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Entrevista a Rafael Gill, Director del Grupo Altamira Paraguay

  • Foto del escritor: Carlos E. Gimenez
    Carlos E. Gimenez
  • hace 14 minutos
  • 8 Min. de lectura

Desde su trayectoria en el sistema financiero venezolano hasta la creación de Altamira Group en Paraguay, analiza la evolución del mercado, la lógica detrás de sus desarrollos y las tendencias que están redefiniendo el desarrollo en Paraguay.


Rafael Gill, Director del Grupo Altamira Paraguay

Dentro del proceso de crecimiento que ha experimentado el mercado inmobiliario en Paraguay en los últimos años, Rafael Gill forma parte de una generación de desarrolladores que han contribuido a la consolidación de nuevas propuestas y modelos de desarrollo en el país. Ingeniero civil de formación, inició su trayectoria profesional en Venezuela, donde se vinculó al sistema financiero y participó en el crecimiento de una entidad bancaria junto a su hermano, en un contexto marcado por la expansión del crédito y la inversión.


Fue en ese entorno donde se establece el vínculo con la familia Guareschi, un grupo desarrollador de origen uruguayo con experiencia en proyectos residenciales a gran escala. A partir de esa relación, y tras varios años de análisis del mercado paraguayo, en 2016 ambas familias deciden avanzar en la creación de Altamira Group, con el objetivo de desarrollar proyectos en distintos segmentos del mercado local.


En esta entrevista, Gill repasa su recorrido profesional, el origen de Altamira y la lógica detrás de sus distintos desarrollos, además de compartir su lectura sobre la evolución del mercado inmobiliario en Paraguay y las oportunidades que presenta en los próximos años.


Altamira surge de la colaboración entre dos familias con trayectorias empresariales y experiencias internacionales distintas. ¿Cómo se gestó esa alianza entre la familia Gill y la familia Guareschi? ¿Y qué aporta cada una al desarrollo del grupo en Paraguay?


Formo parte de una familia paraguaya. Mi padre, el Ing. Rodolfo Gill Duarte, siempre estuvo vinculado a la actividad política; fue viceministro de Obras Públicas y presidente de la ANDE. Junto con mi madre, Graciela Ramírez Meza, se vieron forzados al exilio en Venezuela, donde llegaron a finales de los años 50 como diplomáticos, con cinco hijos. Yo nací en Venezuela.

Para ellos fue una etapa muy dura como inmigrantes, sacar adelante a la familia, sin embargo fuimos muy afortunados porque Venezuela en ese momento era un país próspero, abierto a la inmigración y lleno de oportunidades. Ahí crecimos, estudiamos y trabajamos. Mis hermanos mayores empezaron a trabajar siendo muy jóvenes, liderados por mi hermano mayor Víctor, quien comenzó como asistente en bancos a los 18 años, logrando escalar profesionalmente hasta alcanzar niveles ejecutivos importantes en el sistema financiero venezolano y posteriormente iniciar su primer emprendimiento en este sector.


Mi trayectoria profesional también se inicia en Venezuela. Me gradué de ingeniero civil y, en ese momento, el país atravesaba una recesión económica, por lo que no había mucho trabajo en ese sector. De la mano de mi hermano Víctor, tuve la oportunidad de incorporarme a trabajar con él en un banco que en ese momento era pequeño. Luego de varios años de esfuerzo, dedicación y mediante la adquisición de otras entidades, logramos un crecimiento importante que nos permitió posicionarnos como el quinto banco del sistema financiero venezolano.


En ese banco, uno de los principales clientes era el grupo Guareschi, liderado por Miguel Guareschi, de origen uruguayo, que había llegado a Venezuela. Desde ese momento se inicia una relación cercana entre los hermanos Gill y la familia Guareschi, quienes, desde los años 80, lograron consolidar un grupo desarrollador y constructor de gran relevancia junto a sus hijos, posicionándose como uno de los referentes del sector, con más de 15.000 viviendas construidas.


En 2016, invitamos a la familia Guareschi a venir al Paraguay a explorar el sector inmobiliario. Luego de realizar un análisis de mercado, concluimos que existían muchas oportunidades, y de ahí surge la idea de constituir Altamira Group, en la cual participamos la familia Guareschi, representada por Marcos y Luis Guareschi, junto con Eduardo Pérez, primo de ambos, y nosotros.


A diferencia de otros desarrolladores que suelen especializarse en un único segmento, Altamira ha incursionado en propuestas que abarcan desde vivienda para clase media hasta proyectos de perfil más exclusivo. ¿Cómo definen qué segmento abordar en cada momento y qué lógica hay detrás de esa decisión?


