ingresos inmediatos para quien lo comercializa, pero introduce un costo diferido para el ecosistema inmobiliario completo. Cada metro cuadrado mal planificado, cada unidad sin análisis de demanda real, cada proyecto lanzado sin una lectura profunda del contexto urbano agrega fragilidad al stock construido. En ciclos de expansión acelerada, el mercado tiende a absorber casi todo. Sin embargo, cuando la oferta madura y el comprador se vuelve más exigente, los activos que carecen de fundamentos sólidos quedan expuestos. Más que un problema homogéneo, el mercado comienza a mostrar una brecha cada vez más visible entre proyectos con fundamentos sólidos y aquellos que dependen exclusivamente de la narrativa comercial. El efecto acumulativo de estos errores no es inmediato, pero es inevitable. Se traduce en inventario estructuralmente débil, en edificios que envejecen prematuramente, en barrios que no logran consolidar identidad urbana y en una percepción creciente de que el mercado “no cumple lo que promete”. Esa percepción es particularmente peligrosa en un país que busca posicionarse como destino confiable de inversión regional. La reputación no se construye únicamente con crecimiento; se construye con consistencia. En este contexto, los medios de comunicación ocupan un lugar estratégico que va mucho más allá de la simple difusión de noticias. Comunicar no es amplificar sin cuestionar. Un mercado que aspira a profesionalizarse necesita análisis riguroso, contraste de datos, lectura normativa, comprensión financiera y capacidad crítica. En los últimos años, se ha vuelto frecuente observar portadas, rankings y entrevistas que elevan a la categoría de “referentes” a empresarios, proyectos o modelos de negocio cuya solidez técnica y financiera nunca fue debidamente examinada. El problema no es la visibilidad en sí misma, sino la ausencia de contraste. Cuando un medio legitima sistemáticamente a actores que no han demostrado sostenibilidad, que operan con estructuras frágiles o que construyen su narrativa sobre proyecciones poco realistas, está transfiriendo credibilidad editorial a riesgos privados. El incentivo es evidente: titulares grandilocuentes generan tráfico, las historias aspiracionales capturan atención y las métricas digitales premian el impacto inmediato. Pero el costo diferido es alto. Cuando las empresas que ocuparon tapas y rankings durante meses desaparecen, reducen operaciones abruptamente o simplemente no logran sostener lo prometido, el daño no recae únicamente sobre ellas. Recae también sobre el medio que las validó sin suficiente escrutinio, y por extensión, sobre la confianza del lector en la prensa económica. Un mercado pequeño como el paraguayo no puede permitirse ese tipo de liviandad informativa. La credibilidad es un recurso escaso y acumulativo. Cuando la cobertura se orienta más a la construcción de imagen que al análisis estructural, la línea entre información y promoción se diluye peligrosamente. Y cuando esa línea desaparece, el discurso inmobiliario pierde densidad técnica y se fortalece la lógica del impacto inmediato sobre la del fundamento real. La pregunta que inevitablemente surge es incómoda pero necesaria: ¿cómo se sostiene la autoridad de un medio que valida modelos inviables, que replica datos incorrectos o que exagera cifras sin contextualización? ¿Cómo se reconstruye la confianza cuando el lector descubre que aquello que fue presentado como caso de éxito carecía de bases sólidas? En mercados maduros, el periodismo especializado cumple una función de auditor informal: cuestiona, verifica, contextualiza. En mercados emergentes, la tentación de priorizar la cercanía con las empresas por encima del análisis crítico puede ser mayor. Pero si el objetivo es construir un ecosistema inmobiliario creíble y atractivo para capital serio, la exigencia informativa no puede ser negociable. Lo mismo ocurre con los agentes inmobiliarios y desarrolladores. El incentivo de corto plazo, cerrar una operación, acelerar la preventa, maximizar margen sacrificando calidad, puede parecer racional en términos individuales. Pero el mercado inmobiliario no es un conjunto de transacciones aisladas; es una red de reputaciones interdependientes. Cuando un comprador experimenta una decepción significativa, rara vez diferencia entre actor específico y sector en general. La desconfianza se generaliza. El capital se vuelve más cauteloso. Las decisiones se postergan. Y el costo de financiamiento implícito del sector aumenta porque el riesgo percibido se incrementa. Hay además una dimensión urbana que no puede ignorarse. La construcción de metros cuadrados inservibles, espacios mal