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El Crédito Para Vivienda Alcanza El 2,93% Del PIB en 2025 Y Marca Su Nivel Más Alto En La Última Década

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 3 horas
  • 4 Min. de lectura

El aumento del peso del crédito habitacional dentro del PIB evidencia un proceso gradual de institucionalización, bancarización y maduración del mercado inmobiliario paraguayo.


Banco Central del Paraguay
Banco Central del Paraguay

El financiamiento para vivienda en Paraguay continúa consolidando una tendencia de crecimiento que trasciende lo meramente coyuntural y empieza a delinear un cambio estructural en la profundidad del sistema financiero local. Al cierre de diciembre de 2025, el saldo total de préstamos destinados a vivienda otorgados por bancos y financieras alcanzó los G. 9.529.796.000.000. Expresado en dólares al tipo de cambio oficial de G. 6.585,55, el stock equivale aproximadamente a USD 1.447 millones, una cifra que, por su magnitud y por su peso relativo dentro de la economía, representa el nivel más elevado de los últimos años.


El crecimiento no es aislado ni repentino. En diciembre de 2019, el saldo total de créditos para vivienda se situaba en G. 3,33 billones. En 2022 ya alcanzaba G. 5,63 billones. En 2023 ascendía a G. 6,70 billones y en 2024 cerraba en G. 7,74 billones. La cifra de 2025 implica un incremento nominal interanual cercano al 23% respecto al año anterior, lo que confirma que el dinamismo del crédito hipotecario no solo se mantuvo, sino que se aceleró en un contexto de mayor actividad inmobiliaria y estabilización macroeconómica.

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Sin embargo, el dato que aporta mayor profundidad analítica no es el monto absoluto, sino su relación con el Producto Interno Bruto. En 2019, el crédito para vivienda representaba apenas el 1,36% del PIB paraguayo. En 2022 esa proporción había escalado al 1,84%. En 2023 se ubicaba en 2,14%. En 2024 alcanzaba el 2,22%. Al cierre de 2025, el financiamiento habitacional equivale al 2,93% del PIB, marcando el nivel más alto del período observado y evidenciando un proceso sostenido de profundización financiera.


Este incremento de más de 1,5 puntos porcentuales del PIB en seis años no es menor. Implica que el sistema financiero está asignando una proporción creciente de recursos al financiamiento habitacional, lo que sugiere una mayor formalización del mercado residencial, un aumento en la bancarización de los compradores y una mayor confianza de las entidades financieras en la estabilidad del sector.

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Aun así, desde una perspectiva comparada, Paraguay continúa mostrando un nivel de penetración hipotecaria bajo en relación con otros países de la región, donde el crédito para vivienda puede superar con facilidad el 10% del PIB y, en economías más desarrolladas, alcanzar cifras considerablemente superiores. Esto revela una doble lectura: por un lado, la expansión reciente es significativa y positiva; por otro, el potencial de crecimiento estructural aún es amplio.


La composición del financiamiento también ofrece elementos relevantes para el análisis. Del total registrado en diciembre de 2025, G. 9,45 billones corresponden a bancos, mientras que las financieras concentran apenas G. 73.001 millones. La participación de las financieras, que en 2022 superaba los G. 112.000 millones, ha disminuido progresivamente tanto en términos absolutos como relativos. El crecimiento del crédito hipotecario en Paraguay está siendo impulsado casi exclusivamente por el sistema bancario, lo que refuerza la idea de una mayor institucionalización del financiamiento habitacional.


Este predominio bancario no solo refleja mayor capacidad de fondeo y estructura de riesgo, sino también una creciente profesionalización en la evaluación crediticia, en la estructuración de productos hipotecarios y en la integración del financiamiento dentro de la cadena de valor inmobiliaria. Para los desarrolladores, esto implica la necesidad de estructurar proyectos con mayor previsibilidad, formalidad y bancabilidad, ya que el acceso al crédito para los compradores finales se convierte en un componente central de la absorción.


El contexto macroeconómico resulta clave para interpretar esta trayectoria. Paraguay ha mantenido en los últimos años una estabilidad relativa en inflación, disciplina fiscal y previsibilidad regulatoria, factores que constituyen el soporte estructural del crédito de largo plazo. El financiamiento hipotecario es, por definición, una decisión intertemporal tanto para el banco como para el deudor; requiere confianza en la estabilidad del ingreso, en la moneda y en el marco institucional. El aumento del peso del crédito para vivienda dentro del PIB sugiere que esos elementos han sido suficientemente sólidos como para permitir la expansión.


Al mismo tiempo, el crecimiento del crédito también se vincula con la dinámica propia del sector inmobiliario formal, que en los últimos años ha mostrado mayor sofisticación en el diseño de proyectos, mayor estructuración financiera y una oferta más adaptada a segmentos bancarizables. La consolidación de desarrollos orientados a compradores con acceso al sistema financiero, la expansión de proyectos residenciales en ejes urbanos estratégicos y la creciente profesionalización comercial han contribuido a ampliar la demanda financiada.


No obstante, el nivel actual del 2,93% del PIB también plantea interrogantes estratégicos hacia adelante. El desafío no es únicamente continuar expandiendo el volumen de crédito, sino hacerlo con calidad de cartera, adecuada gestión de riesgo y ampliación progresiva del acceso sin generar sobreendeudamiento o burbujas de precios. La experiencia regional muestra que la expansión hipotecaria es un motor poderoso del desarrollo urbano y del crecimiento económico, pero requiere equilibrio entre dinamismo y prudencia.


Desde la perspectiva del mercado inmobiliario, la profundización del crédito tiene implicancias directas en la estructura de los proyectos. A medida que el financiamiento hipotecario gana peso, el ritmo de absorción tiende a depender menos exclusivamente de preventas o de compradores inversionistas y más del comprador final financiado. Esto modifica la lógica comercial, el perfil del producto y la estrategia de precios. La bancabilidad deja de ser un aspecto accesorio para convertirse en un elemento central del diseño del proyecto.


El crecimiento observado entre 2019 y 2025 responde a una tendencia acumulativa que se ha mantenido incluso en contextos de volatilidad externa. Si la estabilidad macroeconómica se preserva y el sistema financiero mantiene disciplina crediticia, el crédito para vivienda podría continuar ganando participación dentro del PIB en los próximos años.

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