Cuando empezamos, hace unos 10 años, nos enfocamos en el segmento de clase media. Nuestro primer proyecto fue Altamira Ykua Satí, seguido por Altamira Surubi’i. Posteriormente, contratamos a la agencia de publicidad Biedermann para ayudarnos a estructurar las marcas asociadas a los distintos segmentos inmobiliarios en los que queríamos participar.


A partir de ese proceso, conceptualizamos cuatro marcas que responden a diferentes niveles de mercado. Desde el segmento más accesible hacia arriba, comenzamos con Altavida, luego Altamira, después Alzara y, finalmente, Alcántara, que representa el nivel más alto. Este último es el proyecto más reciente que hemos desarrollado; ya está concluido, con aproximadamente un 85% de las unidades vendidas, y la respuesta de los compradores y visitantes ha sido muy positiva. Creemos que logramos introducir una propuesta distinta dentro del segmento de mayor nivel en Paraguay.


La decisión de explorar estos distintos nichos responde, principalmente, a la necesidad de entender mejor el mercado. Es una curva de aprendizaje que implica identificar dónde existe mayor demanda, dónde hay oportunidades y qué tipo de producto requiere cada segmento.

Una vez identificado el nicho, el objetivo es desarrollar una propuesta que tenga una relación precio-calidad lo más equilibrada posible, de manera que el cliente perciba valor real en lo que adquiere. Buscamos que quien compra un departamento sienta satisfacción y confianza en que el producto fue bien ejecutado.


Adicionalmente, nosotros administramos todos los condominios que desarrollamos, con el objetivo de mantener los estándares de calidad en el tiempo. Es un aspecto en el que ponemos mucho énfasis y que buscamos mejorar continuamente.


En paralelo a tu rol en Altamira Group, sos propietario del Hotel Hub, orientado a un segmento corporativo joven y ubicado en Recoleta, un barrio cuya relevancia urbana ha crecido significativamente en los últimos años. ¿Qué vieron en ese momento en el modelo de hotel urbano y en la ubicación en Villa Morra que les hizo sentido como inversión?


Realmente, la inversión en el Hotel Hub nace de que nosotros ya tenemos muchos años viniendo con frecuencia al Paraguay. En 2017 compramos el 50% del Hotel Hub, porque nos pareció una buena inversión, al tratarse de un hotel corporativo-urbano y con una excelente ubicación en el barrio Villa Morra. Posteriormente, en 2021, adquirimos el 100% del hotel y, a partir de ese momento, tratamos de, poco a poco, ir mejorándolo, irlo convirtiendo cada vez más en el concepto que representa: un hotel urbano, en una zona agradable.


Tiene el Shopping Mariscal enfrente, La Cuadrita y restaurantes muy cerca, y es de las pocas zonas donde uno puede salir caminando a comer o a comprar algo, sin necesidad de tomar el auto. Y, como les comento, poco a poco hemos tratado de ir mejorándolo, de ir afinándolo, con la misma idea que nos caracteriza en Altamira Group, que es la satisfacción del cliente.


Además de desarrollar, ustedes también ejecutan la construcción de sus propios proyectos. En Altamira Surubi incorporaron nuevas tecnologías constructivas que luego aplicaron en Altavida Norte. ¿Qué rol tuvo la innovación técnica dentro de la propuesta de valor de la empresa?


Es importante porque es algo que nos diferencia también de la competencia del mercado. Nosotros trabajamos en varios proyectos con un sistema constructivo industrializado que se denomina sistema túnel, un sistema de origen francés que tiene el beneficio de permitir ejecutar la construcción de la obra de una manera mucho más eficiente y rápida.


También, en términos de costo, te da beneficios, porque este sistema industrializado consiste básicamente en encofrados grandes en los que ya se incorporan todas las instalaciones de electricidad y plomería, y una vez que eso está dispuesto, se vacía el hormigón. Eso te permite, como dije antes, una ejecución mucho más rápida de la obra.


Ya lo hicimos de esa manera en Altamira Surubi’i y ahora justamente vamos a emplear este sistema en dos de nuestros proyectos nuevos. Uno es Altavida Norte, que es una sociedad entre Altamira Group y el grupo AZETA, que consiste en dos torres al lado del shopping, en la ciudad de Limpio, y va a ser un proyecto muy interesante. También tenemos previsto arrancar este año Veralta, que es un proyecto que se está ejecutando en Los Laureles y que surge de una sociedad que estamos haciendo con Creo, de la familia Fadul.


