top of page

Actividad Económica Sólida, Crédito en Expansión y Menor Presión Inflacionaria: El Escenario que Enmarca al Mercado Inmobiliario en el Inicio de 2026

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 10 horas
  • 4 Min. de lectura

Indicadores de actividad, crédito, inflación y política monetaria configuran un marco de crecimiento y mayor previsibilidad para el sector inmobiliario paraguayo.


Mercado Inmobiliario Paraguayo

El cierre de 2025 deja un cuadro macroeconómico que confirma la continuidad de una fase expansiva de la economía paraguaya, con indicadores de actividad, consumo y crédito mostrando un desempeño superior al promedio histórico reciente. Este contexto resulta particularmente relevante para el sector inmobiliario, que depende de manera directa tanto del ciclo económico como de las condiciones financieras y de confianza de los agentes.


El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) registró en noviembre una expansión interanual del 4,0%, cifra que se mantiene en terreno positivo incluso al excluir la agricultura y las binacionales, con un crecimiento del 2,9%. El impulso provino principalmente del sector servicios, del componente de electricidad y agua y de la actividad agropecuaria y ganadera, mientras que la industria manufacturera mostró una leve desaceleración. En términos acumulados, el IMAEP cerró el año con una variación del 5,8%, coherente con una economía que finaliza 2025 creciendo en torno al 6,0%.


Para el mercado inmobiliario, esta dinámica tiene una lectura clara: el crecimiento sostenido del sector servicios, que concentra empleo urbano, ingresos medios y altos y actividad empresarial, refuerza la demanda estructural de vivienda, oficinas y espacios comerciales, especialmente en Asunción y su área metropolitana. La expansión económica no se apoya en un solo motor, sino en una base diversificada, lo que reduce la volatilidad del ciclo y brinda mayor previsibilidad a las decisiones de inversión de mediano y largo plazo.


En paralelo, el Estimador de Cifras de Negocios (ECN) mostró un incremento interanual del 6,3%, impulsado por el dinamismo de las ventas de prendas de vestir, vehículos, productos químico-farmacéuticos y equipamiento para el hogar, entre otros rubros. Con este resultado, el crecimiento acumulado del ECN alcanzó el 6,1% en 2025. Este indicador, estrechamente vinculado al consumo privado y a la rotación comercial, suele anticipar movimientos en la ocupación de locales, depósitos y superficies logísticas, así como una mayor propensión de los hogares a asumir compromisos financieros de mayor plazo, como la compra de vivienda.


La evolución del Índice de Confianza del Consumidor, que se ubicó en 51,7 puntos en diciembre, refuerza esta lectura. Si bien no se trata de un nivel excepcionalmente alto, se mantiene en zona de optimismo moderado, suficiente para sostener decisiones de consumo durable e inversión familiar. Para el sector inmobiliario, la confianza es un insumo clave: no solo determina la velocidad de absorción de unidades residenciales, sino también la profundidad de los esquemas de financiamiento y la aceptación de proyectos en etapa de pozo.


Uno de los factores más relevantes del actual escenario es la evolución del crédito. En noviembre, el saldo de préstamos al sector privado creció 15,5% interanual, sin efecto cambiario, impulsado tanto por los créditos en moneda nacional, que aumentaron 13,9%, como por los otorgados en moneda extranjera, que crecieron 18,8%. Esta expansión crediticia se produce en un contexto de tasas de interés activas en moneda local que promedian el 16,0%, mientras que las tasas pasivas se sitúan en torno al 6,3%.


Desde la óptica inmobiliaria, este crecimiento del crédito tiene múltiples implicancias. Por un lado, mejora el acceso a financiamiento hipotecario para compradores finales, especialmente en segmentos medios y medio-altos. Por otro, amplía la capacidad de fondeo de desarrolladores y constructores, permitiendo estructurar proyectos con mayor escala, plazos más largos y menor dependencia del capital propio. La combinación de crédito en expansión y estabilidad macro reduce el riesgo sistémico del sector y favorece una mayor profesionalización de los esquemas de inversión.


En materia de precios, la inflación mostró un comportamiento particularmente benigno hacia el cierre del año. El Índice de Precios al Consumidor registró una variación mensual negativa de -0,3% en diciembre, influenciada principalmente por la caída de precios en alimentos, combustibles y bienes durables. A nivel interanual, la inflación total cerró 2025 en 3,1%, mientras que la inflación subyacente, excluyendo alimentos y energía, se ubicó en 2,3%. Las expectativas inflacionarias permanecen ancladas en torno al 3,5% tanto para los próximos doce meses como para el horizonte de política monetaria.


Este entorno de inflación controlada es especialmente relevante para el rubro inmobiliario. Por un lado, contribuye a preservar el poder adquisitivo de los ingresos y la capacidad de pago de los hogares. Por otro, reduce la incertidumbre en los costos de construcción, un factor crítico en la viabilidad financiera de los desarrollos. Si bien ciertos servicios continúan mostrando ajustes al alza, la moderación de la inflación de bienes permite proyectar márgenes más estables y contratos de largo plazo con menor riesgo de descalce.


De cara a 2026, las proyecciones apuntan a una expansión del PIB del 4,2%, sustentada principalmente en el buen desempeño esperado de los sectores terciario y secundario. En este marco, el Banco Central del Paraguay, a través de su Comité de Política Monetaria, resolvió reducir la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, llevándola de 6,00% a 5,75% anual, manteniendo un perfil neutral.


Esta decisión introduce un estímulo adicional para el financiamiento, sin comprometer la estabilidad de precios. Para el mercado inmobiliario, la baja de la tasa referencial tiende a trasladarse gradualmente a las tasas activas, mejorando la accesibilidad al crédito hipotecario y reduciendo el costo financiero de nuevos proyectos. En un contexto de expectativas inflacionarias ancladas y crecimiento sostenido, este ajuste refuerza un escenario favorable para la inversión inmobiliaria, aunque con desafíos persistentes vinculados a la eficiencia constructiva, la absorción real de la demanda y la calidad del producto ofrecido.


En síntesis, el arranque de 2026 encuentra al mercado inmobiliario paraguayo operando dentro de un marco macroeconómico consistente: actividad económica en expansión, crédito dinámico, inflación contenida y política monetaria con sesgo ligeramente expansivo. Si bien el entorno externo y los costos específicos del sector seguirán siendo variables a monitorear, el cuadro general continúa siendo propicio para el desarrollo, la inversión y la consolidación de proyectos, especialmente aquellos alineados con la demanda efectiva y con una lectura realista del ciclo económico.

bottom of page