diseñados, tipologías desconectadas de la demanda real, ubicaciones sin soporte de infraestructura, no solo afecta balances privados. Impacta en la ciudad. El tejido urbano no puede “recomprarse” ni reemplazarse con facilidad. Cada edificio es una decisión de largo plazo que moldea la experiencia colectiva. Cuando el mercado prioriza la colocación rápida sobre la calidad estructural, la ciudad termina cargando con los costos durante décadas. Paraguay se encuentra en una etapa decisiva de su desarrollo inmobiliario. La estabilidad macroeconómica relativa, la profundización gradual del crédito hipotecario y el interés de capitales regionales ofrecen una oportunidad histórica para consolidar un mercado creíble y competitivo. Pero esa consolidación no dependerá únicamente de indicadores macro o del volumen de metros construidos. Dependerá, en gran medida, de la integridad informativa y del compromiso ético de sus actores. Hacer dinero hoy con un producto débil puede parecer eficiente en el corto plazo. Sin embargo, cuando esos metros cuadrados pierden competitividad, cuando los retornos proyectados no se materializan y cuando la confianza del inversor se resquebraja, el costo ya no es individual. Es colectivo. Y revertir un deterioro reputacional es infinitamente más complejo que evitarlo. La pregunta de fondo no es cuánto puede crecer el mercado inmobiliario paraguayo en los próximos años. La pregunta es bajo qué estándares quiere crecer. Porque la diferencia entre un mercado grande y un mercado sólido no radica en la cantidad de proyectos lanzados, sino en la calidad estructural de la información, las decisiones y los productos que se colocan en él. En última instancia, el mercado inmobiliario no se sostiene solo sobre hormigón y tierra. Se sostiene sobre confianza. Y la confianza, a diferencia de una venta rápida, no se construye en un día ni se recupera con facilidad una vez dañada.

  • Cómo Evaluar La Calidad Constructiva De Un Proyecto Inmobiliario En Paraguay

    Entender cómo se construye un proyecto, y no solo cómo se presenta, se vuelve clave para interpretar su valor real en el tiempo. En el mercado inmobiliario paraguayo, la conversación sigue girando, en gran medida, en torno a variables visibles y fácilmente comparables: el precio por metro cuadrado, la ubicación del proyecto y la lista de amenities que acompañan la propuesta comercial. Son elementos que permiten ordenar rápidamente la oferta y simplificar la toma de decisiones, especialmente en un contexto donde el volumen de nuevos desarrollos continúa creciendo con fuerza en Asunción y su área metropolitana. Sin embargo, detrás de esa capa visible existe un componente mucho más determinante y, paradójicamente, mucho menos analizado, que termina definiendo el verdadero valor de una propiedad a lo largo del tiempo: la calidad constructiva. En un mercado en expansión, donde nuevos proyectos ingresan de manera constante y donde la competencia entre desarrolladores se intensifica, la dificultad para distinguir entre distintos niveles de calidad genera distorsiones tanto en la percepción del valor como en las decisiones de inversión. Dos unidades que, en apariencia, pueden compartir ubicación, superficie e incluso posicionamiento comercial, pueden diferir de forma significativa en su comportamiento a lo largo del tiempo, en sus costos de mantenimiento y en la experiencia de uso que ofrecen a sus ocupantes. Parte del problema radica en que la calidad constructiva no es un atributo evidente. A diferencia de una fachada atractiva o de un espacio común bien diseñado, los elementos que realmente determinan la calidad de un edificio permanecen, en su mayoría, ocultos. Son decisiones que se toman en etapas tempranas del desarrollo, en el diseño estructural, en la selección de materiales base y, sobre todo, en la ejecución de la obra. En el imaginario del comprador, la noción de calidad suele asociarse a terminaciones visibles: revestimientos, griferías, carpinterías o equipamientos. Sin embargo, estas variables, cuya calidad también incide en la durabilidad y el desempeño del proyecto, forman parte de un sistema constructivo mucho más amplio. La verdadera calidad de un proyecto inmobiliario se construye en la interacción entre tres componentes fundamentales: la estructura, la envolvente y las instalaciones. La estructura constituye la base sobre la cual se apoya todo el proyecto. La calidad del hormigón, la precisión en la ejecución, el cumplimiento de los cálculos estructurales y los controles de obra son factores que, aunque no visibles una vez finalizado el edificio, condicionan su durabilidad y seguridad a largo plazo. En un contexto como el