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Paraguay Registra Un Fuerte Crecimiento Del Tráfico Aéreo Mientras Proyecta Multiplicar La Llegada De Turistas

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 2 horas
  • 3 min de lectura

El aumento de pasajeros transportados y la meta de multiplicar por cinco la llegada de turistas hacia 2037 plantean nuevos desafíos de infraestructura, hotelería, entretenimiento y desarrollo urbano para Paraguay.


Paraguay Registra Un Fuerte Crecimiento Del Tráfico Aéreo Mientras Proyecta Multiplicar La Llegada De Turistas

Durante años, el crecimiento del turismo en Paraguay fue considerado un objetivo deseable, aunque muchas veces distante de la realidad de un país históricamente orientado al comercio, la producción agroindustrial y los servicios corporativos. Sin embargo, los datos más recientes comienzan a mostrar una dinámica diferente. El tráfico aéreo continúa creciendo a tasas de dos dígitos, la actividad turística gana relevancia dentro de la agenda económica nacional y las autoridades ya hablan de una meta ambiciosa: convertir a Paraguay en el principal destino de entretenimiento de América del Sur para 2037.


Según datos de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC), entre enero y abril de 2026 se movilizaron 495.993 pasajeros a través de los aeropuertos del país, lo que representa un crecimiento acumulado del 17% respecto al mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, esto equivale a 71.238 viajeros adicionales frente a los 424.755 registrados durante los primeros cuatro meses de 2025.


El crecimiento no responde a un fenómeno aislado. Durante todo el año 2025 el sistema aeroportuario paraguayo movilizó 1.327.387 pasajeros, superando en 13% los niveles de 2024 y alcanzando por primera vez cifras superiores a las registradas antes de la pandemia. La tendencia confirma una recuperación que ya no puede interpretarse únicamente como un rebote estadístico, sino como parte de una expansión sostenida de la conectividad aérea del país.


Desde una perspectiva inmobiliaria, este fenómeno suele actuar como uno de los principales indicadores adelantados de crecimiento urbano. A medida que aumenta la cantidad de pasajeros, también crece la demanda de infraestructura asociada al turismo, los negocios y los servicios. Hoteles, apartamentos de alquiler temporal, centros de convenciones, espacios gastronómicos, complejos de entretenimiento y desarrollos de usos mixtos comienzan a encontrar un mercado potencial cada vez más amplio.


La relación entre conectividad aérea y desarrollo inmobiliario es particularmente visible en los principales mercados turísticos del mundo. Ciudades que lograron consolidarse como destinos regionales experimentaron posteriormente importantes ciclos de inversión en hotelería, retail, oficinas y proyectos residenciales orientados a visitantes internacionales. La infraestructura aeroportuaria suele funcionar como una puerta de entrada que habilita nuevas oportunidades económicas en múltiples sectores.


En Paraguay, este proceso todavía se encuentra en una etapa temprana, pero ya comienzan a observarse algunas señales. El crecimiento de los alquileres temporales, la expansión de la oferta hotelera en Asunción y Ciudad del Este, el fortalecimiento del turismo de reuniones y la aparición de proyectos de entretenimiento de mayor escala muestran una evolución gradual del ecosistema turístico nacional.


Precisamente el turismo de reuniones se ha convertido en uno de los segmentos con mayor potencial. Recientemente Paraguay logró ingresar por primera vez al Top 10 del Ranking ICCA, ubicándose como el sexto destino más importante de América Latina y el Caribe para congresos y convenciones. Este avance no solo incrementa la llegada de visitantes de alto poder adquisitivo, sino que además impulsa inversiones en hoteles, centros de eventos, gastronomía y servicios especializados.


En este contexto se inscribe también la visión presentada por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyos representantes analizaron recientemente acciones conjuntas orientadas a multiplicar la llegada de turistas durante la próxima década.


La meta planteada es particularmente ambiciosa: pasar de aproximadamente 2 millones a 10 millones de visitantes anuales para el año 2037. Alcanzar un crecimiento de esta magnitud implicaría transformar de manera profunda gran parte de la infraestructura turística nacional.

Más allá de la promoción internacional, un objetivo de estas características requeriría inversiones significativas en aeropuertos, conectividad regional, hotelería, entretenimiento, espacios públicos, centros de convenciones y oferta cultural. También demandaría la formación de talento humano especializado y una mayor capacidad para atraer capital privado hacia proyectos vinculados al turismo.


Para el sector inmobiliario, el desafío es igualmente relevante. Si Paraguay logra aumentar de manera sostenida el flujo de visitantes internacionales, la demanda de nuevos productos inmobiliarios podría expandirse considerablemente. Hoteles urbanos, branded residences, complejos de usos mixtos, desarrollos orientados a estadías prolongadas y proyectos de entretenimiento podrían convertirse en algunos de los principales beneficiarios de esa transformación.


La experiencia internacional muestra que el turismo no solamente genera actividad económica directa, sino que también contribuye a revalorizar zonas urbanas, dinamizar mercados inmobiliarios y acelerar inversiones en infraestructura. En muchos casos, la consolidación de un destino turístico exitoso termina convirtiéndose en un catalizador para el desarrollo urbano de largo plazo.


El crecimiento sostenido del tráfico aéreo, el fortalecimiento del turismo de reuniones y la decisión de plantear objetivos de largo plazo comienzan a configurar un escenario que podría tener implicancias mucho más amplias que las estrictamente turísticas. Para el mercado inmobiliario, la pregunta ya no es únicamente cuántos turistas llegarán al país durante los próximos años, sino qué tipo de ciudades, infraestructura y experiencias deberán construirse para recibirlos.

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