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De Shopping A Centralidad Urbana: Cómo El Retail Moldea La Ciudad De Asunción

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 54 minutos
  • 5 Min. de lectura

De espacios de consumo a catalizadores de ciudad: cómo los polos retail se transformaron en organizadores territoriales y motores de valorización inmobiliaria.


Distrito Perseverancia
Distrito Perseverancia

En Asunción, los centros comerciales dejaron hace tiempo de ser simples espacios de consumo. En un contexto urbano marcado por la fragmentación territorial, la baja densidad, la debilidad del espacio público tradicional y la expansión horizontal de las ciudades, los shoppings comenzaron a cumplir una función que excede ampliamente la lógica retail. Se han convertido, en la práctica, en sustitutos urbanos de plazas, calles activas y centros históricos consolidados.


A diferencia de ciudades europeas o latinoamericanas con centros peatonales consolidados, Asunción y su área metropolitana no desarrollaron una red robusta de calles comerciales vibrantes que funcionen como espacios naturales de encuentro cotidiano. El centro histórico perdió dinamismo residencial durante décadas, la expansión hacia nuevos barrios dispersó la actividad y la infraestructura pública no siempre acompañó el crecimiento urbano. En ese vacío, los centros comerciales ocuparon un rol que originalmente no les correspondía: el de estructurar centralidad.


Shoppings como Shopping del Sol, Paseo La Galería, Mariscal López Shopping, Shopping Villa Morra o el recientemente inaugurado Distrito Perseverancia no solo concentran oferta comercial. Organizan flujos urbanos, atraen desarrollos inmobiliarios en su entorno inmediato y funcionan como puntos de referencia territorial. En torno a ellos se consolidan oficinas corporativas, torres residenciales, hoteles y bancos. La centralidad comercial termina transformándose en centralidad urbana.


El fenómeno no es casual. En una ciudad donde el clima extremo limita el uso prolongado del espacio público abierto y donde la percepción de seguridad influye en los patrones de movilidad, el shopping ofrece una versión controlada, climatizada y regulada de la experiencia urbana. Es, en términos funcionales, una calle peatonal privada con infraestructura completa, estacionamiento integrado y programación permanente de actividades. La diferencia es que esa calle no pertenece a la ciudad, sino a una estructura corporativa.


Este desplazamiento tiene implicancias profundas. En Paraguay, muchas interacciones sociales, encuentros familiares, actividades culturales, incluso rutinas deportivas o laborales informales, ocurren dentro de centros comerciales. El shopping reemplaza la plaza como punto de reunión y sustituye a la avenida comercial tradicional como eje de paseo. En la práctica, se convierte en un microcentro urbano con administración privada.


Desde el punto de vista inmobiliario, el impacto es directo. La proximidad a un centro comercial consolidado tiende a generar primas de valor en el suelo circundante. La demanda residencial de segmentos medios y altos prioriza cercanía a estos nodos por acceso a servicios, gastronomía y entretenimiento. Las oficinas buscan ubicarse en su radio inmediato para aprovechar el flujo consolidado y la infraestructura complementaria. La lógica de centralidad se redefine en torno a estos polos.


No es casual que en Asunción las zonas de mayor valorización sostenida de la última década coincidan con entornos donde los centros comerciales funcionan como anclas urbanas. La integración entre retail, oficinas, hotelería y vivienda crea ecosistemas de uso mixto que, aunque impulsados por capital privado, terminan estructurando la ciudad de facto.


Central Mariscal
Central Mariscal

Un caso paradigmático es el proceso de transformación del entorno del Shopping Mariscal en Recoleta, donde el desarrollo de Central Mariscal se inscribe dentro de un plan maestro más amplio de Centro Urbano Mariscal. Allí, la lógica ya no es únicamente retail. La incorporación de una torre corporativa de 15 niveles, dos torres residenciales MORE Mariscal desarrolladas por Altius Group Paraguay y un paseo gastronómico integrado responde a una visión de centralidad densa y de usos mixtos. El shopping deja de ser un destino aislado para convertirse en pieza articuladora de un ecosistema urbano donde vivienda, trabajo y ocio conviven en un mismo radio peatonal.


Este modelo introduce un cambio conceptual relevante: la centralidad no depende exclusivamente del volumen comercial, sino de la integración funcional. La proximidad entre oficinas, residencias, gastronomía y servicios reduce desplazamientos, favorece la caminabilidad y extiende la vida urbana más allá del horario tradicional del mall. El resultado es una centralidad híbrida, con identidad barrial y programación constante, que dialoga con la morfología preexistente de Recoleta en lugar de imponerse como enclave cerrado.