paraguayo, donde muchas obras se desarrollan con esquemas de financiamiento ajustados y cronogramas exigentes, la disciplina en esta etapa resulta determinante para evitar patologías futuras. En paralelo, la envolvente, compuesta por muros, cerramientos y aberturas, cumple un rol central en el confort interior. La correcta resolución de estos elementos impacta directamente en la aislación térmica, la eficiencia energética y el comportamiento acústico entre unidades. En una ciudad como Asunción, caracterizada por altas temperaturas y humedad, la calidad de la envolvente deja de ser un atributo secundario para convertirse en un factor clave en la habitabilidad cotidiana del proyecto. Las instalaciones, por su parte, representan uno de los componentes más críticos y, al mismo tiempo, menos visibles dentro del proceso de decisión. Sistemas eléctricos mal ejecutados, cañerías deficientes o soluciones improvisadas en climatización suelen manifestarse recién con el uso, generando costos adicionales y afectando la experiencia del usuario. En muchos casos, son estos elementos, junto a las terminaciones visibles, los que terminan definiendo la calidad percibida de un edificio con el paso del tiempo. Incluso dentro de las terminaciones, donde el usuario tiene mayor capacidad de observación, existen señales que permiten inferir el nivel de ejecución de la obra. La correcta nivelación de pisos, la alineación de revestimientos, la continuidad de juntas o la resolución de pendientes en áreas húmedas no responden únicamente a una cuestión estética, sino que reflejan el grado de control y supervisión durante la construcción. No se trata únicamente de los materiales utilizados, sino de cómo estos fueron colocados. En este contexto, el historial del desarrollador y de la constructora se convierte en uno de los principales indicadores para anticipar la calidad final del proyecto. En un mercado donde la información técnica no siempre está sistematizada ni estandarizada, analizar proyectos anteriores se convierte en una herramienta clave para entender el estándar real de ejecución. Observar cómo envejecieron los edificios, identificar problemas recurrentes o, por el contrario, niveles consistentes de calidad, permite diferenciar entre propuestas consolidadas y apuestas puntuales. Esta lectura también implica comprender el rol de cada actor dentro del desarrollo. Mientras el desarrollador define la visión, el posicionamiento y el nivel de inversión del proyecto, es la constructora la que traduce esas decisiones en obra. La calidad final no responde a un único factor, sino al grado de alineación, o desalineación, entre ambos. La calidad final no es el resultado de un único factor, sino de la alineación, o desalineación, entre ambos. Otro aspecto que adquiere especial relevancia es la coherencia entre el precio del proyecto, su propuesta comercial y su ejecución. Cuando existe una brecha significativa entre lo que se promete y lo que efectivamente se entrega, suele tratarse de una señal de alerta. Por el contrario, los proyectos que mantienen consistencia entre su posicionamiento y su producto final tienden a generar mejores resultados en el largo plazo, tanto en términos de valorización como de experiencia del usuario. En esta misma línea, la documentación contractual emerge como un elemento central dentro del proceso de evaluación. Más allá del material comercial, es en el contrato donde se establece el alcance real de lo que el desarrollador se compromete a entregar. La ausencia de definiciones claras sobre materiales, sistemas constructivos o estándares técnicos introduce un margen de ambigüedad que, en la práctica, puede traducirse en diferencias significativas entre lo esperado y lo recibido. Por el contrario, contratos que detallan con precisión las especificaciones técnicas, las calidades de materiales y las condiciones de ejecución no solo reducen el riesgo para el comprador, sino que también reflejan un mayor nivel de profesionalización por parte del desarrollador. En un mercado en proceso de maduración, este tipo de transparencia comienza a convertirse en un diferencial competitivo. A medida que el sector inmobiliario paraguayo continúa su proceso de expansión y sofisticación, la capacidad de los compradores e inversores para leer estos aspectos se vuelve cada vez más relevante. La transparencia en la información técnica, la profesionalización de la construcción y una mayor exigencia por parte del mercado serán factores clave para elevar el estándar general de los desarrollos. Porque, en el largo plazo, la diferencia entre un proyecto y otro no se mide únicamente en cómo se vende, sino en cómo se habita.

