Che Róga Porã 2.0 Centro Se Lanzaría en Diciembre Con la Intención de Repoblar el Microcentro de Asunción
- Carlos E. Gimenez

- hace 1 día
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Una versión especial del programa permitiría ampliar el acceso a vivienda en zonas céntricas, acompañando los incentivos fiscales y el plan de revitalización del casco histórico.

El Gobierno prepara un giro estratégico en su política habitacional y urbana: el lanzamiento de Che Róga Porã 2.0 – Centro, una modalidad diseñada exclusivamente para la ciudad de Asunción, con la mira puesta en un objetivo claro y largamente postergado: atraer nuevamente a las familias hacia la capital, facilitar el acceso a viviendas bien ubicadas y acompañar el proceso de revitalización del centro histórico. El anuncio fue realizado por el ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), Juan Carlos Baruja.
El elemento más visible de esta nueva versión del programa es la ampliación del tope de financiamiento, que pasará de los actuales ₲ 608–609 millones a aproximadamente ₲ 700 millones por familia. El ministro adelantó que la medida será oficializada a más tardar en diciembre, como parte de un paquete de políticas orientadas exclusivamente a Asunción. La decisión responde a una realidad estructural del mercado: el costo del suelo y de la oferta residencial en la capital históricamente dejó fuera a miles de familias que sí calificaban para el programa, pero no para los precios del microcentro y de los barrios consolidados.
Baruja explicó que la intención del Gobierno es “lograr que la gente opte por las ciudades más urbanas”, destacando que Asunción, Fernando de la Mora y Luque concentran servicios, infraestructura vial, transporte público y equipamientos que reducen los costos de vida y mejoran la calidad urbana. Sin embargo, Asunción tiene un desafío adicional: el vaciamiento progresivo del centro histórico, un proceso de varias décadas que ahora se busca revertir mediante incentivos fiscales, nuevos proyectos de vivienda y un esquema piloto de alquiler social.
La versión 2.0 Centro de Che Róga Porã no surge aislada. Forma parte de una agenda más amplia impulsada por la Oficina de la Primera Dama de la Nación y la Municipalidad de Asunción, que incluye la reducción del impuesto inmobiliario en el microcentro a partir de enero de 2026, norma ya aprobada por la Junta Municipal. Esta política fiscal representa uno de los incentivos más directos y tangibles para atraer desarrollos inmobiliarios residenciales, y ya empieza a mostrar sus primeros efectos: en diciembre, una desarrolladora iniciará la construcción de una torre de departamentos ubicada a apenas tres o cuatro cuadras del Puerto de Asunción que, de confirmarse su ejecución, podría convertirse en catalizador de nuevas inversiones en la zona.
El Gobierno busca que este tipo de proyectos se multiplique. El ministro señaló que el programa está diseñado para “lograr que más familias puedan ingresar y acercarse a la ciudad, hacia los servicios”, subrayando que el microcentro es uno de los lugares donde la infraestructura urbana ya está disponible: calles consolidadas, redes de transporte, cercanía a instituciones públicas, establecimientos educativos y una oferta cultural y comercial que, aunque debilitada en las últimas décadas, mantiene un potencial urbano significativo.
Uno de los anuncios más relevantes, y quizás menos discutidos hasta ahora, es la preparación de un sistema de alquiler social, que se incluirá dentro del presupuesto 2026. La propuesta consiste en otorgar un subsidio directo a familias que decidan vivir en el centro de Asunción, un modelo utilizado en ciudades de la región para reocupar áreas urbanas estratégicas y evitar la expansión periférica.
Aunque aún no se conocen los detalles técnicos, su inclusión en la política presupuestaria indica que el Gobierno busca combinar compra y alquiler dentro del mismo paraguas programático, reforzando la idea de que el repoblamiento del centro es una prioridad nacional.
En términos de alcance, Che Róga Porã 2.0 Centro se apoyará en los primeros USD 100 millones disponibles, suficientes, según el ministro, para financiar unas 4.000 soluciones habitacionales. Sin embargo, el MUVH y la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) ya gestionan líneas adicionales para duplicar o incluso triplicar la capacidad del programa hasta llegar a entre 8.000 y 10.000 viviendas. Si se concreta, se trataría del mayor esfuerzo de política habitacional urbana de la última década.
El programa mantiene sus condiciones generales: tasas desde 6,5%, plazos de hasta 30 años y disponibilidad a través de todas las entidades financieras adheridas. También continúan los créditos para ampliación o terminación de viviendas ya existentes.
Más allá del atractivo de los incentivos y de la ampliación del tope de financiamiento, persiste una pregunta clave para el sector inmobiliario: ¿la ciudadanía está lista para endeudarse a largo plazo y adoptar el crédito hipotecario como mecanismo habitual?
La falta de crédito hipotecario fue, durante décadas, uno de los mayores déficits del mercado inmobiliario paraguayo. Ahora que finalmente existe una herramienta financiera robusta, la duda se desplaza hacia la demanda: ¿habrá suficiente confianza económica y estabilidad familiar para asumir préstamos a 20 o 30 años? ¿La cultura de inversión y la preferencia por compras al contado o por unidades en pozo seguirá predominando?
El desempeño que tenga Che Róga Porã 2.0 Centro durante 2026 será determinante para medir si el mercado hipotecario paraguayo está listo para madurar.
El lanzamiento de esta versión urbana del programa marca un momento bisagra. Si logra articularse con las obras del MOPC en el Centro Histórico, con la hoja de ruta de la Comisión “Asunción 500 Años” y con la reducción del impuesto inmobiliario, podría significar el comienzo de un ciclo de repoblamiento que altere la dinámica inmobiliaria de la capital, impulsando no solo nuevos desarrollos, sino también incrementos de demanda en barrios aledaños, revitalización comercial y un uso más eficiente de la infraestructura urbana existente.
Asunción, una ciudad con décadas de estancamiento demográfico, podría finalmente entrar en un nuevo ciclo donde vivir en la capital vuelva a ser una aspiración accesible y no un privilegio restringido por el precio del suelo.