Otro rasgo que se observa consistentemente es la colaboración con otros actores del mercado, que he mencionado también recién, como GONU en Parque Alcántara, Creo Inmuebles en Veralta y Grupo Azeta en Altavida. ¿Qué ventajas estratégicas encuentran en este modelo colaborativo?


Hemos hecho estas alianzas con tres grupos importantes del Paraguay y, básicamente, lo que buscamos en cada uno de ellos es lograr sinergias. Hay que estar conscientes de que hoy en día en el Paraguay realmente hay un boom de construcción, hay mucha competencia y ya existen muchos desarrolladores establecidos.


Nosotros hemos tratado de hacer estas alianzas para tener y mantener una mayor eficiencia y lograr un mejor resultado en los proyectos que estamos ejecutando. Como dice el refrán, “la unión hace la fuerza”.


Altamira cuenta con experiencia en Uruguay y Venezuela. ¿Cómo se articula el intercambio de conocimiento entre las distintas operaciones y qué aprendizajes internacionales consideran más relevantes para el contexto paraguayo?


Esto es interesante porque, cuando arrancamos hace 10 años, los hermanos Marcos y Luis Guareschi, junto con Eduardo Pérez, que son directores, fundadores y socios nuestros, incorporaron al equipo un grupo de profesionales venezolanos que trabajaban con ellos, que vinieron al Paraguay, se mudaron con sus familias y se han adaptado a la sociedad asuncena y al país.


A partir de ahí se empezó a generar, poco a poco, un proceso muy interesante: ese grupo de venezolanos se comenzó a integrar con profesionales paraguayos que contratamos para Altamira Group. Hoy en día tenemos un crecimiento profesional interesante que surge justamente de la unión de esas dos cosas: por un lado, el grupo de profesionales venezolanos que vinieron con una forma de hacer las cosas y una gran trayectoria de la mano de la familia Guareschi, y por otro, el grupo de profesionales paraguayos.


Esa combinación ha logrado una sinergia muy interesante y muy efectiva, y realmente estamos viendo los resultados, que son muy satisfactorios en los logros que estamos teniendo.


Bueno, y las últimas dos preguntas tenemos, pensando en el mediano plazo. ¿Cuál es la visión de Altamira para los próximos años? ¿Hay nuevas tipologías, zonas o modelos de negocio que estén explorando?


Sí, como mencioné antes, hay un boom de construcción. Uno lo ve en las calles y en los barrios que se mueven en Asunción y en el Gran Asunción, que es donde básicamente estamos focalizados hoy. Hay una dinámica muy fuerte de proyectos.


Se aprecia que hay una tendencia importante en términos de demanda de departamentos de una y dos habitaciones, para profesionales recién graduados, parejas recién casadas y familias que se van constituyendo. Ahí hay una dinámica bien fuerte, que es donde yo creo que probablemente va a haber un mayor recorrido de desarrollos.


Eso no quiere decir que, en paralelo, haya otros nichos de mercado que también se sigan atendiendo, pero sí se siente que hay una tendencia en ese tipo de tipología y en ese tipo de proyectos en lo que es Asunción y la Gran Asunción.


Sí, fuera de los dos proyectos que mencioné que estamos arrancando este año, que son Altavida Norte en Limpio y Veralta en Los Laureles, estamos analizando otras opciones en los terrenos de los cuales ya somos propietarios, y también otras alianzas con grupos paraguayos importantes que probablemente vayamos a evaluar y desarrollar para lo que sería el inicio del año entrante.


Y finalmente, ¿cómo proyectas la evolución del mercado inmobiliario paraguayo en los próximos 10 años? ¿Qué transformaciones estructurales crees que marcarán la próxima etapa del sector?


Como dije antes, hay una dinámica muy fuerte. Cada vez se ven más proyectos y más edificios en altura, que antes era impensable ver en Asunción, de muchos pisos. Ya hay zonas en la ciudad donde se ven torres que antes no existían. Yo creo que esa es una dinámica que va a seguir evolucionando.


Siempre van a estar, de alguna forma, los distintos tipos de vivienda que al paraguayo le gustan, como los barrios cerrados o los edificios más medianos. Sin embargo, veo que hay una tendencia marcada a que cada vez más la gente deje las casas clásicas donde se vivía en Paraguay y se vaya mudando a departamentos, por todos los beneficios que eso significa.

Es una dinámica que sin duda va a continuar y que va a hacer que Asunción, como ya lo es hoy, siga cambiando y cada vez tenga una cara distinta. Y yo creo que va a ser una cara más linda, en líneas generales, porque la competencia, y nosotros en general, están haciendo proyectos muy interesantes y muy bonitos en la ciudad.

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