  • Zuba Park En Aquadelta: Un Nuevo Complejo Residencial Que Impulsa La Consolidación Del Norte Del Área Metropolitana

    La iniciativa, impulsada por Zuba y Raíces Real Estate, busca consolidar una nueva centralidad residencial dentro de una urbanización planificada de 200 hectáreas. El barrio cerrado Aquadelta continúa avanzando en su proceso de consolidación con el lanzamiento de una nueva propuesta residencial desarrollada por Zuba en alianza estratégica con Raíces Real Estate. El proyecto, denominado Zuba Park, representa un nuevo capítulo dentro de la evolución del emprendimiento y se inserta en un proceso más amplio de transformación urbana que viene experimentando el eje norte del área metropolitana en los últimos años. La iniciativa surge de un acuerdo entre ambas compañías orientado a desarrollar un complejo residencial dentro del barrio cerrado, integrando la trayectoria de dos actores con décadas de experiencia en el mercado inmobiliario paraguayo y una visión compartida sobre cómo debe evolucionar el crecimiento urbano en zonas con alto potencial de expansión. Zuba Park se plantea como una propuesta residencial orientada a combinar calidad de vida y valorización patrimonial dentro de una zona que registra una expansión sostenida. El proyecto apunta a nuevos perfiles de compradores, incluyendo jóvenes inversionistas y familias que buscan entornos más tranquilos y seguros sin alejarse de la dinámica económica del área metropolitana. El desarrollo se ubicará dentro del barrio cerrado Aquadelta, una urbanización planificada de aproximadamente 200 hectáreas en el distrito de Limpio, a unos treinta minutos de Asunción. El emprendimiento forma parte del crecimiento residencial que experimenta el eje norte del Departamento Central en los últimos años, impulsado por la disponibilidad de tierra, nuevas infraestructuras y una creciente demanda de viviendas en entornos con mayor contacto con la naturaleza. El masterplan del barrio contempla lotes residenciales urbanizados, acceso controlado con seguridad perimetral y una red de equipamientos que incluye áreas deportivas, espacios recreativos, clubhouse, bar de playa y un área comercial con servicios gastronómicos y tiendas de conveniencia. El proyecto también prevé la incorporación de un hub educativo, que incluirá un colegio con sistema pedagógico trilingüe: español, portugués, inglés y guaraní, junto con oficinas corporativas y otros servicios. Valentina Basaglia, Directora de Zuba; Alejandro Zuccolillo, CEO de Zuba; y Ernesto Figueredo, Presidente de Raíces Real Estate, durante el lanzamiento del proyecto. El desarrollo se integra además al trabajo de la Asociación Distrito Norte, iniciativa que reúne a desarrolladores y actores del sector privado en Mariano Roque Alonso, Limpio y Luque con el objetivo de impulsar infraestructura, inversión y crecimiento urbano en uno de los principales corredores de expansión del área metropolitana de Asunción. Como parte de esta planificación también se proyecta la implementación de un sistema de transporte privado que conectará el desarrollo con la capital, facilitando los desplazamientos diarios hacia Asunción y fortaleciendo la integración del eje norte con el resto del área metropolitana. En este escenario urbano se inserta Zuba Park, concebido como un complejo residencial que aportará mayor densidad y actividad dentro del desarrollo. La primera etapa del proyecto contempla la construcción de una torre de ocho pisos con 80 departamentos, implantada dentro de un terreno de aproximadamente 20.000 metros cuadrados, con cerca de 2.000 metros cuadrados de superficie edificada. Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la relación entre densidad y superficie disponible. A diferencia de los edificios ubicados dentro de entornos urbanos consolidados, donde el suelo es escaso y las áreas comunes suelen ser limitadas, el complejo contará con aproximadamente cinco veces más superficie de terreno por departamento que un desarrollo típico dentro de la ciudad. Esta condición permite incorporar espacios comunes más amplios y una oferta de amenities significativamente más extensa. Entre los servicios previstos para el complejo se incluyen piscina, quinchos climatizados, parrillas, áreas de coworking, lavadero, estaciones para bicicletas, puntos de recarga para vehículos eléctricos, pet spa, market 24 horas, cocheras y ascensores. A esto se suma el acceso directo a los amenities de Aquadelta, que incluyen canchas deportivas, áreas recreativas, clubhouse frente al río, espacios educativos y acceso al riacho San Francisco. La propuesta busca recrear una lógica de vida comunitaria similar a la de un club residencial, donde seguridad, naturaleza y espacios compartidos se combinan para ofrecer una experiencia distinta a la que suele