Moody’s Ratifica el Grado de Inversión de Paraguay y Destaca el Impulso de la Infraestructura
- Carlos E. Gimenez
- hace 1 día
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La calificadora mantuvo la nota soberana en Baa3 con perspectiva estable y proyectó un crecimiento económico de 4,5% para 2026. La continuidad de las inversiones públicas y privadas fortalece el entorno para proyectos inmobiliarios, industriales y logísticos, aunque persisten desafíos fiscales e institucionales.

Moody’s Ratings ratificó la calificación soberana de Paraguay en Baa3, con perspectiva estable, para la deuda de largo plazo en moneda local y extranjera. La decisión mantiene al país dentro del grado de inversión y reconoce como principales fortalezas el crecimiento económico, el bajo nivel relativo de endeudamiento, la disciplina fiscal y la credibilidad de la política monetaria.
La agencia también confirmó en Baa3 la calificación de los bonos garantizados de Bioceanico Sovereign Certificate Limited, vinculados al financiamiento del Corredor Bioceánico. El riesgo crediticio de estos títulos depende, en última instancia, de la capacidad de pago del Estado paraguayo.
La ratificación no representa un nuevo aumento de la nota, sino la confirmación de la calificación alcanzada por Paraguay en julio de 2024, cuando Moody’s elevó al país desde Ba1 hasta Baa3. Desde diciembre de 2025, Paraguay también cuenta con el grado de inversión de Standard & Poor’s, que le asignó la nota BBB- con perspectiva estable.
Inversiones sostienen el crecimiento
Para Moody’s, el desempeño económico continúa siendo uno de los pilares de la calificación. La economía paraguaya creció 6,6% en 2025 y la agencia proyecta una expansión cercana al 4,5% para 2026, antes de una moderación hacia 3,5% en 2027.
La previsión coincide con la estimación más reciente del Banco Central del Paraguay. En su Informe de Política Monetaria de junio de 2026, el BCP elevó su proyección de crecimiento para este año desde 4,2% hasta 4,5%, mientras redujo la estimación de inflación de 3,5% a 3,3%.
Moody’s considera que la continuidad de la inversión pública en infraestructura, particularmente la próxima conclusión del Corredor Bioceánico, y el desarrollo de grandes proyectos privados como Paracel y Atome pueden generar actividades de mayor valor agregado, ampliar la base productiva y reducir progresivamente la dependencia de la agricultura y de la generación hidroeléctrica.
La calificadora también destacó la evolución del ingreso por habitante. El PIB per cápita, medido por paridad de poder adquisitivo, aumentó desde USD 13.912 en 2016 hasta aproximadamente USD 21.931 en 2025. Esta cifra ya se aproxima al promedio de América Latina y el Caribe, aunque permanece por debajo de los países que comparten la calificación Baa3.
¿Qué implica para el mercado inmobiliario?
La calificación soberana no determina directamente las tasas de los créditos hipotecarios ni garantiza una reducción inmediata del costo del financiamiento inmobiliario. Sin embargo, funciona como una referencia para medir el riesgo del país y puede favorecer, con el tiempo, el acceso del Estado, los bancos y las empresas paraguayas a fuentes de capital más amplias y de mayor plazo.
Para el mercado inmobiliario, la ratificación contribuye a preservar un entorno de previsibilidad macroeconómica, un factor particularmente relevante para desarrollos que requieren varios años de ejecución y recuperación de la inversión.
La expansión de la infraestructura y de las actividades industriales también puede generar nuevas oportunidades en segmentos como depósitos, centros logísticos, parques industriales, oficinas, vivienda y desarrollos comerciales. El Corredor Bioceánico, en particular, puede aumentar el interés por activos ubicados en nodos de transporte y zonas vinculadas al intercambio regional.
Este efecto debe analizarse como una oportunidad potencial y no como una consecuencia automática de la calificación. Su materialización dependerá de la disponibilidad de crédito, las tasas de interés, la demanda efectiva, el ordenamiento territorial y la ejecución de las inversiones anunciadas.
El último informe del BCP aporta una señal favorable para el sector: la construcción creció 6,2% en 2025 y se proyecta que se expanda otro 3,5% durante 2026. En el primer trimestre de este año, la actividad constructiva estuvo entre los sectores que explicaron el crecimiento interanual de 5,8% del PIB.
Deuda baja, pero con exposición cambiaria
Moody’s identificó como otra fortaleza el nivel relativamente bajo de la deuda pública. Según la calificadora, la deuda del Gobierno general representó alrededor del 42% del PIB en 2025, frente a una mediana aproximada de 59% entre los países con calificación Baa3.
La agencia estima que el déficit fiscal se mantendrá alrededor del 2% del PIB hasta 2028 y posteriormente convergerá hacia la meta oficial de 1,5%. Bajo ese escenario, la deuda permanecería relativamente estable, en torno al 40% del producto.
No obstante, el informe señala dos vulnerabilidades. La primera es la reducida base de ingresos públicos, equivalente al 14,3% del PIB en 2025, que limita la capacidad del Estado para responder ante eventuales shocks. La segunda es la elevada proporción de deuda denominada en moneda extranjera, superior al 80% del total, que expone las finanzas públicas a variaciones del tipo de cambio.
Moody’s también mencionó las obligaciones fiscales atrasadas reconocidas a comienzos de 2026, estimadas en aproximadamente 2,1% del PIB. La agencia espera que el Gobierno regularice estos compromisos hasta 2028 y mejore la coordinación entre el presupuesto, la disponibilidad de caja y los controles del gasto público.
Instituciones y clima siguen condicionando la nota
La calificadora considera que la fortaleza institucional de Paraguay todavía se encuentra por debajo de la observada en otros países con una nota similar. Los principales desafíos están relacionados con el control de la corrupción, el Estado de derecho, la gestión financiera pública y la capacidad de implementar las reformas aprobadas.
También persisten riesgos ambientales derivados de las sequías y las inundaciones. La dependencia de la agricultura y de la generación hidroeléctrica mantiene a la economía expuesta a fluctuaciones climáticas, pese al avance de la diversificación productiva.
En el plano social, Moody’s observó tendencias demográficas favorables y un aumento de los ingresos, pero advirtió que las deficiencias educativas, la productividad laboral y las limitaciones en el acceso a servicios básicos continúan afectando la competitividad.
Qué podría mejorar o deteriorar la calificación
Una futura mejora de la nota dependerá, según Moody’s, de reformas sostenidas que fortalezcan las instituciones y la gobernanza, un aumento permanente de los ingresos del Estado, una menor proporción de deuda en moneda extranjera y mayores inversiones privadas capaces de elevar el potencial de crecimiento y reducir la vulnerabilidad frente a shocks.
En sentido contrario, una caída prolongada de la inversión y del crecimiento, el deterioro persistente de las cuentas fiscales, una nueva acumulación de obligaciones atrasadas o el estancamiento de las reformas podrían ejercer presión a la baja sobre la calificación.
La perspectiva estable indica que Moody’s considera actualmente equilibradas las fortalezas y los riesgos. Para el sector inmobiliario, la señal principal es la continuidad de un marco macroeconómico favorable para inversiones de largo plazo, acompañado por infraestructura y diversificación productiva, pero todavía condicionado por desafíos fiscales, institucionales y climáticos.