Un movimiento aún más ambicioso puede observarse en la ampliación del Shopping del Sol, cuya expansión contempla más de 110.000 m² adicionales de espacios comerciales y gastronómicos, un nuevo estacionamiento subterráneo con más de 1.000 cocheras y una torre corporativa de 30 niveles que redefinirá el skyline de la capital. Aquí la escala cambia. No se trata solo de ampliar superficie, sino de consolidar un verdadero polo urbano de alta intensidad, integrando retail, oficinas y estándares de sostenibilidad bajo parámetros internacionales, con aspiración a certificación LEED Silver.


La incorporación de una torre corporativa en el mismo predio consolida una tendencia clara: el centro comercial evoluciona hacia un distrito mixto. La lógica es urbana, no únicamente comercial. La coexistencia de oficinas de alta gama con retail y gastronomía genera flujos constantes durante el día y la noche, reduce la estacionalidad horaria y fortalece la centralidad como nodo estructural del área metropolitana.


Distrito Perseverancia
Distrito Perseverancia

En paralelo, proyectos como Distrito Perseverancia llevan esta integración un paso más allá. Allí, el componente comercial no es el núcleo aislado del desarrollo, sino parte de un masterplan que prioriza la trama urbana completa: calles, veredas, parques, plazas y recorridos peatonales fueron habilitados desde el inicio como infraestructura común. Más de 30.000 m² de espacios verdes, integración residencial, oficinas corporativas y comercio conviven bajo una lógica de barrio, no de shopping tradicional.


Aquí la centralidad depende de la experiencia urbana integral. La caminabilidad, la sombra, el microclima, la integración artística y la densificación equilibrada forman parte del diseño estratégico. La vida de barrio, que en muchos sectores de Asunción se debilitó con la expansión dispersa, vuelve a emerger en formatos planificados y gestionados con capital privado.


Este proceso confirma que los centros comerciales en Asunción están mutando hacia modelos de ciudad compacta y de uso mixto, respondiendo a una demanda clara del mercado: proximidad, seguridad, servicios concentrados y eficiencia en movilidad. En ausencia histórica de centralidades públicas robustas y sostenidas, el capital privado asumió ese rol estructurante.


Sin embargo, este modelo también plantea interrogantes. Cuando la centralidad urbana depende casi exclusivamente de infraestructura privada, la ciudad delega parte de su vida pública a operadores comerciales. El espacio de encuentro deja de ser abierto y universal para convertirse en condicionado por consumo y reglas corporativas. Esto no invalida su función, pero sí redefine la naturaleza del espacio urbano contemporáneo en Paraguay.


Al mismo tiempo, el éxito de los shoppings refleja una demanda real: seguridad, servicios concentrados, accesibilidad vehicular y experiencia integral. No surgieron por imposición, sino por adaptación a un contexto urbano donde el espacio público tradicional no logró sostener vitalidad equivalente. En ese sentido, los centros comerciales no son la causa del fenómeno, sino la respuesta a una estructura urbana fragmentada.


La importancia estratégica de los centros comerciales en Paraguay no debe analizarse únicamente desde el volumen de ventas o la ocupación de locales. Debe entenderse como parte de la arquitectura urbana contemporánea del país. Son nodos que ordenan movilidad, direccionan inversión inmobiliaria y redefinen patrones de consumo y encuentro social.


Hoy, el shopping en Asunción ya no es únicamente un contenedor de locales comerciales. Se ha convertido en un catalizador urbano: un espacio donde convergen arquitectura, inversión, tendencias internacionales y experiencia cotidiana. Más que reemplazar a la plaza o a la calle activa, terminó absorbiendo parte de sus funciones y reinterpretándolas bajo una lógica contemporánea de integración y eficiencia.


La evolución hacia modelos de uso mixto, torres corporativas integradas, espacios gastronómicos abiertos y entornos caminables demuestra que estos polos no están estáticos. Se adaptan, elevan estándares y compiten no solo en oferta comercial, sino en calidad espacial y experiencia urbana. En ese proceso, contribuyen a consolidar entornos más dinámicos y a redefinir la forma en que se organiza el crecimiento de la ciudad.


En una Asunción que busca densificarse con mayor coherencia y proyectarse a escala regional, los centros comerciales ya no son piezas aisladas del paisaje urbano. Son nodos de convergencia, puntos de conexión humana y motores de transformación que están ayudando a configurar el próximo ciclo de desarrollo inmobiliario del país.

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