encontrarse dentro de la ciudad. El concepto apunta a ofrecer una alternativa para quienes buscan escapar del ritmo cada vez más intenso de la ciudad y encontrar un entorno donde sea posible desarrollar una vida familiar más tranquila, con espacios abiertos y mayor contacto con la naturaleza. En cuanto a las tipologías de unidades, el complejo incluirá las configuraciones tradicionales de Zuba junto con algunas variantes adaptadas al contexto del desarrollo. Las unidades comenzarán con monoambientes de aproximadamente 28 metros cuadrados, seguidos por departamentos de un dormitorio de 32 metros cuadrados. También se ofrecerán dos formatos de dos dormitorios: uno compacto de aproximadamente 50 metros cuadrados con un baño y otro de alrededor de 60 metros cuadrados con baño en suite. Asimismo, el proyecto incorporará unidades de tres dormitorios de aproximadamente 75 metros cuadrados, que contarán con quincho y parrilla privada en terraza, una tipología pensada especialmente para familias que buscan mayor superficie dentro de un entorno natural. En términos comerciales, las unidades serán lanzadas con precios iniciales desde USD 37.800 al contado, posicionándose en valores similares a los de los proyectos urbanos de la desarrolladora en Asunción, aunque dentro de un entorno residencial de mayor escala y contacto con la naturaleza. El esquema de comercialización contempla distintas alternativas de financiamiento y parte de un anticipo mínimo del 20%, con el saldo financiable según el plazo elegido por cada comprador. Una de las modalidades consiste en el pago durante obra, que divide el precio total en 36 cuotas sin interés, correspondientes al plazo estimado de construcción de la primera etapa. Asimismo, se ofrecerán planes de financiación de hasta cinco años posteriores a la entrega de las unidades, además de alternativas de crédito en conjunto con distintas entidades del sistema bancario. El plan maestro del proyecto prevé el desarrollo progresivo de cuatro torres residenciales, que serán lanzadas de manera escalonada a lo largo de los próximos años. Según las estimaciones presentadas por los desarrolladores, el proceso de ejecución podría extenderse durante aproximadamente seis años, considerando el lanzamiento de una torre por año y un plazo de construcción cercano a los veinticuatro meses para cada torre. Este esquema de desarrollo gradual permitirá acompañar el ritmo de comercialización y la evolución del propio barrio cerrado, que continuará incorporando nuevos equipamientos y servicios a medida que avance su consolidación. La alianza entre Raíces Real Estate y Zuba combina dos trayectorias consolidadas dentro del mercado inmobiliario paraguayo. Raíces se ha posicionado en los últimos años como uno de los desarrolladores más activos en proyectos de suburbanización de gran escala, con propuestas que integran urbanización, infraestructura recreativa y espacios naturales. Zuba, por su parte, se consolidó como una de las principales urbanizadoras del país, desarrollando proyectos residenciales bajo modelos financieros orientados a ampliar el acceso a la vivienda y fomentar nuevas comunidades. Zuba cuenta además con calificación de grado de inversión en Paraguay, condición que respalda su capacidad financiera y la transparencia de su estructura corporativa, cuyos estados financieros se encuentran publicados en el Banco Central del Paraguay. En el caso de Zuba Park, la combinación entre la escala urbanística de Aquadelta y la experiencia de Zuba en el desarrollo de proyectos residenciales busca generar un nuevo tipo de propuesta dentro del mercado inmobiliario local. Más que un edificio de departamentos, el proyecto apunta a consolidar un pequeño barrio urbano dentro de Aquadelta, aportando mayor densidad, actividad y vida comunitaria al desarrollo. Este enfoque refleja una tendencia cada vez más visible en diversas áreas metropolitanas, donde parte de la demanda residencial comienza a desplazarse hacia urbanizaciones periféricas que ofrecen mayor contacto con la naturaleza, seguridad y calidad ambiental, sin perder conexión con los centros económicos. Iniciativas como Zuba Park buscan integrar vivienda, servicios, educación, comercio y espacios recreativos dentro de una planificación de largo plazo. Con su lanzamiento, el proyecto se incorpora al proceso de consolidación del eje norte como uno de los territorios donde comienza a definirse una nueva forma de habitar el área metropolitana de Asunción. Para quienes deseen conocer en mayor profundidad la propuesta y las condiciones de comercialización, pueden completar el siguiente formulario al final de esta nota. El equipo desarrollador de Zuba Park se pondrá en contacto de manera directa para brindar información personalizada.

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